{"id":78672,"date":"2005-02-01T00:00:00","date_gmt":"2005-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/02\/01\/cuando-leer-era-una-sensacion\/"},"modified":"2016-01-28T17:27:43","modified_gmt":"2016-01-28T19:27:43","slug":"cuando-leer-era-una-sensacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuando-leer-era-una-sensacion\/","title":{"rendered":"Cuando leer era una sensaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Elzira amaba a Am\u00e2ncio, pero sus padres la quer\u00edan ver casada con el rico Dr. Siqueira. Todo fue en vano. La muchacha, t\u00edsica, fing\u00eda tomar los remedios, s\u00f3lo para, a hurtadillas, inundar incontables pa\u00f1uelos de sangre. Y entonces, el final: la muerte delante de su amado, que por fin hab\u00eda sido convocado a su casa, y un postrero pedido de pureza a su hermana: Cuando me muera&#8230; no dejes&#8230; que nadie me lave, ni que vean mi cuerpo&#8230; l\u00e1vame t\u00fa misma&#8230; \u00bfs\u00ed? As\u00ed terminaba la tr\u00e1gica historia de Elzira, a morta virgem, un libro de 1883 del que se vendieron miles de ejemplares, y que fuera reeditado hasta 1924. En esa misma \u00e9poca, O aborto, cuya protagonista, Maricota, seduc\u00eda a su primo, quedaba encinta y mor\u00eda al tomar un abortivo, vendi\u00f3 en 15 d\u00edas cinco mil ejemplares. Mi Policarpo, del cual hice un tiraje de dos mil ejemplares hace dos a\u00f1os, est\u00e1 lejos de agotarse, se quejaba en esa misma \u00e9poca tambi\u00e9n Lima Barreto, en una carta dirigida a Monteiro Lobato.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, Elzira y Maricota cayeron en el olvido, pero resisten, como pruebas de que Brasil fue alguna vez un pa\u00eds efectivamente formado por hombres y libros, como para parodiar el dicho esperanzado de Lobato. Hab\u00eda un mercado editorial en permanente desarrollo, que procuraba atender a una masa de consumidores asalariada, que crec\u00eda d\u00eda a d\u00eda. Fue sorprendente para m\u00ed, descubrir que algunas novelas de finales del siglo XIX llegaban a vender algunas decenas de miles de ejemplares, comenta Alessandra El Far, autora de P\u00e1ginas de sensaci\u00f3n: literatura popular y pornogr\u00e1fica en R\u00edo de Janeiro (1870-1924), una tesis doctoral que cont\u00f3 con el apoyo de lanzamiento de la FAPESP, y ahora se ha transformado en un libro editado por Companhia das Letras [P\u00e1ginas da sensa\u00e7\u00e3o: literatura popular e pornogr\u00e1fica no Rio de Janeiro (1870-1924)]. La idea del libro popular en Brasil no es nueva. Hoy en d\u00eda encontramos en las estaciones del metro m\u00e1quinas que expenden libros por 3 reales, pero son solamente algunos t\u00edtulos. La gran mayor\u00eda son caros, eval\u00faa. Pero en el R\u00edo de Janeiro antiguo la lectura era el principal medio de entretenimiento, con novelas populares y baratas, que se relacionaban estrechamente con los problemas, dilemas y anhelos de la sociedad brasile\u00f1a de aquella \u00e9poca. Los libreros de ese entonces hac\u00edan ediciones barat\u00edsimas, con listas inmensas de autores y obras, que cubr\u00edan todas las \u00e1reas del conocimiento. Se aspiraba a lograr que el libro dejara de ser un producto caro, restringido \u00fanicamente a los c\u00edrculos de las elites letradas, para expandir su consumo a una masa ilimitada de lectores?, narra Alessandra.