{"id":78664,"date":"2005-02-01T00:00:00","date_gmt":"2005-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/02\/01\/tolerancia-al-coctel\/"},"modified":"2015-02-03T17:25:57","modified_gmt":"2015-02-03T19:25:57","slug":"tolerancia-al-coctel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tolerancia-al-coctel\/","title":{"rendered":"Tolerancia al c\u00f3ctel"},"content":{"rendered":"<p>Datos preliminares de un estudio realizado con 460 personas del estado de S\u00e3o Paulo infectadas con el virus VIH, causante del Sida, indican que el 37% de los pacientes presenta resistencia total o parcial a la acci\u00f3n de al menos uno de los medicamentos del c\u00f3ctel qu\u00edmico contra la enfermedad.<\/p>\n<p>Es un \u00edndice al superior al encontrado en otros trabajos hechos en el estado y en el pa\u00eds, pero que ya era de cierta forma esperado. Desde mediados de la d\u00e9cada de 1990, Brasil pone en pr\u00e1ctica la pol\u00edtica de distribuci\u00f3n gratuita de medicamentos contra el Sida entre los enfermos infectados con el VIH. El problema radica en que el empleo constante de remedios contra la enfermedad puede, a largo plazo, disminuir la eficacia de ciertas drogas en algunas personas. Cuando eso sucede, se cambian uno o m\u00e1s medicamentos del c\u00f3ctel, compuesto en general por tres antirretrovirales: un inhibidor de la transcriptasa reversa nucle\u00f3sido, un inhibidor de la transcriptasa reversa no nucle\u00f3sido y un inhibidor de la proteasa.<\/p>\n<p>Los investigadores creen que, en la mayor\u00eda de los casos, la disminuci\u00f3n de los efectos de las drogas deriva de la exposici\u00f3n prolongada al tratamiento qu\u00edmico. Y la idea tiene sentido: entre los pacientes con p\u00e9rdida de efecto de alg\u00fan antirretroviral, el 92% usaba o hab\u00eda usado drogas anti-VIH. El otro 8% nunca hab\u00eda tomado ning\u00fan remedio contra la enfermedad, dice el vir\u00f3logo Paolo Zanotto, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ICB\/USP), uno de los coordinadores del estudio, llevado adelante en el \u00e1mbito de la Red de Diversidad Gen\u00e9tica de Virus (VGDN), un programa financiado por la FAPESP. De 1980 hasta el final de 2004, Brasil contabilizaba alrededor de 360 mil casos notificados de Sida, de los cuales casi el 40% se hab\u00eda detectado en la poblaci\u00f3n paulista.<\/p>\n<p>Los individuos de la muestra inicial del estudio provienen, en n\u00famero m\u00e1s o menos igual, de cuatro localidades paulistas: S\u00e3o Paulo, Ribeir\u00e3o Preto, S\u00e3o Vicente y Ara\u00e7atuba (en poco tiempo m\u00e1s habr\u00e1 m\u00e1s datos de estas cuatro ciudades y de otros 600 enfermos de otras cuatro ciudades del estado que se a\u00f1adir\u00e1n al estudio). No seleccionamos un perfil espec\u00edfico de paciente para entrar en el trabajo, dice la m\u00e9dica Leda Jamal, del Centro de Referencia y Capacitaci\u00f3n en Enfermedades Sexualmente Transmisibles\/ Sida, vinculado a la Secretar\u00eda de Estado de Salud, que coordin\u00f3 la parte de campo de la investigaci\u00f3n. Fue todo aleatorio. Compusieron la muestra portadores de virus con y sin s\u00edntomas de la enfermedad, que hab\u00edan ya tomado medicinas del c\u00f3ctel o no, que se acercaron a unidades de los CRT\/ Sida instaladas en esas cuatro ciudades. Para los an\u00e1lisis cl\u00ednicos, que determinaron la presencia de resistencia a remedios del c\u00f3ctel, la forma y la carga de virus circulante en su organismo, los participantes del estudio cedieron 10 mililitros de sangre. Con base en ese material, los investigadores del \u00e1rea de biolog\u00eda molecular hicieron copias del virus encontrado en los pacientes y secuenciaron regiones del genoma del pat\u00f3geno que permiten determinar su subtipo y hallar mutaciones, que crean resistencia a los medicamentos del c\u00f3ctel.