{"id":78574,"date":"2004-10-01T00:00:00","date_gmt":"2004-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/10\/01\/otras-estrellas-otros-mundos\/"},"modified":"2015-08-25T15:30:59","modified_gmt":"2015-08-25T18:30:59","slug":"otras-estrellas-otros-mundos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/otras-estrellas-otros-mundos\/","title":{"rendered":"Otras estrellas, otros mundos"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda 6 de octubre de 1995, el mundo se enter\u00f3 que hab\u00eda mundos donde el Sol no era el astro rey. En un congreso realizado en Florencia, los astr\u00f3nomos suizos Michel Mayor y Didier Queloz, del Observatorio de Ginebra, anunciaron el descubrimiento del primer planeta exterior al sistema solar que gira en torno a una estrella similar al Sol, con lo que ganaron una silenciosa disputa contra sus pares estadounidenses. &#8220;Todos pueden ahora mirar al cielo a la noche, observar las estrellas y decir: &#8216;Hay planetas all\u00e1 lejos'&#8221;, afirm\u00f3 Mayor. No mostraron im\u00e1genes del compa\u00f1ero celeste que circula alrededor de la estrella Pegaso 51, situada a unos 40 a\u00f1os luz (9,5 billones de kil\u00f3metros es el equivalente m\u00e9trico de un a\u00f1o luz).<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed, parecen existir evidencias indirectas de la presencia de un objeto cuyo campo gravitacional provoca una sutil y peri\u00f3dica alteraci\u00f3n en el movimiento de la estrella que lleva el nombre del caballo alado y que cada 4,2 d\u00edas da una vuelta completa en derredor de su sol. Eso indica que ah\u00ed hay un planeta. En muchos aspectos, pero no en todos, este nuevo mundo se parece a J\u00fapiter, al mayor planeta solar, cuya masa es 318 veces superior a la de la Tierra. Sin una superficie s\u00f3lida, desprovisto de agua, es gaseoso y gigante, con un peso estimado en la mitad del jupiteriano.<\/p>\n<p>Sin embargo, y al contrario que J\u00fapiter, que est\u00e1 muy lejos del Sol, \u00e9ste esta casi pegado a su estrella. Para decirlo en la jerga de los astrof\u00edsicos, es un J\u00fapiter caliente, con temperaturas en su superficie del orden de los 1.000\u00baC (el J\u00fapiter original es g\u00e9lido). En s\u00edntesis, todo indica que el compa\u00f1ero de la estrella Pegaso 51 es un lugar prohibitivo para cualquier forma de vida. En el transcurso de los \u00faltimos nueve a\u00f1os, y con ligeras variaciones, cualquier planeta descubierto alrededor de estrellas parecidas al Sol \u2013\u00a0y fueron alrededor de 130 \u2013\u00a0planteaba una variaci\u00f3n sobre el mismo tema. Una copia, m\u00e1s o menos fiel del primer mundo develado por el d\u00fao helv\u00e9tico: una bola gigante de gas, decenas o centenas de veces mayor que la Tierra.<\/p>\n<p>Un mundo tipo J\u00fapiter, caliente o no, de acuerdo con la distancia que lo separa de su sol. Pero, a finales de agosto pasado, esa monoton\u00eda, de solamente encontrar pesos pesados alrededor de las estrellas concluy\u00f3 por fin: fueron localizados tres mundos menores, distantes a entre 40 y 50 a\u00f1os luz, con el auxilio de telescopios instalados en la Tierra. Comenz\u00f3 as\u00ed la era de los pesos medianos. Nuevamente capitaneados por Mayor y Queloz, los europeos fueron los primeros en dar la buena nueva. El d\u00eda 25 de ese mes anunciaron la localizaci\u00f3n de un planeta de una masa equivalente a 14 veces la de la Tierra \u2013\u00a0similar por lo tanto a la de Urano \u2013\u00a0en los alrededores de una estrella similar al Sol: la Mu Arae, ubicada en la constelaci\u00f3n de Altar.