{"id":78512,"date":"2004-08-01T00:00:00","date_gmt":"2004-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/08\/01\/el-calor-que-hace-temblar-el-suelo\/"},"modified":"2015-04-01T12:49:00","modified_gmt":"2015-04-01T15:49:00","slug":"el-calor-que-hace-temblar-el-suelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-calor-que-hace-temblar-el-suelo\/","title":{"rendered":"El calor que hace temblar el suelo"},"content":{"rendered":"<p>Hasta ahora resultaba imposible explicar por qu\u00e9 la tierra tiembla algunas veces por a\u00f1o en regiones tan distintas como lo son el oeste de Goi\u00e1s, el este de Pantanal, el nordeste del estado de S\u00e3o Paulo y la regi\u00f3n llamada Tri\u00e2ngulo Mineiro [Minas Gerais]. Tambi\u00e9n era dif\u00edcil entender por qu\u00e9 reina una calma casi eterna a lo largo del r\u00edo Paran\u00e1, en el norte de Minas Gerais, en el este de Goi\u00e1s o en casi todo el interior de Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Todas esas \u00e1reas se encuentran en el interior de los vastos bloques de roca que forman la superficie terrestre: las placas tect\u00f3nicas, y deber\u00edan ser todos igualmente estables. Ya se sabia que los grandes temblores de tierra brotan \u00fanicamente en los lindes de las placas tect\u00f3nicas: la colisi\u00f3n de una placa contra otra, como un pedazo de m\u00e1rmol que empuja a otro, genera presiones enormes, que deforman y quiebran sus bordes, originando sacudidas, en rigor, solamente cuando son intensos deber\u00eda denomin\u00e1rselos terremotos.<\/p>\n<p>Se procur\u00f3 entonces entender los temblores menores en el interior de las placas, mediante se\u00f1ales aparentes que podr\u00edan haber dejado, tales como rajaduras, desniveles de bloques de rocas y otras cicatrices visibles a cielo abierto. Pero ninguna explicaci\u00f3n salt\u00f3 a la vista. La raz\u00f3n de esos fen\u00f3menos parece estar m\u00e1s abajo, a centenas de kil\u00f3metros de la superficie: en la litosfera, la capa m\u00e1s r\u00edgida y m\u00e1s fr\u00eda de rocas que recubre el planeta.<\/p>\n<p>Con base en informaciones recabadas en los \u00faltimos 12 a\u00f1os, el geof\u00edsico Marcelo Assump\u00e7\u00e3o, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las \u00e1reas m\u00e1s sujetas a temblores en el interior de las placas tienen una litosfera m\u00e1s delgada. Por tal motivo, liberan m\u00e1s f\u00e1cilmente la presi\u00f3n resultante de los movimientos de las placas, el origen de los terremotos.<\/p>\n<p>Contrariamente, en las regiones que poseen una litosfera m\u00e1s gruesa, tambi\u00e9n en el interior de las placas, la tensi\u00f3n se diluye y s\u00f3lo raramente provoca temblores. En otras partes del mundo, la fragilidad de la litosfera est\u00e1 directamente relacionada con la frecuencia de los terremotos, como es el caso del valle del Mississipi, Estados Unidos, y tambi\u00e9n puntos de los Alpes, la extensa cadena monta\u00f1osa del sur de Europa, y el norte de China.<\/p>\n<p>En Brasil mucha gente cree que no se registran terremotos, pero en s\u00ed los hay o, mejor dicho: hay muchos sismos, tal el nombre t\u00e9cnico que se le asigna a los temblores en general. Son entre 80 y 90 por a\u00f1o, la mayor\u00eda de magnitud inferior a 4 en una escala que va hasta 9, por tanto son relativamente d\u00e9biles, sobre todo cuando se los compara con los violentos temblores que se registran en Jap\u00f3n, por ejemplo, donde uno de los terremotos m\u00e1s intensos ya registrados destruy\u00f3 en 1923 alrededor de 440 mil viviendas y mat\u00f3 a 100 mil personas.