{"id":78653,"date":"2005-01-01T00:00:00","date_gmt":"2005-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/01\/01\/mas-notable-que-petiza\/"},"modified":"2016-01-28T17:29:57","modified_gmt":"2016-01-28T19:29:57","slug":"mas-notable-que-petiza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mas-notable-que-petiza\/","title":{"rendered":"M\u00e1s notable que petiza"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_87881\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2005\/01\/01\/mas-notable-que-petiza\/art2653img1-3\/\" rel=\"attachment wp-att-87881\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-87881\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2653img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"126\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2653img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2005\/01\/art2653img12-120x95.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">WWW.DOCTORMACRO.COM<\/span><\/a> La \u201cembajadora del samba\u201d: La ida a EE.UU. fue motivo de orgullo y, al final, de prejuicios<span class=\"media-credits\">WWW.DOCTORMACRO.COM<\/span><\/p><\/div>\n<p>Como para destacar que ella era m\u00e1s notable que petiza, en un art\u00edculo que escribi\u00f3 para el peri\u00f3dico norteamericano The New York Times sobre la cantante y actriz Carmen Miranda (1909-1955), Caetano Veloso la analiz\u00f3 como un \u00edcono del dilema de toda una generaci\u00f3n cuando el tema era la imagen de Brasil en el exterior: &#8220;Ella fue, primero, motivo de orgullo y de verg\u00fcenza, despu\u00e9s s\u00edmbolo de la violencia intelectual con la que quer\u00edamos encarar nuestra realidad, de la mirada implacable que quer\u00edamos lanzar sobre nosotros mismos. Hab\u00edamos descubierto que ella era nuestra caricatura y nuestra radiograf\u00eda&#8221;. Hasta hoy la &#8220;embajadora del samba&#8221; habita, como las aceras con olas de Copacabana, el imaginario yanqui sobre el pa\u00eds. La trayectoria de la portuguesita que se convirti\u00f3 en bahiana estilizada, conquist\u00f3 el Brasil de Vargas y luego Am\u00e9rica, es el tema de O &#8220;it verde e amarielo&#8221; de Carmen Miranda, tesis doctoral de T\u00e2nia da Costa Garcia, transformada en libro con el apoyo de la FAPESP.<\/p>\n<p>&#8220;La pol\u00e9mica sobre la bahiana estilizada denota la crisis que tenemos con nuestra identidad. Carmen es una caricatura, pero, al mismo tiempo, es lo que nosotros somos: subdesarrollados, tropicales, mestizos, dionis\u00edacos&#8221;, explica. Seg\u00fan T\u00e2nia, a pesar de su tama\u00f1o diminuto, ella fue, desde el comienzo de su carrera, un &#8220;arma cultural&#8221; usada tanto por el Estado Novo varguista como por el panamericanismo de cu\u00f1o expansionista de los norteamericanos, con la p\u00edldora dorada de la pol\u00edtica de buena vecindad. Con raz\u00f3n, en Hollywood le dec\u00edan la <em>brazilian bombshell<\/em>, tan grande era su poder de fuego al servir, aunque de forma inconsciente, a los intereses ideol\u00f3gicos. Al comienzo, en Brasil, fue la catalizadora del movimiento oficial de nuestra transformaci\u00f3n en &#8220;la tierra del samba&#8221;. Arrancado del morro, el samba, antes &#8220;cosa de marginal&#8221;, fue entronizado en medio al debate sobre la identidad brasile\u00f1a de los a\u00f1os 1930, como s\u00edmbolo de la nacionalidad y en oposici\u00f3n a la creciente influencia de la cultura extranjera tra\u00edda, seg\u00fan se cre\u00eda, con la llegada del cine hablado (basta con recordar el samba Can\u00e7\u00e3o para ingl\u00eas ver, de Noel Rosa, con sus alusiones a <em>I love you\/ To via steven Via-Catumbi<\/em>, etc.). La propia Carmen cantaba en Eu gosto da minha terra que &#8220;soy brasile\u00f1a\/ y mi sabor denuncia\/ que soy hija de este pa\u00eds\/ el fox-trot\/ no se compara\/ con nuestro samba, que es cosa rara&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;La carrera de Carmen se estructura en un per\u00edodo en que los medios de comunicaci\u00f3n pasan a jugar un papel significativo en la capital de la Rep\u00fablica. Esto coincide con la pol\u00edtica nacionalista del gobierno de Vargas, quien, atento al poder de los medios, se esmer\u00f3 en acercarse al universo simb\u00f3lico de las capas menos favorecidas para convertirse en el gobernante de las masas&#8221;, analiza Tania. El samba se convierte en cuesti\u00f3n de Estado, o mejor dicho, el samba carioca, difundido como el samba brasile\u00f1o por las ondas de la radio. &#8220;El samba, electo como s\u00edmbolo del &#8216;pueblo nuevo&#8217;, hacia transparente las fronteras sociales