{"id":78536,"date":"2004-09-01T10:20:00","date_gmt":"2004-09-01T13:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/09\/01\/el-fisico-de-la-biologia\/"},"modified":"2015-07-17T17:59:14","modified_gmt":"2015-07-17T20:59:14","slug":"el-fisico-de-la-biologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-fisico-de-la-biologia\/","title":{"rendered":"El f\u00edsico de la biolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Iron\u00eda o no, el autor de algunas de las m\u00e1s importantes contribuciones a la biolog\u00eda durante el \u00faltimo siglo no era originalmente bi\u00f3logo. Francis Harry Compton Crick naci\u00f3 el 8 de junio de 1916 en Northampton, regi\u00f3n central de Inglaterra, y se gradu\u00f3 en f\u00edsica en el University Collage de Londres en 1937. En los a\u00f1os siguientes, Crick realiz\u00f3 investigaciones en hidrodin\u00e1mica, y durante la Segunda Guerra Mundial proyect\u00f3 minas ac\u00fasticas y magn\u00e9ticas en el Laboratorio de Investigaciones del Almirantazgo, de la Marina Real Brit\u00e1nica. Pero ese mismo inter\u00e9s profundo por los misterios de la naturaleza que llev\u00f3 a Crick a estudiar f\u00edsica, lo har\u00eda dar un viraje en su carrera cient\u00edfica hacia la biolog\u00eda.<\/p>\n<p>En el transcurso de su vida, Crick demostr\u00f3 ser un investigador muy poco ortodoxo en lo se refiere a la forma de elegir las investigaciones a las que se dedicar\u00eda. Luego de la guerra, el f\u00edsico brit\u00e1nico empez\u00f3 a interrogarse acerca de qu\u00e9 rumbo tomar\u00eda, y arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que deber\u00eda dedicarse a la biolog\u00eda. La justificaci\u00f3n para este cambio reci\u00e9n llegar\u00eda m\u00e1s tarde, al confesar: &#8220;Lo que realmente nos interesa es aquello sobre lo que queremos charlar&#8221;.<\/p>\n<p>A final de la d\u00e9cada de 1940, su inter\u00e9s por la f\u00edsica empez\u00f3 a enfriarse. Crick estaba m\u00e1s interesado en los recientes avances de la biolog\u00eda, un \u00e1rea que, seg\u00fan cre\u00eda, podr\u00eda volverse tan importante en los a\u00f1os posteriores como la f\u00edsica lo hab\u00eda sido a comienzos del siglo XX. &#8220;Convencido de que la prueba de la charla lo llevaba a su verdadera vocaci\u00f3n, se convirti\u00f3 as\u00ed en uno de los raros f\u00edsicos aventureros de la posguerra que atraves\u00f3 la frontera y se intern\u00f3 en la biolog\u00eda&#8221;, afirman David Brody y Arnold Brody en el libro\u00a0<em>Los siete mayores descubrimientos cient\u00edficos de la historia<\/em> [t\u00edtulo traducido de la edici\u00f3n en portugu\u00e9s].<\/p>\n<p>Ortodoxos o no, sus m\u00e9todos lo pusieron en el camino del descubrimiento que lo har\u00eda conocido en el mundo entero: la identificaci\u00f3n de la estructura de la mol\u00e9cula del ADN (el \u00e1cido desoxirribonucleico), el material gen\u00e9tico de las c\u00e9lulas. De entrada, Crick decidi\u00f3 dedicarse a la frontera entre lo vivo y lo no vivo, a fin de develar de qu\u00e9 manera los \u00e1tomos y las mol\u00e9culas sin vida eran capaces de originar un ser vivo y tambi\u00e9n cu\u00e1l era el mecanismo de transmisi\u00f3n de las informaciones hereditarias.<\/p>\n<p>Crick empez\u00f3 investigando las caracter\u00edsticas f\u00edsicas del citoplasma, la porci\u00f3n gelatinosa que envuelve al n\u00facleo de la c\u00e9lula, y en poco tiempo se percat\u00f3 de que estaba yendo en la direcci\u00f3n equivocada. En la d\u00e9cada de 1940, experimentos como los realizados por Oswald Avery en Estados Unidos, con la patogenicidad de bacterias, al margen de obras de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica como la serie de conferencias del f\u00edsico austr\u00edaco Erwin Schroedinger, reunidas en el libro\u00a0<em>\u00bfQu\u00e9 es la vida?,<\/em> reforzaban la idea de que el ADN seria la mol\u00e9cula encargada de la transmisi\u00f3n de las caracter\u00edsticas hereditarias en los seres vivos.<\/p>\n<p>No demor\u00f3 mucho para que Crick comprendiera que era necesario primeramente develar la estructura molecular de los genes, cuya funci\u00f3n imaginaba -correctamente, como se descubrir\u00eda m\u00e1s tarde- que fuera el control de la s\u00edntesis de las prote\u00ednas mediante una mol\u00e9cula intermedia: el ARN (\u00e1cido ribonucleico). Crick empezar\u00eda a investigar la estructura de dicha mol\u00e9cula con ah\u00ednco reci\u00e9n despu\u00e9s de conocer al joven bi\u00f3logo estadounidense James Watson, en 1951. Dos a\u00f1os antes, Crick hab\u00eda cambiado los Laboratorios de Investigaci\u00f3n Strangeways, de la Universidad de Cambridge, por los reci\u00e9n inaugurados Laboratorios Cavendish, ubicados en la misma instituci\u00f3n, donde se abocar\u00eda a estudiar la estructura de las prote\u00ednas por medio de una t\u00e9cnica denominada difracci\u00f3n de rayos X -al incidir sobre una mol\u00e9cula, los rayos X se esparcen de manera caracter\u00edstica, indicando la posici\u00f3n de los \u00e1tomos que la constituyen.