<\/p>\n<p>Brasil est\u00e1 ubicado en la parte continental de la placa sudamericana, y es una regi\u00f3n considerada estable, aunque sujeta a las presiones de la placa de Nazca al oeste, que constituye el fondo del Pac\u00edfico y genera temblores en los Andes, y de la cadena submarina Mesoatl\u00e1ntica al este.Precisamente, la inmersi\u00f3n de la placa de Nazca debajo de la placa Sudamericana causa intensos temblores en Acre. El m\u00e1s reciente, registrado a las 3:24 hs. de la madrugada del 20 de junio del a\u00f1o pasado, alcanz\u00f3 una magnitud de 7, pero, por haber sido profundo, los habitantes de Cruzeiro do Sul casi no se percataron.<\/p>\n<p>Durante el \u00faltimo siglo, ha habido en la regi\u00f3n cinco sismos de una magnitud superior a 7. Los mayores temblores del interior de las placas tect\u00f3nicas fueron un poco m\u00e1s suaves y alcanzaron una magnitud 6, liberando de cualquier manera una energ\u00eda equivalente a la de 30 bombas at\u00f3micas como la arrojada sobre Hiroshima al final de la Segunda Guerra Mundial. En general estos temblores se producen en las regiones central y sudeste de Brasil, que han sido seguidas por los investigadores desde hace m\u00e1s tiempo que las otras. Esa fue tambi\u00e9n el \u00e1rea estudiada por el equipo del IAG, en conjunto con cient\u00edficos de la Universidad de Brasilia (UnB).<\/p>\n<p>Con su equipo, Assump\u00e7\u00e3o analiz\u00f3 un \u00e1rea de casi 2 millones de kil\u00f3metros cuadrados, equivalente a una cuarta parte del territorio nacional, un rect\u00e1ngulo delimitado al norte por las ciudades de Cuiab\u00e1, en Mato Grosso, y Milagres, a alrededor de 150 kil\u00f3metros de Salvador, Bah\u00eda, y al sur por Asunci\u00f3n del Paraguay, hasta un punto ubicado en el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico a unos 300 kil\u00f3metros de la ciudad paulista de Santos, y a 150 kil\u00f3metros de Cabo Fr\u00edo, litoral de R\u00edo de Janeiro (<em>vea en el mapa<\/em> ). En ese espacio afluyen anualmente alrededor de diez temblores de una magnitud igual o mayor que 3, lo suficiente como para que se los note sin el auxilio de los sism\u00f3grafos, que son los aparatos que detectan las ondas s\u00edsmicas, tal como se denomina a su vez a las vibraciones ocasionadas por los temblores.<\/p>\n<p>Los investigadores determinaron el espesor de la litosfera de manera indirecta, mediante sism\u00f3grafos distribuidos por 59 localidades, que desde 1992 registran las ondas s\u00edsmicas. Hay dos tipos de ondas generadas por un sismo, y ambas, al igual que la luz del sol que se sumerge en una piscina, sufren una reflexi\u00f3n y refracci\u00f3n al pasar por rocas m\u00e1s o menos duras: las ondas P (primarias) atraviesan cualquier parte del interior del planeta y llegan primero a la superficie, mientras que las ondas S (secundarias) se propagan a una velocidad menor y solamente en rocas s\u00f3lidas.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los tiempos de llegada de las ondas P y S a la superficie, luego de haber sido generadas por un terremoto surgido del otro lado del mundo, han sido el medio por el cual avanza el estudio de las capas m\u00e1s profundas de la Tierra. Fue mediante estas vibraciones que se dedujo en 1906 c\u00f3mo ser\u00eda el centro del planeta, una inmensa y compacta esfera de hierro que permanece l\u00edquido, a una temperatura cercana a los 3.500 \u00b0C. Tambi\u00e9n con ellas se pueden mapear las regiones s\u00edsmicas alrededor del planeta que son m\u00e1s pasibles de sufrir temblores, y que coinciden con los l\u00edmites de las placas tect\u00f3nicas, por donde la energ\u00eda interna de la Tierra escapa m\u00e1s f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>Y ahora, debidamente interpretadas por el equipo de Assump\u00e7\u00e3o, las ondas P revelan d\u00f3nde es m\u00e1s probable que la tierra tiemble, son las regiones en coloreadas con amarillo y con rojo en el mapa. &#8220;En dichos puntos, los sismos no resultan del encuentro de placas, sino de la fragilidad interna de las placas&#8221;, dice Assump\u00e7\u00e3o. En las regiones de litosfera m\u00e1s fina, pero sujetas a la acumulaci\u00f3n de tensiones, el punto de origen de los temblores ?el hipocentro? se encuentra a menos de 5 kil\u00f3metros de la superficie.