que la pol\u00edtica popular insist\u00eda en esconder detr\u00e1s de la unidad nacional&#8221;, observa la autora. Get\u00falio llega hasta a intercalar a sus discursos oficiales en la Hora do Brasil con n\u00fameros de compositores e int\u00e9rpretes populares. Hubo hasta el caso de un programa transmitido para la Alemania de Hitler directamente desde la Estaci\u00f3n Primera de Mangueira. Claro que no se quer\u00eda el samba &#8220;de morro, con sus ritmos negroides&#8221;, como anot\u00f3 un peri\u00f3dico de la \u00e9poca. La batucada ten\u00eda la cadencia de la pol\u00edtica cultural estadonovista, idealizando la &#8220;democracia social y racial&#8221; de Brasil y el trabajo. Hasta el <em>malandro<\/em>\u00a0Wilson Batista escribe sambas que exaltan el trabajo. A pesar de eso, m\u00e1s de 300 canciones fueron censuradas por el r\u00e9gimen y hasta Carmen, con sus interpretaciones sagaces y chistosas (plagadas de dobles significados que desafiaban a la moral vigente), fue patrullada ideol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>De cualquier modo, la atm\u00f3sfera del momento permiti\u00f3 que Carmen, a finales de 1938, se vistiera por primera vez de bahiana en el film Banana da terra, que preve\u00eda escenarios con caser\u00edos bahianos y cocoteros. El problema fue que el productor no acept\u00f3 los precios pedidos por Ary Barroso para las dos canciones de la pel\u00edcula y opt\u00f3 por O que \u00e9 que a baiana tem, de Dorival Caimmy, m\u00e1s econ\u00f3mica y adecuada a los sets de filmaci\u00f3n. Carmen se inspir\u00f3 en la letra para crear su visual, t\u00e9rmino medio entre la cultura nativa y el glamour de las estrellas de cine americanas.<\/p>\n<p>&#8220;Durante los a\u00f1os 1930, la canci\u00f3n popular urbana fue escogida por la prensa y por el Estado como una de las representaciones de lo nacional, y Carmen, estando entre las int\u00e9rpretes m\u00e1s populares, se convirti\u00f3 en la cantante del &#8220;it verde y amarillo&#8221;, asevera Tania. La mezcla del chicle con la banana se dio definitivamente un a\u00f1o despu\u00e9s, cuando el empresario Lee Schubert vio a Carmen vestida de bahiana en un show en el Casino de la Urca y decidi\u00f3 llevarla a Estados Unidos. &#8220;La industria cinematogr\u00e1fica norteamericana fue la responsable de la difusi\u00f3n de la imagen de la bahiana estilizada que inmortaliz\u00f3 la artista&#8221;, dice la investigadora. All\u00e1 y aqu\u00ed. &#8220;A diferencia de la bahiana de nuestro cancionero, la de Carmen, h\u00edbrida y cosmopolita, acerc\u00f3 ese personaje de las capas populares a otros sectores de la sociedad. El exotismo, al difundirse nacional e internacionalmente en los medios de comunicaci\u00f3n, dejaba de ser exclusivo de la negra del tablero, pasando a componer, contra la voluntad de muchos, la identidad de la naci\u00f3n&#8221;, eval\u00faa la investigadora.<\/p>\n<p><strong>Buena vecindad<br \/>\n<\/strong>Y hay m\u00e1s: al emigrar a Am\u00e9rica, la bahiana de Carmen agreg\u00f3 trozos caracter\u00edsticos de otras culturas latinoamericanas, bien al gusto de la pol\u00edtica de la buena vecindad yanqui. No se quer\u00eda una brasile\u00f1a (peor a\u00fan, una portuguesa), como un s\u00edmbolo de todos los pueblos latinos que, para la mayor\u00eda de los estadounidenses, no ten\u00edan precisamente grandes diferencias. &#8220;Que justamente una cantante del \u00fanico pa\u00eds de lengua portuguesa de Am\u00e9rica Latina haya sido elegida como representante de ese conjunto de comunidades de lengua espa\u00f1ola no trajo pocas dificultades estil\u00edsticas a sus actuaciones&#8221;, eval\u00faa con precisi\u00f3n el art\u00edculo de Caetano Veloso.<\/p>\n<p>La petiza ten\u00eda un trabajo notable: transformarse en met\u00e1fora frutada y sonriente del panamericanismo pretendido por la Office of Coordinator of Inter-American Affairs (Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos ) del gobierno Roosevelt. Eran tiempos de guerra y toda la ayuda, a\u00fan aquella de que viniera de abajo del Ecuador, era necesaria. No era una innovaci\u00f3n: ya en 1860 Napole\u00f3n III abogaba por una tradici\u00f3n cultural latina com\u00fan, aunque lleno de malas intenciones expansionistas. El nuevo registro se da por la divisi\u00f3n entre una Am\u00e9rica del Norte civilizada (apol\u00ednea) y la otra, Latina, wild (salvaje) y dionis\u00edaca, con sus pampas y sus mestizos irracionales. &#8220;Carmen, en la piel de sus Rositas, Doritas, Chitas y Chiquitas de la 20th. Century Fox, representa exactamente esa Latinoam\u00e9rica difundida por el cine americano. Se