{"id":78693,"date":"2005-03-01T00:00:00","date_gmt":"2005-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/03\/01\/el-olimpo-terrestre\/"},"modified":"2016-01-28T17:20:31","modified_gmt":"2016-01-28T19:20:31","slug":"el-olimpo-terrestre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-olimpo-terrestre\/","title":{"rendered":"El olimpo terrestre"},"content":{"rendered":"<p>Cada dos a\u00f1os, la frase de Brecha que dice: &#8220;Desgraciado el pa\u00eds que necesita h\u00e9roes&#8221;, pierde validez. Entre Copas y Olimp\u00edadas, el deporte reina soberano y los atletas se transforman en protagonistas de uno de los mayores espect\u00e1culos sociales del mundo contempor\u00e1neo: se los exhibe en calidad de grandes h\u00e9roes, capaces de proezas imposibles para los comunes mortales, que los ven por televisi\u00f3n. En Brasil, el pa\u00eds del antih\u00e9roe, ese estatuto heroico de los deportistas adquiere ribetes particulares.<\/p>\n<p>&#8220;A los pobres y a los negros, la pr\u00e1ctica deportiva les ha permitido conquistar una libertad que posiblemente en otras actividades no tendr\u00edan. En Brasil, por influencia de los medios de comunicaci\u00f3n, la poblaci\u00f3n pas\u00f3 a creer en la victoria deportiva como una afirmaci\u00f3n de la identidad nacional, de la igualdad o la superioridad ante aquellos que se arrogan para s\u00ed la hegemon\u00eda, por medio la fuerza o por su poder econ\u00f3mico&#8221;, explica K\u00e1tia Rubio, cuya tesis de libre docencia, intitulada Del atleta a la instituci\u00f3n deportiva: el imaginario deportivo brasile\u00f1o (que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP), muestra una radiograf\u00eda del imaginario ol\u00edmpico nacional, con base en las historias de vida de los atletas; seg\u00fan la autora, &#8220;es un mosaico de recuerdos e im\u00e1genes, para llegar a la representaci\u00f3n que la participaci\u00f3n ol\u00edmpica puede tener para un atleta competitivo&#8221;.<\/p>\n<p>Para ello, la investigadora rastre\u00f3 a los ganadores de las 67 preseas ol\u00edmpicas brasile\u00f1as. A la primera de \u00e9stas la conquist\u00f3 en 1920 Guilherme Parense, en Amberes, en la modalidad de tiro. Curiosamente, entre estas medallas, tan s\u00f3lo cinco se ganaron en modalidades colectivas. &#8220;Es una se\u00f1al que indica de qu\u00e9 manera el deporte nacional sobrevive: a costa de esfuerzos individuales, toda vez que el proceso de formaci\u00f3n de equipos es complejo y va m\u00e1s all\u00e1 de la suma de los valores individuales&#8221;, observa K\u00e1tia. &#8220;De all\u00ed la importancia del registro de la memoria individual como forma de preservar no solamente los recuerdos de las conquistas personales, sino tambi\u00e9n, por medio de ellas, recuperar la memoria del deporte brasile\u00f1o&#8221;, eval\u00faa la autora.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, la relaci\u00f3n de Brasil y de los brasile\u00f1os sigui\u00f3 de cerca la trayectoria burguesa del deporte europeo de la era moderna, donde la pr\u00e1ctica deportiva era una actividad de una elite que pod\u00eda darse el lujo de practicar el deporte en forma amateur, una virtud preconizada por el olimpismo naciente del Bar\u00f3n de Coubertin. &#8220;No por casualidad, el primer participante brasile\u00f1o en el Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Internacional, en 1910, fue un diplom\u00e1tico: Raul do Rio Branco (hijo del Bar\u00f3n do Rio Branco), descendiente de la selecta aristocracia brasile\u00f1a, como as\u00ed tambi\u00e9n los atletas que debutaron en los Juegos de Amberes pertenec\u00edan a la burgues\u00eda de los centros urbanos&#8221;, asevera K\u00e1tia. Los hijos de la aristocracia paulista y carioca iban a estudiar a Europa y volv\u00edan &#8220;impregnados&#8221; de deporte europeo, entusiasmo nacional que se sumaba al de los inmigrantes que, en Brasil, reproduc\u00edan la cultura del movimiento de sus pa\u00edses de origen.