{"id":78578,"date":"2004-10-01T00:00:00","date_gmt":"2004-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/10\/01\/las-plantas-que-migran\/"},"modified":"2015-03-31T18:13:05","modified_gmt":"2015-03-31T21:13:05","slug":"las-plantas-que-migran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-plantas-que-migran\/","title":{"rendered":"Las plantas que migran"},"content":{"rendered":"<p>A olvidarse de que el alcornoque (<em>Bowdichia virgilioides<\/em>), un \u00e1rbol de corteza gruesa y plagada de grietas, flores blancas o fucsia y hasta 20 metros de altura, es una especie aut\u00f3ctona del llamado <em>Cerrado<\/em>\u00a0[la Sabana brasile\u00f1a], por m\u00e1s que sea abundante en este tipo de vegetaci\u00f3n de la regi\u00f3n central de Brasil. El alcornoque &#8220;est\u00e1 all\u00ed&#8221; s\u00ed, al igual que la mayor\u00eda de especies de \u00e1rboles y arbustos del Cerrado.<\/p>\n<p>Sin embargo, tan solo el 41% de los \u00e1rboles encontrados en esa vegetaci\u00f3n, caracterizada por campos de gram\u00edneas y \u00e1rboles de peque\u00f1o y mediano porte, con troncos tortuosos con corteza gruesa y hojas espesas, son exclusivos de la zona. Este ecosistema, que lleg\u00f3 alguna vez a ocupar alrededor de 2 millones de kil\u00f3metros cuadrados, o casi el 25% del territorio nacional, comparte las dem\u00e1s especies de \u00e1rboles con otros dos ecosistemas vecinos: el Bosque Atl\u00e1ntico y la Selva Amaz\u00f3nica, de acuerdo con un estudio coordinado por Raimundo Paulo Barros Henriques, de la Universidad de Brasilia (UnB), realizado junto con expertos de la estatal Embrapa-Cerrados, una de las divisiones de la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria.<\/p>\n<p>En el marco de este trabajo, publicado en la\u00a0<em>Revista Brasileira de Bot\u00e2nica<\/em>, Henriques analiz\u00f3 las especies de \u00e1rboles y arbustos de 12 localidades del Cerrado\u00a0<em>stricto sensu<\/em>\u00a0\u2013\u00a0que es su forma m\u00e1s caracter\u00edstica \u2013, situadas en \u00e1reas tan dis\u00edmiles como Pedra Ca\u00edda, estado de Maranh\u00e3o; Chapada dos Guimar\u00e3es, Mato Grosso; Arax\u00e1, Minas Gerais y Botucat\u00fa, S\u00e3o Paulo. De las 290 especies de \u00e1rboles identificadas, solamente 119 eran exclusivas de la Sabana brasile\u00f1a. Las restantes 171 tambi\u00e9n existen en el Bosque Atl\u00e1ntico, que se extiende hacia el este, y en la Selva Amaz\u00f3nica, al norte \u2013\u00a0en realidad, 130 forman parte tanto de la flora del Cerrado como de la vegetaci\u00f3n atl\u00e1ntica, 4 est\u00e1n en la Sabana brasile\u00f1a y en la Amazonia y 37 aparecen en las tres formaciones forestales.<\/p>\n<p>Con todo, cabe preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9 algunas de esas especies se encuentran en ambientes tan distintos como el Cerrado, que es c\u00e1lido y seco, y la Selva Amaz\u00f3nica, que registra una elevad\u00edsima humedad? Posiblemente esto se deba a una migraci\u00f3n muy lenta, resultante de variaciones del clima acaecidas durante miles de a\u00f1os. Estudios sobre la dispersi\u00f3n de granos de polen y de esporos indican que en los \u00faltimos 60 mil a\u00f1os el clima en la regi\u00f3n de la actual Sabana brasile\u00f1a o Cerrado altern\u00f3 entre per\u00edodos m\u00e1s secos y c\u00e1lidos y otros m\u00e1s h\u00famedos y fr\u00edos. De este modo, es probable que la elevaci\u00f3n de la humedad haya creado el ambiente propicio para la diseminaci\u00f3n de especies como la copaiba (<em>Copaifera langsdorfii<\/em>), un \u00e1rbol de hasta 35 metros encontrado tambi\u00e9n en el Bosque Atl\u00e1ntico, o como la canela parda (<em>Nectandra cuspidata<\/em> ) y el <em>caj\u00e1-mirim<\/em>\u00a0o jobo (<em>Spondias lutea<\/em>), que de la misma manera viven en la Selva Amaz\u00f3nica.<\/p>\n<p>Henriques verific\u00f3 tambi\u00e9n que la proporci\u00f3n de especies de \u00e1rboles y arbustos de la Selva Amaz\u00f3nica disminuye de manera progresiva conforme aumenta la distancia entre el \u00e1rea estudiada y la Amazonia. En tanto, el n\u00famero de especies del Bosque Atl\u00e1ntico halladas en el llamado Cerrado crece con la distancia, hasta alcanzar un m\u00e1ximo a unos 600 kil\u00f3metros de la frontera entre ambos ecosistemas, y luego disminuye. Otra conclusi\u00f3n del estudio indica que la variedad de especies compartidas entre el Cerrado y el Bosque Atl\u00e1ntico es mayor en las \u00e1reas donde el relieve del Cerrado es m\u00e1s elevado, a alrededor de entre 800 y 1.000 metros de altura.<\/p>\n<p>Al menos tres factores ayudan a entender por qu\u00e9 la variedad de especies encontradas en el Cerrado y en el Bosque Atl\u00e1ntico (130) es tanto mayor que la de especies que existen en el Cerrado y en la Amazonia (4). La vegetaci\u00f3n amaz\u00f3nica probablemente es m\u00e1s sensible al clima m\u00e1s seco y fr\u00edo de la Sabana brasile\u00f1a que las plantas de los bosques cercanos al Atl\u00e1ntico. El suelo pobre en nutrientes tambi\u00e9n es desfavorable al crecimiento de la vegetaci\u00f3n de la Selva Amaz\u00f3nica. Asimismo, los \u00e1rboles y los arbustos del Bosque Atl\u00e1ntico son m\u00e1s resistentes que los de la Amazonia a las quemas, frecuentes en el Cerrado. Este estudio puede colaborar con la preservaci\u00f3n de las especies m\u00e1s amenazadas. &#8220;Parte de la biodiversidad de Bosque Atl\u00e1ntico, casi totalmente diezmado, existe a\u00fan en el Cerrado&#8221;, comenta Henriques. &#8220;Esto vuelve m\u00e1s importante la conservaci\u00f3n de este ecosistema.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La Sabana brasile\u00f1a comparte m\u00e1s de la mitad de sus especies de \u00e1rboles con el Bosque Atl\u00e1ntico y la Selva Amaz\u00f3nica","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-78578","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78578"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78578\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78578"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}