{"id":78644,"date":"2005-01-01T10:00:00","date_gmt":"2005-01-01T12:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/01\/01\/redescubriendo-el-nuevo-mundo\/"},"modified":"2015-07-17T16:52:14","modified_gmt":"2015-07-17T19:52:14","slug":"redescubriendo-el-nuevo-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/redescubriendo-el-nuevo-mundo\/","title":{"rendered":"Redescubriendo el Nuevo Mundo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_87840\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/01\/01\/redescubriendo-el-nuevo-mundo\/art2648img1-4\/\" rel=\"attachment wp-att-87840\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-87840\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2648img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"107\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2648img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2648img12-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">RAFAEL BARTOLOMUCCI<\/span><\/a> Vista externa e interna del complejo de sitios funerarios de Cerca Grande: osamentas de 9 mil a\u00f1os<span class=\"media-credits\">RAFAEL BARTOLOMUCCI<\/span><\/p><\/div>\n<p>Buena parte de los arque\u00f3logos estadounidenses suele decir que Luzia es una aberraci\u00f3n. Una excepci\u00f3n, y no la regla entre los primeros habitantes de las Am\u00e9ricas, los llamados paleoindios, normalmente descriptos como mongoloides, con trazos orientales, semejantes a los asi\u00e1ticos y a los ind\u00edgenas de hoy. Luzia es el nombre dado al cr\u00e1neo de una joven que vivi\u00f3 (y muri\u00f3) hace unos 11 mil a\u00f1os en la regi\u00f3n de Lagoa Santa, en los alrededores de Belo Horizonte, rica en sitios prehist\u00f3ricos. La pol\u00e9mica osamenta sorprende a los tradicionalistas, pues no presenta caracter\u00edsticas craneanas compatibles con las poblaciones mongoloides. Sus facciones recuerdan a las de los actuales abor\u00edgenes australianos y a los negros africanos. Esa discrepancia llev\u00f3 a los investigadores Walter Neves, del Laboratorio de Estudios Evolutivos Humanos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y Hector Pucciarelli, de la Universidad de La Plata, Argentina, a plantear ya al final de la d\u00e9cada de 1980 una teor\u00eda alternativa para explicar la colonizaci\u00f3n de las Am\u00e9ricas. Seg\u00fan Neves y Pucciarelli, hace al menos 12 mil a\u00f1os habr\u00edan puesto sus pies en el Nuevo Mundo las primeras oleadas migratorias de individuos semejantes a Luzia, provenientes de Asia. Los mongoloides, tambi\u00e9n oriundos de Asia, de los cuales descienden todas las tribus ind\u00edgenas a\u00fan hoy encontradas entre la Patagonia y Alaska, solo habr\u00edan alcanzado el continente alg\u00fan tiempo despu\u00e9s. Ambas poblaciones utilizaron la misma v\u00eda de entrada a las Am\u00e9ricas: el estrecho de Bering.<\/p>\n<p>Cargando las tintas, los cr\u00edticos de este modelo dicen que los suramericanos construyeron una tesis a partir de un solo cr\u00e1neo. Pero nuevos estudios publicados por Neves y sus colaboradores a partir de 1999 ha venido demostrando que poblaciones humanas prehist\u00f3ricas similares a Luzia no eran una rareza en las Am\u00e9ricas, y que su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica no se restring\u00eda a las cercan\u00edas de la capital de Minas Gerais. Ahora acaban de salir dos trabajos que dan asidero a la teor\u00eda alternativa sobre la colonizaci\u00f3n de las Am\u00e9ricas.\u00a0 En un art\u00edculo estampado en la \u00faltima edici\u00f3n de la revista brit\u00e1nica World Archaeology, un equipo de investigadores coordinado por Neves presenta nueve cr\u00e1neos hallados en Cerca Grande, un complejo de siete sitios prehist\u00f3ricos situado en la regi\u00f3n de Lagoa Santa. Todas las osamentas ostentan caracter\u00edsticas afroabor\u00edgenes y una edad estimada en cerca de 9 mil a\u00f1os. &#8220;Luzia no es una anomal\u00eda&#8221;, afirma Neves, cuyos estudios son financiados por un Proyecto Tem\u00e1tico de la FAPESP. En otro trabajo, publicado en diciembre en el peri\u00f3dico norteamericano Current Research in the Pleistocene, el arque\u00f3logo de la USP analiza un cr\u00e1neo, tambi\u00e9n de aproximadamente 9 mil a\u00f1os y rasgos mongoloides, oriundo de Toca das On\u00e7as, un sitio rico en material prehist\u00f3rico ubicado en la regi\u00f3n de Caatinga do Moura, Bah\u00eda. En oposici\u00f3n a la anatom\u00eda t\u00edpica de los pueblos mongoloides, los cr\u00e1neos de los paleoindios brasile\u00f1os son m\u00e1s estrechos y largos, con los maxilares proyectados hacia delante, y las mejillas bajas y no muy anchas.