{"id":78589,"date":"2004-10-01T00:00:00","date_gmt":"2004-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/10\/01\/en-la-piel-del-cientifico\/"},"modified":"2013-07-22T14:51:59","modified_gmt":"2013-07-22T17:51:59","slug":"en-la-piel-del-cientifico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-la-piel-del-cientifico\/","title":{"rendered":"Jorge Wagensberg: En la piel del cient\u00edfico"},"content":{"rendered":"<p>Hasta los monos se enga\u00f1an. Ante ellos hay un bosque completo, con \u00e1rboles gigantes, lianas, epifitas, peces, tortugas, todo ba\u00f1ado por una torrencial lluvia tropical y con los sonidos y la humedad de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, m\u00e1s espec\u00edficamente, de la selva ubicada en las inmediaciones de Santar\u00e9m (Par\u00e1). Lo que esos simios desconocen es que est\u00e1n en realidad en Espa\u00f1a. La magia de ofrecer un vivero de 600 metros cuadrados con un pedazo de Selva Amaz\u00f3nica es una de las tantas que ofrece el Museo de la Ciencia de Barcelona, inaugurado en septiembre pasado.<\/p>\n<p>&#8220;Para suscitar la curiosidad cient\u00edfica, un museo tiene que emocionar. Seducir a los visitantes ante los misterios de la realidad; \u00e9sta es la mejor forma de hacer que deseen entender la realidad&#8221;, explica Jorge Wagensberg, f\u00edsico y director de la instituci\u00f3n. Desde hace 12 a\u00f1os al frente del museo, Wagensberg es el mentor de un nuevo modelo de museolog\u00eda que encuentra adeptos incluso en Brasil, donde asesora a algunas instituciones siguiendo sus preceptos: el protagonista del museo es el objeto real, complementado con experimentos.<\/p>\n<p>&#8220;Es necesario poner a los visitantes en la piel del cient\u00edfico en su b\u00fasqueda por comprender los fen\u00f3menos inherentes a estos objetos. Para despertar la emoci\u00f3n cient\u00edfica no se puede omitir la realidad&#8221;, dice el f\u00edsico, autor entre otras obras de un libro de aforismos filos\u00f3fico-cient\u00edficos, del cual vendi\u00f3 m\u00e1s de 35 mil ejemplares, un\u00a0<em>hit<\/em> incluso entre los europeos. Los proyectos de museo de ciencia que cuentan con su asesoramiento en Brasil son el de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), el de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Minas Gerais, el de la municipalidad de Piracicaba y el del Parque de Ciencia y Tecnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>La proyecci\u00f3n internacional de Wagensberg surge efectivamente de sus innovadoras concepciones museol\u00f3gicas. Por hablar de ellas: ha dictado conferencias nada menos que en 26 pa\u00edses, incluida toda Europa, Estados Unidos, Rusia, Jap\u00f3n, la India, tres naciones africanas y seis sudamericanas. En la siguiente entrevista, Wagensberg se refiere a la esencia de su museolog\u00eda, y explica por qu\u00e9 la difusi\u00f3n de la ciencia y del m\u00e9todo cient\u00edfico es esencial para la democracia.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfQu\u00e9 es lo que diferencia su concepci\u00f3n de museo de ciencia de los otros modelos existentes en el mundo?<\/strong><\/em><br \/>\nLos museos de ciencia no se hacen para ense\u00f1arles, informarles o formarlas a las personas \u2013\u00a0pese a que nada de eso se proh\u00edbe. Se hace para emocionar, para presentar la realidad y algunas fracciones del conocimiento que el hombre acumul\u00f3 sobre \u00e9sta, de manera tan hermosa y sugerente que despierte unas ganas irresistibles de comprenderla mejor. Se hace para que las personas se apropien del m\u00e9todo cient\u00edfico, estimulando el cuestionamiento y la observaci\u00f3n de la realidad, las preguntas y la b\u00fasqueda de respuestas a trav\u00e9s de la experimentaci\u00f3n, del di\u00e1logo con la naturaleza. Por eso es esencial que un museo de la ciencia se base en objetos reales, que presente la realidad, y no solamente simulacros fr\u00edos que representan \u00fanicamente las partes de la realidad que la ciencia ya ha estudiado. Lo esencial de un museo es el di\u00e1logo. Los objetos deben conversar entre s\u00ed, y tambi\u00e9n con los m\u00f3dulos que representan fen\u00f3menos y con los visitantes.