{"id":78599,"date":"2004-11-01T00:00:00","date_gmt":"2004-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/11\/01\/la-prehistoria-ilustrada\/"},"modified":"2015-08-25T15:11:47","modified_gmt":"2015-08-25T18:11:47","slug":"la-prehistoria-ilustrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-prehistoria-ilustrada\/","title":{"rendered":"La prehistoria ilustrada"},"content":{"rendered":"<p>Cinco hombres acorralan a un inmenso animal. Est\u00e1n armados con arcos y flechas en sus manos. El robusto animal, quiz\u00e1s un venado, parece apoyar las patas traseras en el suelo, al tiempo que las delanteras surcan la nada. Al verse rodeado, el ciervo intenta huir, mientras cada miembro del quinteto lo pone en la mira. De ese combate saldr\u00e1 un vencedor &#8211; o cinco (<em>vea la imagen al lado<\/em>). Pero nunca se sabr\u00e1 qui\u00e9n es. No importa. Lo que importa es que la escena de caza se preserva desde hace miles de a\u00f1os, y es tan solo una parte de una inmensa pintura rupestre de Toca do Estevo III, uno de los m\u00e1s de 700 sitios prehist\u00f3ricos encontrados en el Parque Nacional Serra da Capivara, creado en 1979 en S\u00e3o Raimundo Nonato, localidad del sudeste semi\u00e1rido del estado de Piau\u00ed.<\/p>\n<p>Rostros, rostros y rostros. Enigm\u00e1ticos. Ri\u00e9ndose. Con talante serio. Con pelo, o ser\u00eda quiz\u00e1s un penacho. Algunos, con tronco y extremidades. Otros sueltos en el aire, sin cuerpo. Todos expresivos, aunque sin interactuar entre s\u00ed. La sucesi\u00f3n de cabezas forma un mosaico, m\u00e1s que una escena. Animales aparentemente no hay cerca. Qui\u00e9n sabe, a lo sumo un pez estilizado al lado de un t\u00edo feliz. Al fin y al cabo, el r\u00edo Cajueiro, uno de los afluentes del Amazonas, corre all\u00ed, al ladito. Es dif\u00edcil interpretar los grabados rupestres de Boa Vista, uno de los siete sitios prehist\u00f3ricos de Prainha, una localidad del noroeste de Par\u00e1.<\/p>\n<p>Dos libros recientes, redactados en un lenguaje sencillo, accesible a los no especialistas, de los cuales se extrajeron las im\u00e1genes arriba descritas, le conceden tratamiento de protagonista al arte rupestre nacional. En otras obras, este tipo de vestigio arqueol\u00f3gico raramente supera la condici\u00f3n de coadyuvante de f\u00f3siles de animales a\u00fan m\u00e1s antiguos, de artefactos o incluso de esqueletos de\u00a0<em>Homo sapiens<\/em>. La primera escena, una pintura llena de movimiento y color, forma parte de\u00a0<em>Imagens da Pr\u00e9-hist\u00f3ria &#8211; Parque Nacional Serra da Capivara<\/em>, un trabajo de la francesa Anne-Marie Pessis, docente de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE) y directora cient\u00edfica de la Fundaci\u00f3n Museo del Hombre Americano (Fumdham), una entidad de investigaci\u00f3n sin fines de lucro que administra el parque federal emplazado al lado del Instituto Brasile\u00f1o de Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables (Ibama). La segunda, un grabado m\u00e1s est\u00e1tico y sin tinturas, consta en la obra\u00a0<em>Arte rupestre na Amaz\u00f4nia &#8211; Par\u00e1<\/em>, de Edithe Pereira, investigadora del Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi, de Bel\u00e9m.