<\/p>\n<p>La existencia de una osamenta tan antigua asociada a poblaciones no mongoloides originarias de una regi\u00f3n distante de Lagoa Santa sugiere que ese tipo f\u00edsico estuvo diseminado por otras partes del pa\u00eds durante alg\u00fan momento de la Prehistoria. &#8220;Su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica era m\u00e1s amplia de lo que se pensaba&#8221;, comenta Castor Cartelle, del Museo de Ciencias Naturales de la Pontifica Universidad Cat\u00f3lica de Minas Gerais (PUC\/ MG), coautor del art\u00edculo sobre el cr\u00e1neo de Toca das On\u00e7as. &#8220;Tal vez la presencia de individuos del tipo negroide se haya dado a lo largo de toda la cuenca del r\u00edo Francisco, llegando hasta el estado de Piau\u00ed&#8221;. Cartelle coordin\u00f3 adem\u00e1s al equipo que encontr\u00f3 el cr\u00e1neo humano de Toca das On\u00e7as en una expedici\u00f3n a la regi\u00f3n bahiana al final de los a\u00f1os 1970. Actualmente ese material arqueol\u00f3gico forma parte de la colecci\u00f3n del museo de la PUC\/ MG. Los nueve cr\u00e1neos de Cerca Grande fueron hallados hace m\u00e1s tiempo a\u00fan, en un viaje a Lagoa Santa realizado en 1956 por el estadounidense Wesley Hurt y el brasile\u00f1o Oldemar Blasi, ambos arque\u00f3logos. Estos fragmentos de esqueletos integran actualmente las colecciones del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). &#8220;El sitio de Cerca Grande est\u00e1 todo destruido debido a la extracci\u00f3n de material calc\u00e1reo y calcita de la regi\u00f3n&#8221;, comenta Blasi, actualmente con 86 a\u00f1os, que regres\u00f3 al local con el equipo de Neves en 2001.<\/p>\n<p>Neves decidi\u00f3 estudiar en detalle los cr\u00e1neos de Cerca Grande y de Toca das On\u00e7as, con la esperanza de obtener m\u00e1s subsidios para su tesis sobre la colonizaci\u00f3n de las Am\u00e9ricas. Lo consigui\u00f3. &#8220;Como enfrento muchas cr\u00edticas de sus colegas, en especial los de Estados Unidos, decid\u00ed publicar los an\u00e1lisis sobre el mayor n\u00famero posible de cr\u00e1neos prehist\u00f3ricos de diferentes sitios de Lagoa Santa, de otros lugares de Brasil e incluso del exterior&#8221;, dice el arque\u00f3logo de la USP. En rigor, Neves inici\u00f3 verdaderamente esa cruzada acad\u00e9mica en pro de sus ideas en 2003, con un art\u00edculo publicado en el Journal of Human Evolution, donde analiza seis cr\u00e1neos paleoindios (tambi\u00e9n de alrededor de 9 mil a\u00f1os) provenientes de Santana do Riacho, en la Sierra do Cip\u00f3, una regi\u00f3n no muy distante de Belo Horizonte. Y pretende proseguir durante todo el a\u00f1o 2005 con esa estrategia de destacar que Luzia no estaba sola. Neves promete publicar en breve evidencias de que tambi\u00e9n hab\u00eda paleoindios similares a los abor\u00edgenes australianos en el estado de S\u00e3o Paulo, y hasta en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil recabar evidencias para sostener la controvertida tesis de que los primeros habitantes de las Am\u00e9ricas no eran mongoloides. Un esqueleto humano, o parte de \u00e9l, necesita cumplir dos requisitos para ser catalogado como perteneciente a un paleoindio de rasgos negroides: ser objeto de alguna forma de dataci\u00f3n m\u00ednimamente confiable (lo que cuesta muy caro) y pasar por un an\u00e1lisis estad\u00edstico riguroso con respecto a su conformaci\u00f3n anat\u00f3mica. Neves cree haber sorteado estas dos etapas de manera satisfactoria en sus trabajos recientes con las osamentas humanas de Lagoa Santa.<\/p>\n<p>De los nueve cr\u00e1neos de Cerca Grande analizados en un art\u00edculo cient\u00edfico de World Archaeology, dos tuvieron su edad determinada de forma directa, por el m\u00e9todo del carbono 14. Este tipo de medici\u00f3n, m\u00e1s confiable y sujeto a menos cr\u00edticas, s\u00f3lo es posible de ser hacerse cuando existe un col\u00e1geno preservado en el esqueleto, algo dif\u00edcil de hallar en la regi\u00f3n de Lagoa Santa. Luzia, por ejemplo, no ten\u00eda ese elemento indispensable para la prueba del carbono 14. Su antig\u00fcedad se fij\u00f3 en forma indirecta, un abordaje que tambi\u00e9n se utiliz\u00f3 para situar en el tiempo a los otros siete cr\u00e1neos de Cerca Grande. Mediante este m\u00e9todo, los investigadores asocian el objeto de su estudio &#8211; un esqueleto humano o de animal &#8211; a alg\u00fan elemento del sitio prehist\u00f3rico cuya edad se conozca o se estime, tales como rocas, artefactos o capas sedimentarias. &#8220;No es lo ideal, pero muchas veces tenemos que recurrir a la dataci\u00f3n indirecta&#8221;, comenta Neves.