\u00a0Los primeros museos de ciencia exhib\u00edan objetos en vitrinas; objetos de inter\u00e9s sobre todo para los cient\u00edficos. Veinte metros de todo tipo de mariposas pueden ser \u00fatiles para un cient\u00edfico, pero no le dicen nada al ciudadano com\u00fan. A comienzos del siglo XX los museos incorporaron los fen\u00f3menos a sus exposiciones. Fue un avance, pero se convirti\u00f3 en un vicio, con m\u00f3dulos en los cuales la interactividad se resume a apretar un bot\u00f3n para activar un experimento preparado previamente. El visitante no participa en la observaci\u00f3n directa de la naturaleza, ni en la formulaci\u00f3n de las preguntas, que es la parte m\u00e1s importante de la ciencia. Hay que aumentar la interferencia y el grado de libertad de los visitantes, presentando una selecci\u00f3n de objetos reales y fen\u00f3menos que conversen entre s\u00ed, creando una interactividad mental mucho m\u00e1s rica, y no solamente apretando botones.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfA esto usted se refiere cuando dice que el museo tiene un lenguaje propio, distinto a de otros lenguajes?<\/strong><\/em><br \/>\nEs un error basar exposiciones en textos, dibujos, figuras, v\u00eddeos o computadoras para explicar conocimientos cient\u00edficos, poniendo objetos reales como meras ilustraciones. Estos elementos pueden complementar a los objetos reales, pero jam\u00e1s reemplazarlos. Es m\u00e1s c\u00f3modo leer un libro, ver un v\u00eddeo o usar el ordenador sentado en casa que en pie en un museo. El lenguaje del museo ha de basarse en objetos y fen\u00f3menos reales, y su discurso se construye apoy\u00e1ndose en la selecci\u00f3n inteligente de dichos elementos, de manera tal que conversen entre s\u00ed y se expliquen por s\u00ed. Otra forma de establecer esa conversaci\u00f3n entre objetos es aquello que podr\u00edamos denominar met\u00e1fora museogr\u00e1fica. Fue la soluci\u00f3n que hall\u00e9, por ejemplo, para presentar el ADN.\u00a0La tradicional escultura de la doble h\u00e9lice es un hermoso recurso, pero no explica la esencia del ADN. La idea se me ocurri\u00f3 mientras hac\u00eda una visita al Deutsch Museum, de Munich. All\u00ed vi unas pianolas antiguas, que no funcionan con un int\u00e9rprete, sino con un cilindro lleno de pernos o cintas perforadas que contienen la informaci\u00f3n que el aparato transforma en m\u00fasica. Es una met\u00e1fora perfecta del ADN. Los cilindros y los papeles, en s\u00ed mismos no quieren decir nada. Son solamente una instrucci\u00f3n escrita en c\u00f3digo, que en vez de tener cuatro letras, como el c\u00f3digo gen\u00e9tico, tienen s\u00f3lo dos: entradas y prominencias o agujeros y no agujeros. Es un c\u00f3digo que solamente cobra sentido cuando lo descifra el instrumento especialmente dise\u00f1ado para ello.\u00a0La pianola transforma el c\u00f3digo de los cilindros en notas, como el ribosoma transforma las letras del ADN en prote\u00ednas, la base de los seres vivos. Eso da una idea clara del ADN y ciertamente despierta ganas de saber m\u00e1s al respecto. Claro que este tipo de museograf\u00eda exige mucha creatividad, exige que el muse\u00f3logo sea tambi\u00e9n un poco artista, cient\u00edfico, inventor, pedagogo, actor, un showman. Estos talentos pueden no existir en una sola persona, pero pueden reunirse. Hacer un buen museo es parecido a armar un buen equipo para hacer una pel\u00edcula. Es el arte de combinar talentos.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfQu\u00e9 significa cuando dice que para transmitir ciencia es necesario usar los mismos est\u00edmulos que motivan al cient\u00edfico?