<\/p>\n<p><strong>Espectros<br \/>\n<\/strong>Y la competencia era r\u00edspida. Todos lo saben: los vivos, los muertos y los espectros. S\u00f3lo en Livraria do Povo se encuentran libros barat\u00edsimos. Hasta los cad\u00e1veres se levantan\u00a0 para aprovechar nuestras pichinchas, sosten\u00eda un anuncio de la \u00e9poca. No vale ahora la disculpa de que no puede leer porque el libro es caro, anunciaba la vetusta editora Laemmert al lanzar su colecci\u00f3n Econ\u00f3mica. Quienes ve\u00edan la tapa no ve\u00edan el contenido: en lugar de tapas lujosas, ediciones con tapas abrochadas, papel de baja calidad, tiraje elevado y muchos dibujos. Vale recordarlo: la expresi\u00f3n libro popular no se refer\u00eda a su contenido sino a su formato, barato y accesible. Pero, \u00bfhabr\u00eda p\u00fablico para ellos en un pa\u00eds que, al final del siglo XIX, ten\u00eda un 80% de analfabetos? La excepci\u00f3n honrosa, que dot\u00f3 de br\u00edo a esta industria de la lectura, era la capital federal: R\u00edo de Janeiro, que ten\u00eda m\u00e1s de la mitad de su poblaci\u00f3n alfabetizada y, por lo tanto, lista para consumirlos. Una obra ten\u00eda un tiraje inicial de mil ejemplares; pero muchas, con su gancho directo al p\u00fablico, llegaron a superar cinco veces esa cuant\u00eda. La instrucci\u00f3n se difundi\u00f3 incluso en las m\u00e1s apartadas capas sociales. El libro se ha propagado; ha dejado de ser objeto raro para llegar hasta el pueblo, escribi\u00f3 un cronista de Jornal do Brasil en 1900.<\/p>\n<p>Efectivamente, en la d\u00e9cada de 1880, el precio de un libro en formato de folleto era bajo, variando entre cien a mil r\u00e9is. En esa misma \u00e9poca, una docena de retratos costaba 5 mil r\u00e9is, una cena barata sal\u00eda por alrededor de 3 mil r\u00e9is, y un sobrero pod\u00eda costar hasta 16 mil r\u00e9is. Al margen del precio, el acceso se ve\u00eda facilitado con la venta a cargo mercaderes ambulantes en el centro de la ciudad. La popularizaci\u00f3n lleg\u00f3 a tal punto que, hasta un outsider como Jo\u00e3o do Rio, criticaba las historias populares, enumerando los efectos perniciosos de su lectura. Cuentan en la penitenciar\u00eda que Carlito da Sa\u00fade, preso por desorden, se aboc\u00f3 a la lectura de Carlomagno. Y le sobrevino una violenta agitaci\u00f3n. Al terminar la lectura, anunci\u00f3 que matar\u00eda a un hombre al dejar la comisar\u00eda. Y el mismo d\u00eda en que sali\u00f3, acuchill\u00f3 a un tipo desconocido. Ese libro por s\u00ed solo ha provocado m\u00e1s muertes que un batall\u00f3n de guerra, advert\u00eda Jo\u00e3o do Rio. Pero lo importante era vender, y los editores corr\u00edan en busca de textos que pudieran satisfacer la curiosidad de sus lectores. Y en general los hallaban. Olavo Bilac dec\u00eda que si un forastero pasara por ac\u00e1, con seguridad se sorprender\u00eda con la publicaci\u00f3n de casi una decena de peri\u00f3dicos diarios, y con nuestra asombrosa producci\u00f3n literaria, dice la investigadora. Ya sea que la misma estuviera compuesta por poemas delicados y parnasianos, o por t\u00edtulos como O tr\u00e1gico fim da desgra\u00e7ada Sofia, A flor do mart\u00edrio o A desgra\u00e7a chorando por mais, o hasta As desgra\u00e7as de Em\u00edlia, que servir\u00edan de lecci\u00f3n a las almas virtuosas e sensibles. Muchas de esas novelas part\u00edan de una realidad plagada de valores morales, compartidos por todos los personajes, para luego sumirse en situaciones de completa anomal\u00eda. Por esta misma raz\u00f3n, situaciones propicias a la exacerbaci\u00f3n de los sentimientos y al desarrollo de acciones repudiadas en el cotidiano de las convenciones sociales, asevera la autora. Todo era v\u00e1lido para provocar sensaciones en los lectores. Aun cuando fueran desagradables y cercanas a sus realidades. Aunque las historias reafirman repetidas veces la importancia de valores tales como el casamiento, la virginidad y la familia, el \u00e1pice de la narrativa surg\u00eda en el momento en que todos los preceptos perd\u00edan su eficacia y quedaban del rev\u00e9s, observa Alessandra. ?En ese momento de trasgresi\u00f3n de reglas, usurpaci\u00f3n de