{"id":78533,"date":"2004-09-01T00:00:00","date_gmt":"2004-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/09\/01\/el-reverso-de-narciso\/"},"modified":"2015-08-28T16:04:59","modified_gmt":"2015-08-28T19:04:59","slug":"el-reverso-de-narciso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-reverso-de-narciso\/","title":{"rendered":"El reverso de Narciso"},"content":{"rendered":"<p>La deslumbrante perfecci\u00f3n f\u00edsica del dios griego Apolo no le alcanz\u00f3 para conquistar una vida amorosa feliz: este gal\u00e1n mitol\u00f3gico era sistem\u00e1ticamente rechazado por otras divinidades, o incluso por los mortales comunes. Aun sin la garant\u00eda impl\u00edcita de que las formas armoniosas brinden aceptaci\u00f3n social, tan pronto como aprenden a reconocer su propia imagen en el espejo, hombres y mujeres buscan el ideal de belleza f\u00edsica del momento -hoy en d\u00eda signado por la cintura fina, las piernas largas y delgadas y el cuerpo casi escu\u00e1lido de las modelos Gisele B\u00fcndchen y Ana Hickmann, o el tronco musculoso a la Brad Pitt o, entre los brasile\u00f1os, Reynaldo Gianecchini. M\u00e1s com\u00fan entre las mujeres, la insatisfacci\u00f3n con el cuerpo real -y la b\u00fasqueda de la forma idealizada- es el objeto de estudio de un equipo del Hospital de Cl\u00ednicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>Los investigadores investigaron qu\u00e9 pensaban 700 estudiantes de ambos sexos del \u00e1rea de la salud, con edades entre 17 y 26 a\u00f1os, al respecto del cuerpo propio. El resultado arroj\u00f3 que tres de cada cuatro de ellos desaprobaban su apariencia f\u00edsica y se molestaban mucho con los detalles, como el exceso de grasa en la cintura, la celulitis en las nalgas o la nariz aguile\u00f1a. Este estudio, realizado con alumnos de 11 universidades distribuidas entre los estados de S\u00e3o Paulo, Goi\u00e1s, R\u00edo de Janeiro y Minas Gerais, revel\u00f3 tambi\u00e9n que el 80% cambiar\u00eda caracter\u00edsticas del cuerpo para mejorar su apariencia. Hasta all\u00ed nada de extraordinario, en una \u00e9poca en la cual los afiches muestran con alarde cirug\u00edas pl\u00e1sticas, que pueden incluso pagarse en cuotas.<\/p>\n<p>Eso ser\u00eda normal, si no fuera por dos detalles. Primero: de cada diez alumnos, nueve estaban lejos de ser obesos -el peso del 65% de ellos era considerado saludable para su edad y su altura, y el 22% correspond\u00eda a personas delgadas. Segundo, y lo que es m\u00e1s grave: el 13% de los entrevistados admiti\u00f3 provocarse v\u00f3mitos; toman laxantes o usan diur\u00e9ticos despu\u00e9s de comer a fin de no engordar. Aunque no permitan hacer un diagn\u00f3stico conclusivo, estas constataciones indican que esas personas corren serios riesgos de desarrollar un trastorno alimentario grave: la bulimia nerviosa. Es la ingesti\u00f3n incontrolable de comida, exageradamente, seguida de la tentativa de librarse del exceso de alimento.<\/p>\n<p>&#8220;Esper\u00e1bamos encontrar un \u00edndice de signos de bulimia mucho menor en ese grupo, formado en teor\u00eda por personas que saben cuidar mejor su propia salud y que corren riesgos menores de desarrollar trastornos alimentarios&#8221;, afirma la psic\u00f3loga Mara Cristina Souza de Lucia, coordinadora del estudio, parte del proyecto Trastornos Alimentarios y Obesidad del Hospital de Cl\u00ednicas, que desde hace seis a\u00f1os investiga la relaci\u00f3n de las personas con la alimentaci\u00f3n y la imagen del cuerpo propio. &#8220;Si es as\u00ed en el \u00e1rea de la salud, puede ser peor entre los j\u00f3venes estudiantes de otras \u00e1reas.