<\/strong><\/em><br \/>\nMuchos museos de ciencia optan por el recurso del espect\u00e1culo, tipo Disneylandia. Yo creo que el mejor est\u00edmulo para aproximar a un ciudadano a la ciencia es el mismo que lleva al cient\u00edfico a producirla. Lo primero que un muse\u00f3logo debe buscar para hacer una exposici\u00f3n es descubrir aquello que emociona al cient\u00edfico que investiga aquello: qu\u00e9 es lo que lo motiva a formular las preguntas y despu\u00e9s c\u00f3mo aplica el m\u00e9todo cient\u00edfico para intentar responderlas. \u00c9sa es la materia prima b\u00e1sica de las exposiciones, y no las conclusiones cient\u00edficas. El problema es que los cient\u00edficos no confiesan sus emociones, al contrario, se esfuerzan para esconderlas en nombre de la objetividad. Queda mal que las publiquen y ellos incluso hacen trucos para redactar sus resultados invirtiendo el orden, para que eso no aparezca. Eso es un problema para el muse\u00f3logo si intenta hacer museolog\u00eda basado en<em>papers<\/em> cient\u00edficos. Es esencial descubrir las emociones que motivan al cient\u00edfico. Es necesario invitar al cient\u00edfico a cenar, a tomar unos tragos e incluso a bailar, a que se le escape la confesi\u00f3n. Un buen muse\u00f3logo es tambi\u00e9n un seductor.<\/p>\n<p><em><strong>Usted tambi\u00e9n suele decir que el buen muse\u00f3logo ha de ver las cosas in situ&#8230;<\/strong><\/em><br \/>\nEso es esencial para hacer un museo que sea una realidad concentrada y que seduzca hacia el placer de develarla. Por ejemplo, en el nuevo museo dedicamos 80 metros cuadrados a una sola pieza de \u00e1mbar de 1 cent\u00edmetro que descubrimos en Rep\u00fablica Dominicana durante los viajes que hicimos para la exposici\u00f3n sobre los galeones naufragados. Es una pieza \u00fanica, sobre la cual existen actualmente 14<em>papers<\/em> cient\u00edficos publicados. Tenemos orgullo de haberla tra\u00eddo desde mundo del souvenir tur\u00edstico al de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Tambi\u00e9n es un ejemplo de colaboraci\u00f3n: la obtuve de un amigo de Minas Gerais que estaba haciendo el museo del \u00e1mbar, a cambio de asesoramiento para el proyecto. La pieza lleva su nombre: Jorge Caridad. La llevamos a S\u00e3o Paulo para que la analizaran expertos en hormigas como Roberto Brand\u00e3o, director del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo.\u00a0Es la \u00fanica pieza en el mundo que tiene, al margen de hormigas adultas, sus huevos. \u00c9stos en general est\u00e1n dentro del hormiguero, donde la resina dif\u00edcilmente llega. \u00bfQu\u00e9 estaban haciendo las hormigas con aquellos huevos fuera del hormiguero hace 20 millones de a\u00f1os? Trabajamos esa cuesti\u00f3n en el museo presentando a Jorge Caridad junto con otras piezas de \u00e1mbar y decenas de experimentos, que ayudan a los visitantes a extraer la informaci\u00f3n que la pieza contiene en s\u00ed. \u00c9stos pueden comparar la pieza con otras, descubrir que algunos de los \u00faltimos movimientos de los insectos pueden develarse si la pieza es atravesada por determinadas luces que ponen en evidencia las turbulencias registradas en la resina mientras se endurec\u00eda&#8230;\u00a0Y pueden tambi\u00e9n emocionarse con la belleza del \u00e1mbar, de una escena congelada durante 20 millones de a\u00f1os. Son invitados a observar la realidad que nosotros les facilitamos, pero con la posibilidad de descubrir cosas que ni siquiera los cient\u00edficos notaron a\u00fan, porque lo que ofrecemos es la pieza real. \u00c9sa es la gran ventaja de trabajar con objetos reales y no con reproducciones. El objeto real sigue conteniendo la verdad, mientras que una simulaci\u00f3n solamente contiene el pedazo de la verdad que t\u00fa has descubierto. Sobre la simulaci\u00f3n no cabe ninguna investigaci\u00f3n posterior; sobre la pieza real siempre existe espacio para un descubrimiento original. Por eso un buen museo contribuye para con la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p><em><strong>Si la ciencia busca la objetividad, \u00bfc\u00f3mo puede ser tan esencial que un museo de ciencia prenda al p\u00fablico por la emoci\u00f3n?