{"id":78652,"date":"2005-01-01T00:00:00","date_gmt":"2005-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/01\/01\/el-saber-en-escena\/"},"modified":"2016-01-28T17:29:20","modified_gmt":"2016-01-28T19:29:20","slug":"el-saber-en-escena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-saber-en-escena\/","title":{"rendered":"El saber en escena"},"content":{"rendered":"<p>En la Europa del siglo XVIII, las demostraciones de f\u00edsica experimental se hac\u00edan no solamente en las universidades, sino tambi\u00e9n en clubes y sociedades, salas alquiladas por los llamados f\u00edsicos demostradores &#8211; que viajaban con su arsenal de instrumentos &#8211; y en las casas. No por casualidad, estas experiencias ganaban aires esc\u00e9nicos y el t\u00e9rmino\u00a0\u00a0 teatro se asociaba a menudo a eventos de esta \u00edndole. Estaba el Teatro de las Experiencias, el Teatro de las M\u00e1quinas, el Teatro de la F\u00edsica Experimental y el Teatro de Poleni, entre otros. &#8220;A mediados del siglo XVII, la pr\u00e1ctica experimental, como medio para el descubrimiento y la validaci\u00f3n del conocimiento, comenz\u00f3 a echar ra\u00edces firmes&#8221;, dice Ermelinda Antunes, investigadora del Departamento de F\u00edsica de la Universidad de Coimbra (Portugal).<\/p>\n<p>Con ese fuerte componente de entretenimiento en la f\u00edsica de la \u00e9poca, la Pinacoteca del Estado de S\u00e3o Paulo se convirti\u00f3 en el lugar ideal para la exposici\u00f3n Laboratorio del mundo &#8211; ideas y saberes del siglo XVIII, que va hasta el d\u00eda 13 de marzo y de la cual Ermelinda es la curadora. Se trata de una reuni\u00f3n de 212 piezas: instrumentos cient\u00edficos y libros del siglo XVIII y XIX &#8211; alrededor de 110\u00a0 de ellas pertenecientes al Museo de F\u00edsica y al Observatorio Astron\u00f3mico de la Universidad de Coimbra -, mapas, cuadros, grabados y pinturas de la colecci\u00f3n de la Biblioteca Nacional de R\u00edo de Janeiro. El evento forma parte de las conmemoraciones relativas a los 450 a\u00f1os de S\u00e3o Paulo y es producto de un convenio entre el Gabinete de Relaciones Culturales Internacionales del Ministerio de Cultura de Portugal y la Pinacoteca. La muestra es el centro de varias actividades sobre historia del siglo XVIII. A comienzos de diciembre tuvo lugar el seminario internacional Luces en los tr\u00f3picos: la capitan\u00eda de S\u00e3o Paulo en el siglo XVIII, coordinado por profesores de la C\u00e1tedra Jaime Cortes\u00e3o, \u00f3rgano de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), asociada al Instituto Cam\u00f5es del Ministerio Portugu\u00e9s de Negocios Extranjeros. El 25 de enero se abre la exposici\u00f3n Cartograf\u00eda de una historia, en conjunto con el Museo Paulista de la USP, sobre mapas relativos al territorio de la Capitan\u00eda de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>De todos los eventos, Laboratorio del mundo es el que m\u00e1s expresa el cambio de paradigmas y la adopci\u00f3n de nuevas ideas en una \u00e9poca en que se comenzaban muy lentamente a abandonar las antiguas teor\u00edas sobre el mundo natural, basadas en Arist\u00f3teles. &#8220;La valoraci\u00f3n de la experiencia hab\u00eda sido defendida por Francis Bacon en su obra Novum Organum, publicada en 1620, donde \u00e9ste afirmaba que &#8220;el progreso solo podr\u00eda resultar de una uni\u00f3n cercana y estricta de las facultades racionales y experimentales, que hasta entonces nunca se hab\u00edan unido'&#8221;, comenta Ermelinda. En el siglo XVIII los fen\u00f3menos naturales pasaron a verse como una mezcla de materia y fuerzas, y a describirse en un lenguaje matem\u00e1tico. Los instrumentos ganaron gran importancia en la tarea de interrogar a la naturaleza, y no solamente como una muestra de la capacidad creadora de los hombres. &#8220;Utensilios tales como bombas de aire, vasos comunicantes o aparatos de elevaci\u00f3n de agua, empleados desde la Antig\u00fcedad, fueron perfeccionados y se convirtieron instrumentos cient\u00edficos, articulados con la resoluci\u00f3n de problemas fundamentales&#8221;. En el siglo XVII es cuando aparecen los gabinetes de curiosidades y los teatros de m\u00e1quinas. \u00c9stos dieron origen, en el siglo siguiente, a los gabinetes de f\u00edsica dentro de las universidades. Hay, por ese entonces, un desarrollo natural de la construcci\u00f3n de los llamados instrumentos filos\u00f3ficos, elaborados con la finalidad de producir y demostrar los variados efectos de la f\u00edsica.