<\/p>\n<p>&#8220;Los sismos son superficiales, pero sus causas son profundas&#8221;. Los investigadores hicieron una tomograf\u00eda de la litosfera, de la misma manera que los m\u00e9dicos estudian el interior del cuerpo. Analizaron la constituci\u00f3n de las profundidades del planeta de 50 en 50 kil\u00f3metros, hasta llegar evidentemente que con una definici\u00f3n menor a los 1.300 kil\u00f3metros, casi una quinta parte de la distancia existente hasta el centro de la Tierra.Fue tambi\u00e9n por medio de la tomograf\u00eda de las capas m\u00e1s profundas del planeta como Assump\u00e7\u00e3o plante\u00f3 hace algunos a\u00f1os la hip\u00f3tesis de que las placas tect\u00f3nicas no se mueven a la deriva, como una jangada sin vela.<\/p>\n<p>De acuerdo con su modelo, estos inmensos bloques de roca se separan o colisionan, haciendo que los continentes vaguen muy lentamente alrededor del globo y causando ocasionalmente terremotos, como consecuencia de los movimientos de una gran parte del manto: el estrato ubicado debajo de las corteza, a profundidades que en Brasil pueden llegar a los 700 kil\u00f3metros. Antes de ese estudio, publicado en\u00a0<em>Nature<\/em> en 1995, se imaginaba que solamente la capa superior del manto, situada a 200 kil\u00f3metros como m\u00e1ximo, fuera capaz de empujar a las placas (lea en revista\u00a0<em>Pesquisa FAPESP n\u00ba 53<\/em> , de mayo de 2000).<\/p>\n<p>Assump\u00e7\u00e3o hizo en este caso un seguimiento de 10 mil registros de ondas P, cuya velocidad puede variar entre 6 y 13 kil\u00f3metros por segundo, con el prop\u00f3sito de analizar el perfil de la litosfera, la dura c\u00e1scara de rocas que comprende a la corteza, la capa de hasta 40 kil\u00f3metros que recubre la superficie y una franja m\u00e1s externa del manto, de entre 100 y 200 kil\u00f3metros de profundidad. Por \u00faltimo, el cient\u00edfico arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la mayor actividad s\u00edsmica ocurre preferentemente en regiones en las cuales estas ondas eran hasta un 2% m\u00e1s lentas, a profundidades de entre 150 y 250 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>La menor velocidad fue interpretada como el resultado de temperaturas m\u00e1s altas, ya que las ondas se propagan m\u00e1s lentamente en rocas m\u00e1s calientes. De acuerdo con este abordaje, las regiones m\u00e1s c\u00e1lidas corresponden a los l\u00edmites m\u00e1s elevados de la astenosfera, la parte maleable del manto, con temperaturas cercanas a los 1.300 \u00b0C, que ocupa los primeros 200 kil\u00f3metros debajo de la litosfera. Luego de descubrir en qu\u00e9 sitio la astenosfera estaba m\u00e1s cerca de la superficie, se hizo f\u00e1cil determinar el espesor de la litosfera: con una temperatura media de 1.000 \u00b0C, la extensi\u00f3n de esa capa correspond\u00eda a la distancia que faltaba para llegar a la costra. Por tanto, si la astenosfera fuese poco profunda, la litosfera ser\u00eda m\u00e1s fina.