<\/strong><\/em><br \/>\nNo existe contradicci\u00f3n en eso. El m\u00e9todo cient\u00edfico sirve para tratar una idea, pero no ayuda a nadie a tener ideas. Sirve para buscar respuestas, no para formular las preguntas, que es lo esencial. La emoci\u00f3n sirve para tener ideas, para querer hacer ciencia o para querer aprender a hacerla, y eso no es contradictorio con la objetividad y la racionalidad. Uno de los mayores defectos de los museos de ciencia es mostrar los resultados, pero no el m\u00e9todo empleado para obtenerlos. Omiten la emoci\u00f3n que lleva a hacer preguntas y el m\u00e9todo objetivo, inteligible y dial\u00e9ctico que el cient\u00edfico emplea para buscar las respuestas. En un museo de ciencia es lindo explicar el error, la duda, es lindo explicar que lo que hace un cient\u00edfico la mayor parte del tiempo es equivocarse y que eso no es vergonzoso, que la ciencia \u00fanicamente avanza porque no hay reparos en cambiar una verdad por otra. Los museos que muestran \u00fanicamente &#8220;lo que est\u00e1 cient\u00edficamente probado&#8221;, como verdades eternas, crean una imagenfalsa de la ciencia.\u00a0En nuestro nuevo museo son muchas las ocasiones en que presentamos varias interpretaciones. A veces, decimos que los datos disponibles no son suficientes como presentar una alternativa terminante, e invitamos a los visitantes a formular sus hip\u00f3tesis. Existe un caso de una tumba de miles de a\u00f1os, en la cual tenemos dos individuos, un asesinado y el otro con marcas de una herida, pero que sobrevivi\u00f3 a ella. Son pocos los datos y haremos un concurso de narraciones que expliquen qu\u00e9 ocurri\u00f3. Solamente se aceptar\u00e1n aqu\u00e9llas compatibles con los datos disponibles, pero hay muchas posibilidades. Es una invitaci\u00f3n a ponerse en la piel del cient\u00edfico. Luego de formular la hip\u00f3tesis se puede avanzar sobre cuales ser\u00edan las formas de buscar comprobarla.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfEstos principios pueden aplicarse a museos fuera del \u00e1mbito cient\u00edfico?<\/strong><\/em><br \/>\nLos museos de historia, de arqueolog\u00eda, de etnolog\u00eda tambi\u00e9n son museos de ciencia, en los cuales se pueden aplicar plenamente esos principios, que los hacen atractivos al p\u00fablico en general, sin dejar de serlo para los cient\u00edficos. En el \u00e1mbito de los museos de arte, la Tate Galery, de Londres lleva adelante una experiencia innovadora, que guarda alguna relaci\u00f3n con lo que habl\u00e1bamos. Est\u00e1n organizando las pinturas de otra manera, no por a\u00f1os o por autores, nacionalidades o culturas, sino por temas. Les est\u00e1n criticando mucho desde otros museos de arte. A m\u00ed, personalmente, me ha parecido una idea genial.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfNo es contradictorio decir que un museo es esencial para transmitir el conocimiento y el m\u00e9todo cient\u00edfico, pero que no es su funci\u00f3n ense\u00f1ar?<\/strong><\/em><br \/>\nEs una cuesti\u00f3n de prioridades. Lo que un museo mejor hace es proveer est\u00edmulos. Su objetivo central no puede ser ense\u00f1ar porque eso requiere tiempo. Una visita dura tres horas, mientras que un programa escolar tiene 50 \u00f3 60 horas. Un museo no puede reemplazar a un libro o a un curso. Pero s\u00ed puede ofrecer la etapa m\u00e1s importante del proceso cognitivo, que es el principio: hacer que la gente quiera aprender, motivar. La funci\u00f3n del museo es aportar est\u00edmulos en pos del conocimiento cient\u00edfico y de la opini\u00f3n cient\u00edfica. Eso no es contradictorio con ense\u00f1ar: es tan solo el principio de eso. Los museos de ciencia dise\u00f1ados para ense\u00f1ar se convierten en malas escuelas, y en las malas escuelas dif\u00edcilmente da ganas de aprender.