{"id":78581,"date":"2004-10-01T00:00:00","date_gmt":"2004-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/10\/01\/de-color-rosa-chocante\/"},"modified":"2016-01-28T17:43:53","modified_gmt":"2016-01-28T19:43:53","slug":"de-color-rosa-chocante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-color-rosa-chocante\/","title":{"rendered":"De color rosa chocante"},"content":{"rendered":"<p>Una artista talentosa provoc\u00f3 un esc\u00e1ndalo en la sociedad burguesa luego de convertirse en amante de su maestro, un hombre casado, y quedar embarazada de \u00e9ste dos veces. Otra present\u00f3 ante el jurado de un importante concurso de escultura un dictamen positivo de Rodin sobre su obra, y perdi\u00f3 en la competencia. Historias como \u00e9stas se confundir\u00edan f\u00e1cilmente con las situaciones vividas por Camille Claudel u otra artista parisina de su tiempo.Sin embargo, forman parte de un agitado escenario art\u00edstico ubicado muy lejos de Paris, en el mismo per\u00edodo: R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>Estas historias sucedieron con Abigail de Andrade y Julieta de Fran\u00e7a, dos de las mujeres cuyas trayectorias se narran en la tesis doctoral\u00a0<em>De profesi\u00f3n artista: las pintoras y escultoras brasile\u00f1as entre 1884 y 1922<\/em>, defendida por Ana Paula Simioni, luego de una investigaci\u00f3n financiada por la FAPESP. El tema fue llevado a la mesa examinadora universitaria de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) a comienzos de agosto, pocos d\u00edas antes de que la Pinacoteca del Estado de S\u00e3o Paulo inaugurara la muestra\u00a0<em>Mujeres pintoras &#8211; la casa y el mundo<\/em>, en la cual obras de algunas de las mujeres mencionadas en la tesis pueden contemplarse.<\/p>\n<p>Las historias de Abigail y Julieta surgieron de una intensa investigaci\u00f3n llevada a cabo en los diccionarios art\u00edsticos brasile\u00f1os y en cat\u00e1logos y documentos de la Academia Imperial de Bellas Artes que, con el advenimiento de la Rep\u00fablica, se transform\u00f3 en Escuela Nacional de Bellas Artes. &#8220;Mi curiosidad sobre el tema surgi\u00f3 a partir de la observaci\u00f3n de que, m\u00e1s all\u00e1 de que los dos mayores nombres de las artes pl\u00e1sticas del Modernismo son femeninos (Tarsila do Amaral y Anita Malfatti), no se escucha hablar de mujeres pintoras anteriores a ellas&#8221;, explica Ana Paula. &#8220;Empec\u00e9 a indagar si esas modernistas hab\u00edan salido de la nada&#8221;, continua.<\/p>\n<p><strong>La Academia Imperial<br \/>\n<\/strong>En una investigaci\u00f3n preliminar realizada en los principales diccionarios art\u00edsticos, Ana Paula encontr\u00f3 91 nombres de mujeres que actuaron como artistas pl\u00e1sticas entre 1840 y 1922. Cuando empez\u00f3 a estudiar los cat\u00e1logos de las exposiciones de la Academia Imperial, con miras a ce\u00f1ir su trabajo a la m\u00e1s importante instituci\u00f3n art\u00edstica del Imperio, ese n\u00famero se elev\u00f3 a 212, solamente entre los a\u00f1os 1844 y 1922. Efectivamente, las modernistas no hab\u00edan salido de la nada. Lo que la nueva cifra demostr\u00f3 tambi\u00e9n fue que muchas mujeres fueron excluidas de los registros hist\u00f3ricos (los diccionarios). De all\u00ed que, posiblemente, poco o nada se escuche de otros nombre femeninos antes de Tarsila y Anita.<\/p>\n<p>&#8220;Como el foco de la investigaci\u00f3n pas\u00f3 a ser la Academia, urgi\u00f3 hacer una serie de recortes sobre el tema&#8221;, comenta Ana Paula. Por ejemplo, el conocimiento del trabajo de esas artistas debi\u00f3 limitarse a las modalidades aceptadas por la instituci\u00f3n: la pintura y la escultura. Tambi\u00e9n se fij\u00f3 un recorte geogr\u00e1fico, puesto que la mayor parte de las artistas que expusieron en la Academia Imperial proven\u00eda de R\u00edo de Janeiro y S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>A medida que la investigaci\u00f3n avanz\u00f3, Ana Paula se dio cuenta de que ser\u00eda imposible disociar la historia de las artistas brasile\u00f1as del final del Imperio y el comienzo de la Rep\u00fablica de la historia de la educaci\u00f3n femenina. Si por un lado las chicas eran entrenadas para las labores hogare\u00f1as en las instituciones de ense\u00f1anza formal, por otro se les prohibi\u00f3 hasta la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica matricularse en escuelas de bellas artes \u2013\u00a0cosa que no les imped\u00eda inscribir sus trabajos en las exposiciones anuales. De all\u00ed el gran n\u00famero de participantes del ala femenina desde 1844.