{"id":78643,"date":"2005-01-01T00:00:00","date_gmt":"2005-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/01\/01\/fragilidades-expuestas\/"},"modified":"2015-08-28T16:03:42","modified_gmt":"2015-08-28T19:03:42","slug":"fragilidades-expuestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/fragilidades-expuestas\/","title":{"rendered":"Fragilidades expuestas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/01\/01\/fragilidades-expuestas\/art2647img1-3\/\" rel=\"attachment wp-att-87874\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-87874\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2647img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"123\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2647img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2647img12-120x92.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span><\/a>Incluso en las ciudades m\u00e1s aisladas del mundo, los trastornos mentales comienzan prematuramente, a\u00fan en la infancia, y generalmente presentan los mismos estadios de desarrollo, independientemente de los estilos de vida o de las condiciones econ\u00f3micas en que viven las poblaciones, de acuerdo con los primeros resultados del m\u00e1s amplio estudio realizado hasta ahora en el \u00e1rea. Tanto en los pa\u00edses ricos como en los menos afortunados los desajustes emocionales persistentes pueden emerger a partir de los 15 a\u00f1os, con manifestaciones de miedos intensos &#8211; a los espacios abiertos o cerrados, a la altura o a la oscuridad -, de una ansiedad sin raz\u00f3n concreta o de una depresi\u00f3n ligera, a las cuales generalmente se les asigna poca importancia. Avanzan lentamente y, all\u00e1 por los 20 a\u00f1os, pueden\u00a0 expresarse en la forma de dependencia al alcohol, de nicotina o de drogas o a\u00fan como una depresi\u00f3n grave, que debilita a punto tal de superar las ganas de comer o hasta de vivir.<\/p>\n<p>Al revelar esta secuencia, esta etapa inicial del World Mental Health Survey (Examen Mundial sobre Salud Mental), coordinado por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), abre la perspectiva de detectar y de contener el proceso de la p\u00e9rdida continua del control emocional ya de entrada, durante la vida escolar, y as\u00ed evitar el surgimiento de problemas m\u00e1s graves &#8211; Brasil participa de este estudio; pero el examen, aqu\u00ed, se encuentra a\u00fan en la fase inicial de recabado de informaciones. La delimitaci\u00f3n de estas fases es tambi\u00e9n una noticia prometedora en el desalentador cuadro de la salud mental del mundo: porciones variables del 4,3% al 26% de la poblaci\u00f3n en los 14 pa\u00edses evaluados presentan alg\u00fan tipo de trastorno psiqui\u00e1trico.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del impacto social, con la erosi\u00f3n de las relaciones familiares y sociales, los problemas psiqui\u00e1tricos repercuten tambi\u00e9n econ\u00f3micamente. Estudios anteriores de la OMS demostraron que los trastornos psiqui\u00e1tricos se ubican entre las principales causas de p\u00e9rdida de d\u00edas de trabajo. De acuerdo con ese nuevo estudio, en Italia, el pa\u00eds en que estas p\u00e9rdidas han mostrado ser mayores, los portadores de trastornos leves pierden en promedio cuatro d\u00edas de trabajo por a\u00f1o, mientras que los acometidos por formas graves llegan a los 200 d\u00edas sin trabajar por a\u00f1o. Los trastornos mentales ponen en riesgo la propia vida: est\u00e1n asociados a cerca de 870 mil suicidios registrados todos los a\u00f1os en el mundo, un promedio de tres muertes cada dos minutos.