{"id":78694,"date":"2005-03-01T00:00:00","date_gmt":"2005-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/03\/01\/un-libertario-itinerante\/"},"modified":"2016-01-28T17:21:34","modified_gmt":"2016-01-28T19:21:34","slug":"un-libertario-itinerante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-libertario-itinerante\/","title":{"rendered":"Un libertario itinerante"},"content":{"rendered":"<p>El fil\u00f3sofo Walter Benjamin se empach\u00f3 de hach\u00eds para comprobar si aqu\u00e9lla era la fuente de la genialidad de Baudelaire. Al margen de granjearse una indisposici\u00f3n, descubri\u00f3 que la droga no lo dotaba de ning\u00fan talento. Por estos lares, el genial Lima Barreto (1881-1922) se inundaba de cacha\u00e7a, a punto tal de que, en el tren de la Central do Brasil, importunaba a los pasajeros afirmando que era un gran duque ruso exilado, y que mandar\u00eda a sus enemigos (entre ellos, al exitoso Machado de Assis) a Siberia. Sobrio era capaz de escribir obras maestras, incluso en el ef\u00edmero formato de la cr\u00f3nica, tal como lo muestran los dos tomos de Lima Barreto: toda cr\u00f4nica (Editora Agir), con edici\u00f3n de Beatriz Resende. Es una reuni\u00f3n de sus escritos para diversos &#8220;pasquines&#8221;, que van desde 1890 hasta su muerte, en 1922.<\/p>\n<p>Algo, sin embargo, re\u00fane a ambos escritores. &#8220;En las cr\u00f3nicas de Lima hallamos un registro de la &#8216;historia de los vencidos&#8217;, para usar la expresi\u00f3n de Benjam\u00edn; una historia construida no por las voces oficiales, sino por aquellos que no ten\u00edan voz propia. Son la voz de quienes est\u00e1n al margen: de un miembro de la marginalidad, fuera del eje, del poder. Bagatelas, que forman esta historia de testimonios del cotidiano carioca de los primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica, y referencias a una vida literaria que no consta en las &#8216;historias de la literatura brasile\u00f1a'&#8221;, dice Beatriz. &#8220;Completando lo que ya hab\u00eda hecho con sus novelas, pone la vida de los suburbios, de la clase media baja y de los obreros como tema de sus comentarios diarios, algo que solamente la cr\u00f3nica es capaz de suscitar.&#8221;<\/p>\n<p>En los textos period\u00edsticos pregonar\u00e1 el anarquismo, el bolchevismo, la cr\u00edtica a la -voracidad insaciable de los pol\u00edticos de S\u00e3o Paulo, cuyo desarrollo econ\u00f3mico se rige por la siguiente ley: que los ricos se vuelvan m\u00e1s ricos y los pobres, m\u00e1s pobres-, tal como escribi\u00f3 en una de sus cr\u00f3nicas. Por sobre todas las cosas, ser\u00e1 un pionero: defender\u00e1 el derecho de todos a la ciudadan\u00eda. &#8220;Ten\u00eda gran confianza en los cambios sociales, y una especie de fe en un mundo mejor. No ten\u00eda miedo alguno y no hac\u00eda concesiones a los poderosos; optaba por decir lo que pensaba, relatar lo que ve\u00eda, combatir en pro de los excluidos y darles voz a los marginados&#8221;, explica la organizadora. &#8220;No soy un patriota, y aspiro m\u00e1s bien a un debilitamiento del sentimiento de patria, un sentimiento exclusivista e incluso agresivo, de modo tal de hacer posible el fortalecimiento de uno mayor, que abarcar\u00e1, junto con la Tierra, a toda la especie humana&#8221;, escribe en medio al ufanismo de 1914.<\/p>\n<p>Sintom\u00e1ticamente, aquel hombre que so\u00f1aba con la uni\u00f3n de todos era un paria, y fue tal condici\u00f3n la que lo llev\u00f3 a la cr\u00f3nica. Luego de que espetara a Edmundo Bittencourt, titular del peri\u00f3dico Correio da Manh\u00e3, en Recorda\u00e7\u00f5es do escriv\u00e3o Isa\u00edas Caminha, los grandes diarios cariocas cerraron las puertas a sus textos. &#8220;Tal exclusi\u00f3n, que determinar\u00e1 su vida como cronista, le asegurar\u00e1 a su vez su independencia, con lo cual se convertir\u00e1 en un especial int\u00e9rprete de la ciudad, inmune a la frecuente cooptaci\u00f3n que se daba con los intelectuales&#8221;, explica Beatriz. Le sobrar\u00e1 la prensa alternativa, que le otorgar\u00e1 libertad de forma y contenido. Mientras la Rep\u00fablica rebalsaba de elogios de parte de literatos e intelectuales, Lima, junto a Euclides da Cunha, tuvo el coraje como para erigir una voz disonante: fue el aguafiestas del nuevo r\u00e9gimen. &#8220;Pocas veces la creaci\u00f3n literaria se ha visto tan sujeta a la propia epidermis de la historia tout court&#8221;, apunta Nicolau Sevcenko, uno de los primeros en reconocer el car\u00e1cter de &#8220;misi\u00f3n&#8221; de la obra del escritor.