&#8221;<\/p>\n<p><strong>De la bulimia a la depresi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>No se sabe a decir verdad cu\u00e1ntos portadores de bulimia existen hoy en Brasil. Pero se calcula que el 2,4% de las mujeres adultas -y un porcentaje ocho veces menor de hombres, de tan solo el 0,3%- desarrollan bulimia en el transcurso de la vida, de acuerdo con el estudio de Laura Andrade, Valentim Gentil y Ruy Laurenti, todos de la USP, publicado en 2002 en\u00a0<em>Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology<\/em>. &#8220;Es dif\u00edcil conocer la prevalencia nacional de ese trastorno, pues existen diferentes microcosmos en las diversas regiones brasile\u00f1as&#8221;, dice T\u00e1ki Cord\u00e1s, del Instituto de Psiquiatr\u00eda de la USP. &#8220;Debido a que la bulimia puede desencadenarse o apoyarse en factores sociales y culturales, aparece en frecuencias distintas en las diferentes poblaciones&#8221;, dice el psiquiatra, coordinador del Ambulatorio de Bulimia y Trastornos Alimentarios (Ambulim), el mayor centro de estudios y tratamiento de trastornos alimentarios de Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>La insatisfacci\u00f3n con el cuerpo, aunque es m\u00e1s elevada entre los adolescentes y los j\u00f3venes adultos, pues surge m\u00e1s o menos a los 15 a\u00f1os, tambi\u00e9n es com\u00fan entre las personas m\u00e1s maduras. En una investigaci\u00f3n anterior, publicada en 2003, el equipo de Mara Cristina evalu\u00f3 a 346 personas de diferentes zonas del estado de S\u00e3o Paulo, con el objetivo de detectar s\u00edntomas de insatisfacci\u00f3n con el cuerpo y los perjuicios que esa afecci\u00f3n provocaba.<\/p>\n<p>Todos los participantes -la mitad hombres y la mitad mujeres- estaban sanos y ten\u00edan entre 18 y 74 a\u00f1os de edad. Sin embargo, la conclusi\u00f3n no fue muy diferente a la del trabajo anterior: aunque la mayor parte estuviera con el peso dentro de los l\u00edmites aceptables, el 80% manifestaba estar insatisfecho con alguna parte del cuerpo, una queja compartida por el 57% de los hombres. Para poco m\u00e1s de la mitad de estas personas, la preocupaci\u00f3n con la apariencia genera frustraci\u00f3n, ansiedad y depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Existe tambi\u00e9n una p\u00e9rdida de \u00edndole social. Casi uno de cada cinco entrevistados afirm\u00f3 perderse eventos sociales, atrasarse en el trabajo o faltar a clases por sentirse poco atractivo. Una cifra similar dijo que la apariencia le causaba problemas en el trabajo o en la relaciones. El arsenal de m\u00e9todos para el control de peso incluye en los \u00faltimos a\u00f1os una fren\u00e9tica actividad f\u00edsica, que llega incluso a provocar perjuicios sociales y psiqui\u00e1tricos, tal como demuestra el estudio de Sheila Assump\u00e7\u00e3o, T\u00e1ki Cord\u00e1s y Luiz Armando Ara\u00fajo, publicado en la\u00a0<em>Revista de Psiquiatria Cl\u00ednica<\/em>.\u00a0Los investigadores evaluaron a 47 adultos de ambos sexos, inscritos en el Ambulim para tratarse por trastornos alimentarios. Alrededor del 34% de los voluntarios exagera en los ejercicios y pasa m\u00e1s de dos horas por d\u00eda en el gimnasio.