{"id":78539,"date":"2004-09-01T00:00:00","date_gmt":"2004-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/09\/01\/inundaciones-las-aguas-encuentran-salida\/"},"modified":"2016-01-28T17:47:22","modified_gmt":"2016-01-28T19:47:22","slug":"inundaciones-las-aguas-encuentran-salida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/inundaciones-las-aguas-encuentran-salida\/","title":{"rendered":"Inundaciones: Las aguas encuentran salida"},"content":{"rendered":"<p>Maria Gon\u00e7alves, del estado de Cear\u00e1, 46 a\u00f1os, Ivoneide Palmeira, del estado de Maranh\u00e3o, 44 a\u00f1os, y George Duner, del estado de S\u00e3o Paulo, 35 a\u00f1os, cosechan coles, remolacha y ma\u00edz en una huerta que ocupa un terreno que antes estaba abandonado, junto a un viaducto de la principal avenida de la zona este de la ciudad de S\u00e3o Paulo. Los tres forman parte de un grupo de nueve hombres y doce mujeres cuyo trabajo es cultivar la tierra. Aunque es algo ocasional, les ayuda a evitar el triste espect\u00e1culo que surge con las lluvias de fin de a\u00f1o: r\u00edos desbordados, avenidas inundadas, autom\u00f3viles nadando, personas aferr\u00e1ndose a columnas para que no las arrastre la correntada, casas cubiertas por las aguas y el tr\u00e1nsito parado durante horas, en ciudades transformadas en lagos.<\/p>\n<p>Las inundaciones, producto de la deforestaci\u00f3n y de la construcci\u00f3n de avenidas, viviendas e industrias en las llanuras ubicadas a orillas de los r\u00edos, donde el exceso de agua de las lluvias se infiltrar\u00eda naturalmente, son un tormento en Brasil: en 1998 y 1999, 1.235 municipios, correspondientes al 22% del total, sufrieron con r\u00edos que salieron de su cauce por las crecidas e invadieron calles y viviendas. A comienzos de este a\u00f1o, 338 localidades de 15 estados fueron declaradas en situaci\u00f3n de emergencia, 84 personas murieron y otras 104 mil perdieron sus casas debido a las fuertes lluvias, que recomienzan ahora en septiembre y se extienden hasta marzo con intensidad en aumento.<\/p>\n<p>Pero algunas experiencias recientes indican que las inundaciones no son necesariamente fen\u00f3menos inevitables, como los terremotos. Con la participaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, o por medio de nuevas leyes, en ciudades asoladas por las crecientes como S\u00e3o Paulo, Porto Alegre y Recife, se busca ahora recuperar \u00e1reas verdes, creando huertas o restaurando plazas, reduciendo as\u00ed la impermeabilizaci\u00f3n del suelo, uno de los agravantes de las inundaciones.<\/p>\n<p>Cuando el suelo est\u00e1 cubierto de asfalto y hormig\u00f3n, el volumen de agua de las lluvias en circulaci\u00f3n aumenta hasta siete veces con relaci\u00f3n al suelo descubierto. Sin tener por d\u00f3nde infiltrarse, el agua se encamina r\u00e1pidamente hacia los terrenos m\u00e1s bajos, ocupados generalmente por los habitantes m\u00e1s pobres, v\u00edctimas habituales de las inundaciones. Simult\u00e1neamente al esfuerzo tendiente a hallar espacios de infiltraci\u00f3n para el agua, la frecuencia de las inundaciones llev\u00f3 a una revisi\u00f3n conceptual: ya no se piensa m\u00e1s que la mera construcci\u00f3n de grandes estanques de retenci\u00f3n temporal de agua (los llamados &#8220;piscinones&#8221;) y la canalizaci\u00f3n de r\u00edos acabar\u00e1n con el suplicio de los finales y comienzos de a\u00f1o.