{"id":78634,"date":"2004-12-01T00:00:00","date_gmt":"2004-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/12\/01\/la-fantasia-deshecha\/"},"modified":"2016-01-28T17:32:33","modified_gmt":"2016-01-28T19:32:33","slug":"la-fantasia-deshecha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-fantasia-deshecha\/","title":{"rendered":"La fantas\u00eda deshecha"},"content":{"rendered":"<p>La muerte tiene el poder de erradicar todos los defectos del fallecido, y con Celso Furtado (1920-2004) no fue diferente. Distintas personalidades se derritieron en elogios, recordando el economista de Para\u00edba. Pero, en medio a la barah\u00fanda y un\u00edsono de declaraciones, es posible observar que la fuerza real de Furtado aparece en las entrel\u00edneas. &#8220;Furtado no se enriqueci\u00f3, \u00e9l enriqueci\u00f3 a Brasil&#8221;, dijo Jos\u00e9 Serra. &#8220;Fue un ejemplo notable de c\u00f3mo dedicarse al estudio de la econom\u00eda para plantear transformaciones sociales&#8221;, opin\u00f3 Eduardo Suplicy. &#8220;Era un gran pensador del desarrollo del pa\u00eds; sin \u00e9l, Brasil pierde un poco de su voluntad de crecer&#8221;, declar\u00f3 Delfim Neto. &#8220;M\u00e1s que un economista, Furtado era un brasile\u00f1o que nos llenaba de orgullo por su compromiso con Brasil, con Latinoam\u00e9rica y con todos los pa\u00edses en desarrollo&#8221;, apunt\u00f3 el presidente Luiz In\u00e1cio Lula da Silva.<\/p>\n<p>Curiosamente, estas frases nos muestran al verdadero Celso Furtado, un intelectual que, en los moldes de Gilberto Freyre o S\u00e9rgio Buarque de Holanda, consideraba tener la misi\u00f3n de comprender c\u00f3mo es Brasil para construir una naci\u00f3n. Pero en constante mutaci\u00f3n: del optimista anterior al golpe de 64, que cre\u00eda en la eficacia de la participaci\u00f3n pol\u00edtica y ten\u00eda esperanza en el desarrollo nacional, hasta el pesimista de los a\u00f1os 1990, en el ostracismo y presenciando la victoria de aquello que m\u00e1s tem\u00eda: el neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Antes, este obstinado con los sue\u00f1os de cambio sufri\u00f3 en los a\u00f1os 1970 y 1980, al ver a los militares exacerbar la idea del subdesarrollo, pero para poner en pr\u00e1ctica a la fuerza una idea de modernizaci\u00f3n que benefici\u00f3 apenas la elite. Es sintom\u00e1tico que uno de sus muchos libros lleve el nombre de A fantasia desfeita [La Fantas\u00eda desecha]. Los economistas no trabajan con fantas\u00edas ni sue\u00f1an con naciones.<\/p>\n<p>La econom\u00eda de Furtado no es la misma que la de los tecn\u00f3cratas: m\u00e1s bien, se anclaba en una creencia en el poder de la pol\u00edtica para controlar las fuerzas econ\u00f3micas, y preconizaba la necesidad de la distribuci\u00f3n de la renta con la finalidad de humanizar a la sociedad. El economista escond\u00eda a decir verdad al pensador pol\u00edtico y social. La era en que \u00e9l produjo sus obras m\u00e1s importantes, los a\u00f1os 1950 y 1960, fue de gran entusiasmo intelectual en Latinoam\u00e9rica. Se visitaba una vez m\u00e1s el ideal post 1930, de lo inevitable de una nueva Revoluci\u00f3n Industrial, esta vez conducida por los Estados, para hacer frente al aumento de la demanda (por el crecimiento demogr\u00e1fico) y de la estrangulaci\u00f3n de la oferta, ya que la mayor\u00eda de los pa\u00edses estaba en descomp\u00e1s con la modernidad del empresariado del Primer Mundo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 algunos pa\u00edses crec\u00edan y prosperaban y otros, como Brasil, viv\u00edan al margen de las ventajas del capitalismo? Desde el inicio esta pregunta sigui\u00f3 el pensamiento de Furtado, que hizo de la cuesti\u00f3n del desarrollo, o del subdesarrollo nacional, y de la inserci\u00f3n perif\u00e9rica del pa\u00eds en el sistema capitalista internacional parte de su misi\u00f3n. Pensadores como Freyre y Buarque de Holanda se abocaron a estudiar ese dilema, pero Furtado fue el pionero en usar la econom\u00eda pol\u00edtica, en lugar de interpretaciones biol\u00f3gicas, clim\u00e1ticas o raciales.