<\/p>\n<p>&#8220;Cabe se\u00f1alar que asumi\u00f3 esa lucha, que hace de la literatura un arma, en tiempos en que sus contempor\u00e1neos no podr\u00edan aceptar a un autor tomado de ese modo por una &#8216;misi\u00f3n&#8217;. Lima confi\u00f3 en el futuro, y as\u00ed, aun 80 a\u00f1os despu\u00e9s de que \u00e9stas se escribieron, la lectura de sus cr\u00f3nicas revela que perduran en R\u00edo y en Brasil varios problemas que \u00e9l mismo apuntara, desde temas tales como el racismo, pasando por el favor como forma de acceso a los puestos pol\u00edticos hasta la violencia cotidiana contra las mujeres&#8221;, recuerda la organizadora. El gran cr\u00edtico de la Rep\u00fablica era, \u00e9l mismo, un republicano de la primera hora y de carn\u00e9. Al fin y al cabo, para Lima el nuevo r\u00e9gimen significar\u00eda la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s igualitaria, que reparar\u00eda los horrores generados por el colonialismo y por la esclavitud imperial. Para \u00e9l, ese movimiento era sin\u00f3nimo de un pa\u00eds con hombres y mujeres en igualdad.<\/p>\n<p>Dolorosamente, Lima descubri\u00f3 que la novedad pol\u00edtica pod\u00eda ser m\u00e1s represiva y reaccionaria que la monarqu\u00eda conservadora y arcaica, de la cual el pa\u00eds se hab\u00eda librado. En particular, odiaba el nacionalismo ufanista y ciego que se apoderaba de los intelectuales de la Primera Rep\u00fablica, y criticaba con vehemencia el patriotismo. En una cr\u00f3nica in\u00e9dita, publicada por primera vez en esta compilaci\u00f3n, que lleva el nombre de A minha Alemanha (escrita en 1919, en la inmediata posguerra), declara: &#8220;No soy nacionalista&#8221;. Frase temeraria para aquellos d\u00edas de entusiasmo. &#8220;Reci\u00e9n ahora, con el debate referente a los peligros del nacionalismo excluyente y del fundamentalismo, podemos comprender por entero esta frase&#8221;, acota Beatriz. &#8220;Alemanes, negros, campesinos, italianos, portugueses, griegos y vagabundos, todos somos hombres y debemos entendernos en la vasta y amplia tierra del Brasil&#8221;, as\u00ed termina la cr\u00f3nica prohibida.<\/p>\n<p>M\u00e1s audaz a\u00fan es otra cr\u00f3nica, escrita en 1918, inspirada en la victoria bolchevique rusa, donde se expresa &#8220;contra la voracidad insaciable de los pol\u00edticos de S\u00e3o Paulo, contra el aumento de impuestos, contra la propiedad inmueble, contra el capital inmovilizado que no aporta\u00a0 a la riqueza del pa\u00eds&#8221;, diciendo estar a favor del &#8220;confisco de bienes de ciertas \u00f3rdenes religiosas, del divorcio y del derecho de las mujeres a disponer soberanamente de sus bienes&#8221;. Al final del texto, otra &#8220;bomba&#8221;: &#8220;\u00a1Ave Rusia!&#8221; Si en las novelas hace una parodia de la historia oficial del momento, en las cr\u00f3nicas, Lima Barreto pretende &#8220;hacer historia&#8221;, cambiar la ciudad y el pa\u00eds. Y tiene el coraje de hacerlo vali\u00e9ndose de un &#8220;g\u00e9nero menor&#8221; como la cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>&#8220;El cronista es un artista perseguido por chronos, acosado por la necesidad de seguir siempre adelante, sin tiempo para quedarse mirando atr\u00e1s. Estas contingencias lo llevan a la opci\u00f3n por una coloquialidad agradable, que hace del lector un c\u00f3mplice. De all\u00ed las imperfecciones, eventuales incorrecciones y la presencia de contradicciones&#8221;, acota Beatriz. Entre ellas, el desprecio por el feminismo y la protesta contra los &#8220;matadores de mujeres&#8221;. En As mulheres na academia, ironiza: &#8220;A esa academia deber\u00edan integrarla \u00fanicamente mujeres. No debe tener m\u00e1s biblioteca, ni archivo, ni cosas por el estilo. Lo que debe haber all\u00ed son joyas engarzadas, alfileres y broches para sobreros. De esta forma, podr\u00eda muy bien aportar al progreso de las letras patrias&#8221;. Las sufragistas y la feminista Bertha Lutz son igualmente v\u00edctimas de su veneno.<\/p>\n<p>El mismo hombre es capaz de hacer una defensa encendida de las mujeres, en una cr\u00f3nica de 1915 en la cual, comentando cr\u00edmenes pasionales acaecidos en la capital federal, intenta -convencer a los hombres de que no tienen sobre las mujeres m\u00e1s dominio que aqu\u00e9l que provenga de la afecci\u00f3n. Dejen que las mujeres amen a su gusto. &#8220;No las maten, \u00a1por el amor de Dios!