{"id":79489,"date":"2005-04-01T00:00:00","date_gmt":"2005-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/04\/01\/por-que-ellas-son-asi\/"},"modified":"2015-03-31T13:01:13","modified_gmt":"2015-03-31T16:01:13","slug":"por-que-ellas-son-asi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/por-que-ellas-son-asi\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 ellas son as\u00ed?"},"content":{"rendered":"<p>La gen\u00e9tica lo ha confirmado: las mujeres son realmente seres especiales. Dos estudios publicados en Nature el 17 de marzo pasado desmenuzan el m\u00e1s intrigante de los cromosomas humanos: el X, ahora visto como una de las claves para entender la evoluci\u00f3n de la especie humana, demostrando por qu\u00e9 somos distintos que los otros primates, y los contrastes entre hombres y mujeres, que no se restringen a las hormonas sexuales. Las mujeres tienen dos X, mientras que los hombres cargan un X y un Y. Las consecuencias de esto son tr\u00e1gicas: cualquier defecto en los genes del X se vuelve m\u00e1s evidente en los hombres, ya que el Y no carga una copia como para compensar la falla. En las mujeres, una de las copias del X es silenciada, aunque no enteramente. Uno de los estudios de Nature, coordinado por Laura Carrel, de la Universidad del Estado de Pensilvania, Estados Unidos, demostr\u00f3 que el 15% de los genes escapa de la desactivaci\u00f3n y el 10% est\u00e1 inactivo en algunos X y en otros no, lo que indica que las mujeres pueden presentar patrones distintos de expresi\u00f3n g\u00e9nica y la desactivaci\u00f3n del X explica tambi\u00e9n por qu\u00e9 algunas gatas tienen pelos de tres colores. Por otra parte, Mark Ross, del Wellcome Trust Sanger Institute de Inglaterra, secuenci\u00f3 el 99,3% de las zonas g\u00e9nicas del X, y arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que, tanto el X como el, Y derivaron de un par de cromosomas no sexuales, hace alrededor de 300 millones de a\u00f1os. Al margen de definir las diferencias sexuales, los 1.098 genes del X est\u00e1n asociados al 10% de las 221 enfermedades mentales de origen gen\u00e9tico y participan en la producci\u00f3n de prote\u00ednas importantes para el funcionamiento del cerebro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 ellas son as\u00ed?","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[191],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-79489","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnociencia-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79489","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79489"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79489\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79489"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79489"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79489"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=79489"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}