{"id":78683,"date":"2005-03-01T00:00:00","date_gmt":"2005-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/03\/01\/las-relaciones-entre-el-bueno-y-el-malo\/"},"modified":"2015-08-28T16:01:25","modified_gmt":"2015-08-28T19:01:25","slug":"las-relaciones-entre-el-bueno-y-el-malo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-relaciones-entre-el-bueno-y-el-malo\/","title":{"rendered":"Las relaciones entre el bueno y el malo"},"content":{"rendered":"<p>Hace alrededor de cuatro a\u00f1os, una serie de muertes ocasionadas por problemas card\u00edacos intrig\u00f3 al equipo de la Unidad de Aterosclerosis del Instituto del Coraz\u00f3n (InCor), dependiente de la Universidad de S\u00e3o Paulo. En todos esos casos, el coraz\u00f3n hab\u00eda cesado de latir porque las arterias que transportan ox\u00edgeno y nutrientes hasta el \u00f3rgano estaban obstruidas por placas de grasa, lo que imped\u00eda el paso de la sangre. Un punto en especial llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los m\u00e9dicos: de las 51 personas que murieron como consecuencia de aterosclerosis &#8220;la acumulaci\u00f3n de grasa en la pared de las arterias&#8221;, 25 no mostraban indicios de una de las principales huellas de este problema, pues los niveles de colesterol en sangren eran los considerados normales. Por eso, el equipo conducido por el cardi\u00f3logo Prot\u00e1sio Lemos da Luz decidi\u00f3 entonces investigar la composici\u00f3n de las placas de aterosclerosis y, al contrario de lo que esperaba, constat\u00f3 que, tanto en pacientes con colesterol alto como en personas con \u00edndices considerados dentro de los niveles normales, la cantidad de grasa en las paredes de las arterias coronarias era la misma.<\/p>\n<p>El resultado de este estudio, encabezado por D\u00e9lio Braz Junior, ayuda a redefinir la importancia de uno de los tests m\u00e1s usados por los m\u00e9dicos para determinar el riesgo de que una persona desarrolle aterosclerosis, la causa m\u00e1s com\u00fan de enfermedades card\u00edacas tales como el infarto, o problemas vasculares, a ejemplo de los accidente cerebrovasculares, que matan anualmente a alrededor de 17 millones de personas en el mundo, 300 mil de las cuales en Brasil. &#8220;La enfermedad se desarrolla independientemente de los niveles de colesterol&#8221;, afirma Braz Junior. Prot\u00e1sio a\u00f1ade: &#8220;La premisa anterior indicaba que, cuanto m\u00e1s elevado era el nivel de colesterol en la sangre, m\u00e1s grasa deber\u00eda haber acumulada en las paredes de las arterias coronarias&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Inflamaci\u00f3n vascular<br \/>\n<\/strong>Pero no fue eso lo que los investigadores encontraron. El trabajo del equipo del InCor sugiere que el colesterol es decisivo en la formaci\u00f3n de la placa, pero existen otros factores que pesan sobre ese proceso. Uno de ellos -poco considerado por los m\u00e9dicos hasta ahora- es la elevada concentraci\u00f3n en sangre de una prote\u00edna llamada homociste\u00edna, que, seg\u00fan el grupo demostr\u00f3, estaba relacionada tambi\u00e9n con el desarrollo de la aterosclerosis. Al analizar a las 236 personas atendidas en el InCor, el cardi\u00f3logo Jos\u00e9 Rocha Faria Neto, actualmente en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Paran\u00e1, verific\u00f3 que el nivel de homociste\u00edna en la sangre era m\u00e1s alto entre los individuos que ten\u00edan placas de grasa en las coronarias que entre aquellos con el coraz\u00f3n sano, como ya hab\u00edan sugerido otras investigaciones.