<\/p>\n<p>Estas publicaciones muestran la diversidad de t\u00e9cnicas, formas y temas exhibidos por la actividad gr\u00e1fica prehist\u00f3rica en dos \u00e1reas del territorio nacional: la regi\u00f3n nordeste y la Amazonia. &#8220;Las pinturas rupestres constituyen una puerta de entrada al conocimiento de la vida en la Prehistoria, pero hande observarse con una mirada que permita ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que se muestra, aunque sin interpretaciones infundadas&#8221;, escribe Anne-Marie. &#8220;Los grandes temas que preocupan a la sociedad actual son en parte aquello mismos que preocupaban a las poblaciones en \u00e9pocas prehist\u00f3ricas&#8221;. Editado al final del a\u00f1o pasado por la Fumdham, con patrocinio de Petrobras, este libro sobre los sitios arqueol\u00f3gicos de Serra da Capivara constituye un viaje abundantemente ilustrado y triling\u00fce &#8211; escrito en portugu\u00e9s, franc\u00e9s e ingl\u00e9s &#8211; al mundo perdido de los antiguos habitantes que un d\u00eda ocuparon las 130 mil hect\u00e1reas del parque.<\/p>\n<p>Presentado en abril de este a\u00f1o, el t\u00edtulo relativo al arte rupestre en la Amazonia es una coproducci\u00f3n del Museo Goeldi y la editorial de la Universidad Estadual de S\u00e3o Paulo (Unesp), con patrocinio de Minera\u00e7\u00e3o Rio do Norte. En esta obra hay un inventario de 111 sitios con arte rupestre, en especial grabados, ubicados en el estado de Par\u00e1. Nada mal para un estado (pre)hist\u00f3ricamente asociado a la producci\u00f3n de cer\u00e1micas, como es el caso de la &#8216;marajoara&#8217;. &#8220;Ante la belleza de la cer\u00e1mica paraense, el arte rupestre fue dejado de lado por muchos investigadores, que ni siquiera mencionaban su existencia en el trabajo&#8221;, afirma Edithe, que, luego de la conclusi\u00f3n del libro obtuvo informaci\u00f3n sobre otros 15 sitios con pinturas y grabados de la Prehistoria en Par\u00e1.<\/p>\n<p>La actividad gr\u00e1fica de los albores de la humanidad, b\u00e1sicamente dise\u00f1os pintados o grabados sobre piedra por los pueblos del pasado remoto, est\u00e1 presente en todos los continentes, a excepci\u00f3n de la g\u00e9lida Ant\u00e1rtida. Las grutas de Lascaux, en Francia, y de Altamira, en Espa\u00f1a, que han sido objeto tanto de estudios por parte de los investigadores como de la curiosidad de los turistas, son famosas mundialmente por albergar este tipo de patrimonio cultural de la humanidad. La caverna de Chauvet, tambi\u00e9n en Francia, descubierta reci\u00e9n en 1994, presenta pinturas de caballos hechas hace 30 mil a\u00f1os. Son los m\u00e1s antiguos dibujos de los cuales se tengan noticias. Y Brasil, un pa\u00eds de dimensiones casi continentales, es rico en arte rupestre de norte a sur y de este a oeste. &#8220;Los sitios que tienen arte prehist\u00f3rico acompa\u00f1an la adaptaci\u00f3n del hombre al medio y var\u00edan con \u00e9ste&#8221;, dice Pedro Ign\u00e1cio Schmitz, de la Universidad Vale do Rio dos Sinos (Unisinos), de S\u00e3o Leopoldo, R\u00edo Grande do Sul. &#8220;Aparecen en el territorio brasile\u00f1o desde el comienzo de su ocupaci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Un patrimonio de la humanidad<br \/>\n<\/strong>Al margen de la Amazonia y del nordeste, hay grafismos prehist\u00f3ricos en las regiones sur y centro-oeste, y de esto son testimonio las pinturas y grabados encontrados por ejemplo en Serran\u00f3polis y Caiap\u00f4nia (Goi\u00e1s) y en S\u00e3o Pedro do Sul (R\u00edo Grande do Sul). En el sudeste, este tipo de vestigio arqueol\u00f3gico es com\u00fan solamente en Minas Gerais &#8211; pues S\u00e3o Paulo es pobre en arte rupestre. Pese a la abundancia de grafismos, hace apenas dos o tres d\u00e9cadas que el pa\u00eds empez\u00f3 a mirar con m\u00e1s cari\u00f1o y rigor cient\u00edfico hacia los trazados primordiales dejados por sus m\u00e1s remotos antepasados. En territorio nacional, la mayor concentraci\u00f3n conocida de esta antigua manifestaci\u00f3n cultural se encuentra en el interior del Parque Nacional Serra da Capivara, considerado Patrimonio Mundial por la Unesco (el \u00f3rgano de la Naciones Unidas dedicado a la cultura) desde 1991. Se estima que existen alrededor de 60 mil figuras pintadas (o grabadas) en el parque.