{"id":78617,"date":"2004-11-01T00:00:00","date_gmt":"2004-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/11\/01\/un-sabio-en-la-selva\/"},"modified":"2015-04-30T14:09:48","modified_gmt":"2015-04-30T17:09:48","slug":"un-sabio-en-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-sabio-en-la-selva\/","title":{"rendered":"Un sabio en la selva"},"content":{"rendered":"<p>Deliraba, cuando ya cercana estaba su muerte. Pero el naturalista Fritz M\u00fcller en lo \u00fanico que pensaba era en bromelias. En frases inconexas, deshojaba las especies conocidas, y otras por estudiar. M\u00fcller no se refer\u00eda a los crust\u00e1ceos que ayudaron a afirmar la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n y encantaron Charles Darwin, a de las mariposas que se imitan unas a otras para librarse de los predadores o de las orqu\u00eddeas, todos objetos de su intensa observaci\u00f3n. A los 75 a\u00f1os, M\u00fcller ten\u00eda delirios febriles con bromelias, plantas poseedores de una belleza salvaje que lo llevara a cultivarlas por docenas en su gran jard\u00edn, a orillas del r\u00edo en Blumenau. En Europa solamente era posible ver esas plantas de la familia\u00a0<em>Bromeliaceae<\/em> en herbarios, por ser exclusivas del continente americano (de las m\u00e1s de 3 mil especies, tan solo una existe en \u00c1frica).<\/p>\n<p>Moacir Werneck de Castro narra el ocaso de la vida de este excepcional naturalista en su biograf\u00eda, intitulada\u00a0<em>O s\u00e1bio e a floresta<\/em><em>? A extraordin\u00e1ria aventura do alem\u00e3o Fritz M\u00fcller no tr\u00f3pico brasileiro<\/em> (editorial Rocco, 1992, agotado). Castro muestra que este cient\u00edfico realiz\u00f3 su deseo de juventud de conocer y penetrar una tierra nueva, con todo tipo de especies de animales y vegetales, buena parte de ellas ignoradas a la \u00e9poca por los expertos. Johann Friedrich Theodor M\u00fcller era el nombre completo de Fritz M\u00fcller, natural de Turingia, zona central de la actual Alemania.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a Santa Catarina en 1852 con su esposa, Karoline, su hija Johanna y uno de sus hermanos, August, tambi\u00e9n casado. La imaginaci\u00f3n del joven M\u00fcller siempre se aliment\u00f3 de los relatos de los naturalistas y artistas expedicionarios que ayudaron a mostrar el Brasil de los siglos XVIII y XIX al mundo, como Alexander von Humboldt (a quien M\u00fcller conociera en Alemania), Wilhelm Ludwig von Eschwege, Carl von Martius, Johann Spix, Georg Heinrich von Langsdorff, Hermann Burmeister, Peter Wilhelm Lund, Moritz Rugendas, Aim\u00e9-Adrien Taunay y Hercule Florence, entre otros. Y por supuesto, Charles Darwin, quien abomin\u00f3 la esclavitud por entonces reinante no pa\u00eds, pero se maravill\u00f3 con las selvas brasile\u00f1as.<\/p>\n<p>Para alguien como M\u00fcller, graduado en farmacia y medicina, con enorme una vocaci\u00f3n para el naturalismo, venir al nuevo mundo era solamente una cuesti\u00f3n de tiempo. Una vez instalado en la colonia creada en Brasil por su viejo amigo Hermann Blumenau, el cient\u00edfico alem\u00e1n trabaj\u00f3 duro junto a su mujer y su hermano para construir su casa y plantar su propio alimento.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, educaba personalmente a sus hijas (tuvo nueve mujeres y un var\u00f3n, que vivi\u00f3 unas pocas horas), precaverse contra los ataques de jaguares e indios y, por si fuera poco, observaba animales y plantas y recolectaba especies para estudiarlas y escribir informes, art\u00edculos y cartas para peri\u00f3dicos del exterior y de Brasil. &#8220;Public\u00f3 248 trabajos entre memorias y monograf\u00edas, en innumerables peri\u00f3dicos cient\u00edficos del mundo&#8221;, dice Paulo Labiak, profesor de la Universidad Federal de Paran\u00e1 y presidente de M\u00fclleriana: Sociedad Fritz M\u00fcller de Ciencias Naturales de Curitiba. &#8220;Incluso para los c\u00e1nones actuales, pasado m\u00e1s de un siglo desde entonces, y con todos los recursos gr\u00e1ficos y electr\u00f3nicos disponibles, esa producci\u00f3n es impresionante&#8221;.<\/p>\n<p>El naturalista alem\u00e1n public\u00f3 solamente un libro:\u00a0<em>Fatos e argumentos a favor de Darwin<\/em> [<em>Hechos y argumentos a favor de Darwin<\/em>], primero en Alemania (adonde jam\u00e1s volvi\u00f3), y luego en Inglaterra &#8211; reci\u00e9n apareci\u00f3 en Brasil varios a\u00f1os despu\u00e9s. La idea era brindar m\u00e1s elementos que fortaleciesen la teor\u00eda sobre la evoluci\u00f3n. El alem\u00e1n emple\u00f3 crust\u00e1ceos como punto de partida y compar\u00f3 los tipos superiores con los inferiores &#8211; mostr\u00f3 que ambos hab\u00edan pasado por la misma forma embrionaria. Ese libro le signific\u00f3 a M\u00fcller una prol\u00edfica correspondencia cient\u00edfica con el ingl\u00e9s y con otros cient\u00edficos europeos. Impresionado con la calidad del trabajo del alem\u00e1n, Darwin empez\u00f3 a llamarlo &#8220;el pr\u00edncipe de los observadores&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace un siglo y medio, Fritz M\u00fcller, uno de los grandes naturalistas del mundo, llegaba a Brasil para quedarse\r\n","protected":false},"author":151,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[465],"class_list":["post-78617","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/151"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78617"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78617\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78617"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}