<\/p>\n<p>El mismo estudio que advirti\u00f3 acerca de la necesidad de acciones paliativas en la zona este, el\u00a0<em>Atlas ambiental do munic\u00edpio de S\u00e3o Paulo<\/em>, elaborado por un equipo de la municipalidad en colaboraci\u00f3n con ge\u00f3logos, ge\u00f3grafos, ec\u00f3logos e ingenieros de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), fundament\u00f3 la propuesta de transformar los tramos iniciales del arroyo Aricanduva, uno de los afluentes del Tiet\u00ea, en \u00e1rea de protecci\u00f3n ambiental. La mayor ciudad del Brasil, con sus alrededor de 10 millones de habitantes, es cortada por 3.200 kil\u00f3metros de r\u00edos y riachos o arroyos, de los cuales 400 kil\u00f3metros est\u00e1n canalizados.<\/p>\n<p>&#8220;Si esa \u00e1rea es ocupada, las obras de dragado del r\u00edo Tiet\u00ea y los llamados pisicinones no ser\u00e1n suficientes para contener las inundaciones en los pr\u00f3ximos a\u00f1os&#8221;, asegura Patr\u00edcia Sepe, ge\u00f3loga de la Secretar\u00eda del Verde y el Medio Ambiente (SVMA) de S\u00e3o Paulo y una de las coordinadoras del\u00a0<em>Atlas<\/em>. Seg\u00fan Sepe, la preservaci\u00f3n del \u00e1rea de 22,7 kil\u00f3metros cuadrados, uno de los \u00faltimos remanentes de vegetaci\u00f3n natural de la zona este, fue una reivindicaci\u00f3n de los propios habitantes del barrio de S\u00e3o Mateus, en los debates abocados a la elaboraci\u00f3n del Plan Director Regional, en 2002 y 2003.<\/p>\n<p>En Porto Alegre, capital del estado de R\u00edo Grande do Sul, el Plan de Drenaje Urbano aprobado en 2000, condiciona la habilitaci\u00f3n de los proyectos de nuevos loteos a estrategias destinadas a la contenci\u00f3n del agua de las lluvias, mediante la construcci\u00f3n de reservorios o sembrando c\u00e9sped: los condominios habitacionales que se construyan no pueden soltar hacia terrenos aleda\u00f1os m\u00e1s agua que antes de su construcci\u00f3n. Las estrategias de combate contra las crecidas a veces constan en los planes directores de las ciudades, aprobados desde hace dos a\u00f1os con la perspectiva de que orientasen la ocupaci\u00f3n urbana con un poco m\u00e1s de atenci\u00f3n hacia las \u00e1reas verdes y al estudio que los planes anteriores, concebidos hace tres d\u00e9cadas con \u00e9nfasis en la b\u00fasqueda de nuevas \u00e1reas para residencias o industrias.<\/p>\n<p>En algunos casos, como en la Regi\u00f3n Metropolitana de Curitiba, Paran\u00e1, en la ciudad &#8216;ga\u00facha&#8217; de Caxias do Sul o en Santo Andr\u00e9, en el llamado ABC paulista, y en Pen\u00e1polis, interior de S\u00e3o Paulo, hay planes integrados de las redes de drenaje, abastecimiento de agua y alcantarillado, normalmente construidas por separado. Son t\u00e1cticas que redundar\u00edan en costos menores, y evitan incurrir en los errores del pasado. &#8220;La planificaci\u00f3n territorial no puede tener en cuenta \u00fanicamente las potencialidades de los recursos naturales, como el relieve, el agua y el clima&#8221;, comenta el ge\u00f3grafo Jurandyr Ross, de la USP. &#8220;Debe tambi\u00e9n prestar atenci\u00f3n a las fragilidades ambientales, que afectan no solamente a la naturaleza, sino tambi\u00e9n y principalmente a la sociedad.&#8221;<\/p>\n<p>Leyes no faltan. Y nunca han faltado. Luiz Roberto Jacintho, ingeniero agr\u00f3nomo de la Secretar\u00eda Verde de S\u00e3o Paulo, comenta que las lluvias no ser\u00edan enemigas de los habitantes de las ciudades si al menos dos leyes federales se hubiesen respetado: el C\u00f3digo Forestal, de 1965, de acuerdo con el cual debe dejarse libre una franja de 30 metros a orillas de los r\u00edos y de 50 metros en los bordes de las cabeceras, y la Ley de Parcelaci\u00f3n (o Ley Lehmann), de 1979, que estipula qu\u00e9 \u00e1reas en las ciudades deben o no deben ocuparse. &#8220;Pero en las \u00faltimas d\u00e9cadas, debido a la presi\u00f3n demogr\u00e1fica, los loteos clandestinos ocuparon la mayor parte de las \u00e1reas que deber\u00edan mantenerse libres.