<\/p>\n<p>Esta cultura preconizaba el deporte como impulso civilizador, aunque en casi todos lo pa\u00edses civilizados su pr\u00e1ctica estuviera asociada a los procesos de afirmaci\u00f3n de la nacionalidad y a la preparaci\u00f3n para la guerra y la defensa del Estado. El Bar\u00f3n de Coubertin pretendi\u00f3 reformular este estado de cosas, creando un olimpismo fundado en la reforma social hecha\u00a0 a partir de la educaci\u00f3n y del deporte, vistos desde una perspectiva pacifista e internacionalista. Pero, como buen hijo del siglo XIX, el incipiente movimiento ol\u00edmpico tra\u00eda aparejadas trampas a la entrada de las masas trabajadoras en los Juegos. El deporte &#8220;noble&#8221; deber\u00eda ser una actividad de pocos, y para pocos.<\/p>\n<p>Las trabas eran el amateurismo (&#8220;la pr\u00e1ctica del deporte por puro placer, sin ganancia material de ninguna naturaleza&#8221;) y el fair play, la caballerosidad deportiva, que imped\u00eda al atleta de ir al l\u00edmite de sus posibilidades en una competencia, todo en nombre del buen tono. &#8220;El amateurismo fue poco a poco cayendo en el olvido como uno de los elementos fundamentales del olimpismo en la d\u00e9cada de 1970, y emergi\u00f3 as\u00ed un movimiento de camuflaje de atletas en su calidad empleados de empresas, para escaparle a la condici\u00f3n de profesionales del deporte. Ese esfuerzo dej\u00f3 su lugar, exitosamente, a los contratos de patrocinio, y entonces empezaron a hacer eclosi\u00f3n otros problemas&#8221;, explica la investigadora.<\/p>\n<p>A partir de 1960, en los Juegos de Roma, los medios de comunicaci\u00f3n ingresaron en los estadios, y el olimpismo desinteresado de Coubertin se transform\u00f3 en un negocio millonario. Si en 1980 las televisoras pagaron 100 millones de d\u00f3lares para la transmisi\u00f3n de los juegos, en 2008 ese valor ascender\u00e1 a 1.700 millones de d\u00f3lares. &#8220;El deporte espect\u00e1culo, mediatizado, representa para la sociedad una especie de blanco de proyecci\u00f3n social, porque los an\u00f3nimos ascienden al estrellato al destacarse en una modalidad, accediendo a contratos millonarios y fama mundial. Muchos muchachos no desean hoy en d\u00eda ser grandes futbolistas, sino ser Ronaldinhos, con sus contratos, sus mujeres y su fama&#8221;, afirma K\u00e1tia. &#8220;Para un individuo habilidoso, el deporte constituye una de las pocas oportunidades de ascenso social en el mundo contempor\u00e1neo&#8221;, eval\u00faa.<\/p>\n<p>En Brasil, para tal fin es preciso superar el dif\u00edcil acceso a los equipos p\u00fablicos y privados, sitios ideales para el desarrollo de las actividades deportivas. &#8220;No es de extra\u00f1arse que, precisamente en el atletismo, modalidad que no requiere de ning\u00fan tipo de equipamiento especial, se concentre el grueso de individuos de origen m\u00e1s pobre, que, a su vez, le ha aportado el mayor n\u00famero de medallas al pa\u00eds&#8221;. La entrada de grandes empresas patrocinadoras expandi\u00f3 la condici\u00f3n de espect\u00e1culo de los juegos y, por estas tierras, fue un modelo r\u00e1pidamente asimilado por el voleibol. &#8220;Para otras modalidades este modelo sigue en busca de f\u00f3rmulas y una identidad propia. Prevalece una pr\u00e1ctica amateur en el gerenciamiento del deporte, lo que lleva a la improvisaci\u00f3n y a creencias fantasiosas en los momentos que preceden a las grandes competencias&#8221;, dice K\u00e1tia. Es otras palabras, le falta al deporte brasile\u00f1o una planificaci\u00f3n de largo plazo, algo fundamental para crear atletas.