{"id":78686,"date":"2005-03-01T00:00:00","date_gmt":"2005-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/03\/01\/rasgos-definidos\/"},"modified":"2015-03-31T13:31:11","modified_gmt":"2015-03-31T16:31:11","slug":"rasgos-definidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/rasgos-definidos\/","title":{"rendered":"Rasgos definidos"},"content":{"rendered":"<p>Por fin se ha vuelto un poco m\u00e1s f\u00e1cil entender c\u00f3mo surgen los tumores malignos de boca, faringe, laringe y tiroides, cuatro formas de c\u00e1ncer que son m\u00e1s frecuentes en los pa\u00edses en desarrollo, como Brasil y la India. Un pormenorizado an\u00e1lisis gen\u00e9tico realizado por 65 cient\u00edficos paulistas revel\u00f3 la existencia de alrededor de 950 genes que, ora m\u00e1s activos que lo normal, ora menos, entorpecen el funcionamiento regular de las c\u00e9lulas, y favorecen la aparici\u00f3n de los mencionados problemas, casi siempre curables si se los detecta en sus fases iniciales. El pr\u00f3ximo paso de dicho estudio, publicado este mes en <em>Cancer Research,<\/em> consistir\u00e1 en verificar el grado de actividad de cada uno de los genes relacionados con esos tumores, que cada a\u00f1o afectan a unas 22 mil personas en el pa\u00eds, y en los casos m\u00e1s graves deforman el rostro y dificultan el habla y la alimentaci\u00f3n (los tumores de cerebro se tratan por separado). Del an\u00e1lisis m\u00e1s minucioso de los genes, que se extender\u00e1 algunos a\u00f1os, podr\u00edan surgir nuevas formas de tratamiento y tests que detecten precozmente los tumores de boca, faringe, laringe y tiroides, que actualmente se detectan \u00fanicamente haciendo an\u00e1lisis cl\u00ednicos.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, grupos de investigaci\u00f3n formados esencialmente por m\u00e9dicos, en tres instituciones brasile\u00f1as y una canadiense, relacionaron el sitio de aparici\u00f3n de los tumores con los h\u00e1bitos y la historia de vida de las personas, poniendo as\u00ed en evidencia las principales razones que derivan en un aumento de la probabilidad de surgimiento de c\u00e1ncer de cabeza y cuello en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, que exhibe uno de los m\u00e1s altos \u00edndices de esos tipos de c\u00e1ncer en el mundo, con alrededor de diez casos de cada 100 mil hombres y tres de cada 100 mil mujeres. Al margen de la, por ahora, incontrolable herencia gen\u00e9tica, que ampl\u00eda de 1,2 a 8,5 veces el riesgo de desarrollar un c\u00e1ncer, dependiendo de la relaci\u00f3n de parentesco y de la ubicaci\u00f3n del tumor, factores relativamente controlables mostraron ser importantes en su calidad de causas de estos problemas. El excederse en la cerveza, en el vino o en bebidas con tenor alcoh\u00f3lico m\u00e1s elevado aumenta entre 2 y 12 veces el riesgo de desarrollar un c\u00e1ncer, espec\u00edficamente en la boca y en la faringe, que se manifiesta bajo la forma de heridas indoloras que no cicatrizan. Estudios recientes dimensionaron los riesgos de c\u00e1ncer, evidentemente m\u00e1s elevados para aquellos que fuman en demas\u00eda, tienen una alimentaci\u00f3n pobre en frutas y legumbres o, sencillamente, aquellos que no se cepillan los dientes al menos una vez por d\u00eda. Son n\u00fameros que preocupan, pero no deben alarmar, pues apuntan probabilidades, no certezas. Quienes consumen bebidas alcoh\u00f3licas o fuman corren mayores riesgos de desarrollar c\u00e1ncer, como as\u00ed tambi\u00e9n una persona que sale a la calle todos los d\u00edas tiene m\u00e1s chances de ser atropellada que otra que se la pasa todo el tiempo dentro de la casa.