{"id":78576,"date":"2004-10-01T00:00:00","date_gmt":"2004-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/10\/01\/una-mutacion-tres-enfermedades\/"},"modified":"2015-03-31T18:08:59","modified_gmt":"2015-03-31T21:08:59","slug":"una-mutacion-tres-enfermedades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-mutacion-tres-enfermedades\/","title":{"rendered":"Una mutaci\u00f3n, tres enfermedades"},"content":{"rendered":"<p>De por s\u00ed no es f\u00e1cil establecer una conexi\u00f3n entre una mutaci\u00f3n y un problema cl\u00ednico. Y m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan es probar la conexi\u00f3n de una alteraci\u00f3n gen\u00e9tica con m\u00e1s de una patolog\u00eda. En un trabajo publicado en septiembre pasado en la edici\u00f3n electr\u00f3nica de la revista\u00a0<em>American Journal of Human<\/em> Genetics, cient\u00edficos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) muestran que una mutaci\u00f3n en el gen VAP-B, presente en el cromosoma humano 20, puede causar tres diferentes tipos de enfermedades degenerativas en las neuronas motoras: atrofia espinal progresiva tard\u00eda, esclerosis lateral amiotr\u00f3fica (ELA) y una de las formas at\u00edpicas de esclerosis lateral amiotr\u00f3fica, la ELA8.<\/p>\n<p>La disfunci\u00f3n del gen se detect\u00f3 en 34 individuos, pertenecientes a siete familias: 16 personas ten\u00edan atrofia espinal, 15 presentaban ELA8 y 3 manifestaban la forma cl\u00e1sica de ELA. &#8220;A\u00fan no sabemos por qu\u00e9 la mutaci\u00f3n provoca diferentes patolog\u00edas&#8221;, afirma la genetista Mayana Zatz, coordinadora de las investigaciones que desembocaron en el art\u00edculo cient\u00edfico, cargo que ocupa tambi\u00e9n en el Centro de Estudios del Genoma Humano de la USP, uno de los diez Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) financiados por la FAPESP. &#8220;Es posible que otros genes tengan una acci\u00f3n protectora o agravante con relaci\u00f3n al efecto de la alteraci\u00f3n en el VAP-B&#8221;, dice Agnes Nishimura, alumna de doctorado y autora principal del art\u00edculo.<\/p>\n<p>Las tres enfermedades son parecidas y en ciertos aspectos se confunden. La semejanza quiz\u00e1 se deba al descubrimiento de que la mutaci\u00f3n del gen VAP-B puede ser la causa de las anomal\u00edas. De manera gen\u00e9rica, se las clasificadas bajo el amplio paraguas de las llamadas enfermedades de las neuronas motoras. Son lesiones que afectan a las c\u00e9lulas del cerebro y\/o de la medula espinal especializadas en enviar impulsos el\u00e9ctricos hacia los m\u00fasculos.<\/p>\n<p>\u00c9stos se contraen o se relajan debido a la acci\u00f3n de comandos transmitidos por las neuronas motoras superiores (cerebro) e inferiores (medula espinal). Si ese grupo de c\u00e9lulas se degenera, como sucede en mayor o menor medida en las tres enfermedades, los m\u00fasculos se debilitan y quedan r\u00edgidos. Es como que neuronas y m\u00fasculos dejan de conversar. De acuerdo con la ubicaci\u00f3n y la velocidad de progresi\u00f3n de la lesi\u00f3n, los pacientes pierden la capacidad de mover partes del cuerpo.<\/p>\n<p>Con el tiempo, deben recurrir a sillones de ruedas y a camas especiales, al margen de requerir de la compa\u00f1\u00eda constante de alguien para ayudarlos. Cuando se acerca el final de la vida, algunos pueden incluso perder el dominio de la voz y de la capacidad de masticar alimentos. La dificultad para respirar sin no es con la ayuda de aparatos es en general la causa de muerte. Los sentidos del tacto, olfato, vista, gusto y o\u00eddo no suelen ser afectado por ocasi\u00f3n de estas enfermedades. La capacidad intelectual tambi\u00e9n se preserva. El f\u00edsico ingl\u00e9s Stephen Hawking, que sufre de una forma at\u00edpica de ELA, constituye la mejor prueba de ello.<\/p>\n<p>En la forma tradicional de ELA, la m\u00e1s com\u00fan de las tres enfermedades, las lesiones afectan las c\u00e9lulas nerviosas del cerebro y de la medula espinal, y los dolores y las restricciones de movimientos tienden a generalizarse por todo el cuerpo del paciente. De dos a cincos a\u00f1os es el tiempo m\u00e1ximo de vida del paciente luego de la aparici\u00f3n de los primeros s\u00edntomas, en general despu\u00e9s de los 40 a\u00f1os de edad. Alrededor del 90% de los casos t\u00edpicos de ELA no son hereditarios. El otro 10% corresponde a casos familiares, como los que fueron objeto del trabajo de los investigadores brasile\u00f1os: pueden transmitirse de los padres a los hijos.