{"id":79544,"date":"2005-04-01T00:00:00","date_gmt":"2005-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/04\/01\/el-noveno-arte\/"},"modified":"2016-01-28T17:19:23","modified_gmt":"2016-01-28T19:19:23","slug":"el-noveno-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-noveno-arte\/","title":{"rendered":"El noveno arte"},"content":{"rendered":"<p>Ya pas\u00f3 aquel tiempo en que las madres gritaban, no sin una cierta cuota de raz\u00f3n: \u00a1Ni\u00f1o, deja ya de historietas y ponte a estudiar! Hoy en d\u00eda ambas actividades est\u00e1n juntas, y van a la universidad. El c\u00f3mic es demasiado importante como para se lo deje a merced de las circunstancias. Desgraciadamente, durante mucho tiempo influyentes sectores de la sociedad consideraron que las historietas eran material de segunda o tercera categor\u00eda, afirma Waldomiro Vergueiro, docente de la Escuela de Comunicaci\u00f3n y Artes (ECA) y coordinador del N\u00facleo de Investigaciones de la Historieta (NPHQ, por su sigla en portugu\u00e9s), de la USP. Confiando en el valor del noveno arte, y contando para ello con el apoyo de la FAPESP, Nogueira desarroll\u00f3 el proyecto Directorio general del c\u00f3mic en Brasil, que puso en internet (<a href=\"http:\/\/www.eca.usp.br\/agaque\">www.eca.usp.br\/agaque<\/a>) un cat\u00e1logo con todos los t\u00edtulos de historietas publicados en el pa\u00eds. Este proyecto tiene por objeto la preservaci\u00f3n de la memoria del c\u00f3mic nacional.<\/p>\n<p>El desinter\u00e9s por las revistitas requiere alguna explicaci\u00f3n, pues, \u00bfc\u00f3mo menoscabar a un medio que en los a\u00f1os 1960 llegaba a vender la astron\u00f3mica cifra de 240 millones de ejemplares anuales, en un pa\u00eds cuya poblaci\u00f3n no superaba los 55 millones de habitantes?. De los cuatro mayores empresarios de la prensa brasile\u00f1a del siglo XX, tres se iniciaron en el segmento de revistas como editores de c\u00f3mic: Roberto Marinho, Adolfo Aizen y Victor Civita (editorial Abril naci\u00f3 en 1950, con una historieta, O raio vermelho, y posteriormente tom\u00f3 por asalto el mercado con el pato Donald). El actual megaconglomerado editorial Record, de Alfredo Machado, empez\u00f3 como el primer distribuidor de historietas de Brasil. Estos empresarios erigieron sus imperios editoriales apoyados en el rentable negocio de las vi\u00f1etas, cuyas ventas impulsaron sus negocios, afirma Gon\u00e7alo Junior, autor de A guerra dos gibis [La guerra de las historietas](Companhia das Letras, 448 p\u00e1gs., R$ 52), una historia del impacto de la llegada del c\u00f3mic al pa\u00eds.<\/p>\n<p>Y vaya estruendo. En 30 a\u00f1os, las historietas dieron imulso a la prensa nacional y movilizaron, ya sea favor o en contra, a las mayores figuras da \u00e9poca, incluidos los presidentes Get\u00falio Vargas, Juscelino Kubitschek, J\u00e2nio Quadros, Jo\u00e3o Goulart y Castello Branco, como as\u00ed tambi\u00e9n a Carlos Lacerda (enemigo de los cuadritos que, seg\u00fan dec\u00eda, ten\u00edan el poder de corromper a los j\u00f3venes y llevarlos al comunismo), Gilberto Freyre (un fervoroso defensor que, como diputado, intent\u00f3 convencer al Congreso a editar la ya promulgada Constituci\u00f3n en una versi\u00f3n en vi\u00f1etas), Jorge Amado (que atribuy\u00f3 su popularidad a las versiones en c\u00f3mic de sus primeros libros), y los periodistas Samuel Wainer y Orlando Dantas (cuyas cruzadas morales contra las revistitas escond\u00edan una disputa de mercado con Marinho).<\/p>\n<p>Pese al prejuicio que sufrieron, los cuadritos pueden haber surgido en Brasil en 1869, con As aventuras de Nh\u00f4 Quim, de \u00c2ngelo Agostini. Es decir, 30 a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n en Estados Unidos de Yellow Kid, considerada por muchos la historieta pionera. Agostini, por cierto, est\u00e1 de regreso con la reedici\u00f3n en facs\u00edmile de su cr\u00edtica ilustrada al provincianismo paulista, Diabo coxo, publicada por Edusp (216 p\u00e1gs., R$ 65), y recuperada por dos docentes de la USP, Ana Maria Camargo y Luiz Cagnin. Sin embargo, pese al \u00e9xito en el exterior, las historietas no suscitaron el inter\u00e9s de los editores brasile\u00f1os durante d\u00e9cadas, hasta que, en 1934, Adolfo Aizen, periodista de O Globo, diario de Roberto Marinho, en viaje a Estados Unidos vio el \u00e9xito de los suplementos diarios (el femenino, el deportivo, el