<\/p>\n<p>Con un sentido de marketing digno de cient\u00edficos estadounidenses, y quiz\u00e1s con alguna dosis de exageraci\u00f3n, los astr\u00f3nomos del Viejo Mundo dijeron que el compa\u00f1ero de Mu Arae podr\u00eda ser una Supertierra, t\u00e9rmino que le sent\u00f3 bien al paladar de la prensa. Para ser una Tierra, el planeta deber\u00eda de ser un peso liviano, o sea, menor a\u00fan.De cualquier manera, el peso mediano que le pisa los talones a Mu Arae fue del agrado de la platea y puso a los oponentes de los suizos contra las cuerdas.<\/p>\n<p>Menos de una semana m\u00e1s tarde, el d\u00eda 31 de agosto, dos equipos independientes de investigadores de Estados Unidos contragolpearon: presentaron dos planetas de porte similar al reci\u00e9n descubierto por sus colegas (y rivales) apostados del otro lado del Atl\u00e1ntico. Por la magnitud de sus masas, estos mundos fueron comparados con Neptuno, que es 17 veces m\u00e1s pesado que la Tierra. El grupo conducido por Barbara McArthur, de la Universidad de Texas, ubic\u00f3 un cuerpo celeste unas 18 veces mayor que la Tierra, orbitando Cancri 55, una estrella parecida al Sol y perteneciente a la constelaci\u00f3n de C\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Tres mundos gigantes y gaseosos se hab\u00edan detectado antes alrededor de Cancri 55, y la llegada de un cuarto hermano menor catapult\u00f3 a la estrella al sitial de poseedora del mayor sistema planetario extrasolar hasta ahora conocido. El equipo encabezado por Geoffrey Marcy y Paul Butler \u2013\u00a0astrof\u00edsicos de la Universidad de California en Berkeley y del Instituto Carnegie de Washington, respectivamente \u2013\u00a0encontr\u00f3 un planeta con una masa 21 veces mayor que la de la Tierra girando en torno a una peque\u00f1a y fr\u00eda estrella de la constelaci\u00f3n de Leo: la Gliese 436. &#8220;Estos mundos del tama\u00f1o de Neptuno prueban que all\u00e1 a lo lejos no hay \u00fanicamente planetas gaseosos gigantes&#8221;, comenta Marcy, principal competidor de los europeos en la caza a otras Tierras. &#8220;Hemos empezado a observar planetas cada vez menores.&#8221;<\/p>\n<p>Al margen de la talla similar, los tres planetas tienen otra caracter\u00edstica com\u00fan: est\u00e1n muy cerca de sus estrellas, m\u00e1s de lo que Mercurio, el primer mundo de nuestro sistema, lo est\u00e1 de nuestro Sol. Su per\u00edodo orbital, que es el tiempo que necesita para dar una volta alrededor de su estrella, es de menos de diez d\u00edas, una indicaci\u00f3n de que deben ser planetas muy calientes. Como es sabido, la Tierra demora 365 d\u00edas, es decir, un a\u00f1o, para completar una \u00f3rbita alrededor del Sol. En tanto, Mercurio tarda 88 d\u00edas.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 la ubicaci\u00f3n de una Supertierra y dos Neptunos anima tanto a los astrof\u00edsicos? No fue \u00fanicamente una cuesti\u00f3n de masa y tama\u00f1o, sino tambi\u00e9n la posible constituci\u00f3n f\u00edsica de los astros reci\u00e9n descubiertos. Los cient\u00edficos creen que esta tr\u00edada de nuevos planetas son los primeros que ostentan una caracter\u00edstica m\u00e1s importante todav\u00eda: pueden ser totalmente s\u00f3lidos, o al menos serlo parcialmente.<\/p>\n<p>&#8220;El planeta en \u00f3rbita alrededor de la estrella Mu Arae representa el primer descubrimiento de un mundo rocoso m\u00e1s parecido a la Tierra&#8221;, dice el astr\u00f3nomo portugu\u00e9s Nuno Santos, del Observatorio de Lisboa, que forma parte del equipo europeo. &#8220;Hasta ahora no sab\u00edamos si los planetas rocosos eran o no frecuentes. Pero ahora ya sabemos que s\u00ed. Hemos dado el primer paso para hallar una verdadera Tierra&#8221;. Santos es el gran responsable del hallazgo europeo y firma en primer t\u00e9rmino al frente de sus colegas m\u00e1s famosos el art\u00edculo cient\u00edfico sobre la Supertierra.