<\/p>\n<p>Faria Neto descubri\u00f3 tambi\u00e9n que, cuanto mayor es la tasa de homociste\u00edna -lo normal es entre 5 y 15 micromoles por litro de sangre- m\u00e1s comprometidas estaban las arterias coronarias. Es que la concentraci\u00f3n elevada de homociste\u00edna altera el endotelio y, consecuentemente, lesiona los vasos sangu\u00edneos, lo que lleva al surgimiento de una inflamaci\u00f3n y promueve la formaci\u00f3n de placas de grasa.<\/p>\n<p>Sin embargo, Prot\u00e1sio advierte: &#8220;\u00c9ste no es un factor de riesgo cl\u00e1sico, pero puede desencadenar o agravar la enfermedad coronaria&#8221;. Con base en dichos resultados, la determinaci\u00f3n de la tasa de homociste\u00edna est\u00e1 comenzando paulatinamente a integrar los ex\u00e1menes cardiovasculares de rutina, junto a los estudios de los niveles sangu\u00edneos de otras prote\u00ednas, como la apolipoprote\u00edna B y la prote\u00edna C reactiva, ambas tambi\u00e9n asociadas a la inflamaci\u00f3n. Sucede que los estudios realizados durante la \u00faltima d\u00e9cada sugieren que una inflamaci\u00f3n diseminada de los vasos sangu\u00edneos acelera la formaci\u00f3n de placas de grasa en la interior de venas y arterias.<\/p>\n<p>El nuevo hallazgo del equipo del InCor reviste tambi\u00e9n importancia pr\u00e1ctica: indica que, de no manifestarse los factores de riesgo t\u00edpicos de la enfermedad, vale la pena verificar en la persona sus niveles de homociste\u00edna. El tratamiento es sencillo: 5 miligramos diarios de una vitamina del complejo B llamada \u00e1cido f\u00f3lico son suficientes como para reducir el \u00edndice de homociste\u00edna, llev\u00e1ndolo a valores pr\u00f3ximos a los normales, y as\u00ed restaurar la capacidad de dilataci\u00f3n de las arterias. Estos descubrimientos llevaron al equipo a reevaluar el peso de los factores de riesgo considerados cl\u00e1sicos para la formaci\u00f3n de las placas grasa -entre ellos, colesterol alto, hipertensi\u00f3n arterial, sedentarismo, tabaquismo, obesidad y diabetes- y a delinear formas no invasivas para detectarlos precozmente, de modo de tratar las enfermedades de las arterias del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;La prevenci\u00f3n de la aterosclerosis se basa en el combate contra estos factores de riesgo. Pero, sucede que el 35% de las personas que padecen enfermedad de las arterias coronarias no presenta ninguno de ellos, por eso precis\u00e1bamos entender cu\u00e1les eran los otros mecanismos implicados&#8221;, explica Prot\u00e1sio, cuyo libro, intitulado Endot\u00e9lio e doen\u00e7as cardiovasculares, escrito junto a Rafael Laurindo y Antonio Carlos Chagas, recibi\u00f3 el Premio Jabuti 2004, instituido por la C\u00e1mara Brasile\u00f1a del Libro, en la categor\u00eda Ciencias Naturales y de la Salud.<\/p>\n<p>Si bien algunos factores se relativizaron, otros ganaron en importancia. La sola disminuci\u00f3n de los niveles de HDL (lipoprote\u00edna de alta densidad) -el buen colesterol, como tambi\u00e9n se lo llama- ya es suficiente como para disparar la se\u00f1al de alarma del organismo e inducir a la formaci\u00f3n de las placas de grasa caracter\u00edsticas de la aterosclerosis. La HDL no participa en el proceso de obstrucci\u00f3n de las arterias y, a decir verdad, protege al coraz\u00f3n contra la enfermedad. En cantidades normales (superiores a 40 miligramos por decilitro de sangre), estas lipoprote\u00ednas impiden la lenta y silenciosa invasi\u00f3n de las grasas, pues extraen el colesterol de la sangre y lo llevan al h\u00edgado, donde se elimina o se reaprovecha. En cantidades reducidas, sin embargo, su efecto protector disminuye, tal como atestigua la investigaci\u00f3n realizada por Carlos Magalh\u00e3es, Antonio Carlos Chagas y Desiderio Favarato, con la coordinaci\u00f3n de Prot\u00e1sio, director de la Unidad de Aterosclerosis del InCor.