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfPor qu\u00e9 usted critica el hecho de los museos de ciencia sean parecidos, si al final las leyes de la ciencia son las mismas?<\/strong><\/em><br \/>\n\u00c9sa es la cuesti\u00f3n de lo global y lo local. Las leyes de Newton son las mismas en cualquier lugar, pero como en un museo las leyes de la naturaleza se expresan a trav\u00e9s de objetos y fen\u00f3menos reales, y \u00e9stos son casi infinitos, no hay por qu\u00e9 usar las mismas piezas y fen\u00f3menos para explicar estas leyes. N\u00e1poles es un buen ejemplo del problema. Es una ciudad con una gran personalidad. Tiene el Vesubio, Pompeya, uno de los paisajes mediterr\u00e1neos m\u00e1s maravillosos, uno de los museos bot\u00e1nicos m\u00e1s antiguos del mundo. N\u00e1poles, que quiere decir ne\u00f3polis, la Nueva York de la Antig\u00fcedad, tiene en su subsuelo trozos de civilizaciones important\u00edsimas como la griega, el Imperio Romano y otras. \u00bfPor qu\u00e9 un museo de ciencia de una ciudad as\u00ed deber\u00eda copiar a cualquier otro? La originalidad deber\u00eda comenzar en la elecci\u00f3n del tema. Ning\u00fan museo del mundo puede tratar la cismolog\u00eda y la vulcanolog\u00eda como uno que est\u00e1 al lado de un volc\u00e1n que cada dos mil a\u00f1os provoca cat\u00e1strofes legendarias como la de Pompea.\u00a0En la boca del Vesubio hay un instituto de geolog\u00eda incre\u00edble. Por ejemplo, se podr\u00eda transmitir el ruido de las tripas del Vesubio en tiempo real a las salas del museo. \u00bfQu\u00e9 emoci\u00f3n podr\u00eda ser mejor para despertar la curiosidad hacia la vulcanolog\u00eda, la geolog\u00eda o la historia de Pompeya? Ser\u00eda incluso una manera de realzar el valor de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica que se hace all\u00ed, lo que es otro aspecto importante de un museo. Un museo de ciencia es una ventana perfecta para mostrar aquello que est\u00e1n investigando los cient\u00edficos locales. Eso es bueno para que el entorno lo valore y se enorgullezca de lo que es suyo, y para que los forasteros tengan la oportunidad de observar el lugar donde llegan y sus originalidades desde la mirada de la ciencia. Lamento que los napolitanos est\u00e9n m\u00e1s propensos a hacer un museo que sea un clon de los museos estadounidenses, y estoy intentando convencerlos de lo contrario. Pero, desafortunadamente, existe una tendencia a copiar museos exitosos. Es m\u00e1s f\u00e1cil: entre crear y no crear, entre armar un equipo competente y creativo y comprar todo hecho, suele prevalecer la ley del menor esfuerzo. \u00c9sa es una p\u00e9sima idea.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfC\u00f3mo son los proyectos de museos de ciencia que usted asesora en Brasil?<\/strong><\/em><br \/>\nSon muy interesantes, al contrario que esos museos clones. En Piracicaba, por ejemplo, hay un proyecto de un museo en un edificio que fue un antiguo ingenio azucarero. Les suger\u00ed que erigiesen un museo aprovechando el tema. Con el pretexto de explicar el procesamiento del az\u00facar, se puede explicar buena parte de la ciencia universal. Aparece el tema de la transformaci\u00f3n de la energ\u00eda en materia viva y el tema de la energ\u00eda en s\u00ed misma, de las m\u00e1quinas y de la evoluci\u00f3n de la tecnolog\u00eda, aparecen temas sociales y humanos, tales como la esclavitud, el progreso social y econ\u00f3mico, la importancia del az\u00facar en la historia local y la de Brasil, el problema ecol\u00f3gico, con la deforestaci\u00f3n del Bosque Atl\u00e1ntico para plantar la ca\u00f1a. Es un ejemplo muy rico.