<\/p>\n<p>Al margen de la mutaci\u00f3n encontrada ahora en el VAP-B, alteraciones en otros tres genes est\u00e1n aparentemente ligados a la enfermedad. Aunque es igualmente fatal como la ELA cl\u00e1sica, la forma at\u00edpica de esclerosis lateral amiotr\u00f3fica estudiada en la USP, la ELA8, se desarrolla de manera mucho m\u00e1s lenta. &#8220;Los pacientes conviven con la enfermedad por d\u00e9cadas&#8221;, dice el bi\u00f3logo Miguel Mitne-Neto, otro autor del estudio que encontr\u00f3 la mutaci\u00f3n en el gen VAP-B. La atrofia espinal progresiva tard\u00eda es producto exclusivamente de lesiones en las neuronas motoras responsables de la inervaci\u00f3n de los m\u00fasculos. La forma infantil es relativamente com\u00fan. La tard\u00eda, muy rara. Los s\u00edntomas aparecen m\u00e1s o menos a los 50 a\u00f1os y la evoluci\u00f3n es lenta. Al igual que la ELA8, la atrofia espinal es hereditaria.<\/p>\n<p><strong>El ancestro portugu\u00e9s<br \/>\n<\/strong>El hallazgo de la alteraci\u00f3n gen\u00e9tica fue un trabajo que se extendi\u00f3 por dos a\u00f1os. Los investigadores hicieron an\u00e1lisis cl\u00ednicos y de ADN en decenas de personas de las siete familias con miembros afectados por las enfermedades, que se encontraban dispersas por los estados de Minas Gerais, R\u00edo de Janeiro, el Distrito Federal y S\u00e3o Paulo. Algunos pacientes buscaron espont\u00e1neamente el Centro de Estudios del Genoma Humano, conocido por realizar trabajos con s\u00edndromes degenerativos. &#8220;Vi en el diario un art\u00edculo sobre el centro y fui a S\u00e3o Paulo&#8221;, comenta Lecy Gon\u00e7alves de Souza, 62 a\u00f1os, habitante de Niter\u00f3i, R\u00edo de Janeiro, que hace casi tres d\u00e9cadas tiene ELA8.<\/p>\n<p>Otros individuos recibieron la visita en sus hogares. Los cient\u00edficos tambi\u00e9n intentaron reconstituir el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de cada uno de los clanes y tambi\u00e9n establecer su eventual relaci\u00f3n de parentesco. Pese que no fue posible comprobar la conexi\u00f3n biol\u00f3gica entre todas las familias, la historia de esos individuos parece apuntar la existencia de un ancestro com\u00fan, de origen portugu\u00e9s, que vivi\u00f3 en el territorio de Minas Gerais hace m\u00e1s de un siglo. &#8220;Nuestras informaciones indican que, en el transcurso de ocho generaciones, esas familias tuvieron 1.300 personas sanas y m\u00e1s de 200 casos de enfermedades neurodegenerativas&#8221;, comenta Mayana.<\/p>\n<p>El gen VAP-B controla la producci\u00f3n de una prote\u00edna hom\u00f3nima implicada en el transporte de sustancias en el interior de las c\u00e9lulas. Si es blanco de una mutaci\u00f3n, ha de inducir la s\u00edntesis de formas anormales de la prote\u00edna. El equipo de la USP sospecha que las versiones alteradas de la VAP-B pueden acumularse dentro de las c\u00e9lulas, como si fueran micron\u00f3dulos, y ocasionar la muerte de neuronas motoras. Esta idea es a\u00fan una hip\u00f3tesis, pero cuenta con el apoyo de experimentos realizados con tejido humano y de ratones por Paul Skehel, de la Universidad de Edimburgo, Escocia, colaborador del equipo de la USP.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de alojarse en el hombre, este gen est\u00e1 presente en otros organismos como las moscas, los roedores y las levaduras. Esta particularidad ha de ayudar en la b\u00fasqueda de m\u00e1s datos sobre los mecanismos biol\u00f3gicos que provocan trastornos neuromusculares. &#8220;Nuestros colegas brit\u00e1nicos pretenden engendrar ratones transg\u00e9nicos que funcionan como modelo de las enfermedades&#8221;, dice Agnes. Cient\u00edficos de la Universidad de California con sede en Los Angeles, que colaboran con los brasile\u00f1os, pretenden hacer lo propio con la mosca de la fruta (<em>Drosophila melanogaster<\/em>).<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Centro de Estudios del Genoma Humano<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nCentros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid)<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nMayana Zatz &#8211; USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 1.000.000,00 por a\u00f1o<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La misma alteraci\u00f3n de un gen puede ocasionar distintas patolog\u00edas en las neuronas que controlan los movimientos","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-78576","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78576","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78576"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78576\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78576"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78576"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78576"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78576"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}