<\/p>\n<p>En una regi\u00f3n inserta en el llamado Pol\u00edgono das Secas [Pol\u00edgono de las Sequ\u00edas], donde la llamada &#8216;caatinga&#8217; se encuentra con la sabana y no faltan las mesetas, la unidad de conservaci\u00f3n es la morada de m\u00e1s de 700 sitios arqueol\u00f3gicos. &#8220;En alrededor de 600 hay arte rupestre, en especial pinturas&#8221;, dice la arque\u00f3loga Ni\u00e8de Guidon, directora presidente de la Fumdham, que atraviesa continuas dificultades econ\u00f3micas para mantener el parque y desarrollar la regi\u00f3n. &#8220;Son miles de figuras que formaban un sistema gr\u00e1fico de comunicaci\u00f3n, uno de los primeros que se crearon en el mundo&#8221;. La mayor parte del arte rupestre de S\u00e3o Raimundo Nonato se encuentra en refugios sobre rocas, lugares con paredes relativamente protegidas de la acci\u00f3n de la intemperie. Esta caracter\u00edstica, sumada al actual clima semi\u00e1rido, actu\u00f3 a favor de la preservaci\u00f3n de las marcas hechas por los primeros habitantes de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los arque\u00f3logos suelen agrupar las pinturas y grabados prehist\u00f3ricos de estilo y tem\u00e1tica similares, hechos muchas veces con la misma t\u00e9cnica, en una unidad art\u00edstica denominada tradici\u00f3n. La m\u00e1s antigua y compleja tradici\u00f3n de arte rupestre brasile\u00f1a es la Nordeste, caracterizada por pinturas de escenas y sucesos que sugieren movimiento, con hombres (de a lo sumo 15 cent\u00edmetros) interactuando entre s\u00ed o con animales. Es un tipo de pintura con una alta carga narrativa. Son dibujos generalmente en tonos rojos, a veces con alg\u00fan amarillo y eventualmente otros colores, que retratan escenas de caza, de baile y de sexo. Una representaci\u00f3n cl\u00e1sica de la tradici\u00f3n Nordeste es la de un conjunto de hombres en derredor de una \u00e1rbol, como si estuviesen haciendo una reverencia al vegetal.<\/p>\n<p>De acuerdo con algunos investigadores, esta, por as\u00ed decirlo, escuela pict\u00f3rica surgi\u00f3 hace 23 mil a\u00f1os, o quiz\u00e1s antes, y fue practicada hasta hace m\u00e1s o menos 6 mil a\u00f1os. Su epicentro fue el \u00e1rea actualmente ocupada por el Parque Nacional Serra da Capivara, desde donde se irradi\u00f3 hacia otros estados del nordeste y porciones del centro-oeste y norte del sudeste. &#8220;Las tradiciones no obedecen a las fronteras administrativas actuales&#8221;, afirma el investigador Andr\u00e9 Prous, del Museo de Historia Natural de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), que estudia el arte rupestre de varias regiones de Minas Gerais, como Serra do Cip\u00f3, Diamantina y Lagoa Santa, y tambi\u00e9n de otros estados.<\/p>\n<p>Pese a ser predominante, la tradici\u00f3n Nordeste no es la \u00fanica que se hace presente en Serra da Capivara. Otra importante tradici\u00f3n, tambi\u00e9n mostrada en las p\u00e1ginas de\u00a0<em>Imagens da Pr\u00e9-hist\u00f3ria<\/em>, es la Agreste, de origen probablemente m\u00e1s reciente: hace 9 mil a\u00f1os. En algunos sitios del parque, como Toca da Entrada do Baix\u00e3o da Vaca y Tocas da Fuma\u00e7a I, II y III, los dibujos de esta escuela se superponen a los de la unidad art\u00edstica Nordeste. En la tradici\u00f3n Agreste, menos refinada que la Nordeste, casi no existen escenas narrativas, y las figuras, en general hombres, son mayores y est\u00e1ticas. Los \u00fanicos sucesos retratados que denotan alg\u00fan movimiento son las pinturas de caza. Esta escuela menos rebuscada de arte rupestre surgi\u00f3 probablemente en la orilla pernambucana del r\u00edo S\u00e3o Francisco, un lugar de clima m\u00e1s benigno que el semi\u00e1rido de Piau\u00ed. Los