<\/p>\n<p><strong>Procesamiento<\/strong> &#8211; El an\u00e1lisis gen\u00e9tico es una consecuencia del proyecto Genoma Humano del C\u00e1ncer, financiado por la FAPESP y por el Instituto Ludwig de Investigaciones sobre el C\u00e1ncer. En marzo de 2001, el Genoma C\u00e1ncer ingresaba su \u00faltima etapa, con la publicaci\u00f3n en internet de un banco de datos con 1,2 millones de fragmentos de material gen\u00e9tico de tumores de siete regiones del cuerpo. Una sexta parte de esos fragmentos -\u00f3 213 mil tramos desconectados de ADN- se relacionaba con los c\u00e1nceres de boca, faringe, laringe y tiroides. Era un volumen de informaci\u00f3n 35 veces superior al producido en el mundo hasta ese momento.<\/p>\n<p>&#8220;Ante tanta informaci\u00f3n, decidimos analizar ese rico material antes de que apareciera alg\u00fan grupo del exterior interesado en dichos datos&#8221;, comenta la bi\u00f3loga Eloiza Tajara, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto, quien coordin\u00f3 el estudio en colaboraci\u00f3n con el genetista Emmanuel Dias Neto, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). &#8220;En 2001, cuando trabajaba en el Hospital del C\u00e1ncer, yo pretend\u00eda producir resultados con mayor posibilidad de aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica&#8221;, afirma Dias Neto, uno de los creadores de un m\u00e9todo de secuenciamiento de ADN llamado Orestes, que permite encontrar genes activos, y que demostr\u00f3 ser bastante \u00fatil para seleccionar los genes de dicho estudio. Dias Neto se traslad\u00f3 al Instituto de Psiquiatr\u00eda de la USP al a\u00f1o siguiente, y particip\u00f3 en otras investigaciones, pero no dej\u00f3 de lado el trabajo que hab\u00eda comenzado.<\/p>\n<p>Durante casi tres a\u00f1os, el equipo, bajo su coordinaci\u00f3n, escudri\u00f1\u00f3 los 213 mil fragmentos de ADN de tejidos de la cabeza, el cuello y la tiroides. De ellos, alrededor de 190 mil eran de tumores de boca, faringe, laringe y tiroides, extra\u00eddos por el equipo del cirujano Luiz Paulo Kowalski, del Hospital del C\u00e1ncer A. C. Camargo. A esas muestras de tejidos anormales se les sumaron los 23 mil fragmentos de genes de c\u00e9lulas sanas, que sirvieron como patr\u00f3n de comparaci\u00f3n. Luego de eliminar los tramos de genes repetidos o duplicados, los investigadores llegaron a 4.100 genes activos apenas en esos cuatro tumores. Entre ellos, hay casi 950 genes con alguna nueva forma de alteraci\u00f3n, capaz de modificar el comportamiento de las c\u00e9lulas y hacer que se multipliquen descontroladamente, originando as\u00ed un tumor. Fueron tambi\u00e9n encontrados otros 500 genes de funci\u00f3n desconocida, la mitad de los cuales se ubica en tramos del material gen\u00e9tico donde se cre\u00eda que no hubiera genes.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de dichos 950 genes apuntar\u00e1 cu\u00e1les de ellos son caracter\u00edsticos de determinadas formas de c\u00e1ncer: son los oncogenes, que pueden funcionar como marcadores biol\u00f3gicos de la enfermedad, a ejemplo del gen responsable de la producci\u00f3n del factor relacionado con la zuotina 1 (ZRF1), una prote\u00edna involucrada en el control de la multiplicaci\u00f3n celular. El equipo paulista corrobor\u00f3 que, en general, ese gen es aproximadamente dos veces m\u00e1s abundante en los tumores de boca, y hasta 13 veces en el c\u00e1ncer de laringe, el tubo cartilaginoso que permite el paso del aire a los pulmones. La identificaci\u00f3n de los oncogenes es importante, ya que las prote\u00ednas que \u00e9stos producen, cuando se las encuentra en la sangre, pueden indicar la propagaci\u00f3n del c\u00e1ncer por el cuerpo. Seg\u00fan Dias Neto, de dicho estudio tambi\u00e9n han de emerger genes activos apenas \u00fanicamente en las c\u00e9lulas sanas de dichos \u00f3rganos, que podr\u00edan utilizarse en terapias g\u00e9nicas para combatir los tumores.