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 as\u00ed un conjunto de mapas que indican que el espesor de la litosfera en Brasil puede variar de unos 100 kil\u00f3metros, precisamente donde hay m\u00e1s temblores, a alrededor de 300 kil\u00f3metros, donde los sismos son bastante raros. De acuerdo con este estudio, que ser\u00e1 publicado en\u00a0<em>Geophysical Journal International<\/em> , el punto m\u00e1s fino de la litosfera, con una profundidad de entre 100 y 150 kil\u00f3metros, se encuentra en la regi\u00f3n de Ipor\u00e1, localidad ubicada en el oeste de Goi\u00e1s, donde se registran en promedio dos temblores por a\u00f1o de magnitud igual o mayor que 3. Lo que parece poco es a decir verdad bastante, si se lo confronta con los alrededores de Goi\u00e2nia, el sur de Goi\u00e1s y la regi\u00f3n de Belo Horizonte, Minas Gerais, donde la litosfera es m\u00e1s gruesa, entre 250 y 300 kil\u00f3metros, y hay noticias tan solo de alguno que otro temblor cada 200 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Este estudio elucida razones por las cuales ocurrieron algunos de los mayores terremotos en Brasil. Uno de ellos, de magnitud 5,4, se registr\u00f3 en 1964 en la zona de Miranda, este de Pantanal, Mato Grosso do Sul. Assump\u00e7\u00e3o verific\u00f3 que se trata de otra \u00e1rea donde el espesor de la litosfera no superar\u00eda los 150 kil\u00f3metros. Habr\u00eda sido tambi\u00e9n \u00e9se el motivo del temblor de magnitud 6,2 registrado en 1955 en Porto dos Ga\u00fachos, municipio ubicado a 300 kil\u00f3metros al norte de Cuiab\u00e1, que se encuentra en el limite del \u00e1rea analizada en esta investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Pruebas de superficie<br \/>\n<\/strong>En la regi\u00f3n nordeste los temblores son m\u00e1s frecuentes, pero no son tan fuertes, como en la regi\u00f3n central del pa\u00eds. Al final de la d\u00e9cada de 1980, durante cuatro a\u00f1os, de 1986 a 1989, hubo una sucesi\u00f3n de temblores en Jo\u00e3o C\u00e2mara, R\u00edo Grande do Norte. Los m\u00e1s fuertes alcanzaron una magnitud de 5, y destruyeron centenas de casas. Hace dos meses, en junio pasado, en la regi\u00f3n de Belo Jardim, a 50 kil\u00f3metros de Caruar\u00fa, Pernambuco, hubo una serie de temblores peque\u00f1os, de magnitud 3. &#8220;A\u00fan no contamos con mediciones precisas, pero en las regiones m\u00e1s activas del nordeste de Brasil, en R\u00edo Grande do Norte y Cear\u00e1, posiblemente la litosfera es tambi\u00e9n m\u00e1s delgada&#8221;, comenta Assump\u00e7\u00e3o.<\/p>\n<p>Aun cuando se centra en el comportamiento de las ondas producidas centenas de kil\u00f3metros por debajo de la superficie, su estudio no est\u00e1 desvinculado de los contornos del paisaje, porque las regiones de litosfera m\u00e1s fina, por ser m\u00e1s fr\u00e1giles, son tambi\u00e9n aqu\u00e9llas por puede escapar m\u00e1s f\u00e1cilmente el magma producido por el calor de la astenosfera. Se originan as\u00ed las llamadas intrusiones, que son rocas derretidas de la base de la litosfera que suben a la superficie ?es el mismo material que, en cantidades mucho mayores, forma los volcanes.<\/p>\n<p>El pico de Agulhas Negras, ubicado en el Parque Nacional de Itatiaia, en el l\u00edmite de los estados de S\u00e3o Paulo, R\u00edo de Janeiro y Minas Gerais, con sus 2.787 metros de altura, es uno de esos puntos de la litosfera m\u00e1s fr\u00e1giles, donde la lava encontr\u00f3 por d\u00f3nde salir hace alrededor de 60 millones de a\u00f1os. En Goi\u00e1s hay algo m\u00e1s modesto y m\u00e1s antiguo: el Morro do Engenho, de 200 metros, situado en Ipor\u00e1, constituye un resquicios de intrusiones acaecidas hace 80 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Assump\u00e7\u00e3o pretende ampliar el \u00e1rea estudiada y concluir el mapeamiento de la litosfera de todo el pa\u00eds. Este trabajo, llevado a cabo al ritmo posible, cuenta con la colaboraci\u00f3n de un conjunto de instituciones nacionales, entre ellas las universidades federales de Mato Grosso do Sul y R\u00edo Grande do Norte, adem\u00e1s del Instituto de Investigaciones Tecnol\u00f3gicas del Estado de S\u00e3o Paulo y de socios internacionales, como el Instituto de Ciencias de la Tierra de Espa\u00f1a y la Northwestern University de Estados Unidos. No es f\u00e1cil: solamente las \u00e1reas central y sudeste insumieron casi diez a\u00f1os de trabajo.