{"id":78619,"date":"2004-12-01T00:00:00","date_gmt":"2004-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/12\/01\/noticias-del-nuevo-mundo\/"},"modified":"2015-04-30T14:29:03","modified_gmt":"2015-04-30T17:29:03","slug":"noticias-del-nuevo-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/noticias-del-nuevo-mundo\/","title":{"rendered":"Noticias del Nuevo Mundo"},"content":{"rendered":"<p>Los viajes destinados de describir las riquezas del Nuevo Mundo se tornaron frecuentes a partir del siglo XVIII, por eso se elabor\u00f3 una serie de normas, para definir qu\u00e9 deber\u00eda observarse, extraerse, describirse y dibujarse, delimitando as\u00ed lo que podr\u00eda ser interesante para los europeos y, en particular, para las ciencias. Antes, viajeros, colonos y religiosos hab\u00edan escrito relatos sobre animales, vegetales, minerales, geograf\u00eda y nativos de las Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p>Todos describ\u00edan la flora y la fauna, desconocidas en el hemisferio norte, y algunos procuraban suministrar el m\u00e1ximo de informaci\u00f3n sobre el comportamiento y la utilidad de cada animal o planta estudiada. Hab\u00eda una gran curiosidad por saber sobre las tierras reci\u00e9n descubiertas, y muchas de esas obras se publicaron a partir del siglo XVI. Pero varias otras reci\u00e9n se hicieron de conocimiento p\u00fablico mucho tiempo despu\u00e9s. Algunos informes llegaban a la metr\u00f3poli, los le\u00edan las autoridades o en las academias y terminaban archivados y en el ostracismo. Otros eran prohibidos por los gobiernos de Portugal y Espa\u00f1a, que no ten\u00edan inter\u00e9s en mostrarle al mundo las riquezas de sus colonias.<\/p>\n<p>El mejor ejemplo de este cuidado por mantener en la ignorancia a los extranjeros con respecto a Brasil se materializ\u00f3 cuando el italiano Andr\u00e9 Jo\u00e3o Antonil public\u00f3 en Lisboa su libro Cultura e opul\u00eancia do Brasil, en 1711. El gobierno portugu\u00e9s confisc\u00f3 y quem\u00f3 la edici\u00f3n &#8211; pocos ejemplares se salvaron. Pero, \u00bfcu\u00e1l habr\u00e1 sido la primera descripci\u00f3n de los recursos naturales brasile\u00f1os con cierto cuidado metodol\u00f3gico?<\/p>\n<p>&#8220;Es imposible saberlo&#8221;, dice M\u00e1rcia Ferraz, del Centro Sim\u00e3o Mathias de Estudios en Historia de la Ciencia (Cesima) de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo, una especialista en el per\u00edodo. &#8220;Muchos textos se conocieron reci\u00e9n siglos despu\u00e9s de escritos, y podr\u00edan existir relatos no publicados del siglo XVI que desconocemos&#8221;. Uno de los m\u00e1s antiguos documentos en que se nota una n\u00edtida preocupaci\u00f3n con la reuni\u00f3n de informaciones es una carta escrita en 1560 por el sacerdote jesuita Jos\u00e9 de Anchieta, intitulada Haciendo la descripci\u00f3n de las innumerables cosas naturales que se encuentran en la provincia de S\u00e3o Vicente. En ella, el religioso realiz\u00f3 numerosas descripciones y observaciones: del pez vaca al cangrejo, del oso hormiguero a las abejas, de diversos \u00e1rboles a las &#8220;plantas purgativas&#8221;. Entretanto, Pero de Magalh\u00e3es de Gandavo public\u00f3 en 1576 su Hist\u00f3ria da Prov\u00edncia de Santa Cruz a que vulgarmente chamamos Brasil, de 48 p\u00e1ginas, en Lisboa. Magalh\u00e3es de Gandavo informa someramente sobre el descubrimiento, habla de las frutas, de los animales venenosos, de las aves y peces y de los indios. Y el <em>Tratado descritivo do Brasil<\/em>, de Gabriel Soares de Sousa, escrito en la colonia y llevado a Portugal en 1587, no se public\u00f3 inmediatamente. Rico en informaci\u00f3n sobre las nuevas tierras, tuvo tan solo una impresi\u00f3n parcial en 1800, es decir, 213 a\u00f1os despu\u00e9s. &#8220;Pero con la extraordinaria <em>Hist\u00f3ria dos animais e \u00e1rvores do Maranh\u00e3o <\/em>sucedi\u00f3 algo peor&#8221;, comenta M\u00e1rcia. Fray Crist\u00f3v\u00e3o de Lisboa, un franciscano portugu\u00e9s, realiz\u00f3 entre 1624 y 1627 trabajo similar al de Anchieta, con una ventaja: dibujaba lo que observaba, lo describ\u00eda y transcrib\u00eda el nombre tal cual se lo escuchaba pronunciar a los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>&#8220;La primera edici\u00f3n de los originales guardados en el Archivo Hist\u00f3rico Ultramarino se imprimi\u00f3 en 1967&#8221;. Mejor suerte tuvieron Guilherme\u00a0Piso &#8211; el m\u00e9dico de Maur\u00edcio de Nassau, holand\u00e9s como \u00e9l &#8211; y George Marcgrave, ingeniero alem\u00e1n. De autor\u00eda de ambos se public\u00f3 en 1648 en \u00c1msterdam la <em>Hist\u00f3ria natural do Brasil<\/em>. Piso escribi\u00f3 sobre las enfermedades y las plantas, y Marcgrave sobre los animales y la geograf\u00eda de nordeste brasile\u00f1o. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, Piso public\u00f3 una edici\u00f3n revisada, que reci\u00e9n tuvo su versi\u00f3n en portugu\u00e9s en el siglo XX.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La preocupaci\u00f3n por describir animales y plantas en Brasil exist\u00eda desde antes de los naturalistas","protected":false},"author":151,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[465],"class_list":["post-78619","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78619","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/151"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78619"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78619\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78619"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78619"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78619"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78619"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}