investigadores creen que esta l\u00ednea de pintura desapareci\u00f3 hace dos mil a\u00f1os. Otra tradici\u00f3n hallada espor\u00e1dicamente en el parque es la Geom\u00e9trica, que, tal como su nombre lo indica, produce grafismos m\u00e1s abstractos, generalmente con l\u00edneas de trazos, y ser\u00eda originaria de Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Nominar autores del arte rupestre es virtualmente imposible. Los dibujos son producciones colectivas, comunitarias y an\u00f3nimas. Pueden haber sido ejecutados por miembros de una o de varias culturas, que habitaron de manera concomitante o no una regi\u00f3n. Pero, \u00bfentonces la presencia de dos estilos de arte rupestre en un mismo sitio arqueol\u00f3gico qu\u00e9 significa? \u00bfQue dos pueblos diferentes, con habilidades gr\u00e1ficas dispares, vivieron all\u00ed en momentos diferentes del pasado remoto? \u00bfO que diversas generaciones de una misma cultura terminaron desarrollando nuevas formas de utilizar pigmentos minerales (disueltos o no en agua) para dibujar en las rocas? Es dif\u00edcil decirlo. &#8220;Una tradici\u00f3n puede ser la expresi\u00f3n de una etnia, pero tambi\u00e9n de varias&#8221;, pondera Prous.<\/p>\n<p>M\u00e1s tortuosa a\u00fan es la b\u00fasqueda del significado de los dise\u00f1os de la Prehistoria. En\u00a0<em>Arte rupestre na Amaz\u00f4nia &#8211; Par\u00e1<\/em>, Edithe Pereira rememora los principales intentos de analizar el arte rupestre de la regi\u00f3n norte, llevados adelante por investigadores y algunos viajantes. Entre el siglo XVII y el final del siglo XIX, esta forma de manifestaci\u00f3n cultural en territorio amaz\u00f3nico fue m\u00e1s objeto de la curiosidad de aventureros que de la ex\u00e9gesis rigurosa de cient\u00edficos. En el siglo XX, algunos especialistas m\u00e1s serios, pero prejuiciosos o fantasiosos, exploraron nuevos sitios arqueol\u00f3gicos y opinaron sobre el tema.<\/p>\n<p><strong>El ocio ind\u00edgena<br \/>\n<\/strong>Luego de recorrer el r\u00edo Negro y observar sus grabados, el etn\u00f3logo alem\u00e1n Theodor Koch-Gr\u00fcnberg sentenci\u00f3 en una obra escrita en 1907, que los grafismos no quer\u00edan decir nada. &#8220;Dijo que eran el resultado pura y exclusivamente del ocio ind\u00edgena&#8221;, dice la investigadora del Museo Em\u00edlio Goeldi. Dibujos prehist\u00f3ricos encontrados en otras partes del globo tambi\u00e9n fueron objeto de este tipo de comentario. En la d\u00e9cada de 1930, Bernardo de Azevedo da Silva Ramos, un defensor de la idea de que los griegos y los fenicios establecieron colonias en Brasil y en Sudam\u00e9rica, &#8220;tradujo&#8221; al portugu\u00e9s una serie de signos &#8220;escritos&#8221; en grabados y pinturas rupestres. Silva Ramos compar\u00f3 los trazos presentes en el arte prehist\u00f3rico con las letras de antiguos alfabetos, y as\u00ed &#8220;descifr\u00f3&#8221; la voz esculpida en las rocas.<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os 1950, el inter\u00e9s por el arte rupestre amaz\u00f3nico se retrajo, en favor de trabajos que pasaron a explorar la espectacular cer\u00e1mica &#8216;marajoara&#8217; y &#8216;tapaj\u00f4nica&#8217;. Pero, cuando Edithe empez\u00f3 a estudiar la actividad gr\u00e1fica de pueblos prehist\u00f3ricos en la Amazonia, al final de la d\u00e9cada de 1980, se dio cuenta de a\u00fan que hab\u00eda mucho que investigar en Par\u00e1.