comporta como un animal salvaje, su libido est\u00e1 descontrolada, es indolente y malandrina, prefiere los placeres de la vida y tambi\u00e9n es grotesca, en la interpretaci\u00f3n caricaturizada de sus personajes, en el ingl\u00e9s mal hablado, una outsider (forastera) frente al mundo civilizado americano&#8221;, analiza Tania. Transformada en la &#8220;totalidad latinoamericana&#8221;, Carmen marca la diferencia entre el mundo salvaje, el south american way (la manera suramericana), y el american way of life (el modo de vida americano). Despu\u00e9s de que conquistaron con violencia el far west (el lejano oeste), era la hora de hacerse con sutileza, la far (lejana) Am\u00e9rica Latina. &#8220;El ideal propagado por el panamericanismo es una interpenetraci\u00f3n de esos dos universos (el apol\u00edneo y el dionis\u00edaco), bajo el dominio del primero. En Hollywood, el panamericanismo reinventado abogaba, en \u00faltima instancia, por la subordinaci\u00f3n de una Am\u00e9rica Latina inferior a la &#8216;superior&#8217; naci\u00f3n del Norte&#8221;, observa la autora. &#8220;Ella es el fruto sabroso que la perfumada y c\u00e1lida zona tropical del sur enviaba para reanimar a los ce\u00f1udos hombres de negocio de la Quinta Avenida&#8221;, escribi\u00f3 un periodista estadounidense. Carmen era perfecta para mostrar la subordinaci\u00f3n natural a la civilizaci\u00f3n y los aspectos perif\u00e9ricos positivos de los atrasados.<\/p>\n<p><strong>Casino de la Urca<br \/>\n<\/strong>Inicialmente, el \u00e9xito de Carmen en Am\u00e9rica cay\u00f3 bien por aqu\u00ed. Cuando regres\u00f3 al pa\u00eds en 1940, fue recibida con un banquete por Lourival Fontes, director general del DIP (Departamento de Prensa y Propaganda). Sin embargo, en el show que dio en el Casino de la Urca, despu\u00e9s de saludar al p\u00fablico en ingl\u00e9s, vio que no era f\u00e1cil contentar a los brasile\u00f1os. &#8220;Carmen ech\u00f3 a perder nuestra m\u00fasica impregn\u00e1ndola de cosas americanas. El brasile\u00f1o quiere que el samba sea puramente suyo, nacional y sin mezcla&#8221;, critic\u00f3 el peri\u00f3dico carioca A Not\u00edcia, y no fue el \u00fanico ni el peor. El dilema quedaba as\u00ed establecido: la cultura popular era la cultura oficial y deseable y hab\u00eda que festejar que los extranjeros reconocieran nuestra riqueza. &#8220;El Brasil tropical representado por Carmen no era todo Brasil, pero era \u00e9se el Brasil que se destacaba en el exterior&#8221;, sostiene Tania. &#8220;Lo que estaba en juego no era la artista, sino las representaciones en torno a la m\u00fasica que ella interpretaba, el samba, y el personaje que invent\u00f3, la bahiana. Ambos como referencias de la cultura afro-brasile\u00f1a que no interesaba que se propagara como s\u00edmbolo de la naci\u00f3n&#8221;. La &#8220;embajadora del samba&#8221; se convierte as\u00ed en una colaboracionista del imperialismo norteamericano y, lo que es peor, en una artista que denigra, literalmente, la imagen de la naci\u00f3n ante los admirados yanquis.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando la consagrada cantante del &#8216;it verde y amarillo&#8217; fue a Am\u00e9rica del Norte, cargaba consigo las ansias y los deseos de una naci\u00f3n. Durante el per\u00edodo en que estuvo en Brasil, ella fue motivo de pol\u00e9mica en virtud de la atm\u00f3sfera nacionalista de la \u00e9poca. Con su partida hacia Estados Unidos se difundi\u00f3 en el exterior una determinada imagen del Brasil: as\u00ed nos hac\u00edamos reconocer uno frente al otro. Un otro que, por su parte, se presentaba como la naci\u00f3n m\u00e1s moderna del Occidente&#8221;, eval\u00faa la autora. &#8220;Las pel\u00edculas de Carmen lograron el consenso, antes imposible de imaginarse, entre aqu\u00e9llos que aprobaban el samba como representaci\u00f3n nacional y los que rechazaban esta imagen de Brasil propagada por la artista en Estados Unidos&#8221;. Una radiograf\u00eda de la caricatura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio analiza la trayectoria de Carmen Miranda en Brasil y en E.E.U.U","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-78653","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78653","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78653"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78653\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78653"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78653"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78653"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78653"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}