{"id":78663,"date":"2005-02-01T00:00:00","date_gmt":"2005-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/02\/01\/las-joyas-de-saturno\/"},"modified":"2015-03-31T14:08:34","modified_gmt":"2015-03-31T17:08:34","slug":"las-joyas-de-saturno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-joyas-de-saturno\/","title":{"rendered":"Las joyas de Saturno"},"content":{"rendered":"<p>Saturno, el dios de la agricultura y se\u00f1or del tiempo, era imponente y violento. Se rebel\u00f3 contra su padre opresor, lo castr\u00f3 y rein\u00f3 sobre sus hermanos y sobre otros dioses hasta ser destronado por su propio hijo, J\u00fapiter, el dios de los dioses del Olimpo. Era recordado todos los a\u00f1os por los antiguos romanos en fiestas que se extend\u00edan durante una semana: las Saturnalias. Por otro lado, como nombre de planeta, el sexto a partir del Sol y el \u00fanico con un vasto conjunto de anillos, Saturno resurge soberano en el cielo a medida que se hacen p\u00fablicos los primeros datos de la misi\u00f3n espacial integrada por las sondas Cassini y Huygens, lanzadas hace casi ocho a\u00f1os rumbo a ese planeta amarillo.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n Cassini-Huygens es la mejor equipada que se haya enviado a Saturno, pese a que su costo es considerado bajo: 3.300 millones de d\u00f3lares. Es el resultado de una cooperaci\u00f3n entre las agencias espaciales estadounidense, europea e italiana, y enviar\u00e1 informaciones durante otros cuatro a\u00f1os al menos, referentes a ese planeta generoso en lunas y anillos, considerado un modelo vivo de la formaci\u00f3n del sistema solar, e incluso del origen de la vida en la Tierra hace miles de millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>En enero, la sonda Huygens se separ\u00f3 de la Cassini y se pos\u00f3 sobre Tit\u00e1n, la mayor de las lunas de Saturno y la \u00fanica del sistema solar que preserva una atm\u00f3sfera densa y rica en nitr\u00f3geno y compuestos de carbono, similar a la de la Tierra. Las primeras im\u00e1genes de la superficie de Tit\u00e1n sugieren la existencia de nubes y r\u00edos de metano, un compuesto org\u00e1nico formado por carbono e hidr\u00f3geno quiz\u00e1s el mismo que haya favorecido el surgimiento de la vida en nuestro propio planeta. Apuntan tambi\u00e9n que Tit\u00e1n tuvo en el pasado actividad volc\u00e1nica y que actualmente puede existir hielo sobre su superficie.<\/p>\n<p>Otras interesantes sorpresas hab\u00edan surgido antes, en julio de 2004, cuando llegaron las primeras im\u00e1genes que Cassini hizo de los siete principales anillos de Saturno, durante la aproximaci\u00f3n al planeta. Los an\u00e1lisis de esas fotos, dados a conocer en septiembre pasado, denotan la posible\u00a0 existencia de cuatro nuevas lunas, cosa que, si se confirma, elevar\u00e1 el total a 37, al margen de un probable nuevo anillo.<\/p>\n<p>Una de las fotos en especial, capturada el 21 de junio, antes de que ambas sondas entrasen en la \u00f3rbita de Saturno, \u00a0fue motivo de celebraci\u00f3n para la f\u00edsica brasile\u00f1a Silvia Giuliatti Winter, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Guaratinguet\u00e1, interior de S\u00e3o Paulo, y el astrof\u00edsico irland\u00e9s Carl Murray, miembro del equipo de an\u00e1lisis de im\u00e1genes de la misi\u00f3n Cassini-Huygens.