{"id":78633,"date":"2004-12-01T00:00:00","date_gmt":"2004-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/12\/01\/de-la-teoria-a-la-practica-2\/"},"modified":"2015-03-31T16:15:35","modified_gmt":"2015-03-31T19:15:35","slug":"de-la-teoria-a-la-practica-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-la-teoria-a-la-practica-2\/","title":{"rendered":"De la teor\u00eda a la pr\u00e1ctica"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96486\" style=\"max-width: 178px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96486\" title=\"art2632img1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/12\/art2632img12.jpg\" alt=\"\" width=\"168\" height=\"112\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/12\/art2632img12.jpg 168w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2004\/12\/art2632img12-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 168px) 100vw, 168px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">REPRODU\u00c7\u00d5ES DO LIVRO A IMAGEM DE M\u00c1RIO<\/span><p class=\"wp-caption-text\">Figuras de Xang\u00f3<span class=\"media-credits\">REPRODU\u00c7\u00d5ES DO LIVRO A IMAGEM DE M\u00c1RIO<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hay un proverbio popular que dice as\u00ed: &#8220;quien lo sabe lo hace; quien no lo sabe, ense\u00f1a&#8221;. Por detr\u00e1s de la evidente simplificaci\u00f3n de este dicho se esconde uno de los grandes dilemas de los intelectuales del siglo XX: es posible plasmar utop\u00edas te\u00f3ricas, hacer de ellas realizaciones pr\u00e1cticas y populares, uniendo fuerzas con la pol\u00edtica sin necesidad de ensuciarse las manos o hacer concesiones. El ejemplo pionero de este dilema casi hamletiano transcurri\u00f3 entre 1935 y 1938, durante la gesti\u00f3n de M\u00e1rio de Andrade a frente del Departamento de Cultura de S\u00e3o Paulo, un paradigma hasta los d\u00edas actuales de lo que es hacer cultura. &#8220;No ser\u00eda exagerado afirmar que la experiencia del Departamento de Cultura implica el surgimiento en Brasil de la propia noci\u00f3n de pol\u00edtica cultural&#8221;, explica Roberto Barbato, autor de Mission\u00e1rios de uma utopia nacional, tesis doctoral que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP y que acaba publicar en libro la editorial Annablume. &#8220;M\u00e1rio y su grupo dejaron de lado sus obras personales para dedicarse a proyectos culturales para la sociedad. El Estado figura en ese proceso como un instrumento necesario para el logro de los fines a los que aspiraba el Departamento&#8221;, eval\u00faa el investigador.<\/p>\n<p>Por cierto, s\u00f3lo el Estado ten\u00eda el dinero suficiente como para hacer posible la gran ambici\u00f3n modernista de &#8220;ir al encuentro del pueblo y plantear qu\u00e9 era Brasil para los brasile\u00f1os&#8221;. Pero hab\u00eda muchos interrogantes: M\u00e1rio y su grupo (que inclu\u00eda a Sergio Milliet y Paulo Duarte, entre otros), ten\u00edan aversi\u00f3n a la pol\u00edtica y creer que solamente la cultura podr\u00eda cambiar al hombre, hacerlo mejor. De all\u00ed el pacto un tanto mefistof\u00e9lico. &#8220;Los intelectuales terminan por negociar la perspectiva de llevar a cabo una obra personal a cambio de la colaboraci\u00f3n que ofrecen al trabajo de &#8211; constituci\u00f3n nacional -, silenciando en cuanto al precio de esa obra que el Estado indirectamente subsidia&#8221;, observa Sergio Miceli. &#8220;En la condici\u00f3n de presas del Estado, resolvieron ese dilema entreg\u00e1ndose al encanto de justificaciones idealistas&#8221;. Como dice el personaje central de Mephisto, libro de Klaus Mann, al verse confrontado con la maldad con la que colaborara: &#8220;Soy solamente un actor&#8221;. &#8220;Parece haber una cierta ingenuidad por parte del grupo del Departamento de Cultura con relaci\u00f3n a la pol\u00edtica. La ilusi\u00f3n de que era posible prescindir de la pol\u00edtica para emprender su trabajo a M\u00e1rio de Andrade le cost\u00f3 