<\/p>\n<p><strong>H\u00e1bitos y riesgos<\/strong> &#8211; A estos descubrimientos se suman aqu\u00e9llos a los que arribaron los equipos de Kowalski, del Hospital del C\u00e1ncer A. C. Camargo, y el del epidemi\u00f3logo brasile\u00f1o Eduardo Franco, que actualmente trabaja en la Universidad McGill, Canad\u00e1. Luego de entrevistar a 1.568 personas sin c\u00e1ncer y a otras 784 con tumores de cabeza y cuello atendidas en tres capitales brasile\u00f1as -S\u00e3o Paulo, Curitiba y Goi\u00e2nia-, quedaron m\u00e1s claros los factores de riesgo gen\u00e9ticos y ambientales asociados al surgimiento de los tumores de boca, faringe, laringe y tiroides, en particular los de un tipo bastante agresivo: el carcinoma de c\u00e9lulas escamosas, responsable del 90% de los casos de c\u00e1ncer de cabeza y cuello. Los hallazgos -realizados en colaboraci\u00f3n con Benedito Oliveira, del Hospital Erasto Gaertner de Curitiba, y Maria Curado, del Hospital Ara\u00fajo Jorge de Goi\u00e2nia- resultaron en diez art\u00edculos cient\u00edficos publicados durante los \u00faltimos 15 a\u00f1os en revistas internacionales especializadas.<\/p>\n<p>De todos los factores de riesgo evaluados, uno no puede evitarse: la hereditariedad. Quienes tienen un pariente de primer grado -padre, hermanos o hijos- con un tumor maligno en cualquier parte del cuerpo, corren un riesgo entre 1,2 a 2,4 veces mayor de desarrollar c\u00e1ncer de cabeza y cuello. Esta posibilidad var\u00eda bastante, dependiendo de la localizaci\u00f3n del tumor y de la relaci\u00f3n de parentesco: si el familiar tuviera un c\u00e1ncer de cabeza y cuello, el riesgo es 3,7 veces mayor y puede llegar a 8,5 veces en caso de que la persona afectada sea un hermano o una hermana, de acuerdo con un an\u00e1lisis de estos investigadores, publicado en <em>International Journal of Cancer. <\/em><\/p>\n<p>As\u00ed y todo, cabe efectivamente dedicarle una atenci\u00f3n especial a los otros factores, muchas veces controlables. Ingerir cantidades elevadas de alcohol, un h\u00e1bito del 13% de los varones y el 3% de las mujeres en Brasil, aumenta el riesgo de desarrollar c\u00e1ncer, espec\u00edficamente en la boca y en la faringe, posiblemente debido a la acci\u00f3n del propio alcohol o de sus subproductos sobre la capa de c\u00e9lulas que reviste dichos \u00f3rganos. De acuerdo con otro art\u00edculo de este grupo de m\u00e9dicos, publicado en 2001 en <em>Cancer Causes and Control,<\/em> la probabilidad de desarrollar algunos de esos c\u00e1nceres crece al menos 4 veces para quienes beben un vaso de cerveza por semana durante uno y quince a\u00f1os. Ese riesgo es 6 veces mayor para la persona que bebe hasta diez medidas de cacha\u00e7a por semana, \u00f3 10 veces m\u00e1s elevado en quienes, en lugar de cacha\u00e7a, prefieren un buen whisky.<\/p>\n<p>En tanto, la probabilidad de desarrollar un tumor de laringe, que se manifiesta bajo la forma de dolor de garganta y ronquera permanente, se eleva al menos 5 veces en las personas que fuman cualquier tipo de tabaco -un h\u00e1bito de un tercio de la poblaci\u00f3n adulta- y se ubica entre 8 y 11 veces m\u00e1s arriba para los que fuman cigarrillos industrializados, cigarrillos armados o en pipa. Los resultados publicados en 1999 en <em>Epidemiology <\/em>demostraron tambi\u00e9n que ese riesgo disminuye ostensiblemente entre cinco y diez a\u00f1os despu\u00e9s de dejar de fumar (cigarrillos industrializados o armados). Y asociada a los da\u00f1os