<\/p>\n<p><strong>A la sombra de F<br \/>\n<\/strong>Esta imagen en blanco y negro sugiere que una de las nuevas lunas, con menos de 10 kil\u00f3metros de di\u00e1metro, se ubica bien cerca de uno de los anillos m\u00e1s externos de Saturno: el F (los principales anillos se identifican con letras, de la A a la G). Vi ese objeto casi indetectable cerca de la parte externa del anillo F, dijo Murray, del Queen Mary College, de la Universidad de Londres, en un comunicado del Consejo de Investigaci\u00f3n en F\u00edsica de Part\u00edculas y Astronom\u00eda del Reino Unido. Fue un privilegio incre\u00edble ser el primero en identificarlo.<\/p>\n<p>Es un hallazgo de una importancia mucho mayor de lo que parece. En un art\u00edculo publicado en 1997 en la revista cient\u00edfica Icarus, Murray, Silvia y Mitchell Gordon, de la Universidad de Virginia, Estados Unidos, afirmaban que las alteraciones t\u00edpicas del anillo F solamente se justificar\u00edan debido a la existencia de cuatro peque\u00f1as lunas, a\u00fan no identificadas, ubicadas cerca del anillo. Este pron\u00f3stico, confirmado en parte por las im\u00e1genes de Cassini, naci\u00f3 de un modelo matem\u00e1tico desarrollado por ellos con base en im\u00e1genes del anillo F captadas en 1980 y en 1981, durante el paso de las sondas Voyager I y Voyager II por Saturno.<\/p>\n<p><strong>Demasiado cerca<br \/>\n<\/strong>El modelo detallado en el art\u00edculo de Icarus describe con precisi\u00f3n la estructura y las deformaciones de ese anillo el cuarto externo y uno de los m\u00e1s tenues de los siete anillos que circundan el planeta. Tambi\u00e9n en 1997, el grupo vaticin\u00f3 en otro estudio, publicado reci\u00e9n en 2000, que Prometeo causar\u00eda deformaciones en el anillo en su acercamiento. En julio del a\u00f1o pasado, antes de un congreso realizado en Par\u00eds, Murray me dijo que las im\u00e1genes de Cassini correspond\u00edan a los pron\u00f3sticos de nuestro modelo, dice Silvia. No esperaba que esa sonda detectara las perturbaciones de Prometeo sobre la estructura m\u00faltiple del anillo F ni esa nueva luna de all\u00ed.<\/p>\n<p>Un cuarto de siglo despu\u00e9s de ser descubierto por la sonda Pioneer 11, en 1979, el anillo F sigue siendo actualmente aqu\u00e9l que m\u00e1s intriga a f\u00edsicos y astr\u00f3nomos. Est\u00e1 formado por cuatro franjas distintas de part\u00edculas ubicadas en un mismo plano, en una \u00f3rbita el\u00edptica situada a alrededor de 140 mil kil\u00f3metros del centro de Saturno, tal como detallaron Silvia, Murray y Gordon. Con anchos que van de los 48 a los 55 kil\u00f3metros, estas cuatro franjas se extienden por un octavo de la extensi\u00f3n del anillo en los otros siete octavos la estructura puede variar. En ciertos puntos, estas franjas presentan alteraciones curiosas y casi siempre temporales. Ubicadas m\u00e1s o menos a 20 kil\u00f3metros una de la otra, las mismas ora est\u00e1n entrelazadas como una trenza en el pelo, ora forman suaves ondulaciones. O repentinamente desaparecen por un tramo, para resurgir luego, como una carretera interrumpida por la ca\u00edda de un puente.<\/p>\n<p>Hace ocho a\u00f1os, Silvia, Murray y Gordon explicaron las sorprendentes modificaciones en las franjas del anillo F ocasionadas por la interacci\u00f3n gravitacional con las dos lunas de \u00f3rbita m\u00e1s cercana: Prometeo y Pandora. Prometeo tiene 100 kil\u00f3metros de di\u00e1metro y se mueve en una \u00f3rbita el\u00edptica en el interior del anillo, a 139 mil kil\u00f3metros de Saturno. Pandora es menor: tiene 84 kil\u00f3metros de di\u00e1metro, con una \u00f3rbita externa al anillo F, a 142 mil kil\u00f3metros del segundo planeta del sistema solar en tama\u00f1o, con diez veces el di\u00e1metro de la Tierra, menor apenas que J\u00fapiter.