&#8221;<\/p>\n<p>En 2002, el Ministerio P\u00fablico orden\u00f3 la aplicaci\u00f3n del C\u00f3digo Forestal en Recife, capital de Pernambuco, ciudad con un mill\u00f3n y medio de habitantes situada en la desembocadura de tres grandes r\u00edos y atravesada por m\u00e1s de 60 canales, que sufre crecidas seculares. La municipalidad acat\u00f3 la decisi\u00f3n del Ministerio P\u00fablico, pero la poblaci\u00f3n protest\u00f3: de los 217 kil\u00f3metros cuadrados de ciudad, 70 estaban bajo influjo del c\u00f3digo, y de estos, m\u00e1s de la mitad ocupados por viviendas. Se hicieron posteriormente debates p\u00fablicos, y en diciembre de 2003, luego de la elaboraci\u00f3n de 41 borradores, el Concejo Deliberante aprob\u00f3 una soluci\u00f3n conciliadora: habr\u00eda franjas mayores, de 40 a 120 metros, superiores a lo que estipulaba el C\u00f3digo Forestal a lo largo de las orillas todav\u00eda preservadas de los r\u00edos, y se permitir\u00edan algunas excepciones en los loteos ya establecidos o aprobados a orillas de los r\u00edos, donde no hab\u00eda m\u00e1s vegetaci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>Recife implement\u00f3 tambi\u00e9n un mecanismo de compensaci\u00f3n: quienes construyan a orillas de los r\u00edos deber\u00e1n de recuperar un \u00e1rea verde equivalente al doble del \u00e1rea del lote -construir una casa en un lote de 300 metros cuadrados implica plantar \u00e1rboles o crear jardines en 600 metros cuadrados de una plaza, un parque o bordes de cursos de agua. &#8220;Tenemos 40 proyectos en fase de aprobaci\u00f3n bajo el imperio de la nueva ordenanza, cada uno de ellos implica la recuperaci\u00f3n de mil metros cuadrados en promedio&#8221;, comenta Mauro Buarque, director general de la Secretar\u00eda de Planificaci\u00f3n, Urbanismo y Medio Ambiente. &#8220;En dos a\u00f1os m\u00e1s, cuando esas \u00e1reas se hayan implantado, esperamos tener menos problemas con las crecidas.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Inversi\u00f3n de paradigma<br \/>\n<\/strong>Est\u00e1n cambiando tambi\u00e9n las bases conceptuales con las que se busca resolver las inundaciones: no haciendo correr el agua correr lo m\u00e1s r\u00e1pido posible hacia los r\u00edos por medio de canales -una estrategia que actualmente se reconoce que solamente traslada el problema a las regiones vecinas-, sino retardando el caudal, por medio de reservorios y de \u00e1reas permeables. &#8220;La estrategia de hacer correr r\u00e1pidamente el agua es absolutamente err\u00f3nea, pues concentra la inundaci\u00f3n en pocos puntos de las ciudades&#8221;, comenta el ingeniero civil Carlos Tucci, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS). &#8220;Buena parte de los problemas actuales&#8221;, a\u00f1ade el ingeniero civil Ricardo Bernardes, de la Universidad de Brasilia (UnB), &#8220;obedece a la visi\u00f3n distorsionada de que las obras resolver\u00edan todo.&#8221;<\/p>\n<p>El antiguo paradigma empez\u00f3 a caer debido a sus propias l\u00edmitaciones. Veinte a\u00f1os atr\u00e1s, por m\u00e1s que se canalizasen arroyos y r\u00edos, no hab\u00eda manera de evitar las inundaciones de la regi\u00f3n central de la ciudad de S\u00e3o Paulo, la mayor ciudad de Brasil, cuya municipalidad gasta alrededor de 200 millones de reales por a\u00f1o para mitigar el impacto de las inundaciones. En aquella \u00e9poca, los ingenieros no hallaron otra salida a no ser construir un gigantesco reservorio para contener las aguas de las lluvias -y as\u00ed naci\u00f3 el &#8220;piscin\u00f3n&#8221; de Pacaemb\u00fa, el primero del pa\u00eds, inaugurado en 1995. Actualmente hay piscinones tambi\u00e9n en Porto Alegre, Curitiba, Natal, Macei\u00f3 y Teresina.