{"id":78662,"date":"2005-02-01T00:00:00","date_gmt":"2005-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/02\/01\/azucar-para-diabeticos\/"},"modified":"2015-02-03T17:28:10","modified_gmt":"2015-02-03T19:28:10","slug":"azucar-para-diabeticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/azucar-para-diabeticos\/","title":{"rendered":"Az\u00facar para diab\u00e9ticos"},"content":{"rendered":"<p>Ha ca\u00eddo por tierra un dogma. Ya no se puede seguir sosteniendo que los diab\u00e9ticos deben permanecer lejos de cualquier tipo de az\u00facar. Lo que s\u00ed deben es mantenerse apartados de los az\u00facares que atraviesan r\u00e1pidamente las paredes del intestino y se acumulan en la sangre, como es el caso de la glucosa, una mol\u00e9cula esencial para que cualquier organismo produzca la energ\u00eda necesaria como para mantenerse. Investigadores del Instituto de Bot\u00e1nica de S\u00e3o Paulo y de la Universidad Federal de Lavras (UFLA) extrajeron de la paja rosada o zacate rosado ?una gram\u00ednea que crece al borde de las carreteras? un tipo espec\u00edfico de az\u00facar llamado betaglucano, que puede tener un efecto ben\u00e9fico: puede disminuir la cantidad de glucosa del torrente sangu\u00edneo, tal como lo demostraron los experimentos realizados con ratones. El exceso de glucosa en la sangre, una caracter\u00edstica de la diabetes, puede ocasionar dificultades de cicatrizaci\u00f3n, ceguera o hasta problemas card\u00edacos que, si no se los trata a tiempo, llevan al infarto.<\/p>\n<p>Estudios realizados en Canad\u00e1, Suiza, Francia, Suecia y Jap\u00f3n con grupos de voluntarios humanos consideran que ese az\u00facar constituye un nuevo recurso en el tratamiento de un problema que afecta a 150 millones de personas en todo el mundo; 10 millones solamente en Brasil. Un equipo de suizos hab\u00eda comprobado anteriormente que el betaglucano, incluso en bajas concentraciones, reduce hasta en un 50% el nivel de glucosa en la sangre, la llamada glucemia. Asimismo, bastar\u00edan 3 gramos diarios de este az\u00facar para hacer caer tambi\u00e9n al colesterol vinculado a lipoprote\u00ednas de baja densidad (LDL), una especie de grasa que induce a la formaci\u00f3n de placas en las paredes de los vasos y dificulta la circulaci\u00f3n de la sangre.<\/p>\n<p>En Francia, un estudio reciente confirm\u00f3 estas mejoras con 13 portadores de diabetes del tipo II, que es cuando el organismo no aprovecha totalmente la insulina que produce, mientras que en Canad\u00e1 otro trabajo con 16 diab\u00e9ticos tambi\u00e9n del tipo II (diez hombres y seis mujeres) puso en evidencia el valor de una dieta rica en cereales como forma de reducir la glucemia probablemente porque los cereales contienen betaglucano. Normalmente los diab\u00e9ticos controlan el tenor de az\u00facar en la sangre por medio de dietas severas o de inyecciones diarias de insulina, la hormona que facilita la captura de glucosa por asociarse a un receptor espec\u00edfico de las c\u00e9lulas musculares.<\/p>\n<p>El valor de nuestro descubrimiento radica en el hecho de haber estudiado una especie vegetal a\u00fan desconocida, dice Marcos Buckeridge, investigador del Instituto de Bot\u00e1nica y uno de los coordinadores de este estudio, que ser\u00e1 publicado en el <em>Brazilian Journal of Medical and Biological Research<\/em>. Hemos detectado tambi\u00e9n la posibilidad de que la interacci\u00f3n del betaglucano con otro az\u00facar encontrado en las gram\u00edneas, el arabinoxilano, pueda ser m\u00e1s potente que el betaglucano solo. Seg\u00fan el investigador, al comer cereales, estamos ingiriendo betaglucanos en interacci\u00f3n con arabinoxilanos, lo que podr\u00eda potencializar la acci\u00f3n de retener la glucosa ya durante la dieta, eso si nuestros resultados se confirman. El betaglucano participa en la composici\u00f3n de las fibras de los forrajes, la ca\u00f1a, el arroz, el trigo y el ma\u00edz, o en los cereales, como por ejemplo de la avena, la cebada y el centeno, en tenores que var\u00edan del 1% al 7%. En tanto, el arabinoxilano es un tipo de az\u00facar m\u00e1s abundante, que oscila del 20% al 30%.