cara, y mostr\u00f3 asimismo que la cultura era insuficiente como cuartada de su puesto, e incluso como instrumento de transformaci\u00f3n social&#8221;, observa Marbato. No sin raz\u00f3n, el propio modernista denomin\u00f3 a su gesti\u00f3n &#8220;mi tumba&#8221;, mientras, para intensificar la ambig\u00fcedad de su situaci\u00f3n, exclamaba en un discurso, proferido tras el fracaso del Departamento, que &#8220;refugiarse en libros de ficci\u00f3n y en los valores eternos como el amor, la amistad, Dios, la naturaleza. Es un abstencionismo deshonesto y deshonroso como cualquier otro. Una cobard\u00eda como cualquier otra. Por lo dem\u00e1s, la forma pol\u00edtica de la sociedad es un valor eterno tambi\u00e9n&#8221;.<\/p>\n<p>El pacto se inici\u00f3 con una conversaci\u00f3n entre Paulo Duarte y el alcalde F\u00e1bio Prado sobre la creaci\u00f3n de un organismo que empezar\u00eda siendo paulista, para luego expandirse por Brasil. El gran nombre que les vino a la cabeza para dirigir esta iniciativa fue el de M\u00e1rio de Andrade. &#8220;Bueno, se me acab\u00f3 la tranquilidad&#8221; reaccion\u00f3 el modernista, quien repens\u00f3 que, quiz\u00e1s, &#8220;las antiguas aspiraciones de los modernistas, que quer\u00edan plasmar un medio de cultura, se abandonar\u00edan por ser pura fantas\u00eda&#8221;, apunta Barbato. Quien lo sabe lo hace. Al fin y al cabo, como dec\u00eda M\u00e1rio, &#8220;aun no se han dado cuenta en nuestra tierra que la cultura es tan necesaria como el pan, y \u00e9sa es nuestra m\u00e1s dolorosa inmoralidad cultural&#8221;.<\/p>\n<p>Como observa el investigador, el Departamento era en el fondo una continuaci\u00f3n de la postura personal del modernista, y lo que ocurri\u00f3 fue una personificaci\u00f3n de su proyecto de realidad nacional. Sin embargo, hab\u00eda una ligaz\u00f3n indeseable entre ese proyecto y otro, conservador y localista, llevando a cabo por los paulistas de la Revoluci\u00f3n del 32, que deseaban tambi\u00e9n por medio de la cultura recuperar la hegemon\u00eda paulistana [de la ciudad de S\u00e3o Paulo] en Brasil. &#8220;De cierto modo, la aventura de los intelectuales paulistanos puede verse como un despliegue de ese objetivo, al menos en el plano cultural&#8221;. El precio sub\u00eda.<\/p>\n<p>De cualquier manera, la utop\u00eda parec\u00eda valer, y mucho: el Departamento de Cultura pretend\u00eda &#8220;rechazar el car\u00e1cter ornamental de la cultura brasile\u00f1a, que se expresa en una &#8211; ida al pueblo -,en el ideal de democratizaci\u00f3n del acceso a la cultura&#8221;, explica Barbato. M\u00e1rio y sus amigos deseaban &#8220;elevar&#8221; al pueblo a la cultura burguesa y no destruirla, promoviendo el acceso a conciertos y exposiciones, y a los libros, en bibliotecas ambulantes. Al mismo tiempo, quer\u00edan hacer una b\u00fasqueda del Brasil profundo y traerlo al conocimiento de las sociedades urbanas que, en general y por voluntad de las elites, ni siquiera sab\u00edan de su existencia. &#8220;En ese contexto, ellos son ut\u00f3picos, en el sentido de un estado de espirito incongruente con la realidad social. La utop\u00eda s\u00f3lo se realiza en la medida en que se concreta la subversi\u00f3n del orden social establecido. En su caso, queda claro el papel de la democratizaci\u00f3n de la cultura en la ciudad de S\u00e3o Paulo&#8221;, eval\u00faa el investigador. \u00bfPero existe una sutileza en el dilema: como subvertir el orden social siendo parte integrante del Estado que est\u00e1 all\u00ed para mantener ese orden burgu\u00e9s vigente?<\/p>\n<p>&#8220;Siempre consider\u00e9 que el problema mayor de los intelectuales brasile\u00f1os era la b\u00fasqueda de un instrumento de trabajo que los acercase del pueblo&#8221;, escribi\u00f3 M\u00e1rio. &#8220;Podemos entenderlos entonces como divulgadores y administradores desempe\u00f1ando el rol de una misi\u00f3n civilizatoria, cuyo n\u00facleo no podr\u00eda situarse fuera de la esfera cultural&#8221;, analiza el autor. De ah\u00ed su car\u00e1cter, seg\u00fan Barbato, de misioneros de lo nacional popular.