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de las 60.463 entrevistas realizadas en esa primera parte del estudio muestra que los disturbios mentales siguen siendo subdiagnosticados, poco tratados u omitidos por los planificadores de las pol\u00edticas p\u00fablicas de salud, aunque generalmente puedan controlarse. Sutiles al inicio, pero corrosivos con el correr del tiempo, crean prisioneros de la propia imaginaci\u00f3n descontrolada. Tal es el caso &#8220;extremo y bastante raro&#8221; de Don Quijote, el caballero creado por el escritor espa\u00f1ol Miguel de Cervantes hace cuatro siglos. Al final de una vida tranquila, Don Quijote comenz\u00f3 a sufrir delirios y alucinaciones, a punto tal de ver hermosas doncellas en pobres campesinas, y palacios en humildes hoster\u00edas.<\/p>\n<p>En los cuatro rincones del mundo, los trastornos mentales tambi\u00e9n est\u00e1n asociados a estigmas y a la exclusi\u00f3n econ\u00f3mica y social. Tales prejuicios acercan al siglo XXI a la Edad Media, cuando la locura, en ese entonces un t\u00e9rmino empleado para explicar el comportamiento de cualquier persona que no se encuadrase en los modelos socialmente aceptados, era vista como una manifestaci\u00f3n del demonio. La palabra locura hoy en d\u00eda tiene un uso restringido, y se aplicada tan s\u00f3lo a los extremos de las psicosis, a los estados m\u00e1s graves de p\u00e9rdida de la capacidad de juicio. De todos modos, en cualquiera persiste el miedo at\u00e1vico a la p\u00e9rdida definitiva de la raz\u00f3n y del control emocional, tal vez por desconocimiento de los l\u00edmites entre el equilibrio mental y la locura.<\/p>\n<p><strong>Contrastes<br \/>\n<\/strong>El hecho es que, tal como este estudio de la OMS demostr\u00f3, todav\u00eda persisten contrastes tremendos en el acceso al tratamiento. En pa\u00edses como B\u00e9lgica, Estados Unidos y Francia, al menos la mitad de los portadores de problemas serios se trata &#8211; y en Espa\u00f1a, que despunta en primer lugar, la tasa de atenci\u00f3n es del 65%.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es m\u00e1s alarmante en los pa\u00edses menos desarrollados, donde la mayor parte de las personas que sufren alguna forma grave de enfermedad mental no tiene acceso a los medicamentos o a los tratamientos adecuados. En Colombia, en el L\u00edbano, en M\u00e9xico y en Ucrania, tan s\u00f3lo uno de cada cuatro individuos con trastorno obsesivo compulsivo o depresi\u00f3n avanzada es medicado y acompa\u00f1ado por los servicios de salud. El escenario m\u00e1s desalentador es el del L\u00edbano: apenas 14,6% de las personas que padecen graves problemas mentales recibe alg\u00fan tipo de atenci\u00f3n y seguimiento m\u00e9dico.<\/p>\n<p>&#8220;Los desordenes mentales constituyen un problema de salud p\u00fablica que no puede seguir ignor\u00e1ndose&#8221;, comenta Sergio Aguilar-Gaxiola, profesor de la Universidad Estadual de California y uno de los coordinadores de este trabajo, presentado en el marco de un seminario organizado en octubre por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos en la ciudad de Panam\u00e1. Seg\u00fan el investigador, una de las razones m\u00e1s fuertes para que se le otorgue mayor atenci\u00f3n a las enfermedades mentales es su elevada prevalencia, como se le denomina el porcentaje de las personas afectadas.<br \/>\nDe acuerdo con este estudio, publicado en junio del a\u00f1o pasado en el Journal of American Medical Association, el pa\u00eds con mayor predominio de problemas mentales es Estados Unidos. Casi 80 millones de norteamericanos &#8220;\u00f3 un 26,4% de la poblaci\u00f3n&#8221; presentaron alg\u00fan tipo de disturbio psiqui\u00e1trico. De dicho total, un 7,7% se encuadra dentro de las formas graves, como el trastorno obsesivo compulsivo o la depresi\u00f3n intensa. Con el segundo mayor predominio se ubica Ucrania, el segundo mayor pa\u00eds de Europa, detr\u00e1s solamente de la porci\u00f3n europea de la Federaci\u00f3n Rusa. Casi 9 millones de personas, el equivalente al 20% de la poblaci\u00f3n, exhibieron des\u00f3rdenes mentales leves, moderados o graves y 3 millones, \u00f3 el 6,4% de dicho total, la m\u00e1s alta tasa en esa muestra inicial de pa\u00edses, sufren dependencia qu\u00edmica.