<\/p>\n<p>Los planetas descubiertos por los estadounidenses tambi\u00e9n pueden ser fundamentalmente rocosos, o, en el caso del mundo que gira en torno a la fr\u00eda estrella Gliese 436, quiz\u00e1s una mezcla de piedra y hielo. Con todo, no se puededescartarpor completo la hip\u00f3tesis de que los tres nuevos planetas sean predominantemente gaseosos, al igual que sus primos mayores, los J\u00fapiteres extrasolares. De cualquier forma, los investigadores se muestran optimistas con respecto a las perspectivas de localizar en poco tiempo m\u00e1s un planeta como el nuestro y, qui\u00e9n sabe, se\u00f1ales de vida compleja.<\/p>\n<p>&#8220;Estos descubrimientos muestran que estamos en el camino correcto, hacia el encuentro de la primera Tierra extrasolar&#8221;, afirma Barbara McArthur. &#8220;Si la tecnolog\u00eda sigue avanzando, quiz\u00e1 podamos alcanzar tal objetivo en unos pocos a\u00f1os m\u00e1s&#8221;. En nuestro sistema solar, Mercurio, Venus, Tierra y Marte \u2013\u00a0los cuatro primeros planetas \u2013\u00a0son rocosos. Los mundos m\u00e1s alejados del Sol \u2013\u00a0J\u00fapiter, Saturno, Urano y Neptuno \u2013\u00a0son esencialmente gaseosos, sin superficie s\u00f3lida, con rocas \u00fanicamente en su n\u00facleo. El peque\u00f1o y denso Plut\u00f3n, el m\u00e1s distante de los planetas solares, es un caso aparte en t\u00e9rminos de composici\u00f3n. Al igual que los cometas, est\u00e1 formado esencialmente de hielo.<\/p>\n<p>Casi todos los 130 planetas extrasolares conocidos, incluso los tres de masa mediada, fueron descubiertos de la misma manera: mediante el empleo de la t\u00e9cnica de velocidad radial, que mide el efecto ejercido por el campo gravitacional de uno o m\u00e1s planetas sobre el movimiento de su sol. Es una forma indirecta de generar evidencias de que hay un objeto celeste en la \u00f3rbita de una estrella. La l\u00f3gica que subyace a tal procedimiento es f\u00e1cil de entender. La presencia de un planeta, o cualquier otro objeto celeste, produce peri\u00f3dicamente una \u00ednfima variaci\u00f3n en la velocidad de desplazamiento de la estrella. Con otras palabras, una variaci\u00f3n en la posici\u00f3n de su sol.<\/p>\n<p>Es como si la compa\u00f1\u00eda del planeta hiciera bailar a la estrella, yendo de tiempo en tiempo hacia adelante y hacia atr\u00e1s. Cuanto mayor es la masa de un planeta, y m\u00e1s cerca est\u00e9 de su sol, mayor ser\u00e1 el paso del baile espacial ejecutado por la estrella. Al medir esta perturbaci\u00f3n en un sol, los astrof\u00edsicos pueden inferir la masa m\u00ednima (no as\u00ed la m\u00e1xima) y la \u00f3rbita del planeta que lo circunda. Objetos con masas jupiterianas provocan alteraciones en la velocidad radial de su sol del orden de decenas o centenas de metros por segundo. Mundos del tipo Neptuno hacen que su estrella ejecute pasos de baile de algunos metros. &#8220;La perturbaci\u00f3n de la Tierra sobre la velocidad radial del Sol es del orden de los 13 cent\u00edmetros por segundo&#8221;, afirma Sylvio Ferraz-Mello, coordinador del grupo de din\u00e1mica de sistemas planetarios del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP). Una nada.<\/p>\n<p>Las alteraciones en la velocidad radial se calculan con base en los datos obtenidos mediante el uso de un equipo llamado espectr\u00f3grafo (o espectr\u00f3metro), que tal como su nombre lo indica, esparce la luz de la estrella en las frecuencias y longitud de onda que la constituyen. De esta forma, empleando los conceptos del llamado efecto Doppler, los astrof\u00edsicos se hacen una idea acerca de la influencia causada en la \u00f3rbita de una estrella por la presencia de un planeta en sus alrededores. Cuando la estrella baila en direcci\u00f3n a su observador, la luz medida se vuelve m\u00e1s azul. En el caso contrario, predominan los tonos rojos.