\u00a0Abre margen para abordar desde los temas locales hasta los m\u00e1s universales, y todo eso en un ambiente inimaginable de edificios antiguos refinadamente renovados, al lado de un r\u00edo, en una ciudad joven y pujante, cerca de S\u00e3o Paulo. Creo que tambi\u00e9n es un caso que est\u00e1 siendo muy bien llevado adelante. Por cierto, los proyectos que conozco de museos de ciencia en Brasil emplean una museolog\u00eda bastante avanzada. El de Campinas, por ejemplo, es un proyecto de la Unicamp conducido por j\u00f3venes cient\u00edficos con ideas muy claras y modernas. Hay otros dos en S\u00e3o Paulo, muy ambiciosos&#8230; En general los cient\u00edficos brasile\u00f1os son m\u00e1s creativos y m\u00e1s abiertos a las innovacionesque la media.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfLos ni\u00f1os constituyen el principal p\u00fablico-objetivo de un museo de ciencia?<\/strong><\/em><br \/>\nUn buen museo de ciencia ha de dirigirse a todos los p\u00fablicos. Un mismo m\u00f3dulo puede contener est\u00edmulos para ni\u00f1os, para adultos e incluso para los propios cient\u00edficos. Eso es imposible de lograr en un libro o en una pel\u00edcula, pues sus lenguajes tienen edad. Pero en un museo es perfectamente posible, porque su palabra b\u00e1sica se constituye de realidad concentrada de objetos y fen\u00f3menos reales. Es como preguntar si la selva amaz\u00f3nica es para ni\u00f1os o para adultos. \u00bfPor qu\u00e9 la selva interesa tanto a un ni\u00f1o como a un adulto? Porque en la selva hay suficientes objetos, suficientes fen\u00f3menos y est\u00edmulos como para que cada uno encuentre el suyo. Eso no quiere decir que los ni\u00f1os no sean un p\u00fablico especialmente querido en el museo y que no pueda haber sesiones especiales dirigidas a ellos. Es deseable que la mitad de la audiencia de un museo sea de grupos escolares. Un buen museo contiene est\u00edmulos para cualquier edad.<\/p>\n<p><em><strong>Pero algunas exposiciones, como la suya sobre el Sida, tocan en temas muy sensibles como para el p\u00fablico infantil&#8230;<\/strong><\/em><br \/>\nLa exposici\u00f3n sobre el Sida ten\u00eda analog\u00edas dif\u00edciles para que los ni\u00f1os las entendieran, como la que compara el virus al s\u00edmbolo de la ra\u00edz c\u00fabica de B que busca infiltrarse en un poema famoso para reproducirse. Como s\u00edmbolo, el virus es detectado enseguida. Entonces, se traduce en letras (la ra\u00edz c\u00fabica de B) y as\u00ed pasa sin ser notado por algunos lugares, reproduci\u00e9ndose en una edici\u00f3n entera. El poema es una c\u00e9lula del cuerpo humano. Es la idea de que el virus se mete en el medio del genoma para usar la maquinaria de reproducci\u00f3n de la c\u00e9lula para multiplicarse. Sin embargo, para ello debe traducirse en el lenguaje celular, pasando de ARN a ADN. Algunos m\u00e9dicos usaron despu\u00e9s esa analog\u00eda para comunicarse con sus pacientes, pero para un ni\u00f1o peque\u00f1o puede ser una met\u00e1fora sofisticada.\u00a0Pero hab\u00eda otras, como una fortaleza defendida por soldados y atacada constantemente por b\u00e1rbaros, que pod\u00edan entenderlas incluso los ni\u00f1os peque\u00f1os. Las ventanas, las puertas y los agujeros eran la boca, las heridas. Mostramos la estrategia de atacar el sistema de seguridad del castillo, corrompiendo a sus miembros para que dejasen pasar a los virus, como sucede con las c\u00e9lulas inmunes infectadas que no funcionan m\u00e1s. Tambi\u00e9n procuramos transmitir las reglas de autoprotecci\u00f3n. Hicimos un juego en el cual el visitante pod\u00eda simular su comportamiento y descubrir el nivel de riesgo.\u00a0Hab\u00eda un tablero con los seis l\u00edquidos corp\u00f3reos \u2013\u00a0la saliva, las l\u00e1grimas, el sudor, el semen, la secreci\u00f3n vaginal y la sangre infectados \u00a0\u2013\u00a0de un lado y no infectados del otro. Cada l\u00edquido contiene concentraciones diferentes de virus, que ofrecen diferentes riesgos de contagio, ya que el sistema inmune puede eliminar peque\u00f1as cuantidades de virus. Cualquier comportamiento de riesgo consiste en cruzar los l\u00edquidos. Entonces el visitante, con privacidad, pod\u00eda probar cualquier combinaci\u00f3n y verificar la probabilidad de infectarse. Mostr\u00e1bamos que el riesgo de contaminaci\u00f3n con cubiertos o por besarse es pr\u00e1cticamente nulo. Con una hoja de afeitarse es peque\u00f1o, pero m\u00e1s significativo, con sexo mucho m\u00e1s, mientras que en una transfusi\u00f3n de sangre el contagio es casi seguro.