<\/p>\n<p>Entre los dos pa\u00edses latinoamericanos evaluados, Colombia presenta el m\u00e1s alto predominio: un 17,8% de los colombianos, cerca de 8 millones de personas, sufre alg\u00fan tipo de trastorno mental. M\u00e9xico se ubica despu\u00e9s con un 12,2%, casi 12 millones de personas. &#8220;Uno de los mayores problemas de Latinoam\u00e9rica&#8221;, dice Aguilar-Gaxiola, &#8220;es que las personas no tienen acceso a los medicamentos ni al tratamiento&#8221;. Y all\u00ed es donde radica la cuesti\u00f3n m\u00e1s dram\u00e1tica: es la falta de tratamiento, m\u00e1s que el elevado predominio, ya que cualquiera puede pasar por un problema psiqui\u00e1trico en alg\u00fan momento de la vida, del mismo modo que corre el riesgo de contraer una gripe o fracturarse un brazo; pero lo que podr\u00eda tener una soluci\u00f3n simple continua causando sufrimiento.<\/p>\n<p>En el extremo opuesto se destaca Shangai, ciudad de China con 15 millones de habitantes, de los cuales apenas el 4,3% sufre afecciones mentales. El segundo pa\u00eds con la menor predominancia es Nigeria (el 4,7%), una ex colonia brit\u00e1nica del centro-oeste de \u00c1frica, con 100 millones de habitantes agrupados en cerca de 250 etnias. Italia aparece en tercer lugar, con 8,2% de los 56 millones de habitantes con trastornos mentales.<\/p>\n<p><strong>Estigmas<br \/>\n<\/strong>Los datos sobre Brasil a\u00fan no est\u00e1n listos, pero ya se puede tener una idea de lo que encontrar\u00e1. Las entrevistas, bajo la coordinaci\u00f3n de Laura Andrade, del Instituto de Psiquiatr\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y de Maria Carmen Viana, de la Escuela de Medicina de la Santa Casa de la Misericordia de Vit\u00f3ria, Esp\u00edrito Santo, comenzar\u00e1n en febrero de este a\u00f1o, y abarcar\u00e1n a 5.500 habitante de la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo, donde viven 18 millones de personas, casi el 10% de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds. La recolecci\u00f3n y el an\u00e1lisis de los datos requerir\u00e1n dos a\u00f1os de trabajo, pero estudios anteriores sugieren que el predominio de problemas psiqui\u00e1tricos en el pa\u00eds se ubicar\u00eda m\u00e1s cerca del 26% de Estados Unidos que del 8,8% de Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>Laura Andrade hace esta aproximaci\u00f3n con base en un examen que ella misma coordin\u00f3 en 1998. En la ocasi\u00f3n, se entrevist\u00f3 a 1.464 vecinos de dos barrios de S\u00e3o Paulo &#8211; Vila Madalena, una especie de Ipanema paulistana, con un barcito en cada esquina, y Jardim Am\u00e9rica, m\u00e1s tranquilo, con sus caserones con jardines. De los alrededor de 100 mil habitantes de esas dos regiones, casi la mitad (45,9%) present\u00f3 alg\u00fan tipo de disturbio psiqui\u00e1trico, incluyendo la dependencia a la nicotina &#8211; cuando una persona no lograr permanecer sin fumar a\u00fan dentro del cine, pues necesita mantener estable el nivel de nicotina en el organismo.<\/p>\n<p>Excluido el tabaquismo, el porcentaje se reduce, pero no tanto: uno de cada tres residentes de estos dos barrios de la ciudad de S\u00e3o Paulo fue acometido por alg\u00fan tipo de trastorno mental en alg\u00fan momento de su vida. Aisladamente, el episodio depresivo, caracterizado por una tristeza sin raz\u00f3n que se prolonga por dos semanas o m\u00e1s, fue el problema m\u00e1s com\u00fan, cuyos s\u00edntomas fueron informados por el 17% de los entrevistados. La depresi\u00f3n, sumada a la distimia, una de sus formas m\u00e1s leves, pero cr\u00f3nica, afecta a uno de cada cuatro habitantes de esos dos barrios de la mayor ciudad del pa\u00eds.<\/p>\n<p>&#8220;Hemos comenzado a tener conciencia de estos problemas tambi\u00e9n en Brasil&#8221;, dice Laura. Los resultados a los que se lleg\u00f3 impresionan tambi\u00e9n porque se trata de barrios con buena escolaridad e ingresos promedio altos, ubicados cerca de los servicios de salud u hospitales p\u00fablicos de referencia. Con todo, sus habitantes consultan poco a los m\u00e9dicos o\u00a0no se acercan a los servicios de salud. En esa zona, tal como el grupo de la USP verific\u00f3 en otro estudio, menos de la mitad de los afectados por depresi\u00f3n busca ayuda m\u00e9dica.