<\/p>\n<p>Durante seis a\u00f1os y tres meses, 165 personas que sufr\u00edan de obstrucci\u00f3n parcial de las coronarias (insuficiencia coronaria), y que fueron sometidas a la cirug\u00eda en el InCor para la colocaci\u00f3n de by pass, tuvieron seguimiento a cargo del equipo y se las dividi\u00f3 en dos grupos. Lo que diferenciaba a ambos grupos era la tasa de HDL. El colesterol bueno se ubicaba por debajo de 35 miligramos por decilitro (mg\/dL) de sangre en 101 hombres y mujeres, y arriba de ese valor en 64 personas operadas.<\/p>\n<p>Tras ese per\u00edodo, un 20,7% de las personas con HDL inferior a 35 mg\/dL hab\u00eda muerto, ante el 6,25% del segundo grupo. Entre todos los factores de riesgo evaluados -diabetes, hipertensi\u00f3n arterial, triglic\u00e9ridos alterados, tabaquismo y tasa de colesterol-, el nivel bajo de HDL fue el \u00fanico capaz de predecir si una persona con aterosclerosis ten\u00eda mayores o menores probabilidades de sobrevivir. Se\u00f1al de que la HDL, en cantidades reducidas, merec\u00eda una mayor atenci\u00f3n de la que recib\u00eda hasta entonces.<\/p>\n<p><strong>Otro hallazgo<br \/>\n<\/strong>producto de la evaluaci\u00f3n de 494 personas que se sometieron al operativo del InCor- aporta una buena raz\u00f3n para que los m\u00e9dicos revisen sus rutinas en los consultorios y hospitales: la relaci\u00f3n entre triglic\u00e9ridos y HDL. Algunos estudios apuntaban que, cuanto m\u00e1s elevado fuera el nivel de triglic\u00e9ridos, y m\u00e1s reducido el del buen colesterol, mayor ser\u00eda la probabilidad de desarrollar aterosclerosis. Al evaluar a esos 494 pacientes, el equipo de Prot\u00e1sio verific\u00f3 que dicha relaci\u00f3n es eficiente, especialmente para indicar el riesgo de desarrollar la enfermedad precozmente, m\u00e1s o menos a los 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Una relaci\u00f3n peligrosa<br \/>\n<\/strong>La cuenta es sencilla: al dividir los valores considerados normales de triglic\u00e9ridos (150 mg\/dL) por los de HDL (40 mg\/dL) se obtiene el n\u00famero 3,75 -el resultado de dicho c\u00e1lculo es la llamada relaci\u00f3n triglic\u00e9ridos\/ HDL, actualmente empleada en la evaluaci\u00f3n de los pacientes de la Unidad de Aterosclerosis. No es necesario entender matem\u00e1ticas para saber que, cuando la concentraci\u00f3n de triglic\u00e9ridos aumenta o la de HDL disminuye, o ambas al mismo tiempo, el resultado de la divisi\u00f3n tambi\u00e9n sube. Y, junto a \u00e9l, aumenta tambi\u00e9n el riesgo de desarrollar aterosclerosis. Los investigadores del InCor constataron tambi\u00e9n que existe una proporci\u00f3n directa entre la relaci\u00f3n triglic\u00e9ridos\/ HDL y la extensi\u00f3n de la placa de grasa en las arterias del coraz\u00f3n: cuanto mayor es el valor de la relaci\u00f3n, m\u00e1s grave es el da\u00f1o en las coronarias, principalmente entre las personas de menos de 60 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8220;El buen colesterol se habr\u00eda entonces transformado en un villano en esta historia&#8221; A decir verdad, no. Aun en niveles bajos, la HDL sigue extrayendo grasa de la sangre. El problema radica en que se vuelve insuficiente la reuni\u00f3n de sustancias grasas no utilizadas por las c\u00e9lulas para la formaci\u00f3n de hormonas, \u00e1cidos biliares y vitamina D. Y al igual que los alimentos que consumimos, la grasa tambi\u00e9n tiene plazo de vencimiento. Cuando circula durante mucho tiempo por la sangre, envejece y se vuelve m\u00e1s propensa a adherirse a las venas y arterias.