{"id":79536,"date":"2005-04-01T00:00:00","date_gmt":"2005-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/04\/01\/firma-molecular\/"},"modified":"2015-03-30T18:11:09","modified_gmt":"2015-03-30T21:11:09","slug":"firma-molecular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/firma-molecular\/","title":{"rendered":"Firma molecular"},"content":{"rendered":"<p>En el supermercado no hay producto que no tenga su c\u00f3digo de barras, una forma de identificar compuesta a decir verdad por una combinaci\u00f3n de 11 d\u00edgitos. Pero, cada variedad de mercader\u00eda presenta una secuencia num\u00e9rica espec\u00edfica, \u00fanica y diferente que la que se encuentras en todas las dem\u00e1s. Dos tipos de art\u00edculos, por m\u00e1s parecidos que sean, ostentan series diferentes de cifras. El sistema reconoce, con precisi\u00f3n y r\u00e1pidamente, cualquier g\u00e9nero de producto presente en el local. En la naturales no hay ning\u00fan animal que no porte el gen citrocromo C Oxidasa I (COI), uno de los m\u00e1s estudiados por la gen\u00e9tica y localizado en el genoma de la mitocondria, la central energ\u00e9tica de las c\u00e9lulas. Sin embargo, seg\u00fan algunos bi\u00f3logos, cada especie tiene un peque\u00f1o fragmento del COI caracter\u00edstico, particular y diferente del existente en todas las otras. Dos variedades de organismo, aunque sean sumamente parecidas, poseen en ese gen distintas secuencias de nucle\u00f3tidos, las unidades qu\u00edmicas que componen el ADN. Tal fragmento del COI, de alrededor de 650 nucle\u00f3tidos, seg\u00fan dicen estos investigadores, contiene la firma molecular de cada especie y puede ser la base para la creaci\u00f3n de los c\u00f3digos de barras de la vida: un sistema r\u00e1pido, preciso y (relativamente) barato de identificar especies en gran escala, sobre todo de animales.<\/p>\n<p>La idea de implementar la taxonom\u00eda gen\u00e9tica fue planteada hace alrededor de dos a\u00f1os por el bi\u00f3logo Paul Hebert, de la Universidad de Guelph, Canad\u00e1. Desde entonces, la nueva forma de caracterizar y catalogar a los organismos est\u00e1 granje\u00e1ndose adeptos en el seno de la comunidad cient\u00edfica. En febrero, el Museo de Historia Natural de Londres fue sede de la primera conferencia internacional organizada por el Consorcio para los C\u00f3digo de Barras de la Vida, creado el a\u00f1o pasado con el objetivo difundir dicha metodolog\u00eda. Alrededor de 200 investigadores de museos, zool\u00f3gicos, herbarios, universidades e instituciones de investigaci\u00f3n de los cinco continentes, Brasil incluido, participaron de este evento. El encuentro sirvi\u00f3 para impulsar dos proyectos internacionales de peso para los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os: la iniciativa que determinar\u00e1 la firma gen\u00e9tica de las 10 mil especies de aves conocidas en el planeta y el esfuerzo tendiente a determinar los c\u00f3digos de barras de la vida de 23 mil especies de peces, 15 mil del mar y 8 mil de agua dulce. Existen tambi\u00e9n iniciativas locales, como el proyecto de caracterizaci\u00f3n gen\u00e9tica de las especies de \u00e1rboles de Costa Rica. Estimamos que costar\u00eda alrededor de mil millones de d\u00f3lares implementar una biblioteca digital con los c\u00f3digos de barras de los 10 millones de especies animales que existir\u00edan, de las que actualmente conocemos tan s\u00f3lo un 10%, afirma Hebert. Ser\u00eda prematuro estimar los costos de montaje de un sistema similar con datos de organismos de otros reinos.<\/p>\n<p>Pese a que forma parte del Consorcio para los C\u00f3digos de Barras de la Vida, Brasil no est\u00e1 a\u00fan formalmente comprometido en ning\u00fan proyecto de gran escala que emplee la taxonom\u00eda molecular. Tenemos solamente iniciativas puntuales, como los estudios que hacemos en nuestro laboratorio con murci\u00e9lagos y p\u00e1jaros brasile\u00f1os, comenta el genetista Fabr\u00edcio Santos, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), que integra el consorcio y estuvo presente en la conferencia de Londres. Pero necesitamos contar con una red nacional, como ocurri\u00f3 en los proyectos Genoma, que promueva la participaci\u00f3n de varias instituciones en trabajos m\u00e1s abarcadores, sobre ciertos grupos de animales, plantas y microorganismos.