{"id":78674,"date":"2005-02-01T00:00:00","date_gmt":"2005-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/02\/01\/una-vecindad-incomoda\/"},"modified":"2015-03-31T14:20:25","modified_gmt":"2015-03-31T17:20:25","slug":"una-vecindad-incomoda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-vecindad-incomoda\/","title":{"rendered":"Una vecindad inc\u00f3moda"},"content":{"rendered":"<p>Si la rivalidad entre Brasil y Argentina es bilateral, el conocimiento que un pa\u00eds posee acerca del otro es unilateral y basado en prejuicios. Lo que nos separa en las canchas nos re\u00fane en la ignorancia mutua: la historia. El acercamiento entre Brasil y Argentina es m\u00e1s que deseable, no solamente en el plano econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n en el de la cultura. Una de las principales v\u00edas para alcanzar ese objetivo consiste en conocerse mejor, no s\u00f3lo para apuntar las semejanzas, sino tambi\u00e9n para se\u00f1alar las diferencias, escribe Boris Fausto, autor, junto con Fernando Devoto, de Brasil e Argentina: um ensaio de hist\u00f3ria comparada (Editora 34). La actual agenda entre ambos pa\u00edses no puede ignorar la Historia, pero tampoco puede tomarla como un elemento inhibidor.<\/p>\n<p>Y para ello sobran los motivos. En la carrera en pos de la soberan\u00eda sudamericana, Argentina a mediados del siglo XIX sali\u00f3 a la delantera, pero solamente para estancarse despu\u00e9s: fue rep\u00fablica antes que Brasil, pero las luchas constantes entre los caudillos porte\u00f1os y los de las otras provincias impidieron la formaci\u00f3n de una naci\u00f3n unificada. El Imperio brasile\u00f1o, conservador y esclavista, fund\u00f3 un sistema pol\u00edtico estable y una identidad de la que los argentinos carec\u00edan, con un Estado que ni siquiera pod\u00eda emitir su propia moneda. Gol nuestro. Con todo, entre los a\u00f1os 1900 y 1937, nuestros vecinos avanzaron, merced a sus diversificadas exportaciones (al contrario que el monocultivo cafetero nuestro) de trigo y ganado y el arribo de oleadas de inmigrantes, tomando as\u00ed la delantera, con un PBI per c\u00e1pita que superaba al de Brasil, Espa\u00f1a, Italia y Suiza, y comparable al alem\u00e1n. Gol argentino. Pero un pase mal dado signar\u00eda el destino argentino: su apuesta a la vinculaci\u00f3n estrecha con Inglaterra.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los autores, ya sea en la exportaci\u00f3n (los ingleses entre 1927 y 1929, absorbieron casi el 30% del total) o en el aporte de capitales extranjeros (el 67% del dinero que entr\u00f3 en Argentina proven\u00eda de Inglaterra), Argentina despreci\u00f3 el naciente poder\u00edo estadounidense para al calor la City. Brasil, tanto el pa\u00eds mon\u00e1rquico y como el republicano (\u00e9ste \u00faltimo especialmente), prefiri\u00f3 abrir sus brazos al hermano yanky y, pese a ser un pa\u00eds agrario y dependiente, logr\u00f3 en el largo plazo mostrar que hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n econ\u00f3mica correcta. Cuando estall\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, hasta el mism\u00edsimo german\u00f3filo Get\u00falio Vargas se dio cuenta de que era mejor alinearse a los aliados. Inglaterra prefiri\u00f3 que los argentinos se mantuvieran neutros, para asegurarse el abastecimiento de la isla. Cuando termin\u00f3 el conflicto, Argentina fue tachada por Estados Unidos como el peor alumno del grado y por eso fue excluida del grupo de naciones exportadoras que se beneficiaron con el Plan Marshall, sostienen Fausto y Davoto.