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n de la Pinacoteca narra parte de esa historia. Hay instrumentos sencillos, como la palanca de Musschenbroek, usada para levantar bultos pesados, y otros m\u00e1s sofisticados, como el telescopio paral\u00e1ctico, destinado a seguir el paralelo de un astro o su movimiento diurno de oriente hacia occidente, describiendo su propio paralelo. Hay piezas que, de tan prosaicas, arrancan una sonrisa del visitante. Tal es el caso de un modelo did\u00e1ctico de un tornillo con una tuerca enroscada, que podr\u00eda dividirse en dos partes, o una prensa empleada para verificar la compresibilidad del agua. Aquella era la \u00e9poca de estudiar el movimiento simple y el compuesto, la trayectoria de los proyectiles, las diferentes fuerzas y sus efectos. En la colecci\u00f3n de la Universidad de Coimbra hay tambi\u00e9n curiosidades famosas, como el &#8220;poderoso magneto oculto en una corona&#8221;. Se trata simplemente de un gran im\u00e1n &#8220;en este caso, &#8216;revestido&#8217; con una corona real&#8221; con el cual se demostraba la fuerza de las piedras magn\u00e9ticas. \u00c9ste, especialmente, era capaz de sostener 93,7 kilos. En la exposici\u00f3n hay un mueble que no pertenece a la Universidad de Coimbra, pero que llama mucho la atenci\u00f3n: el trono ac\u00fastico hecho para mitigar la sordera de Don Jo\u00e3o VI en 1819, una de las piezas m\u00e1s ingeniosas ya construidas para tal fin.<\/p>\n<p>Algunas demostraciones hechas dentro o fuera de la universidad encantaban al p\u00fablico. Las que involucraban a la electricidad, con las experiencias electrost\u00e1ticas luminosas y ruidosas, eran las m\u00e1s apreciadas. O la bomba que extra\u00eda el aire y creaba vac\u00edo dentro de dos semiesferas de cobre, inventada por Otto de Guericke en el siglo XVII. La famosa experiencia hecha por \u00e9ste con esos dos hemisferios en 1657, que s\u00f3lo pudieron separarse con la fuerza de ocho yuntas de caballos, tuvo una gran difusi\u00f3n por toda Europa (la r\u00e9plica de los llamados hemisferios de Magdeburgo figura en la exposici\u00f3n). De otro tipo de experimento se lograba sacar provecho pr\u00e1ctico inmediato, como el modelo del pararrayos, elaborado entre 1790 y 1824. En un libro explicativo cuyo autor es el profesor italiano Giannantonio dalla Bella, Noticias hist\u00f3ricas y pr\u00e1cticas acerca del modo de defender los edificios de los estragos de los rayos, se muestra c\u00f3mo proteger almacenes de p\u00f3lvora y la mejor manera de hacer la instalaci\u00f3n de la pieza.<\/p>\n<p>De los 110 instrumentos provenientes de Portugal, Ermelinda Antunes arriesga una premonici\u00f3n sobre la que considera m\u00e1s valiosa desde el punto de vista de la historia de la ciencia: la pila de Volta, de 1800, el primer generador de corriente el\u00e9ctrica; pero hay otras importantes. &#8220;El esfuerzo del hombre en la elaboraci\u00f3n del saber abarca generaciones&#8221;, dice la investigadora portuguesa. &#8220;Observe tres piezas presentes en la muestra: la eol\u00edpila, la m\u00e1quina rotativa de Botelho Lacerda y la locomotora&#8221;, ejemplifica. La eol\u00edpila es una bola hueca de metal con agua montada en un carrito. Cuando se la calienta, el agua se vaporiza y hace mover el carro. La m\u00e1quina rotativa de Botelho Lacerda demuestra la acci\u00f3n de los vapores al us\u00e1rsela como fuerza mec\u00e1nica.