f\u00edsicos y funcionales surge una complicaci\u00f3n adicional: la baja de la autoestima, que lleva a casi la mitad de las personas portadoras de tumores de cabeza y cuello a sufrir depresiones- y una de cada cien a quitarse su propia vida, siendo as\u00ed \u00e9sta la segunda causa de suicidios entre los afectados de c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Algunos h\u00e1bitos culturales brasile\u00f1os tambi\u00e9n son perjudiciales. El uso de fog\u00f3n de le\u00f1a, a\u00fan com\u00fan en el interior do pa\u00eds, eleva 2,7 veces la probabilidad de que una persona padezca una de esas cuatro formas de c\u00e1ncer, informan los investigadores en <em>International Journal of Epidemiology<\/em>. Sucede que la quema de le\u00f1a o de carb\u00f3n emana gases y part\u00edculas que, seg\u00fan se cree, pueden provocar c\u00e1ncer en quienes los inhalan. \u00cdndices similares se observaron entre las personas que no mantienen una buena higiene bucal. El hecho de no cepillarse los dientes al menos al menos una vez al d\u00eda duplica el riesgo de contraer c\u00e1ncer de lengua, e incrementa 2,4 veces el riesgo de tumor de faringe, el tubo muscular que conecta la boca con el sistema digestivo y la laringe. El uso de dentaduras inadecuadas, que molestan y lastiman las enc\u00edas, multiplica por nueve las chances de contraer c\u00e1ncer de lengua, de acuerdo con el art\u00edculo de <em>Oral Oncology<\/em>.<\/p>\n<p>Y la desinformaci\u00f3n agrava este cuadro, ya de por s\u00ed preocupante. En general, las personas no conocen los s\u00edntomas iniciales del c\u00e1ncer -lesiones en la boca o dolor de garganta persistente- y tardan en consultar al m\u00e9dico o al odont\u00f3logo. Muchos profesionales de la salud, por su parte, demoran alrededor de tres meses para establecer el diagn\u00f3stico. Es mucho tiempo. Esa lentitud, que es la principal raz\u00f3n de lo infructuoso de los tratamientos contra el c\u00e1ncer de cabeza y cuello en el Brasil, produce consecuencias graves: cuando se deriva al paciente al especialista en c\u00e1ncer, su enfermedad ya se encuentra en una fase tan avanzada que no es mucho lo que se pueda hacer.<\/p>\n<p>En un an\u00e1lisis m\u00e1s reciente, publicado en enero de 2004 en <em>Head and Neck<\/em>, el equipo de Kowalski constat\u00f3 que los tratamientos llevados a cabo en el Hospital del C\u00e1ncer de S\u00e3o Paulo son tan eficientes como los aplicados en uno de los m\u00e1s importantes centros de tratamiento del c\u00e1ncer del mundo: el Memorial Sloan Kettering, de Estados Unidos. &#8220;La diferencia radica en que ac\u00e1 las dos terceras partes de las personas llegan al hospital con el tumor en estadio avanzado, mientras que all\u00e1 el diagn\u00f3stico en fase avanzada se efect\u00faa en tan solamente una tercera parte de los pacientes&#8221;, explica Kowalski. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda la soluci\u00f3n? &#8220;Realizar campa\u00f1as p\u00fablicas para alertar a la gente sobre los factores de riesgo asociados a esas formas de c\u00e1ncer, y sobre los s\u00edntomas iniciales de la enfermedad; eso al margen de mejorar la formaci\u00f3n de los m\u00e9dicos y los odont\u00f3logos, por supuesto.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los genes y los h\u00e1bitos culturales tienen efecto sobre el riesgo de surgimiento de tumores de cabeza y cuello","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-78686","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78686"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78686\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78686"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}