{"id":78638,"date":"2005-01-01T00:00:00","date_gmt":"2005-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/01\/01\/con-signos-vitales\/"},"modified":"2013-03-28T13:17:12","modified_gmt":"2013-03-28T16:17:12","slug":"con-signos-vitales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/con-signos-vitales\/","title":{"rendered":"Con signos vitales"},"content":{"rendered":"<p>La capacidad que Brasil ha venido acumulando en biotecnolog\u00eda aplicada a la salud puede vislumbrarse en dos acontecimientos recientes, sin vinculaci\u00f3n aparente. Uno de ellos fue la firma de un acuerdo entre el Instituto Pasteur, de Par\u00eds, y la FAPESP, por medio del cual un grupo de investigadores brasile\u00f1os tomar\u00e1 parte en el esfuerzo internacional para secuenciar el genoma del mosquito Aedes-aegypti, vector de enfermedades como el dengue y la fiebre amarilla. Al grupo brasile\u00f1o, encabezado por Sergio Verjovski-Almeida, del Instituto de Qu\u00edmica de la Universidad de S\u00e3o Paulo, le cabr\u00e1 la tarea de identificar fragmentos de genes activos del mosquito, llamados t\u00e9cnicamente de ESTs (etiquetas de secuencia expresadas). Estos pedazos de genes, que cargan la receta que usar\u00e1n las c\u00e9lulas para fabricar sus prote\u00ednas, pueden ser de gran utilidad para el desarrollo de formas de prevenci\u00f3n de las enfermedades transmitidas por el Aedes-aegypti. &#8220;A\u00fan es raro que a Brasil lo convoquen a participar en iniciativas como \u00e9sta&#8221;, dice Verjovski, quien en 2002 condujo un esfuerzo similar destinado a mapear los fragmentos de genes activos del Schistosoma mansoni, el par\u00e1sito causante de la esquistosomiasis. La invitaci\u00f3n al grupo brasile\u00f1o es importante, porque reconoce la contribuci\u00f3n al mapeamiento del Schistosoma y parte de una instituci\u00f3n, fundada en Francia en 1887, que es una referencia planetaria en investigaci\u00f3n de la salud.<\/p>\n<p>La segunda buena noticia fue un art\u00edculo de cinco p\u00e1ginas referente a Brasil, publicado en un suplemento especial de la revista Nature Biotechnology sobre siete pa\u00edses en desarrollo (Sud\u00e1frica, Brasil, China, Corea del Sur, Cuba, Egipto y la India) que vienen obteniendo avances en la biotecnolog\u00eda aplicada a la salud. La inserci\u00f3n de Brasil en este grupo no llega a ser precisamente una novedad. A mediados de 2002, un informe de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, referente a los beneficios de la investigaci\u00f3n gen\u00e9tica en la salud p\u00fablica, ya se\u00f1alaba la contribuci\u00f3n de cuatro pa\u00edses (Cuba, la India, China y Brasil) como excepciones a la supremac\u00eda del Primer Mundo. Pero el suplemento de Nature Biotechnology fue m\u00e1s all\u00e1, llamando a las cosas por su nombre.<\/p>\n<p>Destac\u00f3, entre otros logros, el \u00e9xito en la India en la producci\u00f3n de remedios baratos, la proeza cubana de desarrollar una vacuna contra la meningitis B, la capacidad de Egipto de producir insulina recombinante y el \u00e9xito de Corea de Sur en la transferencia de tecnolog\u00eda al sector privado. Sud\u00e1frica y Brasil llamaron la atenci\u00f3n tambi\u00e9n por publicar los resultados de sus investigaciones en revistas cient\u00edficas de gran impacto, comparados con otros pa\u00edses del estudio. Y tambi\u00e9n se detectaron algunas contradicciones. En Brasil, el acceso por parte de la poblaci\u00f3n pobre a los medicamentos es relativamente bajo, al contrario de lo que ocurre en China, Egipto, Sud\u00e1frica, Cuba y Corea del Sur.