<\/p>\n<p>La bulimia esta hoy en d\u00eda lejos de aquellos tiempos en que se la alardeada con espanto -e incluso se la pon\u00eda a cuenta de los problemas con un marido infiel, como en el caso de Lady Di, la princesa de Gales fallecida en 1997 en un accidente automovil\u00edstico en Par\u00eds-, y al parecer, actualmente se la diagnostica con m\u00e1s frecuencia en los consultorios m\u00e9dicos.\u00a0&#8220;Existen indicios de que los trastornos alimentarios asociados a la insatisfacci\u00f3n con el cuerpo propio son crecientes no solamente en Brasil, sino en todo el mundo&#8221;, dice Cord\u00e1s.<\/p>\n<p>Un registro de la naturalidad con que las personas, y en especial los adolescentes, se provocan v\u00f3mitos luego de alimentarse en exceso aparece en el premiado documental\u00a0<em>Elefante<\/em>, del cineasta Gus Van Sant, ganador de la Palma de Oro de 2003 en Cannes. En una escena de la pel\u00edcula, que evoca la violencia imperante en el cotidiano de una escuela estadounidense de clase media, unas chicas se hartan de hamburguesas y papas fritas en el comedor de la escuela, y tan pronto como toman conciencia de su acto, corren al ba\u00f1o en un intento por evitar las consecuencias del abuso.<\/p>\n<p>Este trastorno alimentario, disparado por una conjunci\u00f3n de cuatro factores -gen\u00e9ticos, sociales, culturales y psicol\u00f3gicos-, tiene probablemente un origen org\u00e1nico en el mal funcionamiento de \u00e1reas cerebrales relacionadas con la imagen mental que cada persona tiene de s\u00ed misma, a\u00fan no estudiadas por psiquiatras y neur\u00f3logos. De una manera tampoco entendida muy bien hasta ahora, los trastornos alimentarios como la bulimia y la anorexia nerviosa -esta \u00faltima, m\u00e1s rara que la primera y caracterizada por una especie de aversi\u00f3n a la comida, por miedo a engordar- aparecen asociados a la insatisfacci\u00f3n con el cuerpo, alimentada en el \u00faltimo siglo por la exposici\u00f3n continua a los c\u00e1nones de belleza estampados en peri\u00f3dicos, revistas y programas de televisi\u00f3n, o incluso en anuncios de medicamentos y cosm\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Durante el primer semestre de este a\u00f1o, la exposici\u00f3n\u00a0<em>O pre\u00e7o da sedu\u00e7\u00e3o<\/em> [<em>El precio de la seducci\u00f3n<\/em>] exhibi\u00f3 en Ita\u00fa Cultural, en S\u00e3o Paulo, las variadas formas de sacrificio a que las mujeres recurrieron en el transcurso del siglo XX para adecuarse al est\u00e1ndar de belleza de cada d\u00e9cada. Utilizado hace alrededor de cien a\u00f1os para dejar la silueta femenina en forma de S, el corset, una faja de tela que iba desde la cadera hasta los senos y comprim\u00eda la cintura a punto tal de causar falta de aire, cedi\u00f3 lugar recientemente a las cirug\u00edas pl\u00e1sticas y est\u00e9ticas, que esculpen el cuerpo con bistur\u00ed e implantes de silicona o mediante la extracci\u00f3n de grasa localizada.<\/p>\n<p><strong>La belleza en venta<br \/>\n<\/strong>La ansias de tener un f\u00edsico ideal, hoy en d\u00eda mucho menos regordete que los cuerpos de las musas de los pintores y escultores del Renacimiento, contin\u00faan siendo ampliamente difundidas por los medios de comunicaci\u00f3n. No existen en Brasil relevamientos referentes al n\u00famero de publicaciones destinadas al culto al cuerpo, pero basta con hacer una visita al kiosco m\u00e1s cercano para darse cuenta del dominio de las revistas y libros sobre dietas, forma f\u00edsica y cirug\u00edas pl\u00e1sticas. Solamente en el primer semestre de este a\u00f1o, las principales revistas semanales de inter\u00e9s general dedicaron diversos art\u00edculos, estampados en sus portadas, vinculados al potencial transformador de las operaciones que remodelan el cuerpo.