<\/p>\n<p>Sin embargo, por m\u00e1s que se protejan, las ciudades siempre ser\u00e1n vulnerables a los efectos de las lluvias intensas. &#8220;En alg\u00fan momento, las barreras son superadas, porque las lluvias siempre pueden ser m\u00e1s intensas que las consideradas en los proyectos de ingenier\u00eda&#8221;, dice Bernardes.<\/p>\n<p>A comienzos de 2004, el arroyo Aricanduva se desbord\u00f3, como consecuencia del exceso de lluvia: llovi\u00f3 m\u00e1s durante los primeros cuatro d\u00edas de febrero que durante todo el mes de febrero de cada uno de los dos a\u00f1os anteriores.\u00a0Y en el nordeste de Brasil, el r\u00edo S\u00e3o Francisco creci\u00f3 como no lo hac\u00eda desde hac\u00eda 18 a\u00f1os, y sus aguas ocuparon las calles y casas de 104 localidades. R\u00edos tranquilos durante a\u00f1os seguidos, a veces tambi\u00e9n se vuelven peligrosos, pues sugieren que nada anormal puede llegar suceder. En Santa Catarina, 70 a\u00f1os de relativa tranquilidad le dieron a la poblaci\u00f3n la confianza suficiente como para ocupar las orillas de los r\u00edos Itaja\u00ed y A\u00e7\u00fa. Cuando ocurri\u00f3 la gran crecida de 1983, Blumenau qued\u00f3 bajo las aguas.<\/p>\n<p>En la actualidad, los costos obran en contra del antiguo paradigma. &#8220;La canalizaci\u00f3n cuesta entre tres y diez veces m\u00e1s que la construcci\u00f3n de estanques para resolver el mismo problema&#8221;, dice Tucci. De acuerdo con un estudio de Marcos Cruz, uno de sus alumnos de doctorado, presentado en junio en el Concejo Municipal de Porto Alegre, los costos correspondientes al control de las crecidas en la capital &#8216;ga\u00facha&#8217; mediante la canalizaci\u00f3n ascienden a 1.400 millones de reales, mientras que con medidas sostenibles -piscinones, trincheras, \u00e1reas de infiltraci\u00f3n y pavimentos permeables-, los gastos ser\u00edan de 221 millones de reales.<\/p>\n<p>&#8220;Mientras los pa\u00edses ricos verificaron que los costos de canalizaci\u00f3n y de conductos eran muy altos, y abandonaron este tipo de soluci\u00f3n hace 30 a\u00f1os, los pa\u00edses pobres adoptan sistem\u00e1ticamente estas medidas, por lo cual pierden dos veces: con los mayores costos y con el aumento de la p\u00e9rdidas&#8221;, dice Tucci. Seg\u00fan el ingeniero, el costo de canalizaci\u00f3n por kil\u00f3metro ascendi\u00f3 a 50 millones de d\u00f3lares en el r\u00edo Tamanduate\u00ed, en la ciudad de S\u00e3o Paulo, y a 25 millones de d\u00f3lares en el r\u00edo Arrudas, Belo Horizonte. &#8220;En ambos casos, las inundaciones regresaron una vez concluidas las obras.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El ladr\u00f3n del ahorro<br \/>\n<\/strong>Hace algunos a\u00f1os, Paulo Canedo, ingeniero civil de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), condujo las obras contra las inundaciones causadas por tres r\u00edos en localidades de la Bajada Fluminense, Regi\u00f3n Metropolitana de R\u00edo de Janeiro. &#8220;Debido una la urbanizaci\u00f3n absolutamente predatoria, ten\u00edamos una inundaci\u00f3n tras otra&#8221;, comenta. Al asumir como presidente de la Superintendencia Estadual de R\u00edos y Lagunas (Serla) en marzo de 1991, Canedo paraliz\u00f3 las obras de canalizaci\u00f3n ya iniciadas y se aboc\u00f3 a estudiar los mapas de la zona en busca de alternativas.<\/p>\n<p>Canedo cree es una suerte el hecho de haber descubierto un \u00e1rea deshabitada cerca de la cabecera de uno de los r\u00edos: el Sarapu\u00ed, que funcionaba como campo de pruebas de artiller\u00eda del Ej\u00e9rcito. Luego de algunas negociaciones, obtuvo la autorizaci\u00f3n de los militares para usar este terreno como \u00e1rea de amortiguaci\u00f3n de crecientes. M\u00e1s adelante, construy\u00f3 un dique de 7 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, que retuvo el exceso de aguas del Sarapu\u00ed y parte de las que proven\u00edan de otro r\u00edo, el Pavuna, antes de llegar a las ciudades. El costo de la obra ascendi\u00f3 a 12 millones de d\u00f3lares, diez veces menos que lo previsto inicialmente.