<\/p>\n<p>El art\u00edculo sobre Brasil fue escrito por un grupo de investigadores de Chile y Canad\u00e1 que entrevist\u00f3 a 33 personas en Brasil durante los \u00faltimos tres a\u00f1os. El texto hace un inventario de las contribuciones a partir de los a\u00f1os 1970, cuando el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) implant\u00f3 programas pioneros en biotecnolog\u00eda, hasta la reciente creaci\u00f3n de un banco de ADN de especies amenazadas en el Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro. Entre un hecho y otro se hace menci\u00f3n a \u00e9xitos de empresas como Biobr\u00e1s, que en los a\u00f1os 1990 empez\u00f3 a producir insulina humana recombinante, y FK Biotecnolog\u00eda, de Porto Alegre, en el \u00e1rea de inmunodiagn\u00f3stico, como as\u00ed tambi\u00e9n la excelencia en la fabricaci\u00f3n de vacunas coleccionadas por instituciones p\u00fablicas como el Instituto Butant\u00e1n, de S\u00e3o Paulo, y la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz), de R\u00edo de Janeiro. El art\u00edculo destaca, a pesar de los cambios de gobiernos, la inversi\u00f3n consistente en biotecnolog\u00eda; pero pondera que, aunque esto se haya traducido en un notable incremento de la publicaci\u00f3n de art\u00edculos cient\u00edficos, tal esfuerzo no se materializ\u00f3 en una cantidad equivalente de patentes.<\/p>\n<p><strong>Pioneros &#8211;<\/strong> Ninguno de estos avances, afirma el texto de Nature Biotechnology, fue tan notable en Brasil como el secuenciamiento de la bacteria <em>Xylella fastidiosa<\/em>, un programa coordinado por la FAPESP. &#8220;Actuando como plataforma de lanzamiento, esta iniciativa p\u00fablica instil\u00f3 la confianza nacional y trajo aparejado el reconocimiento internacional a la capacidad de la gen\u00f3mica brasile\u00f1a. Y lo m\u00e1s importante es que est\u00e1 catalizando la investigaci\u00f3n post gen\u00f3mica en males tales como la enfermedad de Chagas y el c\u00e1ncer, con vacunas y c\u00e9lulas madre&#8221;, dice el texto. En los p\u00e1rrafos finales, el art\u00edculo hace referencia a dos pioneros que, seg\u00fan los entrevistados, tuvieron un rol fundamental en el desarrollo del sector. Uno\u00a0 de ellos es Marcos Luiz dos Mares Guia (1935-2002), docente de la Universidad Federal de Minas Gerais y fundador en los a\u00f1os 1990 de Biobr\u00e1s (lea en el recuadro). El otro es el director cient\u00edfico de la FAPESP, Jos\u00e9 Fernando P\u00e9rez, por la coordinaci\u00f3n de esfuerzos en el proyecto de la <em>Xylella fastidiosa<\/em>. &#8220;Vivimos un momento de gran ebullici\u00f3n de la biotecnolog\u00eda y la musculatura brasile\u00f1a en este campo no puede considerarse que sea epis\u00f3dica&#8221;, afirma P\u00e9rez. &#8220;El rol de la FAPESP fue central y la instituci\u00f3n siempre ser\u00e1 reconocida como una gran catalizadora.&#8221;<\/p>\n<p>En este punto, el art\u00edculo de Nature y el acuerdo FAPESP-Instituto Pasteur convergen y se mezclan. Para mapear el genoma de la <em>Xylella fastidiosa<\/em>, la FAPESP organiz\u00f3 la red ONSA, por su sigla en ingl\u00e9s, un consorcio virtual de laboratorios gen\u00f3micos del estado de S\u00e3o Paulo integrado inicialmente por 30 instituciones. Fue en el \u00e1mbito de ese consorcio que, en los \u00faltimos a\u00f1os, se abrieron diversos diversos, entre ellos el relativo a la identificaci\u00f3n de los fragmentos de genes expresados del Schistosoma mansoni, bajo el liderazgo de Sergio Verjovski-Almeida. El grupo gener\u00f3 163 mil secuencias parciales de genes activos en los seis principales estadios del ciclo de vida de par\u00e1sito de la esquistosomiasis, desde las formas que viven libremente en agua dulce hasta aqu\u00e9llas que habitan en su hospedador intermedio, el caracol, y las que infestan al hombre. Antes de la publicaci\u00f3n de los resultados de la red ONSA, hab\u00edan solamente 16 mil fragmentos de genes, o etiquetas de secuencias expresadas (ESTs), del helminto de la esquistosomiasis en las bases p\u00fablicas de datos, un 75% de ellas derivadas del estadio adulto del par\u00e1sito. &#8220;Antes se conoc\u00edan las secuencias completas de tan s\u00f3lo 163 genes del gusano. Elevamos ese n\u00famero a 510 genes completos y 14 mil con secuencias parciales&#8221;, dice Verjovski.