&#8221;. Son dignas de nota, debido a su curiosidad, sus cr\u00f3nicas en las cuales revela su aversi\u00f3n por el football. &#8220;Lo repito: el papel del football es causar disensiones en el seno de nuestra vida nacional. \u00c9sa es su alta funci\u00f3n social. Los mayores d\u00e9spotas y los m\u00e1s crueles salvajes martirizan, torturan a sus v\u00edctimas, pero al final las matan. Maten de una vez a los de color. Y viva el football, que ha dado tantos hombres eminentes a Brasil. iViva!&#8221;. &#8220;De los principios anarquistas de la juventud, guarda la animosidad contra el football, en aquel momento un deporte de elite, que exclu\u00eda a los negros de sus cuadros o camuflaba el color oscuro con polvo de arroz, y contra el Carnaval, ambas pr\u00e1cticas consideradas &#8216;opios del pueblo'&#8221;, explica Beatriz.<\/p>\n<p>En 1921, yendo a contramano, era antiamericano. &#8220;Otro producto descubierto por el se\u00f1or Hern\u00e1ndez es, como ya dijimos, el chicle o goma de mascar, cuyo consumo se verifica en gran escala en Am\u00e9rica del Norte. Y as\u00ed son las cosas: con el \u00e1rbol que suministra el material para aislar cables submarinos, ganaremos dinero y, por si esto fuera poco, podemos proveerles a los americanos goma para fabricar confites para endulzar su boca y sacarles algo&#8221;. Al final de su vida, se irrit\u00f3 con los modernistas paulistas, a quienes juzgaba como imitadores del futurismo de Marinetti al que, seg\u00fan dec\u00eda, conoc\u00eda de larga data. &#8220;Me mandaron una revista de S\u00e3o Paulo que se llama Klaxon. Al principio, pens\u00e9 que se tratara de una propaganda de alguna marca de autom\u00f3viles. Pero luego que descubr\u00ed que se trataba de una revista de Arte, de Arte trascendente, destinada a revolucionar la literatura nacional y de otros pa\u00edses, incluso Judea y Besarabia&#8221;. En cambio, los modernos se rehusaron a darle un lugar de derecho como modernista.<\/p>\n<p>Pero las iron\u00edas tuvieron un precio alto y humillante, que puede leerse en otro lanzamiento de escritos de Lima, O cemit\u00e9rio dos vivos, de la colecci\u00f3n Biblioteca Invisible, de Editora Planeta, que re\u00fane O di\u00e1rio do hosp\u00edcio, narraci\u00f3n personal\u00edsima de su internaci\u00f3n en una instituci\u00f3n mental, y la novela inconclusa O cemit\u00e9rio dos vivos, iniciada durante su segunda internaci\u00f3n, en la ciudad Natal, en 1919. &#8220;Perfectamente orientado en el tiempo, en el lugar y en el medio, confiesa desde el vamos hacer uso en gran escala del aguardiente; comprende que es un vicio muy prejudicial, sin embargo, pese a sus enormes esfuerzos, no logra dejar la bebida. Es un individuo de cultura intelectual y dice ser escritor: ha publicado cuatro novelas&#8221;, anotan en su historia cl\u00ednica.<\/p>\n<p>Durante tres d\u00edas permaneci\u00f3 recluso en el pabell\u00f3n de los indigentes, con capacidad para 200 internos, pero habitado por el doble. Sufre horrores en manos de los enfermeros. &#8220;Me hizo baldear el balc\u00f3n y lavar el ba\u00f1o, donde me dio un excelente ba\u00f1o de ducha de chicote. Todos est\u00e1bamos desnudos y me dio mucho pudor. Me acord\u00e9 del ba\u00f1o de vapor de Dostoyevsky en Recuerdos de la casa de los muertos. Llor\u00e9, pero me acord\u00e9 de Cervantes y de Dostoyevsky, que peor deben haber sufrido&#8221;. Escribe, entonces en hojas duras, primero sus experiencias biogr\u00e1ficas, y luego una novela. La literatura deja de ser una misi\u00f3n para convertirse en una tabla de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El escribir se transforma en una manera de mantener sano, de no sucumbir ante la humillaci\u00f3n y mantener la ciudadan\u00eda y la identidad de escritor. En la novela, actos fallidos: dos veces al hablar del personaje Vicente Mascarenhas, un empleado p\u00fablico alcoh\u00f3lico y frustrado, usa su propio nombre.\u00a0 Una vez m\u00e1s, Benjam\u00edn y \u00e9l cruzan sus caminos. La narraci\u00f3n pasa a ser vivir la experiencia, una forma de pasar de ser participante a ser observador, sin por ello perder la capacidad de comunicar la Erfahrung. Como observa Arnoni Prado, era el final del &#8220;libertario itinerante que el destino borr\u00f3 bajo la barbarie de los tr\u00f3picos&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de Lima Barreto revelan el poder de an\u00e1lisis del autor","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-78694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78694"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78694\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78694"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=78694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}