\u00a0 La locomotora ya es conocida. &#8220;Todas forman parte de la historia del aprovechamiento de los efectos motrices del chorro de vapor, ya conocidos en la Antigua Grecia. No se puede decir cu\u00e1l es la m\u00e1s importante.&#8221;<\/p>\n<p>Estos instrumentos comenzaron a estudiarse m\u00e1s en Portugal en la segunda mitad del siglo XVIII. Antes, la ciencia se encontraba en situaci\u00f3n precaria en el pa\u00eds. Es cierto que hab\u00eda intelectuales portugueses preclaros y conocedores de los recientes avances cient\u00edficos. El m\u00e9dico de origen jud\u00edo Jacob de Castro Sarmento, por ejemplo, radicado en Londres, public\u00f3 Te\u00f3rica verdadera de las mareas, el primer libro en portugu\u00e9s que difundi\u00f3 las ideas de Newton, en 1737. Ermelinda Antunes comenta que dentro de la universidad, dominada por jesuitas, las obras e ideas de Galileu Galilei, Isaac Newton y Pierre Gassendi hab\u00edan sido prohibidas de circular en 1746 por un edicto del rector del Colegio de las Artes de Coimbra, padre Jos\u00e9 Veloso. Cuando Sebasti\u00e3o Jos\u00e9 de Carvalho e Melo, futuro marqu\u00e9s de Pombal, fue designado ministro del rey Don Jos\u00e9 I en 1750, ya estaba consciente del atraso portugu\u00e9s. La controvertida administraci\u00f3n de Pombal alcanz\u00f3 todos los sectores de la vida nacional &#8211; y la educaci\u00f3n no se qued\u00f3 fuera. Una de sus iniciativas fue la creaci\u00f3n del Real Colegio de Nobles de la Corte y de la Ciudad de Lisboa, en 1761, al que ingresaban estudiantes de la nobleza portuguesa de entre 7 y 13 a\u00f1os. All\u00ed se ense\u00f1aron por primera vez disciplinas cient\u00edficas como la matem\u00e1tica, la astronom\u00eda y la f\u00edsica experimental. Fue a ella que Pombal\u00a0 llev\u00f3 a Dalla Bella, por ese entonces profesor de la Universidad de Padua, Italia, para impartir clases, y le encarg\u00f3 adquirir los instrumentos cient\u00edficos necesarios &#8211; la mayor\u00eda construidos por artesanos portugueses entre 1766 y 1768, y algunos comprados a los ingleses. &#8220;El Colegio de los Nobles termin\u00f3 por no tener \u00e9xito en lo atinente al estudio de las ciencias debido, principalmente, a la poca edad de los estudiantes y a la falta de la base necesaria para entender las materias&#8221;, observa Ermelinda.<\/p>\n<p>Todos los instrumentos empleados en las clases y experiencias de f\u00edsica del Colegio de los Nobles se llevaron al Gabinete de F\u00edsica de la Universidad de Coimbra en 1773 (un a\u00f1o antes de que comenzara la gran reforma de la universidad), donde se los organiz\u00f3 y se los uso sistem\u00e1ticamente en las clases y experimentos, tambi\u00e9n comandados por Dalla Bella, invitado a hacerse cargo la c\u00e1tedra de f\u00edsica experimental. Parte de ese material est\u00e1 presente en la exposici\u00f3n Laboratorio del mundo. &#8220;El Gabinete de F\u00edsica usado en las clases en Coimbra a partir de 1773 estaba perfectamente equipado para demostrar la f\u00edsica que era a la \u00e9poca ense\u00f1ada en Francia, Inglaterra o Italia&#8221;, afirma Ermelinda. Con la reforma de la universidad y la introducci\u00f3n del debate sobre las nuevas teor\u00edas cient\u00edficas y filos\u00f3ficas, Portugal adquiri\u00f3 un nuevo status. Penetr\u00f3 en el mundo de las ideas y los saberes del siglo XVIII.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una exposici\u00f3n re\u00fane instrumentos cient\u00edficos del siglo XVIII y XIX","protected":false},"author":151,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[465],"class_list":["post-78652","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78652","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/151"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78652"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78652\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78652"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78652"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78652"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78652"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}