{"id":78598,"date":"2004-11-01T00:00:00","date_gmt":"2004-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/11\/01\/por-los-rios-de-brasil\/"},"modified":"2015-02-03T17:56:57","modified_gmt":"2015-02-03T19:56:57","slug":"por-los-rios-de-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/por-los-rios-de-brasil\/","title":{"rendered":"Por los r\u00edos de Brasil"},"content":{"rendered":"<p>El movimiento en los puestos de venta de pescado del Mercado Municipal de S\u00e3o Paulo es escaso al comenzar la tarde de un caluroso y soleado jueves. Quienes se detienen en el box 33, calle B, en uno de los \u00faltimos pasillos de la lateral izquierda del mercado, pueden elegir entre corvinas, sardinas, lisas y salmones &#8211; todas especies de mar, algunas de las cuales llegan a medir un metro de longitud. El \u00fanico pez de agua dulce, el surub\u00ed, que llega a medir dos metros, es una estrella solitaria en las g\u00f3ndolas llenas de hielo picado. M\u00e1s adelante, otro puesto ubicado en el box 29 de la calle C exhibe algunos r\u00f3balos pavo real o pavones, t\u00edpicos de la Amazonia, rodeados de sardinas, meros, merluzas y otros ejemplares de mar, m\u00e1s apreciados por los clientes.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds surcado por miles de r\u00edos, podr\u00eda extra\u00f1ar la escasez de peces de agua dulce en el Mercado Municipal paulistano, si no fuera por una explicaci\u00f3n dada por alguien que estudia el tema desde hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os. &#8220;La diversidad de peces de agua dulce en Brasil es elevada, pero la mayor\u00eda de \u00e9stos corresponde a especies peque\u00f1as y fr\u00e1giles, con importancia principalmente cient\u00edfica y ecol\u00f3gica, pero de bajo valor comercial&#8221;, comenta Naercio Aquino Menezes, del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). El\u00a0<em>Cat\u00e1logo de peixes de \u00e1gua doce no Brasil<\/em>, que Aquino Menezes coordin\u00f3, muestra 2.122 especies halladas en los r\u00edos del pa\u00eds &#8211; casi el doble de las que hab\u00eda listado en 1948 el bi\u00f3logo estadounidense Henry Fowler, en un estudio pionero.<\/p>\n<p>Entre el 10% y el 15% de las especies era desconocido, y \u00e9stas est\u00e1n siendo cient\u00edficamente descritas. Es el caso de una mojarra azulada de unos 4 cent\u00edmetros pescada en el alto Xing\u00fa y alto Tapaj\u00f3s, estado de Mato Grosso, dotada de una gl\u00e1ndula en la aleta anal que produce feromona, una sustancia que atrae a las hembras durante la \u00e9poca de apareamiento. O del <em>dragonichtys<\/em>, algo as\u00ed como drag\u00f3n chino, un bagre largo y rollizo que lleva ese nombre debido a sus largos bigotes y morro protuberante &#8211; tiene unos de 15 cent\u00edmetros y vive en los r\u00edos del Brasil Central escondido entre las piedras de los r\u00e1pidos.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s que en el mar<br \/>\n<\/strong>Para complementar los estudios anteriores y darle sustento a la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas para la explotaci\u00f3n pesquera de manera sostenible, los expertos que prepararon el\u00a0<em>Cat\u00e1logo<\/em> recorrieron 20 estados, de Para\u00edba a R\u00edo Grande do Sul, durante cinco a\u00f1os. Pese al esfuerzo, reconocen que es probable que el trabajo no est\u00e9 a\u00fan completo. Pueden existir al menos otras dos mil especies que deben describirse, estima Ricardo Macedo Correa e Castro, coordinador del Laboratorio de Ictiolog\u00eda de la USP de Ribeir\u00e3o Preto y uno de los autores del cat\u00e1logo, trabajo del cual participaron tambi\u00e9n equipos del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y del Museo de Ciencias y Tecnolog\u00eda de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul (PUC-RS). Con todo, el total actual ya supera al n\u00famero de peces marinos: a lo largo de la costa brasile\u00f1a viven 1.297 especies, presentadas el a\u00f1o pasado en el\u00a0<em>Cat\u00e1logo das esp\u00e9cies de peixes marinhos do Brasil<\/em>, editado por estos mismos equipos del Museo de Zoolog\u00eda de la USP y del Museo Nacional de la UFRJ (<em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP\u00a0<em>n\u00ba 94<\/em>).