<\/p>\n<p>Por ser mayor, Prometeo provoca las perturbaciones m\u00e1s intensas en la estructura del anillo, en especial cuando esta luna se encuentra en el punto de aproximaci\u00f3n m\u00e1xima de F, un fen\u00f3meno observado cada 19 a\u00f1os, de acuerdo con lo previsto por Silvia y Murray. Sucede que en este per\u00edodo, la atracci\u00f3n gravitacional de la luna sobre las part\u00edculas del anillo se vuelve m\u00e1s intensa. Esta aproximaci\u00f3n m\u00e1xima es mayor en algunas regiones, pues las \u00f3rbitas, tanto de las lunas como de los anillos, son el\u00edpticas, explica Silvia.<\/p>\n<p><strong>Trenzas y ondas<br \/>\n<\/strong>En un art\u00edculo publicado en 2000 en Planetary and Space Science, Silvia, Murray y Gordon se valieron de los datos de la aproximaci\u00f3n m\u00e1xima de Prometeo para simular los efectos sobre las cuatro franjas de F cuando la distancia de la luna llega a tan s\u00f3lo dos kil\u00f3metros de la franja m\u00e1s interna del anillo y a 280 kil\u00f3metros de la m\u00e1s externa. Casi nada ante el ancho de los anillos sumados, que equivale a una distancia igual a la de la Tierra a la Luna.<\/p>\n<p>Al alejarse del anillo, Prometeo arrastra consigo una nube de part\u00edculas de la porci\u00f3n m\u00e1s interna de F, que aparece interrumpida, lanz\u00e1ndolas en direcci\u00f3n a Saturno ?algo que no hab\u00eda sido detectado por las misiones Voyager y fue observado ahora por la Cassini. En las cuatro franjas surgen ondulaciones bastante pronunciadas.<\/p>\n<p>Cuando Pandora se aproxima a F, sus franjas no llegan a romperse, pero se forman ondulaciones menos intensas, tal como el equipo de Silvia lo demostr\u00f3 en una simulaci\u00f3n m\u00e1s reciente. Con alrededor de un d\u00e9cimo del di\u00e1metro de Prometeo y de Pandora, lunas menores con \u00f3rbitas coincidentes con la del anillo provocar\u00edan los entrelazamientos y la densificaci\u00f3n de las franjas. En una simulaci\u00f3n llevada a cabo en el semestre pasado, con base en las informaciones suministradas por la Cassini, Silvia confirm\u00f3 la eficacia de ese modelo.<\/p>\n<p>Desde su descubrimiento en 1610, a cargo del astr\u00f3nomo italiano Galileo Galilei, Saturno llama la atenci\u00f3n. No tanto por su porte imponente y sus lunas, sino por sus anillos. Con un telescopio construido por \u00e9l mismo, Galileo no distingu\u00eda los anillos, y cre\u00eda que existieran dos inmensos sat\u00e9lites casi pegados al planeta. En 1656, el astr\u00f3nomo holand\u00e9s Christiaan Huygens, descubridor de Tit\u00e1n, plante\u00f3 que esos sat\u00e9lites ser\u00edan a decir verdad un solo y gigantesco anillo r\u00edgido que circundaba al planeta. Pero fue otro italiano, Giovanni Cassini, el que sugiri\u00f3 en 1675 que ese anillo no ser\u00eda r\u00edgido ni \u00fanico. Solamente el env\u00edo de las sondas espaciales revel\u00f3 los detalles y los matices de los mismos, los m\u00e1s brillantes, extensos y preservados del sistema solar, formados por part\u00edculas de polvo y hielo. Otros tres planetas, J\u00fapiter, Urano y Neptuno, tienen tambi\u00e9n anillos, pero son menos visibles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Im\u00e1genes enviadas por la sonda Cassini sugieren la existencia de cuatro nuevas lunas, y confirman el modelo te\u00f3rico que explica las fallas de los anillos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-78663","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78663"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78663\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78663"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}