<\/p>\n<p><strong>El modelo vivo<br \/>\n<\/strong>La prohibici\u00f3n era producto del uso del modelo vivo en las \u00e1reas de las bellas artes, una herencia de la tradici\u00f3n francesa, la misma que legara a R\u00edo de Janeiro la propia constituci\u00f3n de la Academia Imperial. Esencial para el aprendizaje de las artes acad\u00e9micas, el modelo vivo era considerado abusivo para la educaci\u00f3n y la moral de las muchachas. Pero, \u00bfqu\u00e9 fue entonces lo que llev\u00f3 a tantas mujeres a exponer en la Academia Imperial, si \u00e9sta estuvo vedada para ellas hasta el final del Imperio? Ana Paula demuestra que diversos otros espacios permitieron el aprendizaje de las artes por parte de las mujeres, pese a otros tantos factores en contra de su desarrollo creador \u2013\u00a0los quehaceres dom\u00e9sticos, la distancia oficial de los estudios.<\/p>\n<p>&#8220;Un espacio importante fue el Liceo de Artes y Oficios de R\u00edo de Janeiro&#8221;, observa la investigadora. &#8220;Desde 1881 las mujeres pudieron matricularse en el Liceo, donde no exist\u00eda el uso del modelo vivo&#8221;, comenta. &#8220;El perfil de la instituci\u00f3n era sin embargo menos ligado a las bellas artes y m\u00e1s volcado hacia la actividad artesanal \u2013\u00a0ellas aprend\u00edan a dactilografiar, por ejemplo&#8221;. Tambi\u00e9n los atelieres particulares tuvieron mucho \u00e9xito en R\u00edo de Janeiro. El m\u00e1s famoso, el de los hermanos Rodolfo y Henrique Bernardelli, les rindi\u00f3 buenos dividendos a sus propietarios, multiplicando tambi\u00e9n as\u00ed su notoriedad, principalmente la de Rodolfo, que fue director de la Academia Imperial.<\/p>\n<p>Muchas artistas de la \u00e9poca aprendieron su oficio en el ambiente familiar, con sus padres u otros parientes, maridos y amantes. Abigail de Andrade, primera protagonista de esta historia, fue una de ellas. Por su causa el estudio desarrollado por Ana Paula tiene su hito inicial en 1884 y no en los a\u00f1os 1840, \u00e9poca sobre la cual la investigadora hab\u00eda reunido algunos indicios. &#8220;En 1884 se realiz\u00f3 la \u00faltima muestra del Imperio \u2013\u00a0en los a\u00f1os posteriores, debido a la crisis atravesada por el r\u00e9gimen, no hab\u00eda dinero para la realizaci\u00f3n de salones de arte&#8221;, comenta la investigadora.<\/p>\n<p>Fue pues en aquel a\u00f1o: Abigail de Andrade, originaria de Vassouras, interior de R\u00edo de Janeiro, fue la \u00fanica mujer que recibi\u00f3 la medalla de oro por cuatro lienzos en el Sal\u00f3n Imperial, junto a otros tres pintores. Entre las telas,\u00a0<em>Meu ateli\u00ea<\/em> y\u00a0<em>Um cesto de compra<\/em>. Su participaci\u00f3n en el Sal\u00f3n Imperial fue comentada por Gonzaga Duque, un importante cr\u00edtico de arte de la \u00e9poca, quien no escatim\u00f3 elogios: &#8220;Es una artista de verdad, dir\u00e9 que es a una gran artista que debemos esperar&#8221;. Gonzaga, perteneciente al grupo de los que consideraban amateurs a las mujeres artistas en general, ve\u00eda en Abigail a una verdadera profesional: &#8220;hace de la pintura su profesi\u00f3n, no como otras, que rodeadas de los mismos cuidados paternales, aprenden solamente el peque\u00f1o arte colegial&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Con un maestro particular<\/strong><br \/>\nSin embargo, un esc\u00e1ndalo para la \u00e9poca hizo que la historia de Abigail fuese borrada por su propia familia. La artista se convirti\u00f3 en amante de Angelo Agostini, un importante artista e ilustrador, su maestro particular. El romance con este hombre casado engendr\u00f3 una hija: Angelina Agostini. La pareja lleg\u00f3 a huir a Par\u00eds, donde Abigail qued\u00f3 embarazada por segunda vez. Pero el beb\u00e9 falleci\u00f3 un poco antes de que la madre tambi\u00e9n sucumbiera. &#8220;La historia caus\u00f3 tama\u00f1o esc\u00e1ndalo en R\u00edo de Janeiro que la propia familia procur\u00f3 no dejar para la posteridad las huellas de Abigail&#8221;, comenta Ana Paula.