<\/p>\n<p>Tras escrutar la literatura sobre el tema, emprender viajes a sitios ya conocidos y descubrir nuevos lugares con antiguas representaciones pict\u00f3ricas, la arque\u00f3loga reuni\u00f3 informaci\u00f3n sobre 111 puntos del estado donde los indios de la Prehistoria dejaron sus huellas. Son 77 sitios con grabados, 29 con pinturas, 4 con grabados pintados y apenas 1 con grabados y pinturas. La mayor parte de los grafismos producidos en Par\u00e1 no se encuentra en cavernas o refugios sobre rocas, tal como sucede en el nordeste y en otras partes del pa\u00eds. Est\u00e1 ubicado en rocas que surgen a lo largo del curso de los r\u00edos, lugares que a veces quedan sumergidos bajo las aguas seis meses por a\u00f1o. La mayor concentraci\u00f3n de sitios &#8211; 37 con grabados y 2 con pinturas &#8211; est\u00e1 en la cuenca del r\u00edo Trombetas, en el noroeste del estado.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos estil\u00edsticos, el arte rupestre de Par\u00e1, en especial en su fracci\u00f3n norte-noroeste, arriba del r\u00edo Amazonas, poco tiene que ver con las pinturas y grabados de otras partes de Brasil. Las figuras humanas, y con menor frecuencia de animales, son representadas casi siempre de manera est\u00e1tica, sin que sea posible identificar la representaci\u00f3n de escenas. &#8220;Los grabados rupestres de esta regi\u00f3n se asemejan m\u00e1s a las que encontramos en los dem\u00e1s pa\u00edses amaz\u00f3nicos&#8221;, afirma Edithe. Hay un predominio de figuras humanas, de alrededor de 50 cent\u00edmetros de tama\u00f1o, a veces solamente est\u00e1 la cabeza, y otras tambi\u00e9n puede verse el cuerpo. Algunos rostros esculpidos parecen contener expresiones de alegr\u00eda o tristeza.<\/p>\n<p>Existen tambi\u00e9n grabados de mujeres, aparentemente embarazadas. Hasta los d\u00edas actuales sigue constituyendo un reto ubicar en el tiempo estas representaciones. En Par\u00e1 solamente un sitio prehist\u00f3rico ha sido objeto de dataci\u00f3n. A comienzos de los a\u00f1os 1990, la arque\u00f3loga estadounidense Anna Roosevelt estim\u00f3 en 11.200 a\u00f1os las pinturas rupestres de la Gruta do Pil\u00e3o, tambi\u00e9n llamada Gruta da Pedra Pintada, en la regi\u00f3n de Monte Alegre, bajo Amazonas. La edad del sitio, demasiado antigua seg\u00fan algunos investigadores, es objeto de pol\u00e9mica hasta hoy.<\/p>\n<p>Por cierto, controversia es lo que no falta cuando el tema es determinar la edad de las muestras de arte rupestre. Bas\u00e1ndose en dataciones realizadas con los m\u00e9todos del carbono 14 y la termoluminescencia, el equipo de Ni\u00e8de Guidon sostiene que algunas pinturas de Serra da Capivara, en Piau\u00ed, se hicieron hace 48 mil a\u00f1os. Junto a restos de hogueras prehist\u00f3ricas, igualmente antiguas, seg\u00fan Ni\u00e8de, el arte rupestre del nordeste ser\u00eda la prueba de que el hombre lleg\u00f3 a Am\u00e9rica antes de lo que se piensa.<\/p>\n<p>Es una afirmaci\u00f3n que choca con una de las ideas m\u00e1s difundidas por la arqueolog\u00eda tradicional: la que sostiene que el\u00a0<em>Homo sapiens<\/em> lleg\u00f3 a Am\u00e9rica hace alrededor de 12 mil a\u00f1os. &#8220;Los europeos aceptan esas dataciones&#8221;, dice la directora presidente de la Fumdham. &#8220;Pero algunos norteamericanos no&#8221;. Como puede verse, en Am\u00e9rica el arte rupestre puede ser m\u00e1s que una forma de preescritura de los pueblos prehist\u00f3ricos, y tambi\u00e9n m\u00e1s que uno de los primeros legados culturales de la humanidad. Puede ser la clave para saber cu\u00e1ndo el hombre puso sus pies en el \u00faltimo continente colonizado por nuestra especie.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Pinturas y grabados revelan la diversidad del arte rupestre brasile\u00f1o ","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-78599","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78599"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78599\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78599"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}