<\/p>\n<p>Por detr\u00e1s del culto al f\u00edsico bien definido, ya sea esculpido por dietas a base de medicinas y mucha musculaci\u00f3n o por bistur\u00eds, en los quir\u00f3fanos, hay toda una compleja red de ganancias, capaz de mover miles de millones anualmente. \u00c9sta atraviesa diversos grados: desde los medios de comunicaci\u00f3n y los gimnasios hasta la industria farmac\u00e9utica, las cl\u00ednicas y los m\u00e9dicos especializados en cirug\u00edas pl\u00e1sticas y est\u00e9ticas. Al fin y al cabo, nunca tanta gente tuvo tanto acceso a los recursos para moldear sus cuerpos a su gusto en condiciones tan atrayentes, en algunos casos con pagos en cuotas.<\/p>\n<p>Datos de la Sociedad Brasile\u00f1a de Cirug\u00eda Pl\u00e1stica (SBCP) indican que cada a\u00f1o alrededor de 500 mil personas se someten a cirug\u00edas pl\u00e1sticas en Brasil: son como una especie de reversos de Narciso, que en lugar de adorar sus cuerpos, ven en ellos solamente sus defectos. El pa\u00eds queda atr\u00e1s \u00fanicamente de Estados Unidos, l\u00edder en n\u00famero de cirug\u00edas est\u00e9ticas. Seg\u00fan Osvaldo Saldanha, secretario general de la SBCP, se estima que el n\u00famero de cirug\u00edas aumentar\u00eda entre un 20% y un 30% anualmente -o cinco veces m\u00e1s en los \u00faltimos cinco a\u00f1os, si se piensa en los implantes de silicona en las mamas. En Estados Unidos, la Sociedad Americana de Cirujanos Pl\u00e1sticos (ASPS, por su sigla en ingl\u00e9s) contabilizaba 400 mil cirug\u00edas est\u00e9ticas en el pa\u00eds en 1992. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, esa cifra trep\u00f3 a 6,6 millones -un crecimiento astron\u00f3mico del 1.600%, es decir, 16 veces.<\/p>\n<p>Ponerse silicona para aumentar el volumen de los pechos, de las nalgas o de las pantorrillas. Extraer mediante lipoaspiraci\u00f3n las indeseables grasas de la cintura o de los muslos m\u00e1s rechonchos. Borrar del rostro las marcas de los a\u00f1os vividos. En fin: el esculpir el propio cuerpo, d\u00e1ndole los contornos so\u00f1ados; todo esto se ha convertido en tema de programa popular de televisi\u00f3n, en horario central. Durante la segunda semana de julio, el\u00a0<em>Programa do Ratinho<\/em>, de la red SBT, expuso en vivo y en directo a mujeres en la camilla del quir\u00f3fano, mientras los m\u00e9dicos se refer\u00edan a los beneficios de estas operaciones. Pero \u00e9ste no es un fen\u00f3meno exclusivamente brasile\u00f1o. En la tradicional red estadounidense ABC, desde el final de 2002 el programa\u00a0<em>Extreme makeover<\/em> muestra la transformaci\u00f3n de personas antes poco glamorosas en dioses esculturales -sin privarse de exhibir el per\u00edodo siguiente a la operaci\u00f3n, repleto de hinchazones, hematomas y quejidos de dolor.<\/p>\n<p>En la opini\u00f3n de Cord\u00e1s, es incuestionable la influencia de los medios de comunicaci\u00f3n sobre el descontento con el cuerpo propio y el deseo de arreglar los peque\u00f1os defectos. Pero a\u00fan no han sido definidos los mecanismos exactos vinculados a c\u00f3mo los medios estimulan el comportamiento que lleva a los trastornos alimentarios.<\/p>\n<p>En el marco de un estudio publicado en 2003 en\u00a0<em>Eating Behavior<\/em>, el equipo coordinado por Marleen Williams, de la Brigham Young University, Estados Unidos, entrevist\u00f3 a 28 mujeres, en un intento de comprender la influencia de los medios de comunicaci\u00f3n en el desarrollo de la anorexia, y plante\u00f3 el siguiente modelo: se inicia un proceso c\u00edclico, disparado por vulnerabilidades preexistentes, donde los trastornos alimentarios llevan a la b\u00fasqueda del control del peso.