<\/p>\n<p>El \u00e9xito del empleo del m\u00e9todo de la velocidad radial para encontrar planetas depende de la posibilidad de contar con un espectr\u00f3grafo de \u00faltima generaci\u00f3n. El equipo europeo, por ejemplo, encontr\u00f3 evidencias de su Supertierra con el auxilio del Harps, un espectr\u00f3grafo capaz de medir variaciones en la velocidad radial de objetos celestes del orden de un metro por segundo. Tenido como el m\u00e1s poderoso instrumento de su tipo, el Harps fue instalado al final del a\u00f1o pasado en un telescopio de 3,6 metros del ESO (European Southern Observatory), emplazado en La Silla, norte de Chile. Los equipos estadounidenses encontraron sus Neptunos tambi\u00e9n con la ayuda de potentes espectr\u00f3grafos.<\/p>\n<p>No existe todav\u00eda un medio capaz de detectar mundos como la Tierra alrededor de otras estrellas. La t\u00e9cnica de la velocidad radial favorece el descubrimiento de planetas con grandes masas y\/o que est\u00e9n muy cerca de sus soles. Pero esta limitaci\u00f3n ha de superarse en breve. La diseminaci\u00f3n del m\u00e9todo del tr\u00e1nsito planetario, una forma alternativa de hallar mundos que no presentas el mismo sesgo de velocidad radial, es una de las apuestas para los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Este abordaje consiste en monitorear el brillo de una estrella a partir de un punto fijo de observaci\u00f3n, en busca de disminuciones peri\u00f3dicas en su intensidad.<\/p>\n<p>Esta reducci\u00f3n, una peque\u00f1a zona de sombra, puede ser ocasionada por el paso de un objeto celeste de cierto porte \u2013\u00a0quiz\u00e1s un planeta \u2013\u00a0entre la estrella y el observador. El paso es el tr\u00e1nsito que, en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, provoca un microeclipse en la estrella, detectable \u00fanicamente mediante el empleo de telescopios sensibles. &#8220;El m\u00e9todo de tr\u00e1nsito es especialmente poderoso si se lo emplea junto con la t\u00e9cnica de la velocidad radial&#8221;, afirma el espa\u00f1ol Roi Alonso, del Instituto de Astrof\u00edsica de Canarias. &#8220;Con \u00e9l podemos estimar con mayor precisi\u00f3n la masa de un planeta, y tener as\u00ed por primera vez una noci\u00f3n de su tama\u00f1o, y por consiguiente de su densidad&#8221;.<\/p>\n<p>En agosto pasado, trabajando con ambas t\u00e9cnicas y datos de una peque\u00f1a red de sat\u00e9lites, Alonso descubri\u00f3 un planeta gigante, del tama\u00f1o de J\u00fapiter.El astrof\u00edsico brasile\u00f1o Claudio Melo, que trabaja con los europeos en el observatorio ESO, de Chile, tambi\u00e9n tomo parte recientemente en la detecci\u00f3n de un nuevo mundo mediante este doble abordaje. Ayud\u00f3 a localizar un J\u00fapiter caliente casi pegado a la estrella Ogle-TR-111. Pese al descubrimiento, Melo dice que no fue f\u00e1cil arribar al resultado. Observaron 4 mil estrellas en una regi\u00f3n del espacio; encontraron 40 estrellas con disminuciones de brillo sospechosas y lograron confirmar, mediante el empleo de la velocidad radial, solamente la existencia de un planeta.<\/p>\n<p>&#8220;El m\u00e9todo de tr\u00e1nsito se presta m\u00e1s para apuntar candidatos a planetas, que en un segundo momento han de ser ratificados o no mediante el empleo de otras t\u00e9cnicas&#8221;, asevera Melo. Es casi un consenso en la comunidad cient\u00edfica que el m\u00e9todo de tr\u00e1nsito servir\u00e1 para hallar pronto planetas mucho menores que los actuales J\u00fapiteres o Neptunos extrasolares: los primeros candidatos a convertirse en nuevas Tierras. Proyectos en tal sentido ya est\u00e1n en marcha y llegar\u00e1n al espacio durante la segunda mitad de esta d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Y una vez m\u00e1s, los europeos toman a la delantera ante los estadounidenses. En junio de 2006 se lanzar\u00e1 un peque\u00f1o sat\u00e9lite franc\u00e9s, de 670 kilos: el Corot, que durante tres a\u00f1os permanecer\u00e1 en \u00f3rbita polar y circular en torno a la Tierra. Su