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, faltaba racionalidad en el sistema econ\u00f3mico, y faltaba que un grupo de intelectuales y pol\u00edticos se ubicase por encima de los intereses de clase, poni\u00e9ndose, en sus palabras, &#8220;al servicio de los intereses de la naci\u00f3n&#8221;. Para Furtado no era posible pensar como naci\u00f3n a un pa\u00eds subdesarrollado, una mera fuente de materia prima para otros, y siempre a merced de las decisiones externas. En esto fue fundamental su paso por la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe (Cepal), con sede en Chile, entre 1949 y 1953, y el contacto con su secretario ejecutivo, Raul Prebisch, Las tesis de la Cepal repensaban el rol del intelectual, ahora convertido en fuerza activa, y criticaban el ideario liberal, que libraba al mercado de la intervenci\u00f3n del Estado.<\/p>\n<p>Antes de la Cepal se cre\u00eda en una divisi\u00f3n internacional del trabajo con pa\u00edses destinados naturalmente a la producci\u00f3n agr\u00edcola y otros, a la producci\u00f3n industrial, todo funcionando a la perfecci\u00f3n, ya que, al fin y al cabo, habr\u00eda un equilibrio global y todos saldr\u00edan ganando. Ergo, los pa\u00edses exportadores de materias primas no precisar\u00edan transformar sus estructuras productivas. En la Cepal pusieron el dedo en la llaga: el progreso y el desarrollo del llamado &#8220;centro&#8221; (los pa\u00edses industrializados) iban en detrimento de los exportadores de productos primarios, la &#8220;periferia&#8221;. (&#8230;) Furtado utiliz\u00f3 ese instrumental para estudiar minuciosamente Brasil y revelar que la dualidad tambi\u00e9n imperaba internamente: en un mismo pa\u00eds conviv\u00edan sectores atrasados, dedicados a la producci\u00f3n primaria, donde estaban los estratos populares, y otros modernos, cuyo nivel de vida y de consumo era similar al del los pa\u00edses centrales. El economista vislumbr\u00f3 en todo eso la punta del iceberg del subdesarrollo y dio la receta para el cambio: la industrializaci\u00f3n y la reforma agraria.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, cuestion\u00f3 c\u00f3mo era posible hacer crecer al pa\u00eds con base en modelos externos: Brasil ten\u00eda abundancia de trabajadores y tierras, pero escaso progreso t\u00e9cnico. El resultado era obvio: el desempleo, la baja productividad y, por tanto, el subdesarrollo que, para Furtado, era el gran obst\u00e1culo para la integraci\u00f3n nacional, para la construcci\u00f3n de una naci\u00f3n. Empez\u00f3 su misi\u00f3n por la historia. En &#8220;Forma\u00e7\u00e3o Econ\u00f4mica do Brasil&#8221;, de 1959, evalu\u00f3 la singularidad del desarrollo capitalista del pa\u00eds que, habiendo nacido como parte integrante del sistema capitalista mundial, luego se desvi\u00f3 hacia el subdesarrollo. &#8220;Es un proceso hist\u00f3rico aut\u00f3nomo; no una etapa por la cual hayan necesariamente pasado las econom\u00edas que alcanzaron un grado superior de desarrollo&#8221;, escribi\u00f3 Furtado. Fue el primer choque con los liberales, que agrupaban de manera universal el desarrollo de las econom\u00edas.