\u00a0Todas las edades jugaban, y entre los adultos y adolescentes, muchos alteraban su fisonom\u00eda, con caras de alivio o de preocupaci\u00f3n. Creo que tuvo especial importancia para los adolescentes, porque son grupos de riesgo y contestatarios por excelencia de las normas establecidas. Una persona se relaciona de manera muy diferente con una regla que descubri\u00f3que con una que le impusieron. Un estudio realizado telefoneando despu\u00e9s a la casa de gente que hab\u00eda estado en la exposici\u00f3n, demostr\u00f3 que alcanzamos nuestro mayor objetivo, que es hacer que el tema sea motivo de conversaci\u00f3n en casa. En el caso del Sida, esto ocurr\u00eda en el 100% de los casos. Incluso en familias donde hablar de sexo o de Sida era tab\u00fa, los ni\u00f1os o los adolescentes planteaban el tema en la primera oportunidad. Ya con eso, creo que la exposici\u00f3n vali\u00f3 la pena. Quiz\u00e1 hasta hayamos salvado vidas.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfPor qu\u00e9 suele decir que los museos de ciencia son instrumentos vitales para la democracia?<\/strong><\/em><br \/>\nPorque la ciencia es la forma de conocimiento que m\u00e1s influye en nuestra vida cotidiana y, al mismo tiempo, es la que menos les interesa a los ciudadanos, sobre la cual se sienten menos aptos a opinar. Es una contradicci\u00f3n. Es vital que la gente est\u00e9 bien informada y sea capaz de tener su opini\u00f3n sobre las cuestiones cient\u00edficas, como las investigaciones con c\u00e9lulas madre, la energ\u00eda nuclear, la clonaci\u00f3n. Las personas tienen verg\u00fcenza de no conocer a Beethoven, o de no haber le\u00eddo el Don Quijote, pero llegan a jactarse de no tener ni idea de que es la f\u00edsica. Eso es un equ\u00edvoco. La ciencia es una forma de conocimiento dise\u00f1ada para ser mucho m\u00e1s universal que el conocimiento art\u00edstico.\u00a0Y no se trata solamente de la informaci\u00f3n, ni tampoco solamente de la ciencia. La intimidad con el m\u00e9todo cient\u00edfico desarrolla la capacidad cr\u00edtica, la capacidad de cuestionar, de hacer preguntas y buscar respuestas, hace a las personas m\u00e1s capaces de tomar decisiones maduras, de opinar de manera consciente sobre cualquier cuesti\u00f3n de la agenda nacional. El m\u00e9todo cient\u00edfico es intr\u00ednsecamente antidogm\u00e1tico, su l\u00f3gica es inversa a la de las de las dictaduras. Es una vacuna contra el autoritarismo. Por eso es tan esencial un espacio que cree est\u00edmulos a favor del conocimiento y del m\u00e9todo cient\u00edfico.<\/p>\n<p><em><strong>Es dif\u00edcil imaginar que un museo pueda lograr todo eso solamente con exposiciones estimulantes&#8230;<\/strong><\/em><br \/>\nMi concepci\u00f3n de museo no es solamente la de un espacio para la realizaci\u00f3n de exposiciones temporales y permanentes. La mitad del espacio de un museo de la ciencia debe destinarse a cursos, conferencias, debates, encuentros y seminarios. Un museo debe ser como una universidad de ciencias, no para cient\u00edficos y expertos, sino para los ciudadanos comunes. Esto es esencial, porque el museo tiene una credibilidad \u00fanica. No es lo mismo discutir la \u00e9tica de la clonaci\u00f3n de embriones humanos para investigar tratamientos contra la diabetes y el Alzheimer dentro de los muros de la universidad, en una instituci\u00f3n religiosa, en un laboratorio farmac\u00e9utico o en un museo de ciencia. El museo es visto como un espacio neutro, un espacio del ciudadano com\u00fan.