misi\u00f3n ser\u00e1 buscar, empleando el m\u00e9todo de tr\u00e1nsito, planetas en torno a millares de estrellas pr\u00f3ximas, y estudiar temblores s\u00edsmicos en una decena de otras. Era para ser un proyecto \u00fanicamente del CNES (la agencia espacial francesa), pero como faltaron fondos la empresa pas\u00f3 a ser conjunta con otros pa\u00edses. Austria, Espa\u00f1a, Alemania, B\u00e9lgica y la ESA (la agencia espacial europea) se convirtieron en socios del proyecto. Brasil tambi\u00e9n encontr\u00f3 un espacio en la misi\u00f3n Corot y se convirti\u00f3 en socio de la iniciativa.<\/p>\n<p>La estaci\u00f3n terrestre del hemisferio sur que recibir\u00e1 datos del sat\u00e9lite seencuentra en Natal (estado brasile\u00f1o de R\u00edo Grande do Norte; ladel hemisferio norte queda en Espa\u00f1a). Su montaje est\u00e1 a cargo del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, sigla en portugu\u00e9s). &#8220;Sin la estaci\u00f3n brasile\u00f1a, el Corot lograr\u00eda observar y enviar datos de 40 mil estrellas&#8221;, afirma Eduardo Janot Pacheco, del IAG-USP, coordinador de la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en la misi\u00f3n. &#8220;Con nuestra estaci\u00f3n, este n\u00famero se elevar\u00e1 a 60 mil&#8221;.<\/p>\n<p>En raz\u00f3n de esta sociedad, Brasil ha enviado a Francia a ingenieros de software para trabajar en programas de sat\u00e9lite, y tendr\u00e1 la posibilidad de participar en estudios cient\u00edficos que quiz\u00e1s deriven en el descubrimiento del primer planeta del tama\u00f1o de la Tierra.La Nasa entrar\u00e1 directamente en la carrera por una Tierra extrasolar a finales de 2007, con el lanzamiento del sat\u00e9lite Kepler, que usar\u00e1 tambi\u00e9n el m\u00e9todo del tr\u00e1nsito para cazar mundos. Se sabe que los planetas rocosos, de tama\u00f1o similar al de la Tierra, existen. Incluso ya se han encontrado algunos. Pero en torno a un tipo de astro inh\u00f3spito para fomentar la vida: los pulsares, tambi\u00e9n llamados estrellas de neutrones. Los pulsares son estrellas densas, de alta rotaci\u00f3n, que emiten pulsos de radiaci\u00f3n. Son estrellas muertas.<\/p>\n<p>En 1991, cuatro a\u00f1os antes del anuncio rimbombante de Mayor y Queloz sobre la observaci\u00f3n de un planeta que giraba en torno a una estrella similar al Sol, Alexander Wolszczan, de la Universidad Estadual de Pensilvania, descubri\u00f3 tres planetas \u2013\u00a0dos con masa similar a la de la Tierra y un tercero con el peso de la Luna \u2013\u00a0alrededor de un pulsar ubicado en la constelaci\u00f3n de Virgo: el PSR B1257+12. En rigor, esos fueron los primeros planetas encontrados en otra estrella fuera del Sol. Pero hallazgo fue pr\u00e1cticamente ignorado porque, tal como los astrof\u00edsicos saben, la vecindad de los pulsares no es apta para soportar mundos con vida. En el fondo, el gran inter\u00e9s radica en las estrellas como el Sol, de mediano brillo y que, de acuerdo con las proyecciones, quiz\u00e1s puedan abracar miles o millones de planetas de clima agradable como la Tierra.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente el hombre se ha visto en dificultades cuando ha querido hallar planetas. Empezando por la propia naturaleza de estos objetos celestes, que no favorece su localizaci\u00f3n en el espacio. Con excepci\u00f3n de un breve per\u00edodo en su juventud, los planetas no emiten luz propia, caracter\u00edstica que dificulta su visualizaci\u00f3n directa. L\u00f3gicamente: un planeta puede ser iluminado por la luz de las estrellas cercanas, tal como sucede con algunos mundos del sistema solar, a veces visibles incluso a simple vista. Pero, como regla general, los planetas extrasolares son abrumados por el brillo de las estrellas. Se vuelven objetos ocultos incluso para los m\u00e1s avanzados telescopios \u00f3pticos.