<\/p>\n<p>Pero Assump\u00e7\u00e3o espera contar tambi\u00e9n con la participaci\u00f3n de empresas, porque este tipo de relevamiento, ya concluido en pa\u00edses como Estados Unidos, Rusia, China y Australia, entre otros, facilita la b\u00fasqueda de minerales: es m\u00e1s probable encontrar yacimientos de diamante, por ejemplo, en zonas antiguas, con litosfera de mayor espesor.Y quiz\u00e1s sea m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda descubrir de d\u00f3nde viene el calor que hace que la astenosfera se vuelva m\u00e1s delgada; que afina la litosfera y abre brechas para que el magma pase. Los expertos est\u00e1n lejos de arribar a un consenso. Assump\u00e7\u00e3o cree que estos fen\u00f3menos pueden estar relacionados con la Pluma de Trindade, una columna de rocas muy calientes del manto y relativamente delgada (de alrededor de 100 kil\u00f3metros de ancho).<\/p>\n<p>Esa pluma, sugerida hace 30 a\u00f1os por los geoqu\u00edmicos, con el objetivo de explicar la ocurrencia de intrusiones como el Morro do Engenho y el pico de Agulhas Negras en Brasil, estar\u00eda formada por rocas casi fundidas, provenientes de un punto fijo de la base del manto ubicado en las proximidades del n\u00facleo, a alrededor de 3 mil kil\u00f3metros de profundidad, que suben y calientan la litosfera. Hace millones de a\u00f1os, parte de esa pluma que lleg\u00f3 a la superficie puede haber formado la cadena de montes submarinos cercana a Vit\u00f3ria y el archipi\u00e9lago de Trindade en la costa brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Como la fuente de calor cercana al n\u00facleo no se habr\u00eda apagado, la roca caliente sigue subiendo y provoca vulcanismo e intrusiones en la costra, mientras la superficie se desplaza con las placas tect\u00f3nicas. Si fuera as\u00ed, he all\u00ed el primer problema de esta idea, las decenas de intrusiones atribuidas a la pluma deber\u00edan estar de alguna manera alineadas de acuerdo con su edad. Pero no es as\u00ed: parecen estar mezcladas; las m\u00e1s antiguas y las m\u00e1s recientes est\u00e1n juntas, sin un orden claro.<\/p>\n<p>El segundo problema radica en que la pluma es delgada y lo suficientemente profunda como para escapar a los estudios v\u00eda tomograf\u00eda, y su efecto sobre las ondas s\u00edsmicas es casi imperceptible. Algunos prefieren creer que el magma no proviene de regiones tan profundas, sino de porciones m\u00e1s playas, de hasta 700 kil\u00f3metros. En este caso, las elevaciones de la astenosfera ser\u00edan causadas por corrientes de convecci\u00f3n, como las que mueven el agua hirviendo en una olla, confinadas en la parte superior del manto. Pero tampoco es f\u00e1cil probarlo.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Estructura Crustal y Sismicidad del Sudeste Brasile\u00f1o<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea Regular de Auxilio a la Investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nMarcelo Sousa de Assump\u00e7\u00e3o ? IAG\/USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 89.141,42 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Diferencias de temperatura provocan variaciones en el espesor de la litosfera. Esto aclara el origen de los terremotos en Brasil","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-78512","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78512","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78512"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78512\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78512"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78512"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78512"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78512"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}