\u00a0Si Greenpeace hiciera un congreso sobre calentamiento global, pocos cient\u00edficos ir\u00edan, y dif\u00edcilmente alguien de Greenpeace estar\u00e1 presente en un debate en la universidad. Pero en el museo m\u00e1s de una vez hemos logrado reunir a ambas partes, junto a representantes de la administraci\u00f3n p\u00fablica para discutir el tema. Y las exposiciones ayudan a crear el ambiente para ese debate, para atraer gente a \u00e9l. Nuestro museo contribuy\u00f3 de manera importante para formar opini\u00f3n cient\u00edfica en varias ocasiones. En 20 a\u00f1os hemos realizado m\u00e1s de 4 mil d\u00edas de discusiones cient\u00edficas, algunas de las cuales contaron con la participaci\u00f3n de premios Nobel. Uno de esos debates fue sobre las investigaciones con c\u00e9lulas embrionarias, que emplean los embriones congelados en cl\u00ednicas. A Bernard Soria, un catedr\u00e1tico espa\u00f1ol que trabajaba con embriones y ya hab\u00eda conseguido curar ratones diab\u00e9ticos, le hab\u00edan prohibido por problemas \u00e9ticos trabajar con embriones humanos en Espa\u00f1a.\u00a0Soria entonces traslad\u00f3 todo su laboratorio a Singapur. Por eso en el museo hicimos un gran debate con Soria, con religiosos y con otros conservadores. Hace pocos meses se promulg\u00f3 una nueva ley que le permitir\u00e1 a Soria regresar a Espa\u00f1a para investigar con embriones. Este es solamente un ejemplo; pero ya hemos debatido un sinn\u00famero de cuestiones: solamente entre 2000 y 2001 fueron 45 conferencias, 34 seminarios y 18 cursos. Con las instalaciones del nuevo museo, que cuenta con tres auditorios grandes (para 300, 180 y 100 personas) y ocho peque\u00f1os (para entre 30 y 80 personas), estas actividades se intensificar\u00e1n. Tambi\u00e9n estamos proponiendo actividades conjuntas con otros museos de pa\u00edses de Europa. Creo que los museos de ciencia ser\u00e1n las catedrales del futuro, donde la gente se reunir\u00e1 a conversar.<\/p>\n<p><em><strong>Usted suele decir que la belleza, el arte y la emoci\u00f3n son esenciales en un museo de ciencia. \u00bfEsto no es contradictorio con la objetividad cient\u00edfica?<\/strong><\/em><br \/>\nLa fealdad de la mayor\u00eda de los museos de ciencia siempre me ha impactado. Yo creo, y voy a publicar ahora un art\u00edculo sobre eso, que la belleza y la inteligencia tienen mucho en com\u00fan, y que la belleza predispone a la inteligencia. Tanto el concepto de belleza como el de inteligibilidad se relacionan con captar un orden, un patr\u00f3n de repetici\u00f3n y no repetici\u00f3n, separar el ruido de la informaci\u00f3n relevante, la esencia de los matices&#8230; Por tanto, lo que se puede transmitir bien v\u00eda inteligibilidad se puede transmitir mejor sum\u00e1ndole belleza. La emoci\u00f3n que la belleza despierta \u2013\u00a0la belleza de la selva amaz\u00f3nica, de ciertos insectos, de f\u00f3siles o de formaciones rocosas, por ejemplo \u2013\u00a0predispone a querer comprender. En el nuevo Museo de la Ciencia de Barcelona la belleza ser\u00e1 un elemento omnipresente. Muchos artistas han sido invitados a hacer obras. No obras libres, sino en consonancia con el discurso del museo. Creo que una caracter\u00edstica com\u00fan a todas las \u00e9pocas espl\u00e9ndidas de la historiade la humanidad, como el Renacimiento o la Viena de los a\u00f1os 1920, es precisamente la promiscuidad entre cient\u00edficos y artistas, cuando lo bello y los inteligible ten\u00edan una mutua curiosidad el uno por el otro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Para el director del innovador Museo de la Ciencia de Barcelona, es esencial suscitar la emoci\u00f3n cient\u00edfica, sin por ello dejar de lado la realidad","protected":false},"author":144,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[295],"coauthors":[460],"class_list":["post-78589","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","tag-educacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/144"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78589"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78589\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78589"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}