<\/p>\n<p>Para decir si un cr\u00e1neo prehist\u00f3rico es similar a un determinado grupo biol\u00f3gico, los investigadores recurren a la anatom\u00eda comparativa. Neves se empe\u00f1\u00f3 \u00e9l mismo en realizar las mediciones en los cr\u00e1neos que son objeto de sus art\u00edculos cient\u00edficos. As\u00ed se asegura de la estandarizaci\u00f3n de los procedimientos en la ejecuci\u00f3n de la tarea. Las medidas de los huesos son sometidas a modelos computacionales que las confrontan con decenas de par\u00e1metros f\u00edsicos &#8220;en el caso de Cerca Grande, 27 variables para los cr\u00e1neos de mujeres y 43 para los de hombres&#8221; exhibidos por los principales grupos biol\u00f3gicos existentes hoy en d\u00eda en el mundo. Una vez terminada la comparaci\u00f3n, el programa sit\u00faa el material analizado en relaci\u00f3n a los est\u00e1ndares f\u00edsicos contempor\u00e1neos. Seg\u00fan Neves, los modelos computacionales ubican a los nueve cr\u00e1neos de Cerca Grande, al ejemplo de Luzia y del material bahiano de Toca das On\u00e7as, junto a los africanos del Subsahara y de los abor\u00edgenes de Australia &#8211; y lejos de los mongoloides (asi\u00e1ticos y amerindios actuales). Esto no quiere decir necesariamente que el pueblo de Luzia ten\u00eda la piel oscura, como las personas tienden a pensar al mirar las reconstituciones art\u00edsticas de los antiguos habitantes de Lagoa Santa. Como las figuras se moldean en arcilla oscura, y sus rasgos remiten a poblaciones que actualmente son negras, se difundi\u00f3 esa impresi\u00f3n, tal vez err\u00f3nea. &#8220;El color de la piel es una caracter\u00edstica que puede cambiar r\u00e1pidamente, en pocas generaciones&#8221;, comenta Neves.<\/p>\n<p>Hay algunos puntos de dif\u00edcil comprensi\u00f3n en la tesis alternativa esgrimida por Neves y sus colaboradores, sobre la llegada de los primeros Homo Sapiens al Nuevo Mundo. El principal de ellos es por qu\u00e9 no rest\u00f3 aqu\u00ed ning\u00fan descendiente de esos pioneros no mongoloides. Nadie tiene una respuesta totalmente satisfactoria a tal pregunta, pero quiz\u00e1s el tiempo y nuevas evidencias arqueol\u00f3gicas se encarguen de resolver la controversia. En septiembre del a\u00f1o pasado, por ejemplo, se propag\u00f3 la noticia de que un cr\u00e1neo de cerca de 11 mil a\u00f1os de M\u00e9xico, conocido como la Mujer del Pe\u00f1\u00f3n, tambi\u00e9n exhibe rasgos f\u00edsicos similares a los del pueblo de Lagoa Santa. En 2003 sali\u00f3 publicado un art\u00edculo en la revista Nature donde se describen 33 esqueletos, tambi\u00e9n oriundos de M\u00e9xico, que exhiben caracter\u00edsticas anat\u00f3micas no mongoloides, similares a las de Luzia. No son cr\u00e1neos de pueblos prehist\u00f3ricos, sino de una tribu mexicana, la pericu, que vivi\u00f3 aislada hasta el siglo XVI en la Baja California, cuando se extingui\u00f3 despu\u00e9s del desembarco de los espa\u00f1oles. Si la teor\u00eda de Neves estuviese correcta, tal vez los peric\u00faes hayan sido los \u00faltimos remanentes de las primeras estirpes no mongoloides que ocuparon las Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Or\u00edgenes y microevoluci\u00f3n del hombre en Am\u00e9rica<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad <\/strong><br \/>\nProyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador <\/strong><br \/>\nWalter Neves &#8211; Instituto de Biociencias de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n <\/strong><br \/>\nR$ 538.172,80 y US$ 76.000,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Diez osamentas de la Prehistoria brasile\u00f1a sugieren que los primeros habitantes de las Am\u00e9ricas no eran mongoloides","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-78644","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78644","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78644"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78644\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78644"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78644"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78644"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78644"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}