<\/p>\n<p>Por ahora, son mundos distante y sin faz. La \u00fanica cara que exhiben es la que los dibujantes les prestan en las &#8220;representaciones art\u00edsticas&#8221;, destinadas a divulgar un descubrimiento para el gran p\u00fablico. De cualquier manera, los cient\u00edficos no desisten de intentar avistar en forma directa los mundos descubiertos durante los \u00faltimos nueve a\u00f1os. El mes pasado, por ejemplo, investigadores del observatorio ESO divulgaron aquella que puede ser la primera imagen de un planeta extrasolar (<em>vea la foto de esta p\u00e1gina<\/em> ): un punto diminuto, en rojo, que ser\u00eda un planeta con una masa equivalente a cinco veces la de J\u00fapiter.<\/p>\n<p>A su lado se encuentra una estrella de la constelaci\u00f3n de Hidra: la 2M1207, una esfera mayor y de brillo m\u00e1s claro. Este tipo de anuncio, que dista mucho de ser el primero del g\u00e9nero, es a\u00fan tomado con escepticismo por parte de la comunidad acad\u00e9mica. Los astrof\u00edsicos creen que solamente ser\u00e1 posible &#8220;sacar fotos&#8221; confiables de planetas extrasolares durante la pr\u00f3xima d\u00e9cada, cuando entren en operaci\u00f3n dispositivos con nuevas t\u00e9cnicas, como la interferometr\u00eda, capaces de producir este tipo de im\u00e1genes.<\/p>\n<p>Hasta los \u00faltimos planetas del sistema solar, nuestros vecinos celestes, fueron descubiertos pocos a poco, lentamente. A comienzos del siglo XVII, Galileo Galilei se convirti\u00f3 en el primer hombre que escudri\u00f1\u00f3 el cielo empleando las lentes de un telescopio. Con la ayuda de este artefacto, el astr\u00f3nomo y matem\u00e1tico toscano, cuya defensa del heliocentrismo le valdr\u00eda una condenaci\u00f3n en el tribunal de la Santa Inquisici\u00f3n, hizo innumerables observaciones in\u00e9ditas. Mostr\u00f3 el escaso brillo de las estrellas de la V\u00eda L\u00e1ctea, avist\u00f3 manchas en el Sol, divis\u00f3 cr\u00e1teres en la Luna, encontr\u00f3 lunas en J\u00fapiter y distingui\u00f3 las fases de Venus. Pero planetas, no hall\u00f3 ninguno.<\/p>\n<p>De esta forma, hasta el final del siglo XVIII, la humanidad contabilizaba m\u00e1s all\u00e1 de la Tierra cinco mundos, todos en \u00f3rbita del Sol y ocasionalmente visibles a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, J\u00fapiter y Saturno. Oficialmente, estos planetas no tienen descubridores. Su registro se confunde con la historia de la civilizaci\u00f3n. Nuevos mundos reci\u00e9n se identificaron m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de Galileo, debido a que los telescopios ya eran m\u00e1s potentes. Y a un ritmo de un planeta por siglo. Urano fue descubierto en 1781; Neptuno, en 1846, y Plut\u00f3n, en 1930.<\/p>\n<p>Al margen de alimentar la esperanza de hallar nuevas Tierras en torno a otras estrellas, el descubrimiento de m\u00e1s de una centena de J\u00fapiteres extrasolares, y en cierta forma tambi\u00e9n el de los tres nov\u00edsimos mundos de tama\u00f1o mediano, constituye un desaf\u00edo a la teor\u00eda m\u00e1s aceptada sobre el nacimiento de planetas, formulada a partir de la configuraci\u00f3n del sistema solar. Estos nuevos mundos parecen estar fuera de lugar. La mayor\u00eda se ubica sorprendentemente cerca de su sol y tiene \u00f3rbita el\u00edptica, no circular. Todo es diferente que en los planetas gaseosos y gigantes del sistema solar, que se encuentran lejos del Sol y tienen \u00f3rbitas circulares.<\/p>\n<p>Esta aparente incoherencia llev\u00f3 al astrof\u00edsico ingl\u00e9s Martin Beer, de la Universidad de Leicester, a plantear recientemente en un art\u00edculo cient\u00edfico que el sistema solar puede ser un lugar &#8220;especial&#8221;, es decir, at\u00edpico en el Universo. Si esa pol\u00e9mica idea estuviera en lo cierto, no habr\u00eda otras Tierras all\u00e1 a lo lejos. &#8220;El hecho de pensar que todos los planetas se formen b\u00e1sicamente de la misma manera puede ser un error&#8221;, especula el brit\u00e1nico. &#8220;Puede haber m\u00e1s de un mecanismo que d\u00e9 origen a estos objetos.