<\/p>\n<p>En 1949, el valor total de las exportaciones cay\u00f3 a la mitad y las importaciones se redujeron, impidiendo as\u00ed el necesario ingreso de bienes de capital y de materias primas para sostener el crecimiento industrial. La postura internacional diferente de Argentina y Brasil durante la guerra ser\u00eda recordada por mucho tiempo por las elites argentinas como un grave error, que permitir\u00eda al vecino pa\u00eds ganar ventajas en la consolidaci\u00f3n de su alianza con Estados Unidos, aseveran los autores. Esta confrontaci\u00f3n argentina con el poderoso pa\u00eds del norte ven\u00eda de una tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, que siempre hab\u00eda fundamentado la pol\u00edtica internacional de los conservadores (y que Per\u00f3n heredara), posible gracias a la fuerte alianza con Gran Breta\u00f1a. Esto tendr\u00eda reflejos en el futuro, en el discurso del ex presidente Carlos Menem, que ve\u00eda el progreso brasile\u00f1o superlativo como fruto de ese error del pasado, y en la actitud reciente de Kirchner, que refuta el Mercosur, de cu\u00f1o regional, en pro del Alca, la alianza preconizada por Estados Unidos.<\/p>\n<p>Esa trastabillada \u00a0explicar\u00eda buena parte del despecho argentino por el crecimiento brasile\u00f1o, pese a las innumerables conquistas de los argentinos a lo largo de su historia. Despu\u00e9s de Estados Unidos, Argentina fue el pa\u00eds que m\u00e1s atrajo inmigrantes en Am\u00e9rica. Mientras que Brasil fue por mucho tiempo un pa\u00eds rural, con poblaci\u00f3n dispersa, constituida por ex esclavos, el Estado argentino, desde el siglo XIX, llev\u00f3 a cabo una cruzada educativa para erradicar el analfabetismo, se urbaniz\u00f3 velozmente e hizo de sus habitantes ciudadanos, con un mayor grado de participaci\u00f3n pol\u00edtica. El \u00e9xito parec\u00eda inevitable.<\/p>\n<p>Pero no lo fue. En buena medida, al margen del enga\u00f1o en la elecci\u00f3n del socio, una faz caracter\u00edstica de los argentinos fue determinante para malograr el crecimiento de nuestros vecinos. Un amor por el pasado que hac\u00eda que ellos vivieran en medio a un creciente sentimiento nacional de que el futuro de Argentina estaba en el pasado. En Brasil, en cambio, el futuro parec\u00eda estar en el futuro, acotan los autores. As\u00ed, el nacionalismo autoritario brasile\u00f1o, en especial durante la era Vargas, fue esencialmente civil y m\u00e1s pragm\u00e1tico que el argentino, que daba relieve a las Fuerzas Armadas, vistas como la \u00fanica instituci\u00f3n capaz de ponerle coto al liberalismo ca\u00f3tico e imponer el orden en el pa\u00eds. Esto tuvo su reflejo incluso durante los dos movimientos revolucionarios de los a\u00f1os 1930. El brasile\u00f1o se dividi\u00f3 entre liberales paulistas, que bregaban por una rep\u00fablica nueva y los militares, que ansiaban un Brasil fuerte. En Argentina, la corriente era \u00fanica y corr\u00eda hacia un retorno al pasado: la vuelta a una m\u00edtica edad de oro.<\/p>\n<p><strong>Vargas<br \/>\n<\/strong>El gobierno de Vargas, al contrario que sus pares argentinos (m\u00e1s anticuados), se relacionaba c\u00f3modamente con los grupos industriales y con la elite pol\u00edtica, y esto facilit\u00f3 el proceso de sustituci\u00f3n de importaciones de los a\u00f1os 1930, y engendr\u00f3 una intensa expansi\u00f3n de la actividad industrial nacional. Los vecinos argentinos siguieron sujetos a las oportunidades del sector agroexportador, cuyos d\u00edas estaban contados. Asimismo, Argentina era una sociedad dividida, sobre todo en lo atinente al campo pol\u00edtico y militar. Al contrario que en Brasil, el poder estaba fragment\u00e1ndose, no concentr\u00e1ndose, sostienen los investigadores. Como en la dualidad inicial entre Imperio y Rep\u00fablica, el atraso brasile\u00f1o funcionaba mejor que el progreso porte\u00f1o.<\/p>\n<p>El ascenso de Per\u00f3n al poder gener\u00f3 a\u00fan m\u00e1s dificultades. Rechazado por las elites, el ex coronel se acerc\u00f3 a las masas e implement\u00f3 un gobierno populista que otorg\u00f3 a los sindicatos un poder sin precedentes, e iz\u00f3 la bandera de la relaci\u00f3n tensa y de competencia con Estados Unidos, en los moldes de los conservadores de los a\u00f1os 1930. El pa\u00eds se aisl\u00f3 en un capitalismo de Estado, mientras que el Brasil del gobierno de Dutra optaba por un desarrollo basado en la libertad de mercado, la apertura de la econom\u00eda y la dr\u00e1stica reducci\u00f3n de la acci\u00f3n estatal. Ambos pa\u00edses tuvieron dificultades en muchos puntos similares, y un desarrollo marcado por el stop and go. En ambos se alternaron per\u00edodos de crecimiento y de crisis, pol\u00edticas expansionistas