<\/p>\n<p>Hubo incluso otro ganancia, m\u00e1s sutil y profunda. &#8220;Al resolver el problema de las inundaciones&#8221;, dice Canedo, &#8220;logramos romper el ciclo perverso de empobrecimiento cr\u00f3nico: cada a\u00f1o que pasaba los habitantes de la bajada se volv\u00edan m\u00e1s pobres, porque deb\u00edan gastar sus escasos ahorros, juntados durante todo el a\u00f1o, para reponer aunque sea parcialmente las p\u00e9rdidas ocasionadas por las inundaciones. La creciente era como un ladr\u00f3n de sus ahorros&#8221;. Con las aguas bajo control, cuenta Canedo, los habitantes empezaron a usar sus econom\u00edas en refacciones o directamente para construir, pero ahora s\u00ed: con ladrillos nuevos y rojos, no con aqu\u00e9llos viejos y grises como era antes.<\/p>\n<p>La ge\u00f3loga Harmi Takiya -desde 2002 al frente de una de las 31 subintendencias de la ciudad de S\u00e3o Paulo, la de Mooca, un \u00e1rea de 35 kil\u00f3metros cuadrados, con 308 mil habitantes, ubicada en la zona este- abre sobre su mesa el mapa geol\u00f3gico del municipio y muestra: mientras los bordes de la ciudad se encuentran en \u00e1reas altas, de terrenos antiguos, poco habitados y cubiertos de vegetaci\u00f3n natural, esta regi\u00f3n de la zona este se encuentra en una llanura anegadiza, entre los arroyos Aricanduva y Tamanduate\u00ed, afluentes del Tiet\u00ea.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, Takiya se vuelve hacia las fotos de sat\u00e9lite fijadas en la pared. Pueden verse los vastos condominios horizontales de casas, decenas de galpones industriales, actualmente en gran medida abandonados, sobre la avenida Presidente Wilson, cerca del r\u00edo Tamanduate\u00ed, y solamente una mancha verde: el Parque do Carmo, en el barrio de Itaquera, a unos 25 kil\u00f3metros de Mooca. &#8220;Es un escenario sumamente \u00e1rido&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Por all\u00ed existen realmente muy pocos espacios verdes. En el\u00a0<em>Atlas ambiental<\/em>, que Harmi coordin\u00f3 cuando estaba en la Secretar\u00eda Verde, los distritos de Br\u00e1s, \u00c1gua Rasa y Mooca, que forman esa subintendencia, aparecen con cero, 0,4 y 2,2 metros de \u00e1rea verde por habitante, mientras que en Morumb\u00ed, un barrio alto ubicado del otro lado de lado ciudad, hay 239 metros de vegetaci\u00f3n natural por habitante. Debido a la escasez de \u00e1rboles y al exceso de hormig\u00f3n, la temperatura de la zona este es una de las m\u00e1s altas de la ciudad: 32 \u00b0C en Br\u00e1s y 31,5 \u00b0C en Mooca, al paso que en Morumbi la media anual es 27,5 \u00b0C.<\/p>\n<p>Harmi ech\u00f3 mano del\u00a0<em>Atlas<\/em>, de los estudios de la Secretar\u00eda de Planificaci\u00f3n y de otras bases de datos para implantar, junto con la poblaci\u00f3n, una serie de medidas que aumentan la permeabilidad del suelo -algunas con un n\u00edtido impacto social. A la limpieza de 20 mil bocas de tormenta y de la red de galer\u00edas de aguas pluviales, para que la lluvia corra, en lugar de entorpecer la vida de todos, se le sum\u00f3 la recuperaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos: 51 de las 197 plazas han sido refaccionadas, y ahora, con m\u00e1s tierra y \u00e1rboles y menos hormig\u00f3n, funcionan como \u00e1reas de retenci\u00f3n de lluvias -en todo el municipio, de 1.500 kil\u00f3metros cuadrados, en los \u00faltimos tres a\u00f1os se recuperaron alrededor de 800 mil metros cuadrados de \u00e1rea verde, por medio de la replantaci\u00f3n de \u00e1rboles o la restauraci\u00f3n de plazas, de acuerdo con la Secretar\u00eda de Infraestructura Urbana (Siurb).