<\/p>\n<p>Se estima que existen 25 mil especies de peces marinos y fluviales en todo el planeta. De acuerdo con un estudio publicado en 2003 por la PUC de R\u00edo Grande do Sul, en Am\u00e9rica Central y del Sur viven alrededor de 4.400 especies de peces de r\u00edos ya identificadas, al margen de otras 1.600 que todav\u00eda deben describirse. Con las 2.122 especies del nuevo inventario, Brasil responde por alrededor del 30% de esta diversidad, como consecuencia de la variedad de ambientes acu\u00e1ticos &#8211; r\u00edos, arroyos, riachos, lagos y lagunas. &#8220;La evoluci\u00f3n geomorfol\u00f3gica de Am\u00e9rica del Sur impuls\u00f3 la formaci\u00f3n de una elevada diversidad de ecosistemas acu\u00e1ticos que favorecieron el desarrollo de una fauna de peces que no encuentra parang\u00f3n en otras partes del mundo&#8221;, comenta Menezes.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n de mayor variedad de peces &#8211; casi mil &#8211; es previsiblemente la cuenca amaz\u00f3nica, como resultado en primer lugar de sus propias dimensiones: es la mayor cuenca hidrogr\u00e1fica del mundo, con un drenaje de 5,8 millones de kil\u00f3metros cuadrados, el equivalente a casi media Europa, de los cuales 3,9 millones se encuentran en territorio brasile\u00f1o. En segundo lugar, por la propia diversidad de ambientes: hay r\u00edos de tres categor\u00edas, de acuerdo con su coloraci\u00f3n: de aguas blancas como el Amazonas, el Madeira y el Jamar\u00ed; de aguas claras, como el Tapaj\u00f3s y el Tocantins, y de aguas negras, como los r\u00edos Negro y Uatum\u00e3. Asimismo, el volumen de agua es gigantesco: de los 20 mayores r\u00edos del mundo, diez se encuentran en la Amazonia. El m\u00e1s grande de \u00e9stos, el Amazonas, con sus 6,5 mil kil\u00f3metros y una distancia entre sus orillas que var\u00eda de 4 a 50 kil\u00f3metros, es responsable del 20% del agua dulce arrojada anualmente a los oc\u00e9anos.<\/p>\n<p>Tres grandes peces son los s\u00edmbolos de la Amazonia. El primero es el pirarucu o paiche (<em>Arapaima gigas<\/em>), uno de los m\u00e1s grandes peces de agua dulce del mundo, de hasta 3 metros de longitud y 150 kilos, de aspecto primitivo, con una cabeza larga y el cuerpo que se afina hasta llegar a la cola redondeada. El otro, que tambi\u00e9n forma parte de la cocina de la regi\u00f3n norte, igualmente servido en guiso, es la cachama negra (<em>Colossoma macropomum<\/em>), frug\u00edvoro, de hasta un metro y 30 kilos. El tercero es el pav\u00f3n (<em>Cichla ocellaris<\/em>), carn\u00edvoro, de hasta 80 cent\u00edmetros y 15 kilos, reconocido por la mancha negra redondeada &#8211; el ocelo &#8211; en la cola. Servido generalmente asado o cocido con vegetales, es el m\u00e1s asiduo de los tres en el Mercado Municipal de S\u00e3o Paulo. Pero, aun as\u00ed, se vende poco. &#8220;Cuanto mucho unos diez por semana&#8221;, observa Reginaldo Gomes de Souza, empleado del puesto del box 29. &#8220;Solo la gente del norte lo conoce.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Lim\u00f3n y cilantro<br \/>\n<\/strong>La segunda regi\u00f3n en lo que ata\u00f1e a diversidad de peces, con casi 500 especies, es la zona surcada por tres r\u00edos: el Paran\u00e1, de 4 mil kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, el Paraguay, con sus 2.621 kil\u00f3metros, y el Uruguay, de 1.770. Por su tama\u00f1o y, para ser justos, por su sabor, se destaca el surub\u00ed (<em>Pseudoplatystoma corruscans<\/em>), bastante apreciado cuando se lo asa a las brasas en cubos, y condimentado solamente con algunas gotas de lim\u00f3n. &#8220;El lim\u00f3n le quita el gusto a la carne&#8221;, previene Jo\u00e3o Gualberto, empleado del puesto 29 del mercado paulista. Jo\u00e3o explica que el surub\u00ed se puede hacer tambi\u00e9n en chup\u00edn [&#8216;moqueca&#8217;], con leche de coco, perejil, cebolla y &#8211; all\u00ed radica el secreto &#8211; una buena pizca de cilantro.<\/p>\n<p>Es un pescado que, como se dice el mercado, tiene salida: se venden alrededor de 50 por semana. En los r\u00edos de esta regi\u00f3n tambi\u00e9n se encuentra el dorado (<em>Salminus maxillosus<\/em>), predador voraz de hasta 25 kilos. En la cuenca del S\u00e3o Francisco existen alrededor de 150 especies, entre ellas el &#8216;curimat\u00e1&#8217; (<em>Prochilodus vimboides<\/em>), de piel gris, boca en forma de ventosa y labios carnosos, y el sabalo (<em>Salminus hilarii<\/em>), conocido por su morro puntiagudo y sus aletas de la cola rojizas.<\/p>\n<p>Todos estos son peces que se explotan comercialmente. En 2002, Brasil produjo, mediante la pr\u00e1ctica de la pesca extractiva, 680 mil toneladas de pescado. De dicho total, 455 mil toneladas (un 67%) provinieron de los mares, y 225 mil (un 33%) de los r\u00edos. Brasil, pa\u00eds donde la actividad pesquera genera alrededor de 800 mil empleos directos, ocupa la 27\u00aa colocaci\u00f3n en el mercado mundial, con exportaciones crecientes: 120 millones de d\u00f3lares en 1998 y 330 millones de d\u00f3lares en 2002.