<\/p>\n<p>Los prejuicios ayudan a entender esa distancia de los m\u00e9dicos. Hay estigmas sobre los propios trastornos mentales, ya que las personas temen ser rotuladas como mentalmente debilitadas &#8211; no creen que esos problemas puedan ser tan comunes como una gripe. Persisten tambi\u00e9n ideas equivocadas con respecto al tratamiento: los portadores de estos disturbios temen volverse dependientes de los medicamentos, algo que no siempre ocurre. Por \u00faltimo, sobrevive una visi\u00f3n arcaica sobre los propios psiquiatras, todav\u00eda vistos como m\u00e9dicos de locos, no como profesionales generalmente aptos para tratar desequilibrios emocionales comunes y persistentes.<\/p>\n<p>Estos estigmas fueron dimensionados en un estudio coordinado por Gregory Simon, del Centro de Estudios de la Salud del Group Health Cooperative de Seattle, Estados Unidos, que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de Marcelo Fleck, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS). Se hizo un seguimiento de 968 portadores de depresi\u00f3n atendidos en 34 centros de salud de seis ciudades &#8211; de Brasil, Canad\u00e1, Espa\u00f1a, Estados Unidos, Israel y Rusia. Poco menos de la mitad, (el 42%) de los habitantes de la ciudad norteamericana de Seattle, el 37% de los residentes de Melbourne, Canad\u00e1, y uno de cada tres habitantes de Porto Alegre comentaron que le temen a los efectos colaterales de los medicamentos. En Seattle y en la capital &#8220;ga\u00facha&#8221;, en la misma proporci\u00f3n, uno de cada cinco entrevistados teme tambi\u00e9n que la b\u00fasqueda de tratamiento pueda comprometer las nuevas oportunidades de empleo. Otras veces, son los propios amigos que los desalientan a iniciar el tratamiento.<\/p>\n<p>Pero, de acuerdo con este mismo estudio, publicado en septiembre en el American Journal of Psychiatry, la mayor barrera al tratamiento no es la perspectiva de discriminaci\u00f3n, sino los costos de los medicamentos o de la locomoci\u00f3n hasta los centros de atenci\u00f3n m\u00e9dica. En San Petersburgo, la segunda ciudad de Rusia, el 75% de los entrevistados se quej\u00f3 de los gastos que implican cuidarse. Porto Alegre aparece en segundo lugar, con dos de cada cinco personas informando el mismo problema. B\u00e9atrice Alinka L\u00e9pine demostr\u00f3 exactamente cu\u00e1nto se gasta, en un estudio que hizo en la Facultad de Salud P\u00fablica de la USP: en promedio, son 4.300 reales por a\u00f1o en consultas, ex\u00e1menes y medicamentos en el caso de las depresiones comunes, y 6.100 reales con las formas de depresi\u00f3n resistentes, para las cuales ni los medicamentos ni las psicoterapias habituales son eficaces.<\/p>\n<p>En Brasil, con una renta per c\u00e1pita de casi 7 mil reales, y una tercera parte de la poblaci\u00f3n viviendo en estado de pobreza, es de esperarse que no sea f\u00e1cil afrontar los trastornos mentales persistentes, en especial su forma m\u00e1s com\u00fan, la depresi\u00f3n. Para complicar las cosas, aproximadamente la mitad de los casos de depresi\u00f3n detectados en la poblaci\u00f3n en general es cr\u00f3nica, de acuerdo con un estudio publicado en 2003 en International Journal of Methods in Psychiatric Research, donde se compararon los datos de diez pa\u00edses, con una muestra de 37 mil personas. En ese trabajo, el porcentaje de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a con depresi\u00f3n cr\u00f3nica en relaci\u00f3n al total de deprimidos se ubica cerca de la de Jap\u00f3n (el 42%), pero es a su vez inferior a la de Turqu\u00eda (el 72%) o de Chile (el 62,6%).