<\/p>\n<p>Los investigadores brasile\u00f1os entraron en la pista del betaglucano hace tres a\u00f1os, cuando Rita de C\u00e1ssia Leone Figueiredo Ribeiro, del Instituto de Bot\u00e1nica, le pidi\u00f3 ayuda a Marcos Buckeridge, del mismo laboratorio, para entender los resultados del doctorado de Ana Cardoso de Paula, a quien ella dirig\u00eda. Ana Cardoso hab\u00eda constatado el efecto antidiab\u00e9tico del t\u00e9 de hojas de paja rosada (<em>Rynchelytrum repens<\/em>), una gram\u00ednea de origen africano que tambi\u00e9n se conoce con el nombre de zacate rosado o pasto natal. Con su altura de hasta 30 cent\u00edmetros, tiene flores color p\u00farpura y hojas cortas y rojizas cuando est\u00e1n bajo sol continuo, o verdes como las de la ca\u00f1a de az\u00facar, pero m\u00e1s anchas y largas si crecen a la sombra.<\/p>\n<p><strong>Glucosas repetidas &#8211;<\/strong> Como el efecto de reducci\u00f3n de glucosa se deb\u00eda al uso del precipitado del t\u00e9 el material insoluble que se deposita en el fondo de la taza, Rita y Ana Cardoso sospecharon que podr\u00edan estar frente al betaglucano, un az\u00facar insoluble con el cual Buckeridge trabajaba desde hac\u00eda al menos cinco a\u00f1os (lea en Pesquisa FAPESP 69). En 2001, en una edici\u00f3n especial de la revista Genetics and Molecular Biology dedicada a los resultados del proyecto Genoma Ca\u00f1a, el investigador se hab\u00eda referido a los genes de la ca\u00f1a de az\u00facar responsables de la producci\u00f3n de ese az\u00facar.<\/p>\n<p>El betaglucano forma la estructura de revestimiento externo de las c\u00e9lulas vegetales la pared celular, participa en el crecimiento celular y constituir\u00eda una reserva de energ\u00eda para la germinaci\u00f3n de las semillas, de acuerdo con un art\u00edculo publicado el a\u00f1o pasado en la revista Cereal Chemistry, firmado por Buckeridge y Nicholas Carpita, de la Universidad Purdue, Estados Unidos, con quien trabaja desde 1998. Qu\u00edmicamente, el betaglucano es una mol\u00e9cula larga un pol\u00edmero formado por unidades que repiten alrededor de 1.400 veces, en este caso, la glucosa o glucopiranosa, una estructura cerrada o anillo, dir\u00edan los expertos, con seis carbonos. Cuando se lo a\u00edsla, es un az\u00facar soluble en agua caliente y forma una soluci\u00f3n transparente; en interacci\u00f3n con otras mol\u00e9culas, el betaglucano forma part\u00edculas en suspensi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>En la sangre &#8211;<\/strong>\u00a0Sospech\u00e1bamos que fuera un pol\u00edmero el que estuviera formando las part\u00edculas en suspensi\u00f3n, comenta Buckeridge. Con seis meses de trabajo m\u00e1s lograron purificar las fracciones de betaglucano, cuyo efecto se hizo evidente en un experimento realizado con cuatro grupos de ratones mantenidos en el laboratorio de Raimundo Souza, de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Lavras, Minas Gerais. El primer grupo era formado por animales normales (sin diabetes), en los cuales los investigadores inyectaron suero fisiol\u00f3gico una soluci\u00f3n con un 0,9% de cloruro de sodio, la sal de mesa empleado como placebo. En el otro grupo, constituido por ratones con diabetes inducida con un compuesto qu\u00edmico llamado estreptozotocina, tambi\u00e9n aplicaron inyecciones de agua con sal. Los otros dos conjuntos de animales, ambos con diabetes inducida, recibieron una inyecci\u00f3n de betaglucano de dos fuentes distintas, uno extra\u00eddo de la paja rosada y otro puro, elaborado industrialmente y extra\u00eddo de la cebada.