y de ajuste, con el Estado desempe\u00f1ando un importante rol en su reorientaci\u00f3n, eval\u00faan los autores. As\u00ed y todo, en las fases expansivas Argentina le asign\u00f3 prioridad al consumo por sobre la inversi\u00f3n, mientras que Brasil hizo lo contrario. Gol brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Curiosamente, los dos pa\u00edses llegaron a los a\u00f1os 1950 en un empate t\u00e9cnico. Del lado brasile\u00f1o, Juscelino Kubitschek consolidaba la democracia nacional y planeaba el desarrollo industrial impulsado por el capital extranjero. Del lado argentino, el presidente Frondizi preconizaba lo mismo, pero el poder civil no adquiri\u00f3 fuerza con la ca\u00edda de Per\u00f3n, y la democracia de nuestros vecinos continu\u00f3 bajo el arbitrio de los militares. La habilidad de JK para gambetear al conservadorismo nacional e implementar sus metas era digna de un crack, ya que no se hamacaba sobre fuentes ideol\u00f3gicas. Frondizi enfrent\u00f3, sin cejar, la hostilidad de los militares, y sus medidas provocaron un fuerte descontento social y un debate pol\u00edtico-ideol\u00f3gico en una sociedad movilizada, con una clase obrera reticente a ceder sus conquistas con Per\u00f3n. Y cualquier intento de imponer al Estado como conductor de la econom\u00eda tra\u00eda el recuerdo del pasado peronista, lo cual horrorizaba a las elites.<\/p>\n<p>De este modo, la industrializaci\u00f3n argentina se dio en un clima de improvisaci\u00f3n, con escasa preparaci\u00f3n t\u00e9cnica. El resultado fue una industrializaci\u00f3n ca\u00f3tica, con muchas f\u00e1bricas disputando un mercado muy restringido, lo que generaba una limitaci\u00f3n en las mejoras de escala e incrementaba los costos. Sin embargo, tanto all\u00e1 como ac\u00e1 los vientos pol\u00edticos empezaban a soplar en otra direcci\u00f3n, y ambos presidentes desarrollistas dejaron su lugar para que lo ocuparan dictaduras militares. Las elites econ\u00f3micas y sociales de ambos pa\u00edses mostraban una clara y creciente tendencia al inconformismo, que las llevaba a alentar rupturas institucionales, dicen los investigadores.Las Fuerzas Armadas, aunque a veces actuaron por cuenta propia, en muchos casos tendieron a ser portavoces o instrumento de las elites. La democracia nunca fue en ese per\u00edodo un valor incorporado por los grupos de poder. Gol en contra de ambos contendores.<\/p>\n<p><strong>Dictadura<br \/>\n<\/strong>Pese a ser igualmente perjudiciales, ha de convenirse que la dictadura brasile\u00f1a fue menos represiva y estable que su similar argentina, lo que tiene que ver con el amplio recrudecimiento de los embates sociales, la amplitud de las acciones de la guerrilla urbana y la mayor fragilidad institucional del r\u00e9gimen militar argentino. Y m\u00e1s: al contrario que lo militares brasile\u00f1os, los argentinos no intentaron modernizar el Estado y mejorar la econom\u00eda. Su brutalidad reci\u00e9n se vio interrumpida por el desastre de las Malvinas, que determin\u00f3 una brusca transici\u00f3n a la democracia, con la realizaci\u00f3n de elecciones generales, en 1983. En este \u00ednterin, ambos pa\u00edses sufrieron el fracaso de los planes econ\u00f3micos, lo que gener\u00f3 una sensaci\u00f3n de desaliento o, en el caso argentino, de desesperaci\u00f3n en los a\u00f1os m\u00e1s recientes. Pero actualmente, hay en el imaginario argentino la idea de que los brasile\u00f1os son demasiado grandes, que tienen pretensiones hegem\u00f3nicas en Am\u00e9rica del Sur, dijo Boris Fausto en una entrevista. Era bueno cuando nos desentend\u00edamos solamente sobre qui\u00e9n era mejor: si Pel\u00e9 o Maradona. Sigue el partido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudio compara las historias y las rivalidades entre Brasil y Argentina","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-78674","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78674","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78674"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78674\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78674"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}