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda excepciones. Y las elecciones pol\u00edticas las provocaron, ya que para Furtado todo se resum\u00eda a una manera por la cual se daba la difusi\u00f3n del progreso t\u00e9cnico en el seno de la sociedad. En los pa\u00edses del centro, la elecci\u00f3n de una determinada tecnolog\u00eda obedec\u00eda a criterios racionales, es decir, se usar\u00eda una u otra t\u00e9cnica pari passu con la optimizaci\u00f3n del uso de las tierras y de la mano de obra. Ricos y pobres se beneficiaban con el progreso t\u00e9cnico. Pero en Brasil era al rev\u00e9s. Las elites pol\u00edticas eleg\u00edan el camino m\u00e1s ben\u00e9fico para ellas: el progreso estaba al servicio de niveles de consumo sofisticados y que se mimetizaban con el centro del sistema econ\u00f3mico. En la mayor parte de las ocasiones se optaba por tecnolog\u00edas que economizaban trabajadores y tierras, que el pa\u00eds ten\u00eda en abundancia.<\/p>\n<p>&#8220;En las econom\u00edas desarrolladas existe un paralelismo directo entre la acumulaci\u00f3n de fuerzas productivas y de objetos de consumo. El crecimiento de una requiere el avance de la otra. La ra\u00edz del subdesarrollo reside en la articulaci\u00f3n entre estos dos procesos causada por la modernizaci\u00f3n&#8221;, advirti\u00f3 Furtado. &#8220;Lo que caracteriza al desarrollo es el proyecto social subyacente. El crecimiento se funda en la preservaci\u00f3n de los privilegios de las elites que satisfacen sus ansias de modernizarse. Cuando el proyecto social da prioridad a la efectiva mejora de las condiciones de vida de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, el crecimiento se convierte en desarrollo. Pero este cambio no es espont\u00e1neo. Es fruto de la expresi\u00f3n de una voluntad pol\u00edtica&#8221;. El problema de Brasil no era la falta de progreso t\u00e9cnico, sino la no difusi\u00f3n del progreso por toda la sociedad.<\/p>\n<p>La industrializaci\u00f3n no era sin\u00f3nimo de desarrollo pura y exclusivamente. Sin control y planificaci\u00f3n, los riesgos eran grandes, como los del modelo arcaico. En 1955 Furtado elabora Esbo\u00e7o de um programa de desenvolvimento para a economia brasileira, que sirvi\u00f3 de base para el Plan de Metas de Juscelino Kubitschek. El sue\u00f1o pareci\u00f3 posible para el economista. Pero, si bien en aquel momento las estructuras productivas nacionales estaban cambiando, la estructura agraria y la mentalidad de las elites dominantes eran las mismas de antes de la Revoluci\u00f3n del 30. Furtado no se percat\u00f3 de eso y, basado en la creencia keynesiana del papel ben\u00e9fico de la intervenci\u00f3n estatal, todav\u00eda cre\u00eda que eran posibles elecciones pol\u00edticas racionales para las direcciones econ\u00f3micas: el Estado podr\u00eda hacer que el excedente econ\u00f3mico y los avances t\u00e9cnicos se empleasen de acuerdo con las condiciones sociales y econ\u00f3micas de Brasil, rompiendo as\u00ed el ciclo del subdesarrollo. Las fantas\u00edas todav\u00eda no se hab\u00edan deshecho. Era suficiente con que la sociedad optase por la industrializaci\u00f3n racional y modernizadora, que legara a todos.<\/p>\n<p>De esta manera, Furtado afirmaba que decisiones internas se reflejar\u00edan en cambios externos, en la forma en que el pa\u00eds se integraba al sistema econ\u00f3mico internacional. Era preciso repensarse internamente (incluyendo all\u00ed la reforma agraria, que detendr\u00eda la sangr\u00eda del \u00e9xodo rural, que iba cada vez en detrimento de los salarios urbanos y concentraba la renta) para romper de una vez con el sistema centro-periferia que, seg\u00fan cre\u00eda Furtado, nada ten\u00eda de natural. El economista puso en pr\u00e1ctica ese ideario al dar su apoyo a la creaci\u00f3n \u2212despu\u00e9s de extensos estudios en la regi\u00f3n nordeste\u2212, de la Superintendecia de Desarrollo del Nordeste (Sudene), en 1959.