<\/p>\n<p>De acuerdo con este trabajo, el 83,3% de los pacientes analizados cargaba en su organismo virus del Sida del subtipo B, el m\u00e1s com\u00fan en Occidente y tambi\u00e9n en Brasil. Solamente el 2,6% portaba el subtipo F, relativamente raro, y el 1,5%, el C, m\u00e1s com\u00fan en la parte oriental de \u00c1frica, en la India y en Nepal. Poco m\u00e1s del 12% presentaba cepas recombinantes de VIH, formas h\u00edbridas, compuestas de partes de dos o m\u00e1s subtipos de virus. La m\u00e1s com\u00fan de fue el recombinante BF, presente en el 9,2% de los que participaron del estudio. Luego aparecieron las cepas recombinantes BD (el 3,3%) y BA (el 0,2%). M\u00e1s del 70% de los portadores del h\u00edbrido BD presentaban resistencia a alg\u00fan medicamento del c\u00f3ctel antiSida, de lejos el \u00edndice m\u00e1s alto entre todos los subtipos identificados en el estudio. Los subtipos BF y BD son com\u00fanmente encontrados en zonas portuarias, donde existe una gran diversidad de virus circulante, explica Zanotto. Tal particularidad explica la discrepancia flagrante entre el dato de los pacientes de S\u00e3o Vicente, donde hay m\u00faltiples formas circulantes del virus, y el de los afectados de las otras tres ciudades. En ese municipio costero, el 28% de las muestras conten\u00eda subtipos recombinantes de VIH. En Ara\u00e7atuba, dicho \u00edndice era de menos del 4%; en la capital paulista, de alrededor del 7% y en Ribeir\u00e3o Preto, de poco m\u00e1s del 11%.<\/p>\n<p><strong>El Sida en la c\u00e1rcel<br \/>\n<\/strong>Los investigadores de la VGDN tambi\u00e9n verificaron la existencia de una gran variedad de subtipos de VIH entre 167 presos de sexo masculino con Sida que se tratan en el hospital de la Penitenciaria del Estado, ubicado en la ciudad de S\u00e3o Paulo. En prisi\u00f3n, la diversidad de virus de la enfermedad era muy alta, comparable con la de S\u00e3o Vicente, afirma el epidemi\u00f3logo Eduardo Massad, de la Facultad de Medicina de la USP, quien conduce los estudios con los presos. Debido a que reciben\u00a0 personas de diversas regiones del estado y del pa\u00eds, las c\u00e1rceles son depositarias de las m\u00e1s variadas formas de VIH y de otros virus. Si bien la mir\u00edada de subtipos de VIH presente en los presos paulistas constituye un dato preocupante, la constataci\u00f3n de que la prevalencia del Sida disminuye en la poblaci\u00f3n carcelaria masculina del estado sirve de contrapunto positivo. En 2001 los epidemi\u00f3logos de la USP les hicieron an\u00e1lisis a 1.022 detenidos del ahora demolido presidio de Carandir\u00fa, y observaron que tan s\u00f3lo el 4,9% de los individuos portaba el VIH. En 2003 realizaron un estudio similar con 1.023 presos del Centro de Detenci\u00f3n Provisoria de Osasco, en el Gran S\u00e3o Paulo. El resultado fue menor a\u00fan: un 2,1% portaba el virus del Suda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Massad, es menor la cantidad de presos que actualmente est\u00e1n infectados que en los a\u00f1os 1980-1990, cuando algunos estudios apuntaban una prevalencia de hasta un 15% de la infecci\u00f3n por VIH entre los detenidos. La reducci\u00f3n del n\u00famero de infectados obedece probablemente al abandono de un vicio que era el principal vector de la epidemia entre la poblaci\u00f3n carcelaria: el de compartir las jeringas para el uso de drogas inyectables. Ahora el crack es la droga m\u00e1s consumida por los presos, dice Massad. Como el crack se fuma, no transmite en Sida. As\u00ed y todo, entre las mujeres presas los niveles de infecci\u00f3n con VIH contin\u00faan siendo altos. Un trabajo del equipo de la USP registr\u00f3 una prevalencia del 14% del virus entre 267 detenidas de la Penitenciaria del Estado de S\u00e3o Paulo. Ellas contraen la enfermedad en contacto con sus compa\u00f1eros, al tener sexo sin protecci\u00f3n, y no por usar drogas inyectables, afirma Massad.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Red de Diversidad Gen\u00e9tica de Virus (VGDN)<br \/>\n<\/em><strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>Programas Especiales<br \/>\n<strong>Coordinadores<br \/>\n<\/strong>Eduardo Massad &#8211; Facultad de Medicina de la USP \u00a0 y Edison Durigon y Paolo Zanotto &#8211; ICB de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>R$ 6.687.937,23 y US$ 1.674.373,74 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una tercera parte de los infectados con VIH en S\u00e3o Paulo presenta alguna resistencia a las drogas anti-Sida","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-78664","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78664","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78664"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78664\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78664"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}