buena costumbres y ruptura con la vida en sociedad, esas novelas llegaban al auge de sus emociones y explotaban al m\u00e1ximo los sinsabores de los personajes. As\u00ed, la historia de Elzira, a morta virgem, no solamente narraba desgracias con sensaci\u00f3n, sino que dramatizaba el conflicto por el que muchas familias de la \u00e9poca pasaban, con la declinaci\u00f3n do paternalismo, cuando los hijos quer\u00edan tomar sus propias decisiones. Novelas que, a su modo, desafiaban la integridad de una sociedad ansiosa por acceder al status de naci\u00f3n civilizada, analiza Alessandra.<\/p>\n<p>Pero por cada muerta virgen hab\u00eda una pl\u00e9yade de otras, poco dispuestas a guardar su pureza, que hac\u00edan de todo para agradar a los lectores de las llamadas novelas para hombres, con sus narraciones pornogr\u00e1ficas, con t\u00edtulos como Os ser\u00f5es do convento, que estuvo a la venta durante m\u00e1s de 40 a\u00f1os, o Mem\u00f3rias de frei Saturnino, o Amar, gozar, morrer. El car\u00e1cter picante de una historia, en vez de estar vinculado solamente al n\u00famero de relaciones sexuales descritas, estaba ligado tambi\u00e9n a la capacidad de la narraci\u00f3n de conectarse con las preocupaciones, los deseos y los conflictos de la \u00e9poca?, analiza la investigadora. En un mundo cuyas reglas morales eran conocidas por todos, los h\u00e9roes y hero\u00ednas de esos ?romances para hombres? mostraban una enorme disposici\u00f3n a burlarse de las convenciones e ignorar a los agentes represores, para disfrutar con aquello que sab\u00edan era repudiado por la moral de la \u00e9poca.<\/p>\n<p><strong>T\u00f3nico<br \/>\n<\/strong>Si las novelas de sensaci\u00f3n ten\u00edan una moral central, en la cual las reglas sociales eran puestas en jaque, en las novelas para hombres, las buenas costumbres eran olvidadas por completo. As\u00ed, la colecci\u00f3n Fuego ofrec\u00eda cuarenta posiciones diversas, con sus respectivas explicaciones, constituyendo el m\u00e1s prodigioso t\u00f3nico para levantar organismos depauperados, como explicaba su editor. El cenit del g\u00e9nero fue Mademoiselle Cinema, de Benjamin Costallat, de la cual llegaron a venderse, en tres ediciones, alrededor de 25 mil ejemplares. Ya fueran las novelas de sensaci\u00f3n, o las novelas para hombres, la clave del \u00e9xito consist\u00eda en vender a un precio accesible libros cuyos temas ten\u00edan nexo con los c\u00e1nones sociales y culturales de la \u00e9poca, poniendo a la orden de d\u00eda las expectativas, los temores y ansiedades de un sector representativo de la sociedad carioca?, eval\u00faa Alessandra. Por todo ello, val\u00eda la pena morir virgen.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nAventura, sensacionalismo y pornograf\u00eda: los best sellers de finales del siglo XIX y comienzos del XX\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/93943\/aventura-sensacionalismo-e-pornografia-os-best-sellers-de-finais-do-seculo-xix-e-inicio-do-xx-lit\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 97\/14348-4<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Beca de Doctorado;\u00a0<strong>Orientadora\u00a0<\/strong>Lilia Katri Moritz Schwarcz &#8211; FFLCH\/USP; <strong>Becaria\u00a0<\/strong>Alessandra El Far &#8211; FFLCH\/USP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Brasil tuvo un gran mercado editorial con libros que se vend\u00edan por miles","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-78672","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78672","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78672"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78672\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78672"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}