<\/p>\n<p>Este examen mostr\u00f3 que la depresi\u00f3n es m\u00e1s com\u00fan en las mujeres que en los hombres en todos los pa\u00edses evaluados. Como los propios investigadores se preguntan, \u00bfeso no ser\u00e1 porque los hombres demoran m\u00e1s para reconocer esa fragilidad y buscar ayuda? Hasta ahora, la depresi\u00f3n ha mostrado ser m\u00e1s frecuente en j\u00f3venes que en los mayores, en los solteros que en los casados, en las capas de rentas m\u00e1s bajas de la poblaci\u00f3n que en las m\u00e1s altas, y entre los habitantes de pa\u00edses de clima fr\u00edo que en los de clima c\u00e1lido.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 hay en el mundo tanta gente con problemas mentales, especialmente con depresi\u00f3n? Seg\u00fan Laura Andrade, la primera raz\u00f3n para ello es que existen hoy mecanismos precisos de diagnosticar esa enfermedad, que hace medio siglo no contaba con una definici\u00f3n exacta ni con medicamentos para tratarla. &#8220;La elevada prevalencia es tambi\u00e9n una consecuencia de la falta de soporte emocional de las personas, lo que puede llevar a la desesperaci\u00f3n y a la falta de ganas de vivir&#8221; comenta la m\u00e9dica de la USP. Seg\u00fan Andrade, al menos una parte de los casos de depresi\u00f3n puede entenderse por medio de la Teor\u00eda del Cari\u00f1o, creada hace 50 a\u00f1os por el psicoanalista ingl\u00e9s John Bowlby. &#8220;En las personas que sufren de falta de apoyo&#8221;, dice la m\u00e9dica, &#8220;las conexiones neuronales son diferentes y los centros vinculados al placer y a la afectividad positiva pueden no estar enteramente activados; escomo si el cerebro tuviese pocos recursos para evitar los cuadros depresivos&#8221;.<\/p>\n<p>Ya se sab\u00eda que los trastornos mentales pueden tener su disparador en alteraciones gen\u00e9ticas, presiones ambientales, desequilibrios bioqu\u00edmicos o, generalmente, por una combinaci\u00f3n de estos factores. El examen de la OMS acent\u00faa el peso de la pobreza, expresada por medio del desempleo, el bajo nivel de educaci\u00f3n y las privaciones de toda \u00edndole, que crean un abismo entre los ciudadanos de algunos pa\u00edses y los medicamentos que los aliviar\u00edan de las angustias de la vida.<\/p>\n<p>&#8220;Cualquier estr\u00e9s externo intenso puede tener un impacto en la predominancia de las enfermedades mentales&#8221;, dice Aguilar-Gaxiola. Seg\u00fan el estudioso, las guerras internas que atormentan a los colombianos desde hace d\u00e9cadas, motivadas sobre todo por el inter\u00e9s de los grupos guerrilleros en el control del comercio de drogas, roban la tranquilidad de la poblaci\u00f3n y ayudan a explicar por qu\u00e9 ese pa\u00eds tiene la cuarta predominancia en problemas mentales. Hay tambi\u00e9n razones m\u00e1s sutiles, vinculadas a las condiciones de trabajo. &#8220;La tensi\u00f3n, la angustia, la rivalidad o el rechazo, cuando son excesivos y duraderos, favorecen al surgimiento de los disturbios mentales&#8221;, comenta Aguilar-Gaxiola. Ser\u00eda una forma de entender por qu\u00e9 uno de cada cuatro norteamericanos convive con una ansiedad que parece que nunca pasar\u00e1.<\/p>\n<p>Cuando concluya este trabajo de la OMS, en algunos a\u00f1os m\u00e1s, expondr\u00e1 la predominancia, la gravedad, el acceso al tratamiento, los impactos sociales y econ\u00f3micos y los factores de riesgo o de protecci\u00f3n de la salud mental de 28 pa\u00edses. No obstante, desde ya emergen algunas formas destinadas a mitigar este problema. Ya que ahora se sabe c\u00f3mo los trastornos mentales pueden progresar, podr\u00edan llevarse a cabo acciones preventivas, principalmente con los ni\u00f1os m\u00e1s vulnerables y sus familias, para reducir el impacto de las fuentes de estr\u00e9s. &#8220;No es necesario de por s\u00ed tratarlos con medicamentos, ni considerar como enfermedad a las manifestaciones precoces de los trastornos psiqui\u00e1tricos&#8221;, sugiere Laura.