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s volver\u00eda al gobierno, designando por Goulard para ocupar el nuevo ministerio de Planificaci\u00f3n, donde elabor\u00f3 un Plan Trienal de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social. Tubo tiempo, a\u00fan en 1962, para lanzar dos libros: Subdesenvolvimento e Estado democr\u00e1tico y A pr\u00e9-revolu\u00e7\u00e3o, en que reafirmaba la oportunidad que el pa\u00eds ten\u00eda de reformular su pol\u00edtica econ\u00f3mica bajo los moldes adecuados al modelo brasile\u00f1o y, as\u00ed, crecer y distribuir la riqueza en la sociedad. Sus ideas pusieron su nombre en el tope de la lista de cesanteados del Acto Institucional Numero I &#8211; AI -1 y lo llevaron al exilio, primero en Chile y posteriormente en Par\u00eds, donde permaneci\u00f3 durante 20 a\u00f1os. El &#8220;milagro econ\u00f3mico&#8221; convirti\u00f3 sus creencias en ilusiones perdidas. El r\u00e9gimen fuerte de los militares introdujo la modernizaci\u00f3n del subdesarrollo, y se implementaron algunas pr\u00e1cticas del capitalismo contempor\u00e1neo (la urbanizaci\u00f3n, nuevos patrones de consumo, el nacimiento de nuevos segmentos productivos, etc.), pero dejando inalterados los aspectos fundamentales que efectivamente generaban el subdesarrollo. La fachada del desarrollo agravar\u00eda la realidad subdesarrollada y perpetuar\u00eda el atraso brasile\u00f1o. Furtado se convirti\u00f3 en un pesimista y revis\u00f3 sus creencias en las posibilidades reales de revertir el cuadro de retraso econ\u00f3mico.<\/p>\n<p><strong>Desilusi\u00f3n &#8211;<\/strong>\u00a0El mito del desarrollo econ\u00f3mico de 1974 expresa esta desilusi\u00f3n. Furtado escribi\u00f3 que el problema del pa\u00eds era &#8220;generar fuentes de empleo para su numerosa y creciente poblaci\u00f3n, gran parte de la cual vegeta en sectores urbanos marginados o en la agricultura de subsistencia&#8221;. Lo que se moderniz\u00f3 en Brasil fue la demanda, no la oferta o la estructura productiva, explic\u00f3. Al contrario de lo que hab\u00eda pensando, lo que se observ\u00f3 en el per\u00edodo que fue entre 1930 y 1970 fue s\u00f3lo un cambio de los patrones de consumo, sin ninguna elevaci\u00f3n o aumento de la productividad. El r\u00e9gimen militar empeor\u00f3 la situaci\u00f3n cuando hizo reformas que no hicieron sino concentrar la renta m\u00e1s a\u00fan, y favorecer el consumismo mim\u00e9tico. El economista se quit\u00f3 definitivamente su ropaje t\u00e9cnico y se asumi\u00f3 como un pensador social. En su nuevo libro, dedicado a Freyre, Furtado asume el enga\u00f1o de su entusiasmo anterior y cuestiona culturalmente a la elite nacional. &#8220;La reproducci\u00f3n de las formas sociales, que identificamos como subdesarrollo, est\u00e1 conectada a las formas de comportamiento condicionadas por la dependencia&#8221;.<\/p>\n<p>Era m\u00e1s que una cuesti\u00f3n econ\u00f3mica: se trataba de una herencia ancestral colonial, de la cual el pa\u00eds no soltaba amarras. &#8220;Para lograr mantenerse moderna, la elite s\u00f3lo imita el comportamiento de las elites centrales, lo que obliga cambios en la estructura productiva que necesariamente deben adaptarse a este nuevo estilo. De este modo, el crecimiento industrial no supera el subdesarrollo y la dependencia. Y toda econom\u00eda subdesarrollada es dependiente, pues el subdesarrollo es una creaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de dependencia&#8221;. De nada serv\u00eda idealizar: en ese contexto el desarrollo era un mito.