&#8221;<\/p>\n<p>De acuerdo con el modelo m\u00e1s aceptado, los planetas se forman partiendo de un peque\u00f1o n\u00facleo s\u00f3lido, una esfera de roca y\/o hielo, de unos 10 kil\u00f3metros de di\u00e1metro, llamada planetesimal. N\u00facleos rocosos ubicados a enormes distancias de su estrella logran, mediante la acci\u00f3n de su fuerza gravitacional, atraer hacia s\u00ed grandes cantidades de gas proveniente de los sectores fr\u00edos de un vasto disco de materia existente en los alrededores de su sol. De esta manera, lejos de la estrella se forman siempre planetas gigantes y gaseosos, como J\u00fapiter y Saturno.<\/p>\n<p>&#8220;Casi todo el Universo est\u00e1 compuesto de hidr\u00f3geno y helio a temperaturas muy bajas&#8221;, comenta el astrof\u00edsico Gustavo Mello, del Observatorio de Valongo, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). En tanto, los planetesimales m\u00e1s cercano a su estrella, siguiendo tambi\u00e9n el modelo, son capaces de originar \u00fanicamente planetas rocosos. \u00c9stos, muy c\u00e1lidos, no consiguen atraer, ni tampoco mantener un envoltorio de gas en su entorno durante mucho tiempo. Como resultado de ello, dan origen a cuerpos menores y m\u00e1sdensos,como Mercurio, Venus, Tierra y Marte (el remoto Plut\u00f3n es un caso aparte). &#8220;La formaci\u00f3n de un planeta es una carrera contra el tempo&#8221;, dice Gustavo Mello. &#8220;El material que lo origina, residuos del proceso de nacimiento de las estrellas, puede disiparse f\u00e1cilmente.&#8221;<\/p>\n<p>Por lo tanto, la teor\u00eda imperante no sirve aparentemente para explicar la ubicaci\u00f3n de casi todos los mundos extrasolares conocidos \u2013a menos que estos planetas hayan surgido debido al proceso convencional en otro punto del espacio, m\u00e1s lejos de su estrella, y migrado a su posici\u00f3n actual. O puede ser que los sistemas extrasolares conocidos sencillamente no sean representativos de la mayor parte de los mundos existentes alrededor de estrellas. Hoy en d\u00eda los m\u00e9todos de detecci\u00f3n favorecen la observaci\u00f3n de planetas grandes que est\u00e9n cerca de sus soles. Esto puede haber causado una idea distorsionada del perfil de los mundos presentes &#8220;all\u00e1 a los lejos&#8221;.<\/p>\n<p>El propio Beer no descarta esta posibilidad, esgrimida de manera m\u00e1s enf\u00e1tica por el astrof\u00edsico portugu\u00e9s Nuno Santos, el descubridor de la Supertierra. &#8220;A\u00fan es prematuro sugerir cambios en la teor\u00eda&#8221;, asevera el investigador del Observatorio de Lisboa. &#8220;Sospechamos que los mundos encontrados hasta ahora constituyen una peque\u00f1a parte de los planetas existentes. Y la mayor\u00eda de \u00e9stos ha de ser similar a los del sistema solar&#8221;. Honrando sus or\u00edgenes allende mar, Santos define qu\u00e9 es aquello que mueve a un cazador de planetas. &#8220;En el fondo, lo que estamos haciendo es darle nuevos mundos al Universo, tal como los portugueses le dieron nuevos mundos al mundo del siglo XVI. A ser humano le agrada explorar, y es eso lo que nosotros hacemos&#8221;, filosofa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Planetas fuera del sistema solar arrecian la puja para hallar otras Tierras","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-78574","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78574","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78574"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78574\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78574"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}