<\/p>\n<p>En la zona este, al menos dos medidas salieron de lo com\u00fan: una es la transformaci\u00f3n de un \u00e1rea abandonada de 7 mil metros cuadrados junto a un viaducto, que se convirti\u00f3 en una huerta mantenida por 21 jefes de familia. \u00c9stos reciben una ayuda de costo de 315 reales por mes. Y, por otra parte, el Ecopunto, una central de recolecci\u00f3n de residuos en la cual convergen cerca de 2 mil toneladas mensuales de restos de refacciones dom\u00e9sticas, de madera y muebles viejos que antes iban a parar a las calles, tapando bocas de tormenta y contribuyendo as\u00ed con las inundaciones. Ahora van directamente a parar a los rellenos sanitarios de la ciudad.<\/p>\n<p>En las reuniones destinadas a la elaboraci\u00f3n del Plan Director Regional, &#8220;la m\u00e1s fuerte reivindicaci\u00f3n de los habitantes fue precisamente la solicitud de \u00e1reas verdes y de esparcimiento&#8221;, dice Harmi. &#8220;Las intervenciones puntuales, como las aceras verdes, propuestas por los vecinos de Tatuap\u00e9, con un 40% de c\u00e9sped en lugar de cemento, ayudan sobremanera a detener las inundaciones&#8221;. Seg\u00fan Bernardes, de la UnB, el hecho de transformar en c\u00e9sped una tercera parte de un \u00e1rea de cemento -en una simple vereda, en un lote o en una parte del \u00e1rea urbanizada de la ciudad- permite reducir un 25% el caudal de agua que correr\u00eda si toda el \u00e1rea permaneciese impermeable.<\/p>\n<p><strong>Una disputa entre barrios<br \/>\n<\/strong>Sin embargo, las acciones puntuales no son suficientes, advierte Tucci. Seg\u00fan el ingeniero, es fundamental administrar el flujo de agua dentro de compartimentos de las cuencas hidrogr\u00e1ficas -las llamadas subcuencas-, tal como est\u00e1 empezando a hacerse en Curitiba y en Porto Alegre. As\u00ed y todo, como las subcuencas pueden abarcar m\u00e1s de un barrio, no siempre es f\u00e1cil administrar los conflictos que surgen. Hasta hace poco tiempo, los vecinos de los barrios de Ch\u00e1cara das Pedras, Tr\u00eas Figueiras y Bela Vista, en la zona este de la capital &#8216;ga\u00facha&#8217;, se rehusaban a aceptar la transformaci\u00f3n de algunas plazas en reservorios para las aguas que desbordasen del r\u00edo Areia. En primer lugar, tem\u00edan que \u00e9stos se convirtiesen en dep\u00f3sitos de basura. Asimismo, argumentaban que el problema de las inundaciones no era de ellos: la preocupaci\u00f3n acomet\u00eda solamente a los barrios vecinos, enclavados en terrenos m\u00e1s bajos.<\/p>\n<p>&#8220;No existe un incentivo a la prevenci\u00f3n contra inundaciones, porque hay un r\u00e9dito pol\u00edtico&#8221;, espeta Tucci, que estudia el impacto de las lluvias en el pa\u00eds desde hace 30 anos. &#8220;Cuando las ciudades son declaradas en estado de calamidad p\u00fablica a causa de las inundaciones, los alcaldes reciben dinero a fondo perdido; fondos que pueden usar sin hacer llamados a licitaci\u00f3n&#8221;. Las acciones de emergencia predominan tambi\u00e9n a nivel nacional, pese a que la Constituci\u00f3n atribuya a la Uni\u00f3n la responsabilidad de actuar de manera preventiva contra sequ\u00edas e inundaciones.<\/p>\n<p>En enero de 2001, luego de que las inundaciones del comienzo del a\u00f1o afectaran a casi 82 mil personas en Minas Gerais, 8,2 mil en R\u00edo de Janeiro y 9,1 mil en S\u00e3o Paulo, Fernando Becerra, por ese entonces ministro de Integraci\u00f3n Nacional, lo reconoci\u00f3: el gobierno deber\u00eda haberse preparado para afrontar un problema como \u00e9ste, que se repite. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, en febrero de 2004, el propio presidente Luiz In\u00e1cio Lula da Silva, junto a seis ministros, visit\u00f3 Petrolina, estado de Pernambuco, que tuvo 2.300 personas evacuadas y 134 viviendas destruidas. El primer mandatario sostuvo estar conmovido como el estrago causado por la crecida monumental del S\u00e3o Francisco.<\/p>\n<p><strong>Las ideas del campo<br \/>\n<\/strong>Las soluciones contra las inundaciones pasan tambi\u00e9n por una revisi\u00f3n del rol de los habitantes de las ciudades. &#8220;Al dejar el agua de la lluvia que cae en los techos y patios corriendo hacia la calle, trasladamos el problema al poder p\u00fablico, tal como lo hacemos con la basura y los desag\u00fces&#8221;, afirma Ross, de la USP. Para el investigador, los propietarios de los espacios p\u00fablicos y privados -y no solamente los nuevos constructores- deber\u00edan ayudar a retener las aguas pluviales, instalando m\u00e1s c\u00e9sped o reservorios.<\/p>\n<p>Los artificios para aplacar las lluvias por metro, o por goteo, por medio de aquello que los ingenieros denominan medidas no estructurales, antes eran inaceptables. Ross trabajaba como asesor voluntario de la Empresa de Planificaci\u00f3n Urbana de S\u00e3o Paulo (Emplasa) en 1985, cuando particip\u00f3 en un estudio piloto destinado a la contenci\u00f3n de las crecidas del r\u00edo Cabu\u00e7\u00fa de Cima, en el l\u00edmite del municipio de S\u00e3o Paulo con Guarulhos. Hizo un relevamiento, analiz\u00f3 las formas de uso de la tierra, identific\u00f3 \u00e1reas anegadizas y puntos de estrangulamiento de caudal de agua y sugiri\u00f3 que los propietarios de edificios, viviendas e industrias construyesen peque\u00f1os reservorios que retuviesen el flujo de las lluvias. &#8220;Me dijeron que estaba loco&#8221;, comenta Ross. La sugerencia se descart\u00f3 de plano, por supuesto.<\/p>\n<p>Al exponer sus ideas, Ross se acord\u00f3 de cuando a\u00fan era un chico, estando en una chacra del interior de Paran\u00e1, y ve\u00eda a su abuelo Thomaz Sanchez y a su padre, Dionizio Hernandez, haciendo pozos en la tierra para contener las aguas de las tormentas, que despu\u00e9s se esparc\u00edan naturalmente por la plantaci\u00f3n de caf\u00e9. Mucho despu\u00e9s descubri\u00f3 que la misma t\u00e9cnica forma parte del cultivo directo, mediante el cual se revuelve la tierra lo menos posible y se aprovecha al m\u00e1ximo a agua, induciendo su infiltraci\u00f3n, que al mismo tiempo mejora la humedad del suelo y evita la erosi\u00f3n. &#8220;Debemos interactuar con los fen\u00f3menos del campo&#8221;, dice. &#8220;Los ingenieros y habitantes de la ciudad podr\u00edan aprender un poco m\u00e1s con los agricultores e ingenieros rurales.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Atlas ambiental del municipio de S\u00e3o Paulo;\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Biota\/FAPESP; <strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Harmi Takiya &#8211; SVMA;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 148.845,00 (FAPESP)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Planificaci\u00f3n integrada de sistemas de saneamiento;\u00a0<strong style=\"line-height: 1.5;\">Modalidad\u00a0<\/strong>L\u00ednea Regular de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coord\u00ednador\u00a0<\/strong>Ricardo Silveira Bernardes &#8211; UnB; <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 100.000,00 (UnB)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Proyectos de recuperaci\u00f3n de \u00e1reas verdes mitigan el impacto de las lluvias","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-78539","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78539"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78539\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78539"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}