infantil, etc.) de los peri\u00f3dicos norteamericanos, y quiso repetir la f\u00f3rmula en su peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Pero se depar\u00f3 con el desinter\u00e9s del due\u00f1o, que lo llev\u00f3 a consultar a la competencia con miras a poner en pr\u00e1ctica su idea. El resultado fue que el pico de ventas del peri\u00f3dico se registraba el d\u00eda que sal\u00edan las mentadas historietas; reproducciones de las tiras americanas. Era el silencioso comienzo de la guerra de las historietas, pues Marinho se dio cuenta de su error y reaccion\u00f3 lanzando poco despu\u00e9s, O Globo Juvenil, una imitaci\u00f3n del suplemento de Aizen. A prop\u00f3sito, \u00e9ste era editado por Nelson Rodrigues, quien, sin saber ingl\u00e9s, observaba el dibujo y rellenaba los globitos con sus textos. Sin embargo, no dej\u00f3 las cosas as\u00ed y aport\u00f3 otra novedad: los comic books, en formato de revistitas, una innovaci\u00f3n que Marinho tambi\u00e9n copi\u00f3 con Gibi (palabra sin\u00f3nima de gur\u00ed travieso). Nuevos enemigos entraron entonces en el campo de batalla: al ver el potencial de las revistas, Assis Chateaubriand hizo la suya: O Guri, donde lanz\u00f3 al Capit\u00e3o Am\u00e9rica y al Hombre-Morcego, alias vern\u00e1culo de Batman (poco antes, Aizen hab\u00eda lanzado al Super-Hombre).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Gon\u00e7alo, con el \u00e9xito llegaron tambi\u00e9n los oportunistas, disfrazados de moralistas. Los primeros ataques al c\u00f3mic, escribe, fueron proferidos por sacerdotes que, siendo italianos en su mayor\u00eda, rezaban seg\u00fan los preceptos de Mussolini, un ferviente opositor a las historietas que, bramaba, desnacionalizaban a la juventud. Poco a poco, el tono de censura fue elev\u00e1ndose en volumen y en poder pol\u00edtico: en 1946, Carlos Lacerda, en medio a un discurso, defini\u00f3 a las historietas como un veneno importado para los ni\u00f1os, ya que, seg\u00fan \u00e9l, se hab\u00eda multiplicado el n\u00famero de escritores comunistas de c\u00f3mics. Poco antes, en 1944, el Instituto Nacional de Estudios Pedag\u00f3gicos del Ministerio de Educaci\u00f3n hab\u00eda dado a conocer un estudio que acusaba a las vi\u00f1etas de causar pereza mental y de quitarle est\u00edmulo al aprendizaje y a la lectura de libros. Por eso, en todo el pa\u00eds, colegios y parroquias organizaron monumentales hogueras para quemar revistitas, comenta Gon\u00e7alo. La fobia contra las historietas lleg\u00f3 incluso a generar un proyecto de ley en 1949, de autor\u00eda del en ese entonces edil J\u00e2nio Quadros, para impedir que las lecturas atentatorias contra las buenas costumbres se expusieran en los kioscos de diarios y revista y en las librer\u00edas. La cosa era Quadros versus cuadritos.<\/p>\n<p>Hasta se lleg\u00f3 a pensar en una enmienda constitucional que combatiera los excesos de las editoriales de historietas. Lacerda, aunque posicion\u00e1ndose reacio a tal medida, las atac\u00f3 con m\u00e1s fuerza a\u00fan: La idea de estas revistas es que el delito sea una condici\u00f3n normal de la vida. Hay all\u00ed una idea de que la vida transcurre en un plano superior a todas las contingencias humanas y, al mismo tempo, ignorando todas las omnipotencias divinas. Dios no admite superhombres, supermonos o super Robertos Marinhos. La pelea recrudec\u00eda. Orlando Dantas, de O Diario de Not\u00edcias, y Samuel Wainer, de \u00daltima Hora, dedicaron varias p\u00e1ginas a mostrar que las vi\u00f1etas eran f\u00e1bricas de delincuentes juveniles y las revistitas verdaderos manuales delictivos. Debido a una desavenencia entre Marinho y Dantas por el liderazgo del mercado de diarios, se institucionaliz\u00f3 la represi\u00f3n del c\u00f3mic en Brasil. No creo que los padres y los docentes hubieran logrado hacer tanto barullo y presi\u00f3n si los adversarios de Marinho no lo hubieran atacado a causa de sus revistas de historietas.