<\/p>\n<p>Sin embargo, para los cient\u00edficos el panorama est\u00e1 lejos de ser alentador. &#8220;La pesca extractiva ha ido m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de su sostenibilidad&#8221;, se lamenta Paulo Andreas Buckup, de la UFRJ. Una n\u00f3mina publicada por el Ministerio de Medio Ambiente a finales de mayo enumera 160 especies de peces amenazadas de extinci\u00f3n &#8211; y 135 son de agua dulce. Esta constataci\u00f3n refuerza la necesidad de redoblar los cuidados, especialmente con las especies peque\u00f1as y fr\u00e1giles, calificadas como de relevancia cient\u00edfica y ecol\u00f3gica, que en general viven en los arroyos. Como se alimentan de peque\u00f1os invertebrados, frutos y hojas que caen de los \u00e1rboles, se convierten en v\u00edctimas f\u00e1ciles, producto de la deforestaci\u00f3n de las orillas de los r\u00edos, de la contaminaci\u00f3n y de las grandes obras, como las centrales hidroel\u00e9ctricas.<\/p>\n<p>La variedad de peces de riachos y arroyos brasile\u00f1os, hasta ahora muy poco conocida quiz\u00e1 debido a su bajo valor comercial, solamente qued\u00f3 algo m\u00e1s clara a medida que los investigadores arrojaban el mediomundo. En r\u00edos como el Mog\u00ed-Gua\u00e7\u00fa, el Piracicaba y el Tiete, en la regi\u00f3n del alto Paran\u00e1, el grupo de la USP de Ribeir\u00e3o Preto junt\u00f3 17 mil ejemplares de peces, detectando 15 especies nuevas &#8211; una de \u00e9stas es el min\u00fasculo\u00a0<em>Corydoras difluviatilis<\/em>, que se alimenta de insectos enterrados en la arena del lecho de los r\u00edos Pardo y Mog\u00ed-Gua\u00e7\u00fa.<\/p>\n<p>En un arroyo del Bosque Atl\u00e1ntico, en el l\u00edmite de S\u00e3o Paulo con R\u00edo de Janeiro, el equipo del Museo de Zoolog\u00eda reencontr\u00f3 al\u00a0<em>Trichogenes longipinnis<\/em>, con su larga aleta de cola y un cuerpo color casta\u00f1o claro, con manchas oscuras y otros rasgos relativamente primitivos con relaci\u00f3n a los otros bagres &#8211; y que por tal raz\u00f3n tiene importancia evolutiva. &#8220;El hecho de tener una distribuci\u00f3n restringida en el Bosque Atl\u00e1ntico y ser una especie relativamente primitiva denota la importancia de los ecosistemas acu\u00e1ticos de la regi\u00f3n en el contexto de la historia evolutiva de los peces de agua dulce de Am\u00e9rica del Sur&#8221;, comenta Menezes.<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n al Brasil Central, priorizada por contener afluentes importantes de la cuenca amaz\u00f3nica en zonas poco exploradas, fue la \u00fanica que reuni\u00f3 a los cuatro equipos. Los 16 investigadores desembarcaron en Cuiab\u00e1, capital de Mato Grosso, el d\u00eda 15 de enero de 2002, bajo un sol abrasador, y listos para enfrentar la \u00e9poca de lluvias. Cuando volvieron a casa, 15 d\u00edas despu\u00e9s, hab\u00edan recorrido 5 mil kil\u00f3metros de carreteras agujereadas y barrosas. Hab\u00edan capturado alrededor de 50 mil peces de unas de cien especies, incluidas siete nuevas de la familia de los loric\u00e1ridos, que incluye a una vieja de agua &#8211; de menos de 5 cent\u00edmetros, boca en forma de ventosa y cuerpo revestido por una coraza \u00f3sea, que viven escondidos bajo las hojas y troncos de \u00e1rboles ubicados a orillas de los r\u00edos.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<\/strong><br \/>\n<em>Conocimiento, conservaci\u00f3n y utilizaci\u00f3n racional de la diversidad de la fauna de peces en Brasil<\/em><br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nNa\u00e9rcio Aquino Menezes &#8211; Museo de Zoolog\u00eda\/ USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 1.051.000,00 &#8211; Pronex (CNPq)<\/p>\n<p><em>Diversidad de peces de la cuenca del alto r\u00edo Paran\u00e1<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nRicardo Macedo Correa e Castro &#8211; USP de Ribeir\u00e3o Preto<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 486.037,11 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bi\u00f3logos registran 2.122 especies de peces de agua dulce existentes en el pa\u00eds\r\n","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-78598","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78598"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78598\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78598"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}