<\/p>\n<p><strong>Aves y mariposas<br \/>\n<\/strong>La genetista Ana Maria de Lima Azeredo Espin, directora del Centro de Biolog\u00eda Molecular e Ingenier\u00eda Gen\u00e9tica de la Universidad Estadual de Campinas (CBMEG\/ Unicamp), que tambi\u00e9n asisti\u00f3 al encuentro que se hizo en Inglaterra, es igualmente favorable a la formulaci\u00f3n de iniciativas en el \u00e1rea de taxonom\u00eda molecular. Estamos pensando en idear un proyecto que emplee el c\u00f3digo de barras de ADN,\u00a0 a lo mejor dentro del programa Biota-FAPESP, dice Ana Maria, quien se vale de dicha t\u00e9cnica en sus estudios\u00a0 gen\u00e9tico-evolutivos con especies de moscas.<\/p>\n<p>La nueva metodolog\u00eda es \u00fatil en dos grandes frentes: para generar una firma molecular de animales ya identificados por la ciencia y para descubrir nuevas especies, que no han sido hasta ahora clasificadas por la taxonom\u00eda tradicional. En un estudio publicado en octubre pasado en la revista cient\u00edfica PLoS Biology, Hebert y colegas canadienses y estadounidense demostraron que el secuenciamiento de tan solamente 648 nucle\u00f3tidos del gen COI fue suficiente como para distinguir correctamente 260 especies conocidas de aves de Norteam\u00e9rica. Cada animal ten\u00eda un c\u00f3digo de barras propio en el ADN mitocondrial, diferente de la secuencia hallada en los otros. Las diferencias en la regi\u00f3n analizada del gen COI eran 18 veces mayores entre aves de dos especies pr\u00f3ximas que entre dos ejemplares de la misma especie. Es una evidencia de que, con la informaci\u00f3n gen\u00e9tica \u00fanicamente, es decir, sin tener que recurrir a datos anat\u00f3micos y ambientales, era posible diferenciar a todas las especies. Tambi\u00e9n en octubre, en un art\u00edculo publicado en la revista estadounidenses Proceedings of the National Academy of Sciences, Hebert y Daniel Janzen, de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, presentaron diez nuevas especies de mariposas tropicales, todas derivadas de la Astraptes fulgerator. En este caso, los cient\u00edficos emplearon informaciones generadas mediante el empleo de la t\u00e9cnica del c\u00f3digo de barras de ADN para confirmar una antigua presunci\u00f3n, basada en a\u00f1os de estudios de campo con esa mariposa en Costa Rica: que la A. fulgerator no era una sola especie, sino un complejo de al menos una decena de especies ocultas. Aunque generan mariposas adultas pr\u00e1cticamente id\u00e9nticas, cada especie exhibe colores y rasgos f\u00edsicos distintos en su forma larvaria y se alimenta de distintas plantas al margen de presentar una secuencia particular en el gen COI, obviamente.<\/p>\n<p>Algunos bi\u00f3logos, acostumbrados a clasificar a los organismos mediante la comparaci\u00f3n de rasgos anat\u00f3micos y el estudio de h\u00e1bitats, desde\u00f1an el abordaje molecular. Y lo cuestionan: \u00bfc\u00f3mo puede ser que un fragmento de un \u00fanico gen pueda identificar a todos los animales? A expensas de esta cr\u00edtica, la nueva t\u00e9cnica no surgi\u00f3 para combatir a la taxonom\u00eda convencional. Al contrario. Surge como una herramienta para dinamizar el trabajo de los profesionales de la clasificaci\u00f3n de especies. El c\u00f3digo de barras no ocupar\u00e1 el lugar de la taxonom\u00eda cl\u00e1sica, explica Santos. Es meramente la incorporaci\u00f3n de m\u00e1s informaci\u00f3n taxon\u00f3mica, pero bajo la forma de caracteres de ADN. Como toda t\u00e9cnica, tiene sus limitaciones. El gen COI, por ejemplo, puede no ser el mejor para identificar a algunos animales. En el caso de las plantas, existe casi un consenso en el sentido de que un gen del cloroplasto, la organela encargada de efectuar la fotos\u00edntesis, debe ser ungido como firma molecular de los vegetales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Crean una metodolog\u00eda que emplea un peque\u00f1o fragmento de ADN para identificar especies animales","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-79536","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79536"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79536\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79536"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79536"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=79536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}