<\/p>\n<p>Un art\u00edculo de la \u00e9poca contaba de qu\u00e9 manera en un reformatorio, le ofrecieron a Lilico, un adolescente negro, conocido como el terror de los suburbios, los libros de Monteiro Lobato.Eso es cosa de chicos. Yo quiero historietas, quiero O Guri. Quiero algo con tiros y pu\u00f1aladas, habr\u00eda respondido el muchacho, seg\u00fan se afirmaba en el art\u00edculo. El actual prejuicio contra el c\u00f3mic es una herencia maldita de esos tiempos. A\u00fan hoy en d\u00eda es muy grande, incluso en las facultades de comunicaci\u00f3n, se lamenta Gon\u00e7alo. Despu\u00e9s de los moralistas, las vi\u00f1etas sufrieron el ataque nacionalista. Em 1961, los historietistas nacionales, entre ellos Ziraldo, autor de Perer\u00ea, y Mauricio de Sousa, el padre de M\u00f4nica, le exigieron al gobierno una ley de nacionalizaci\u00f3n de las historietas, que inclu\u00eda una reserva de mercado del 70% para los brasile\u00f1os. El primero en abrazar esta causa fue Leonel Brizola, en ese entonces gobernador de R\u00edo Grande do Sul, que subsidi\u00f3 historietas nacionales. Parte de los textos de las revistas era panfletista y comprometida con las ideas nacionalistas de Brizola.<\/p>\n<p>En 1963, Goulart promulg\u00f3 un decreto con fuerza de ley que disciplinaba la producci\u00f3n de revistas de vi\u00f1etas en el pa\u00eds, un acto confirmado por los militares en 1966, pero que jam\u00e1s se aplic\u00f3. Los artistas nacionales tambi\u00e9n quisieron crear en su asociaci\u00f3n un departamento de censura a los c\u00f3mics americanos, revela Gon\u00e7alo. Entre los censores estaba Ziraldo, tan combatido durante la dictadura. Todo fue fruto de una falta de visi\u00f3n profesional que permanece hoy en d\u00eda entre nosotros. Hay quienes a\u00fan ahora digan que los syndicates dominan el mercado y asfixian a nuestros pobres artistas. Ahora bien, han desaparecido del mercado pero no por ello la situaci\u00f3n es buena. El c\u00f3mic atraviesa su peor momento en m\u00e1s de un siglo de historia, asevera. En los a\u00f1os 1970, aquella revista que vendiera menos de 200 mil ejemplares desaparec\u00eda. En los a\u00f1os 1990, la l\u00ednea roja se ubicaba en los 55 mil, y ahora las editoriales imprimen entre 2 mil y 5 mil.<\/p>\n<p>Gon\u00e7alo lamenta aquello que define como la soberbia de muchos historietistas nacionales, que esconden sus deficiencias, solapadas en una supuesta amenaza extranjera. Desprecian la calidad de los libretos y no buscan medios profesionales de producci\u00f3n. Seguimos siendo amateurs, provincianos. Si bien el mentado imperialismo de las vi\u00f1etas es dudoso, hay para el autor algo que es inobjetable: Los c\u00f3mics fueron muy importantes en la difusi\u00f3n de la cultura norteamericana en el pa\u00eds. Nuestros chicos crecieron leyendo historietas norteamericanas. Y quiz\u00e1s tambi\u00e9n hayan adquirido otros vicios. Selma Regina Oliveira, de la Facultad de Comunicaci\u00f3n de la Universidad de Brasilia (UnB), sostiene en su tesis doctoral, intitulada Mujer al cuadrado, que las vi\u00f1etas americanas ayudaron a reforzar estereotipos sexistas, al mostrar muchachas indefensas y virginales, siempre precisando la ayuda de los superh\u00e9roes, a su vez hombres fuertes, dioses perfectos. Hasta las villanas fascinantes, como Gat\u00fabela, dice, dependen al fin y al cabo de un Batman para salir de sus fechor\u00edas. La mujer mala de los cuadritos es m\u00e1s instigadora que la buenita, pero es el hombre quien siempre tiene la \u00faltima palabra, acota la investigadora. Hay muchos globitos por descifrarse todav\u00eda, y al contrario de lo que mam\u00e1 nos dec\u00eda, parece que ha llegado la hora de agarrar las revisititas y estudiar.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Directorio general de historietas de Brasil\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/6261\/diretorio-geral-das-historias-em-quadrinhos-do-brasil\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 02\/03067-4<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>L\u00ednea Regular de Auxilio a la Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Waldomiro de Castro Vergueiro &#8211; ECA\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 5.988,00 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigaciones muestran la vigencia del c\u00f3mic en Brasil","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-79544","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79544","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79544"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79544\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79544"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79544"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79544"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=79544"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}