<\/p>\n<p>Ese trabajo, publicado en septiembre de 2003 en la revista Nature Genetics, acredit\u00f3 al grupo de Verjovski para participar del mapeamiento del Aedes aegypti, en el marco de un programa del Instituto Pasteur para Am\u00e9rica del Sur, el Amsud-Pasteur. El objetivo general es el mismo del estudio del Schistosoma: detectar fragmentos de genes del <em>Aedes-aegypti<\/em> que tengan un papel en la diseminaci\u00f3n del dengue y de la fiebre amarilla. El grupo se abocar\u00e1 a la tarea de generar 100 mil ESTs, que se sumar\u00e1n a otras 170 mil etiquetas generadas por otros grupos. El proceso genera una infinidad de secuencias repetidas pero, cuanto mayor el n\u00famero de etiquetas generadas, mayor la posibilidad de encontrar fragmentos de genes a\u00fan desconocidos. El Instituto Pasteur suministrar\u00e1 la materia prima para la investigaci\u00f3n: bibliotecas de cADN bancos de secuencias estables de ADN obtenidas del ARN mensajero, correspondientes a los genes en actividad.<\/p>\n<p>Para hacerse una idea acerca de lo in\u00e9dito de esta iniciativa, se puede recordar un rar\u00edsimo precedente, que fue la colaboraci\u00f3n entre brasile\u00f1os y norteamericanos en el estudio de la <em>Xylella fastidiosa<\/em>. El pat\u00f3geno que ataca a los c\u00edtricos en Brasil tiene linajes que causan prejuicios en vides, adelfas y almendros en Estados Unidos. &#8220;Estos grupos son sumamente cerrados, de all\u00ed la importancia de integrarnos al esfuerzo internacional del Aedes-aegypti&#8221;, dice la investigadora Ana Lucia Tabet Oller Nascimento, del Centro de Biotecnolog\u00eda del Instituto Butantan, que participa del proyecto. Adem\u00e1s de ella y de Verjovski, al grupo lo integran por Carlos Menck, genetista del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP, Suely Lopes Gomes y Hamza El Dorry, ambos del Instituto de Qu\u00edmica. Verjovski, Ana Lucia y Menck trabajaron juntos en el proyecto del Schistosoma mansoni.<\/p>\n<p><strong>Bioterrorismo<br \/>\n<\/strong>El secuenciamiento de los fragmentos g\u00e9nicos del Aedes-aegypti comenzar\u00e1 en enero y estar\u00eda concluido el a\u00f1o que viene. La alianza entre Brasil y Francia formar\u00e1 parte del proyecto internacional del genoma del mosquito, coordinado por The Institute for Genomic Research (TIGR), de Estados Unidos. Este estudio tuvo su inicio en 2004, bajo el liderazgo David Severson, de la Universidad Notre Dame, Indiana, quien particip\u00f3 del mapeamiento del mosquito anopheles gambiae, transmisor de la malaria. El proyecto recibi\u00f3 financiamiento del gobierno estadounidense porque integra la red Microbial Sequencing Center, un equipo de trabajo cient\u00edfico encargado de investigar pat\u00f3genos y vectores potencialmente utilizables como armas de bioterrorismo. Ni es preciso recurrir a teor\u00edas conspiratorias para que sea evidente la amenaza que el <em>Aedes-aegypti<\/em> encarna. Las c\u00edclicas epidemias de dengue en Brasil y la amenaza del retorno de la fiebre amarilla a los grandes centros urbanos constituyen evidencias contundentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un acuerdo con el Instituto Pasteur y la publicaci\u00f3n de un art\u00edculo en una revista internacional muestran los avances brasile\u00f1os","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-78638","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78638"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78638\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78638"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}