<\/p>\n<p><strong>Es una cuesti\u00f3n de nivel<br \/>\n<\/strong>Al notar de qu\u00e9 modo el bajo nivel de HDL fue capaz de interferir en la capacidad de supervivencia de 101 personas sometidas a la intervenci\u00f3n de by pass, una cirug\u00eda destinada a restablecer la irrigaci\u00f3n sangu\u00ednea del coraz\u00f3n, el equipo del InCor formul\u00f3 una nueva hip\u00f3tesis: en bajas cantidades, el colesterol bueno podr\u00eda favorecer el surgimiento de alteraciones en el endotelio y el desarrollo de aterosclerosis. Dicho y hecho. Nuevamente fue posible comprobar que basta simplemente con tener buen colesterol en cuantidades inadecuadas -un problema que sufre entre el 4% y el 8% de la poblaci\u00f3n- para que la enfermedad se desarrolle o su evoluci\u00f3n sea m\u00e1s desfavorable. Y, esta vez, las personas evaluadas no presentaban ning\u00fan otro factor de riesgo asociado a la aterosclerosis.<\/p>\n<p>En su doctorado, Alexandre Benj\u00f3 demuestra que personas con el nivel de HDL por debajo de 40 mg\/dL de sangre presentan menor capacidad de dilataci\u00f3n de los vasos sangu\u00edneos. Utilizando ultrasonido, Bej\u00f3 evalu\u00f3 la variaci\u00f3n en el di\u00e1metro de la arteria del brazo de 30 personas con tasa reducida de buen colesterol y la compar\u00f3 con la de 11 individuos sanos. Constat\u00f3 que la dilataci\u00f3n de la arteria fue inferior a la normal (un 8% \u00f3 m\u00e1s) en 22 de las 30 personas que ten\u00edan el nivel bajo de HDL, se\u00f1al de que el endotelio estaba alterado.<\/p>\n<p>La tasa baja de esta lipoprote\u00edna tambi\u00e9n hace m\u00e1s lenta la remoci\u00f3n de un tipo de grasa conocida por quilomicr\u00f3n -esta part\u00edcula da origen, en parte, al colesterol, y su exceso en la sangre facilita la formaci\u00f3n de las placas caracter\u00edsticas de la aterosclerosis. Para entender este mecanismo, los investigadores introdujeron en el plasma sangu\u00edneo una part\u00edcula artificial de quilomicr\u00f3n, desarrollada por Raul Maranh\u00e3o, jefe del sector de l\u00edpidos del InCor, y observaron el retiro de triglic\u00e9ridos y colesterol.<\/p>\n<p>Frente a la constataci\u00f3n de que la peque\u00f1a cantidad de HDL se asociaba a la alteraci\u00f3n en el endotelio y al retiro m\u00e1s lento de los quilomicrones excedentes en la sangre, decidieron testear un tratamiento a base de una vitamina del complejo B llamada niacina -ya utilizada con el objetivo de aumentar los niveles de buen colesterol, pero sin demasiada comprobaci\u00f3n. Al cabo de tres meses, la mitad de las 22 personas que presentaban bajo nivel de HDL recibi\u00f3 dosis diarias de 1,5 gramos de la vitamina liberada lentamente en el organismo -uno de los efectos indeseables de la terapia actual con niacina, o \u00e1cido nicot\u00ednico, es la tonalidad rojiza de la piel -y la otra mitad fue medicada con placebo.<\/p>\n<p>No hubo mejora en el grupo que recibi\u00f3 placebo, pero la disfunci\u00f3n en el endotelio se corrigi\u00f3 mediante el uso de la niacina, aunque la acci\u00f3n sobre la HDL haya sido m\u00ednima. La vitamina tampoco provoc\u00f3 alteraciones significativas en la remoci\u00f3n de quilomicrones. &#8220;Las personas toman niacina esperando que la HDL suba, no obstante, no existe una demostraci\u00f3n clara de su efecto sobre los vasos sangu\u00edneos&#8221;, comenta Prot\u00e1sio. &#8220;Demostramos que la vitamina mejora la capacidad de dilataci\u00f3n de las arterias, aun sin aumentar la HDL&#8221;. Los resultados no le permiten al equipo afirmar por ahora que la mejora en el funcionamiento del endotelio baste como para reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Pero los investigadores imaginan que, a largo plazo, el efecto ser\u00e1 ben\u00e9fico.