<\/p>\n<p>Otra alternativa para el aprendizaje de las artes era viajar a Par\u00eds y frecuentar la Academie Julien, uno de los principales polos de artes, que recib\u00eda a innumerables estudiantes extranjeras. Fue all\u00ed que Julieta de Fran\u00e7a estudi\u00f3, y tambi\u00e9n en el Instituto Rodin. Su historia tambi\u00e9n cay\u00f3 en el olvido, en este caso no por un motivo amoroso, sino pol\u00edtico.Al cabo de vivir cinco a\u00f1os en Par\u00eds, Julieta regres\u00f3 a R\u00edo de Janeiro en 1907, y se inscribi\u00f3 en un concurso para un Monumento a la Rep\u00fablica. No gan\u00f3, pero tampoco se convenci\u00f3 de la no validez de su obra. Regres\u00f3 a Par\u00eds y les present\u00f3 su trabajo a diversos artistas, y obtuvo dict\u00e1menes favorables de varios de ellos, incluso de Auguste Rodin.<\/p>\n<p>Con esos certificados en manos, fue nuevamente a golpear las puertas de la Academia de Bellas Artes, entonces dirigida por Rodolfo Bernardelli, el mismo que rechazara su obra. Curiosamente, Julieta desapareci\u00f3 de los circuitos art\u00edsticos cariocas, probablemente por haber desafiado con su certificaci\u00f3n parisiense a uno de los artistas m\u00e1s poderosos de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Otro caso interesante fue el de Georgina Albuquerque, la mujer que enmarca el final del per\u00edodo escogido por Ana Paula. En 1922, fue la primera artista que present\u00f3 un lienzo del g\u00e9nero pintura de historia, el m\u00e1s noble del academicismo, aunque en ese per\u00edodo el g\u00e9nero ya hab\u00eda ca\u00eddo en desuso. No solamente el g\u00e9nero, sino tambi\u00e9n su contenido fue que llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Se trata de una escena en que la Princesa Leopoldina conduce una reuni\u00f3n del Consejo de Estado, en homenaje al centenario de la Independencia. &#8220;Aunque esta obra se present\u00f3 en un per\u00edodo de declinaci\u00f3n del academicismo, Georgina gan\u00f3 con todo notoriedad por producir una escena hist\u00f3rica&#8221;, comenta Ana Paula.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de las diversas circunstancias educativas y las narraciones sobre algunos artistas \u2013\u00a0vale recordar tambi\u00e9n a Berthe Worms y Nicolina Vaz de Assis \u2013\u00a0hacen de la tesis de Ana Paula un curioso camino hacia la comprensi\u00f3n de c\u00f3mo las mujeres artistas, consideradas amateurs en la \u00e9poca del Imperio, se ganaron la aceptaci\u00f3n por sus actividades profesionales con el correr del tiempo. &#8220;Muchas de ellas se manten\u00edan y mantuvieron a sus familias a trav\u00e9s del arte, principalmente en R\u00edo de Janeiro&#8221;, comenta la investigadora. &#8220;Con la tesis espero haber demostrado que, entre los escritos de F\u00e9lix Ferreira, asentados en una tradici\u00f3n, por cierto internacional, de estereotipar la producci\u00f3n femenina como t\u00edpicamente amateur, y la publicaci\u00f3n de\u00a0<em>Paran\u00f3ia e mistifica\u00e7\u00e3o<\/em>, donde Monteiro Lobato escudri\u00f1aba la obra de Anita Malfatti como salida de una profesional, mucha cosas hab\u00edan cambiado en el campo art\u00edstico&#8221;, finaliza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una muestra en la Pinacoteca y una tesis traen a la luz a las mujeres artistas","protected":false},"author":171,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[486],"class_list":["post-78581","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78581","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/171"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78581"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78581\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78581"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78581"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78581"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78581"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}