\u00a0La persona, atormentada por pensamientos desagradables, busca informaci\u00f3n en los medios de comunicaci\u00f3n para resolver el problema, y all\u00ed encuentra la ilusi\u00f3n de controlar la situaci\u00f3n. Pero la incapacidad de resolver el problema real genera sentimientos de culpa y verg\u00fcenza, que realimentan la expectativa de perder peso.<\/p>\n<p>En una investigaci\u00f3n anterior, publicada en 2002 en el\u00a0<em>British Journal of Psychiatry<\/em>, el equipo de Anne Becker, de la Escuela M\u00e9dica de la Universidad Harvard, Estados Unidos, analiz\u00f3 de qu\u00e9 manera la televisi\u00f3n interfiere en los h\u00e1bitos alimentarios de los adolescentes.\u00a0Descubrieron el ambiente ideal para ese estudio en las islas Fidji, donde los primeros canales de televisi\u00f3n surgieron en 1995, llevando a esa comunidad de Oriente h\u00e1bitos occidentales. Este trabajo, dividido en dos etapas, investig\u00f3 entre otros aspectos la pr\u00e1ctica de dietas entre las muchachas de la comunidad -que ten\u00edan alrededor de 16 a\u00f1os a la \u00e9poca de la realizaci\u00f3n de los trabajos- con el objetivo de adelgazar. Luego de la introducci\u00f3n de la televisi\u00f3n en el archipi\u00e9lago, los reg\u00edmenes, pr\u00e1cticamente inexistentes hasta 1995, hab\u00edan sido practicados durante tres a\u00f1os por siete de cada diez adolescentes que participaron en la investigaci\u00f3n -la mayor parte de ellos con un peso considerado sano para su edad y su altura.<\/p>\n<p>&#8220;La b\u00fasqueda del cuerpo idealizado por la moda puede tener un sentido de protecci\u00f3n: puede ser una forma de buscar amor y aceptaci\u00f3n&#8221;, dice el psic\u00f3logo Niraldo de Oliveira Santos, del equipo del Hospital de Cl\u00ednicas. &#8220;Se cree que la mirada del otro solamente nos apreciar\u00e1 si estamos atentos a las especificaciones del momento&#8221;, comenta. El problema radica en que ni siquiera Apolo lo logr\u00f3; quiz\u00e1 porque el amor no est\u00e9 intr\u00ednsecamente relacionado con las medidas de una Miss Universo.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nEl ejercicio f\u00edsico y su relaci\u00f3n con los trastornos alimentarios: \u00bfs\u00edndrome o s\u00edntoma?\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/14834\/exercicio-fisico-e-sua-relacao-com-os-transtornos-alimentares-sindrome-ou-sintoma\/\" target=\"_blank\">98\/10876-9<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>L\u00ednea Regular de Auxilio a la Investigaci\u00f3n (FAPESP);\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>T\u00e1ki Athan\u00e1ssios Cord\u00e1s &#8211; Instituto de Psiquiatr\u00eda (USP);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 8.838,13<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Preocupaci\u00f3n con el cuerpo puede ocasionar bulimia y anorexia","protected":false},"author":113,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[419,105],"class_list":["post-78533","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/113"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78533"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78533\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78533"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}