<\/p>\n<p>La confirmaci\u00f3n de que los factores de riesgo tradicionales no siempre serv\u00edan como para apuntar los da\u00f1os en las arterias motiv\u00f3 al equipo del InCor a investigar alternativas m\u00e1s eficientes y, de ser posible, menos molestas que la t\u00e9cnica m\u00e1s empleada actualmente: el cateterismo, que consiste en inserir un tubo pl\u00e1stico en el interior del vaso sangu\u00edneo para evaluar su di\u00e1metro. En otro estudio, Paulo Bertini analiz\u00f3 la eficacia de la resonancia magn\u00e9tica para identificar rastros de aterosclerosis en las arterias del coraz\u00f3n. La resonancia, capaz de producir im\u00e1genes de los \u00f3rganos internos del cuerpo sin exponerlo a dosis elevadas de radiaci\u00f3n, no es invasiva y permite medir tanto el calibre interno como el espesor de la pared de las coronarias.<\/p>\n<p>Al comparar las coronarias de siete personas sanas con las de 23 individuos con aterosclerosis, Bertini observ\u00f3 que la pared de las arterias eran mucho m\u00e1s espesas y r\u00edgidas entre los miembros del segundo grupo, tal como revela el estudio que se publicar\u00e1 en el Brazilian Journal of Medical and Biological Research. Y lo m\u00e1s importante: las im\u00e1genes de la resonancia magn\u00e9tica mostraron que esas alteraciones en las paredes del vaso, no siempre identificadas en el cateterismo y en la cinecoronariograf\u00eda, surgen antes incluso de que se formen las placas grasa, y obstruyan el paso de la sangre.<\/p>\n<p>&#8220;Esta t\u00e9cnica puede auxiliar en la identificaci\u00f3n del problema en una fase bastante inicial&#8221;, explica el coordinador del grupo, &#8220;cuando el paciente a\u00fan no presenta s\u00edntomas cl\u00ednicos de insuficiencia coronaria, como por ejemplo el dolor en el pecho&#8221;. En un intento de hallar ex\u00e1menes m\u00e1s eficaces y menos inc\u00f3modos, el equipo del InCor eval\u00faas actualmente la eficiencia de la tomograf\u00eda computada de m\u00faltiples cortes, una t\u00e9cnica capaz de detectar la presencia de calcio en las placas de grasa, una se\u00f1al que indica de que la aterosclerosis ya se ha instalado y est\u00e1 empezando a propagarse. &#8220;La detecci\u00f3n precoz permitir\u00eda detener la evoluci\u00f3n de la aterosclerosis, y evitar sus consecuencias m\u00e1s graves, como el infarto&#8221;, dice Prot\u00e1sio.<\/p>\n<p><strong>La uva y el vino<br \/>\n<\/strong>La m\u00e1s reciente apuesta del equipo del InCor para proteger al coraz\u00f3n es el jugo de uva, rico en flavonoides. Al igual que la niacina, este jugo tambi\u00e9n fue capaz de mejorar la capacidad de dilataci\u00f3n de las arterias. Ya se sab\u00eda que los flavonoides -encontrados en la c\u00e1scara de la uva, en el vino tinto, en el chocolate, en el t\u00e9, en las casta\u00f1as, en frutas y en verduras verde oscuras, como el agri\u00f3n- hacen bien porque favorecen la producci\u00f3n de \u00f3xido n\u00edtrico, que aumenta la dilataci\u00f3n de venas y arterias, y tambi\u00e9n reducen la producci\u00f3n de endotelina, una sustancia existente en el endotelio capaz de disminuir el calibre de los vasos sangu\u00edneos e inducir la formaci\u00f3n de placas de grasa en la pared de las arterias, como detallan Prot\u00e1sio y Silmara Regina Coimbra, en un art\u00edculo publicado en el Brazilian Journal of Medical and Biological Research en septiembre de 2004.