<\/p>\n<p>Exclusi\u00f3n &#8211; &#8220;El p\u00fablico que va al Teatro Municipal no representa en absoluto al pueblo de la ciudad que eligi\u00f3 a los due\u00f1os del Municipio, para que \u00e9sta, a precios exorbitantes, satisficiese a la moda de la elite. El pueblo fue abolido de la manifestaci\u00f3n melodram\u00e1tica oficial de la ciudad&#8221;, se queja el modernista. Por eso: entradas gratuitas para todos, y programas did\u00e1cticos que llegaban incluso a punto tal de ense\u00f1ar cu\u00e1ndo aplaudir en los conciertos. Lo propio sucedi\u00f3 con las bibliotecas ambulantes, que deber\u00edan democratizar el acceso a la lectura, llamadas &#8220;locura de ni\u00f1os&#8221;, por Prestes Maia, a quien la iniciativa &#8220;ofrec\u00eda novelas policiales a los desocupados de Pra\u00e7a da Rep\u00fablica&#8221;. El alcalde que ir\u00eda reemplazar a F\u00e1bio Prado no se interesaba en la cultura, sino en el urbanismo. En lugar de libros y m\u00fasica, Maia quer\u00eda gastar su dinero con avenidas y puentes.<\/p>\n<p>Pero mientras tanto, presurosamente, antes de caer, M\u00e1rio despach\u00f3 al nordeste a su misi\u00f3n de Investigaciones Folcl\u00f3ricas, para intentar traer de vuelta el Brasil aun no tomado por la industrializaci\u00f3n. Buena parte del resultado de ese esfuerzo de &#8220;presentarles Brasil a los brasile\u00f1os&#8221; puede verse hasta 25 de enero en el Instituto de Estudios Brasile\u00f1os de la USP, en la exposici\u00f3n Colecci\u00f3n M\u00e1rio de Andrade, con curadur\u00eda de Marta Rosseti Batista, que re\u00fane las obras de arte sacro, tradicional y popular, arte ind\u00edgena y afro-brasile\u00f1o, reunidas por el poeta a lo largo de su vida y, en especial, por la Misi\u00f3n. Al mismo tiempo, editorial Edusp acaba de editar el cat\u00e1logo de dicha muestra.<\/p>\n<p>En 1938 M\u00e1rio separado del cargo y parti\u00f3 rumbo al exilio en R\u00edo de Janeiro. Para su amigo Paulo Duarte, fue el comienzo de su muerte. Sea como sea, la experiencia fue un paradigma usado por Get\u00falio durante el Estado Nuevo, cuando la ambig\u00fcedad de la relaci\u00f3n entre artistas e intelectuales que quer\u00edan construir una conciencia de nacionalidad y el poder estatal se consolidar\u00eda; &#8220;la cuesti\u00f3n de la cultura pasa concebirse en t\u00e9rminos de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, es decir: el Estado crea aparatos culturales propios, destinados a difundir su visi\u00f3n de mundo ante el conjunto de la sociedad&#8221;, dice Barbato. El dilema mefistof\u00e9lico se desvanece. &#8220;El Estado Nuevo, como la coronaci\u00f3n de la &#8211; revoluci\u00f3n pasiva &#8211; correspond\u00eda a una demanda del Estado expresada tambi\u00e9n como demanda de unificaci\u00f3n cultural, resumido en un proyecto sui generis: a un mismo tiempo modernizador y restaurador de pilares de la nacionalidad. Todo en nombre del bien com\u00fan y de la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n. De tal modo, fue aceptado con agrado por sectores de la intelectualidad&#8221;, asevera el investigador. El huevo de la serpiente se terminaba de romper. . Nacional y popular adquir\u00edan as\u00ed nuevos sentidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La historia del Departamento de Cultura de M\u00e1rio de Andrade","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-78633","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78633","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78633"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78633\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78633"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78633"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78633"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78633"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}