<\/p>\n<p>De igual manera, no se pod\u00eda pensar en la construcci\u00f3n de una naci\u00f3n en un pa\u00eds cuyo desarrollo se produc\u00eda a los golpes, con el proceso de industrializaci\u00f3n a remolque de la l\u00f3gica de la modernizaci\u00f3n de los patrones de consumo de la elite. Pese a su desaz\u00f3n, Furtado regres\u00f3 a Brasil con la amnist\u00eda en 1979. El pesimismo es abierto en O Brasil p\u00f3s-milagre, de 1981, donte anticipa las consecuencias terribles de la inflaci\u00f3n, la deuda externa, la crisis energ\u00e9tica, el car\u00e1cter antisocial del modelo econ\u00f3mico y el rol de las empresas transnacionales. En 1985 ensay\u00f3 una vuelta al Estado, por invitaci\u00f3n de Tancredo Neves, para elaborar el Plan de Acci\u00f3n del Gobierno, pero enseguida fue designado ministro de Cultura de Sarney, en 1986, y en tal car\u00e1cter particip\u00f3 tristemente del triste episodio de censura de la pel\u00edcula Je vous salue, Marie, de Godard. Bajo fuertes cr\u00edticas, se alej\u00f3 del cargo en 1988.<\/p>\n<p>Pero ser\u00e1 la desilusi\u00f3n ante el nuevo modelo econ\u00f3mico el golpe m\u00e1s fuerte en Furtado, como demuestra su libro &#8220;Brasil, a constru\u00e7\u00e3o interrompida&#8221;, de 1992, una cr\u00edtica al proyecto neoliberal de los a\u00f1os 1990 que, seg\u00fan \u00e9l, abort\u00f3 la construcci\u00f3n posible de la integraci\u00f3n nacional, al retirar del Estado su funci\u00f3n reguladora e implementar la l\u00f3gica de la econom\u00eda orientada al mercado externo, sin ninguna preocupaci\u00f3n con las desigualdades internas. &#8220;Las transnacionales, el gran capital financiero y el grupo de los pa\u00edses m\u00e1s ricos act\u00faan como fuerzas desreguladoras del sistema nacional. Y estas fuerzas dejan solamente dos opciones a Brasil: o el pa\u00eds se adapta al nuevo orden internacional o se convierte en un anacronismo hist\u00f3rico&#8221;.<\/p>\n<p>Furtado no quiso celebrar la globalizaci\u00f3n emergente, tal como muchos lo hicieron, y por eso, empezaron a tacharlo de anacr\u00f3nico. En 1997 tuvo una peque\u00f1a alegr\u00eda: su elecci\u00f3n para ocupar un esca\u00f1o en la Academia Brasile\u00f1a de Letras. Despu\u00e9s pas\u00f3 a\u00f1os en el ostracismo y s\u00f3lo volvi\u00f3 a hablar de pol\u00edtica y econom\u00eda, y hablar bastante, con la elecci\u00f3n de Lula. Furtado critic\u00f3 el modelo econ\u00f3mico actual antes de morir. Curiosamente, muri\u00f3 m\u00e1s o menos en los d\u00edas de la ca\u00edda de uno de sus grandes disc\u00edpulos: Carlos Lessa, ex presidente del BNDES.<\/p>\n<p>Furtado exager\u00f3 su creencia en la autonom\u00eda del estado burgu\u00e9s y en el inter\u00e9s de \u00e9ste en la distribuci\u00f3n de la riqueza en la sociedad. Le cost\u00f3 darse cuenta de la dependencia cultural de las elites y fue demasiado optimista al creer que la reversi\u00f3n de las estructuras tecnol\u00f3gicas y la incorporaci\u00f3n de los salarios en las mejoras de productividad sacar\u00edan al pa\u00eds del subdesarrollo. Sea como sea, su desencanto con la globalizaci\u00f3n no es m\u00e1s privilegio de la izquierda. Pero, con seguridad, lo que lo dejar\u00eda contento es saberse recordado por ser un brasile\u00f1o que nos llenaba de orgullo por su compromiso con Brasil.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando el proyecto social da prioridad a la efectiva mejora de las condiciones de vida de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, el crecimiento se convierte en desarrollo&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La muerte de Celso Furtado hace emerger la discusi\u00f3n del subdesarrollo","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-78634","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78634","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78634"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78634\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78634"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}