<\/p>\n<p>Lo que demostr\u00f3 ahora un estudio llevado adelante por Silmara, comparando la ingesti\u00f3n de vino tinto y jugo de uva, es que el efecto ben\u00e9fico sobre el endotelio se debe a los flavonoides de la propia fruta, y no \u00fanicamente al componente alcoh\u00f3lico de la bebida. La investigadora separ\u00f3 en dos grupos a 16 personas con elevado nivel de colesterol, y sin ning\u00fan otro factor de riesgo. El primer grupo tom\u00f3, en el transcurso de dos semanas, 250 mililitros de vino tinto por d\u00eda. Al cabo de otras dos semanas, durante las cuales no fue sometido a tratamiento, este grupo tom\u00f3 diariamente 500 mililitros de jugo de uva, por otros 14 d\u00edas. Lo propio sucedi\u00f3 con las restantes personas, que empezaron ingiriendo jugo de uva y luego empezaron a consumir vino tinto. En todos los casos, se midi\u00f3 la dilataci\u00f3n de la arteria del brazo mediante ultrasonido.<\/p>\n<p><strong>Funci\u00f3n restaurada<br \/>\n<\/strong>Como resultado de ello, los niveles de colesterol continuaron siendo iguales, pero, aun as\u00ed, la funci\u00f3n del endotelio se restableci\u00f3. &#8220;Este resultado es especialmente relevante para las personas a las cuales se les desaconseja incluso la ingesti\u00f3n moderada de alcohol, como aqu\u00e9llas que sufren arritmia (alteraciones en el ritmo de los latidos del coraz\u00f3n) o insuficiencia card\u00edaca (cuando el coraz\u00f3n pierde la capacidad de bombear sangre eficientemente)&#8221;, afirma Silmara. Debido al corto per\u00edodo de observaci\u00f3n, sin embargo, no deja que el equipo de la Unidad de Aterosclerosis afirme con seguridad si los beneficios perdurar\u00e1n en un futuro. Prot\u00e1sio ya hab\u00eda observado los resultados animadores de la ingesti\u00f3n de jugo de uva y de vino tinto en conejos sometidos a una dieta rica en grasas: por ser herb\u00edvoros, dichos animales no pueden digerir las grasas, que as\u00ed se acumulan f\u00e1cilmente en los vasos sangu\u00edneos. Al cabo de tres meses, la placa de grasa ocupaba el 69% del \u00e1rea total de la arteria aorta de los animales tratados con la dieta grasosa y agua. La placa se extendi\u00f3 por el 47% de la aorta de los conejos que consumieron esa misma comida, y en lugar de agua tomaron jugo de uva. Y fue menor a\u00fan entre los animales que recibieron vino: lleg\u00f3 al 38% del \u00e1rea de ese vaso sangu\u00edneo. Afecto a las soluciones simples y eficientes, el equipo del InCor sigue en su b\u00fasqueda de formas para detectar la aterosclerosis lo m\u00e1s pronto posible, a tiempo como para evitar consecuencias graves, como los infartos.<\/p>\n<p><strong>El\u00a0Proyecto<br \/>\n<\/strong>La acci\u00f3n del vino tinto sobre el sistema nervioso simp\u00e1tico y Evaluaci\u00f3n del papel de la homociste\u00edna como factor de riesgo coronario en una poblaci\u00f3n brasile\u00f1a (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/19186\/acao-do-vinho-tinto-sobre-o-sistema-nervoso-simpatico\/\" target=\"_blank\">03\/09084-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>L\u00ednea Regular de Auxilio a Proyecto de Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Prot\u00e1sio Lemos da Luz &#8211; USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 99.199,31 y R$ 133.354,98<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En cantidades menores, el colesterol bueno pierde su efecto protector","protected":false},"author":188,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[503],"class_list":["post-78683","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/188"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78683"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78683\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78683"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}