<\/p>\n<p>Los ratones diab\u00e9ticos del tercer grupo fueron los que m\u00e1s se beneficiaron: el efecto del az\u00facar extra\u00eddo de la paja rosada se prolong\u00f3 durante 24 horas, alrededor de seis veces m\u00e1s tiempo que el de la forma pura. \u00bfC\u00f3mo explicarlo? ?Mi hip\u00f3tesis indica que el betaglucano demor\u00f3 m\u00e1s para desaparecer en el torrente sangu\u00edneo porque debe haber permanecido unido, aunque m\u00e1s no sea que parcialmente, al arabinoxilano, otro pol\u00edmero de az\u00facar de la pared celular?, comenta Buckeridge.<\/p>\n<p>Si esta idea se confirma y es correcta, podr\u00edamos hacer artificialmente estas conexiones con los arabinoxilanos, que pueden extraerse en grandes cantidades de plantas tales como el ma\u00edz y la ca\u00f1a de az\u00facar, y prolongar el efecto de los betaglucanos. Para \u00e9l, estos resultados sugieren tambi\u00e9n que los betaglucanos o algunos de sus fragmentos, llamados oligosac\u00e1ridos, atraviesan las paredes del intestino y son absorbidos durante la digesti\u00f3n de gram\u00edneas y cereales, controlando de esta forma la cantidad de glucosa que llega al organismo luego de una comilona de pan, torta o chocolate. Otra idea, igualmente sujeta a confirmaci\u00f3n, es que ese az\u00facar consiga actuar de manera indirecta, activando la producci\u00f3n de insulina o incluso las mol\u00e9culas de esa hormona que ya circulan en la sangre.<\/p>\n<p><strong>Tiene gusto suave &#8211;<\/strong>\u00a0En el laboratorio de Buckeridge, el trabajo avanza con rapidez. Una de sus alumnas, Ana Maria Silva, encontr\u00f3 betaglucano en todas las partes de la ca\u00f1a de az\u00facar y en otros forrajes, como el zacate brilloso, un pasto tambi\u00e9n muy com\u00fan en Brasil. Y sucedi\u00f3 algo inesperado. Hace cuatro a\u00f1os, la jardinera Helena Leite Cirilo, quien segu\u00eda paso a paso el doctorado de Ana Cardoso, resolvi\u00f3 probar el t\u00e9 de paja rosada y, ante los resultados, lo empez\u00f3 a usar en control de su diabetes. Yo tomaba insulina, pero el nivel de glucosa no bajaba mucho, dice Helena, de 53 a\u00f1os, diab\u00e9tica desde los 40, actualmente con la tasa de glucosa estabilizada en 134 miligramos por decilitro (eran casi 400, muy por encima de los niveles considerados normales, entre 70 y 110 miligramos).<\/p>\n<p>No recomiendo este uso y explico que a\u00fan no hay estudios suficientes que comprueben la seguridad del t\u00e9, dice Buckeridge. Su curiosidad cient\u00edfica no lo ha motivado todav\u00eda experimentar este t\u00e9 de gusto suave, empleado en ocasiones en estudios con animales. Puede ser peligroso, advierte. Otro d\u00eda, otra frecuentadora del laboratorio, que no tiene diabetes, resolvi\u00f3 arriesgar. Estuvo un tanto mareada dos d\u00edas, imaginando que la presi\u00f3n arterial estuviera baja, pero probablemente con el tenor de az\u00facar en sangre por el piso.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Conservaci\u00f3n y utilizaci\u00f3n sostenible de la biodiversidad vegetal de la Sabana y el Bosque Atl\u00e1ntico: los carbohidratos de reserva y su papel en el establecimiento y la manutenci\u00f3n de las plantas en su ambiente natural<\/em><\/p>\n<p><strong>Modalidad <\/strong><br \/>\nProyecto Tem\u00e1tico<\/p>\n<p><strong>Coordinador <\/strong><br \/>\nMarcos Silveira Buckeridge ? Instituto de Bot\u00e1nica<\/p>\n<p><strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 309.845,00 y US$ 378.726,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un componente hallado en la pared celular de ciertas gram\u00edneas facilita la absorci\u00f3n de glucosa","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-78662","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78662"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78662\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78662"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}