<\/p>\n<p>Esta falta de organizaci\u00f3n tuvo reflejos durante a\u00f1os en la incapacidad de masificar en el seno de la poblaci\u00f3n el deporte ol\u00edmpico brasile\u00f1o. &#8220;Aunque una modalidad como el b\u00e1squetbol masculino fuese bicampeona mundial en la d\u00e9cada de 1960, ganase tres medallas de bronce ol\u00edmpicas y fuera la segunda en lo que ata\u00f1e a masividad de su pr\u00e1ctica y prestigio en Brasil, las pol\u00edticas institucionales y la incapacidad de gerenciamiento sacaron a la selecci\u00f3n brasile\u00f1a de las dos \u00faltimas ediciones de los Juegos Ol\u00edmpicos&#8221;, observa la investigadora. &#8220;Y esto ahuyenta a los medios, lo que le quita inter\u00e9s a la modalidad, que deja de ser difundida y entonces atrae a menos gente: es una espiral invertida.&#8221;<\/p>\n<p>De este modo, acota K\u00e1tia, el deporte brasile\u00f1o sobrevive m\u00e1s a costa de los esfuerzos individuales que de las pol\u00edticas que fomenten el surgimiento y el sostenimiento de atletas victoriosos. &#8220;Por eso las empresas patrocinadoras son hoy en d\u00eda un mal necesario en el deporte. El problema es hasta qu\u00e9 punto puede llegar esta relaci\u00f3n. Hay casos en los que no est\u00e1 muy claro hasta d\u00f3nde es el dominio del t\u00e9cnico y hasta d\u00f3nde el de la empresa. Asistimos imp\u00e1vidos a la programaci\u00f3n de campeonatos con calendarios y horarios inaceptables desde el punto de vista de la fisiolog\u00eda del atleta, pero altamente rentables para las empresas&#8221;, afirma. &#8220;Es hora de hacer una evaluaci\u00f3n de esta situaci\u00f3n, que no debe ser \u00fanicamente t\u00e9cnica, sino tambi\u00e9n \u00e9tica, sobre el espect\u00e1culo deportivo.&#8221;<\/p>\n<p>En medio de todo esto, el atleta tiene que afrontar, por s\u00ed fuera poco, el estigma de la derrota. &#8220;Pese a ser una de las condiciones del deporte y una situaci\u00f3n inevitable para el deportista, la derrota pas\u00f3 a representar en Occidente el salir de la cima, del lugar de mayor relevancia, de proyecci\u00f3n para otros saltos. Es decir, la derrota es la sombra de la sociedad contempor\u00e1nea&#8221;, asevera. &#8220;Los desdoblamientos de esto se traducen en situaciones extremas, donde logros dignos de nota se deprecian entre aquellos que saben efectivamente cu\u00e1l es su valor. Tal es el caso de las medallas de plata y bronce, que pierden su valor, pues se las considera como derrotas, y no como conquistas. La medalla pasa entonces a ser la afirmaci\u00f3n de la impotencia, aunque sea a decir verdad un privilegio de un grupo sumamente selecto de personas que habitan el planeta&#8221;. Pero todav\u00eda existen los Vanderlei Cordeiro. Para ellos, plata y bronce valen oro.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nDel atleta a la instituci\u00f3n deportiva: el imaginario deportivo brasile\u00f1o\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/7277\/do-atleta-a-instituicao-esportiva-o-imaginario-esportivo-brasileiro\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 01\/14054-8<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>L\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>K\u00e1tia Rubio &#8211; EEFE\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 60.450,03 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio elabora un retrato del imaginario ol\u00edmpico brasile\u00f1o","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-78693","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78693","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78693"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78693\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78693"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}