<\/p>\n<p>Por esa misma \u00e9poca, otro f\u00edsico que hab\u00eda migrado a la biolog\u00eda, el neozeland\u00e9s Maurice Wilkins, colega de Crick, utilizaba los rayos X para estudiar el ADN en un laboratorio del King&#8217;s Collage en Londres. Luego de presenciar una conferencia de Wilkins, Watson, que estudiaba bioqu\u00edmica en Copenhague, Dinamarca, se dio cuenta de que aquella t\u00e9cnica podr\u00eda realmente revelar la estructura de la mol\u00e9cula de \u00e1cido desoxirribonucleico. Interesado en estudiar la difracci\u00f3n de rayos X, Watson parti\u00f3 rumbo a los Laboratorios Cavendish, en Cambridge, antes incluso de que la instituci\u00f3n norteamericana que financiaba sus estudios en Europa lo aprobase.<\/p>\n<p>Watson lleg\u00f3 a Cambridge sin saber nada de difracci\u00f3n de rayos X, pero encontr\u00f3 en Crick al socio ideal. Unidos por el inter\u00e9s en la forma del ADN, ambos trabajaron en sinton\u00eda durante casi 18 meses, muchas veces escondidos, pues ninguno de los dos oficialmente desarrollaba investigaciones con la mol\u00e9cula de ADN -en Inglaterra, no era atinado que Crick investigase el ADN por difracci\u00f3n de rayos X, un trabajo desarrollado por Wilkins y su colega de laboratorio Rosalind Franklin.<\/p>\n<p>Con mucho esfuerzo y buena cuota de suerte -Watson encontr\u00f3 una pista esencial sobre la estructura del ADN en im\u00e1genes de rayos X hechas por Rosalind y Wilkins durante una visita al King&#8217;s College- fue posible que Watson y Crick develasen la forma tridimensional de la mol\u00e9cula de ADN. Compuesta por dos largos filamentos paralelos, que se tuercen alrededor de un eje, la mol\u00e9cula de ADN ten\u00eda el aspecto de una escalera caracol, tal como la describieron los investigadores en el estudio publicado en\u00a0<em>Nature<\/em> de 25 de abril de 1953 -el primero de una serie de cuatro art\u00edculos.<\/p>\n<p><strong>La separaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Con este descubrimiento, que les vali\u00f3 a Watson, Crick y Wilkins el Premio Nobel de Fisiolog\u00eda o Medicina de 1962 -Rosalind muri\u00f3 antes, en 1958, por eso no obtuvo el merecido reconocimiento-, la idea abstracta de gen cobr\u00f3 una forma concreta. Y m\u00e1s a\u00fan: la identificaci\u00f3n de la estructura del ADN hizo posible comprender c\u00f3mo se duplican los genes: la mol\u00e9cula, normalmente espiralada, se desenrolla y cada filamento sirve de modelo a otro que lo complementa. Pese al \u00e9xito, la colaboraci\u00f3n entre Watson y Crick no perdur\u00f3. Mientras que Watson regres\u00f3 a Estados Unidos, Crick permaneci\u00f3 en Inglaterra, actuando en el campo que ayudara a crear: la biolog\u00eda molecular.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes, el muchacho de Northampton inici\u00f3 una colaboraci\u00f3n con el investigador sudafricano Sydney Brenner, que desemboc\u00f3 en el descubrimiento de que cada secuencia de tres de las cuatro bases que forman el ADN (adenina, timina, citosina y guanina) corresponde a un amino\u00e1cido, la unidad fundamental de las prote\u00ednas. El trabajo de Crick ayud\u00f3 tambi\u00e9n a dilucidar c\u00f3mo se transforma en prote\u00edna la informaci\u00f3n contenida en el ADN, con el auxilio del ARN. A mediados de la d\u00e9cada de 1970, Crick cre\u00eda que no era capaz de contribuir m\u00e1s para con la biolog\u00eda molecular. Tal como ocurriera anteriormente, nuevamente reorient\u00f3 su carrera, esta vez hacia la neurobiolog\u00eda.<\/p>\n<p>En 1976, Crick se mud\u00f3 al Instituto Salk de Estados Unidos, donde se dedic\u00f3 a investigar las bases neurol\u00f3gicas de la conciencia humana -un reto tan grande como aqu\u00e9llos que afront\u00f3 durante toda su vida. La curiosidad por los grandes misterios de la naturaleza gui\u00f3 su vida hasta el final. El d\u00eda 28 de julio de este a\u00f1o, Crick trabajaba todav\u00eda en un art\u00edculo cient\u00edfico en su lecho del Hospital Thornton, en San Diego, California, horas antes de morir, a los 88 a\u00f1os, como consecuencia de un c\u00e1ncer de intestino.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Francis Crick, uno de los descubridores de la estructura del ADN y del c\u00f3digo gen\u00e9tico, explot\u00f3 al m\u00e1ximo su libertad para hacer ciencia","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-78536","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78536"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78536\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78536"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78536"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}