<\/p>\n<p><strong>Campa\u00f1as<br \/>\n<\/strong>La primera parte del estudio de la OMS hace hincapi\u00e9 en la importancia de preparar mejor a los cl\u00ednicos generales de los centros de salud para diagnosticar los disturbios psiqui\u00e1tricos, ya que ellos son los primeros a los que se consulta cuando se sospecha que una tristeza o una ansiedad persistente puede representar algo m\u00e1s grave. Pero no basta con perfeccionar la mirada de esos m\u00e9dicos, alerta Aguilar-Gaxiola: &#8220;La gente en general debe tomar conciencia, por medio de campa\u00f1as, de que los trastornos mentales son comunes y debilitantes, reconocer los s\u00edntomas de los problemas m\u00e1s frecuentes y saber que hay tratamientos y servicios con los que puede contar&#8221;.<\/p>\n<p>Aguilar-Gaxiola hace menci\u00f3n por ejemplo a una campa\u00f1a que el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), una de las unidades de los NIH, lanz\u00f3 en 2003. Intitulada Real men, real depression (Hombres reales, depresi\u00f3n real), la campa\u00f1a incentiv\u00f3 a la b\u00fasqueda de tratamientos por medio de informaciones m\u00e9dicas presentadas en un lenguaje sencillo y de anuncios como los reproducidos en esta p\u00e1gina, con resultados considerados positivos. Pero es preciso pensar siempre en acciones integradas. &#8220;Ser\u00eda una actitud irresponsable buscar solamente a los portadores de disturbios mentales y no tratarlos adecuadamente&#8221;, dice Aguilar-Gaxiola.<\/p>\n<p>En el mundo entero, se tiende a la reinserci\u00f3n social de los portadores de trastornos mentales. Brasil sigue en esa l\u00ednea por medio de la desactivaci\u00f3n progresiva de los asilos para enfermos mentales, los antiguos hospicios, y la creaci\u00f3n de hospitales de d\u00eda o de los Centros de Atenci\u00f3n Psicosocial (CAPs), en los cuales los portadores de trastornos mentales, que viven con sus familiares, cuentan con tratamiento y medicaci\u00f3n. Los casos m\u00e1s graves tienden a ser atendidos en los hospitales generales.<\/p>\n<p>De esta manera, se va revisando la historia. Hasta el final de la Edad Media, los individuos mentalmente desajustados andaban libremente por las ciudades &#8211; y las alucinaciones incluso hasta valorizadas como fuentes de inspiraci\u00f3n art\u00edstica. Reci\u00e9n en las postrimer\u00edas del siglo XVI, con la separaci\u00f3n entre el cuerpo y la mente, el loco paso a ser considerado como un ser desprovisto de raz\u00f3n y surgieron los primeros asilos. Es tambi\u00e9n de esa \u00e9poca la nave de los locos, como eran llamados los barcos que circulaban por los puertos europeos recogiendo locos, prostitutas, vagabundos y asesinos, que despu\u00e9s se quedaban a la deriva hasta que muriesen y fueran arrojados al mar. Lo que se ha descubierto hasta ahora\u00a0 indica que es posible reducir ese persistente abandono sin medidas tan extremas.<\/p>\n<p><em>Carlos Fioravanti estuvo en la Ciudad de Panam\u00e1 por invitaci\u00f3n de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ).<\/em><\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nEstudio epidemiol\u00f3gico de los trastornos psiqui\u00e1tricos en la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo: predominancia, factores de riesgo y sobrecarga social y econ\u00f3mica (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/56111\/estudo-epidemiologico-dos-transtornos-psiquiatricos-na-regiao-metropolitana-de-sao-paulo-prevalenci\/\" target=\"_blank\">08\/53818-2<\/a>); <strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinadora:\u00a0<\/strong>Laura Helena Silveira Guerra de Andrade &#8211; USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 810.624,00 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los trastornos psiqui\u00e1tricos son frecuentes y poco tratados","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-78643","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78643","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78643"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78643\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78643"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78643"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78643"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78643"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}