{"id":79999,"date":"2004-07-01T00:00:00","date_gmt":"2004-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2004\/07\/01\/los-sobrevivientes-del-caribe\/"},"modified":"2015-04-01T14:31:54","modified_gmt":"2015-04-01T17:31:54","slug":"los-sobrevivientes-del-caribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-sobrevivientes-del-caribe\/","title":{"rendered":"Los sobrevivientes del Caribe"},"content":{"rendered":"<p>A simple vista, los solenodones ?mam\u00edferos de aspecto primitivo, parecidos a las zarig\u00fceyas y que pesan a lo sumo un kilo? parecen seres fr\u00e1giles. Pero una larga historia prueba precisamente lo contrario: al menos dos especies de dicho grupo de animales probablemente sobrevivieron a las profundas transformaciones clim\u00e1ticas por las cuales pas\u00f3 la Tierra hace 65 millones de a\u00f1os, al final de la era Mesozoica, causadas al menos en parte por el impacto de un asteroide.<\/p>\n<p>Algunos grupos de mam\u00edferos no fueron diezmados por la cat\u00e1strofe que result\u00f3 en la extinci\u00f3n los grandes reptiles, como los dinosaurios. &#8220;Los solenodones fueron posiblemente los \u00fanicos mam\u00edferos que sobrevivieron en la regi\u00f3n del Caribe, donde habr\u00eda ca\u00eddo el asteroide, causando efectos m\u00e1s violentos que en cualquier otro lugar&#8221;, explica Eduardo Eizirik, investigador del Centro de Biolog\u00eda Gen\u00f3mica y Molecular de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica (PUC) de R\u00edo Grande do Sul y uno de los autores de un estudio sobre estos animales publicado en la edici\u00f3n del 10 de junio de la revista\u00a0<em>Nature<\/em>\u00a0.<\/p>\n<p>Eizirik, junta con un equipo del Instituto Nacional del C\u00e1ncer de Estados Unidos, extrajo muestras de sangre y de tejidos de dos especies actuales de solenodones, una de la isla de Cuba (<em>Solenodon cubanus<\/em>) y la otra de la Hispaniola (<em>S. paradoxus<\/em>), para descubrir c\u00f3mo se originaron y evolucionaron.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis de ADN indicaron que esos animales emparentados con las musara\u00f1as, los topos y los erizos europeos se separaron de sus parientes actuales m\u00e1s cercanos hace alrededor de 76 millones de a\u00f1os, &#8220;antes por lo tanto de la extinci\u00f3n masiva que signific\u00f3 el final de la era Mesozoica&#8221;, observa el bi\u00f3logo de la PUC. No se sabe con certeza c\u00f3mo sobrevivieron.<\/p>\n<p>&#8220;Solo se puede especular, con base en algunas caracter\u00edsticas de la historia de vida de esos animales&#8221;, dice Eizirik. El hecho de que vivan en bosques monta\u00f1osos, a altitudes de hasta dos mil metros, les habr\u00eda permitido a los solenodones escapar de los maremotos y del ahogamiento cuando se elev\u00f3 el nivel del mar.<\/p>\n<p>Otra ventaja: estos animales cavan fosos y t\u00faneles subterr\u00e1neos, y se alimentan de insectos y otros invertebrados. &#8220;Estos factores pueden haber contribuido para que se mantuvieran a resguardo de las inclemencias clim\u00e1ticas y continuasen hallando alimentos&#8221;, dice. Con todo, en la actualidad los animales que sobrevivieron al cataclismo, que mantienen h\u00e1bitos similares a los de los mam\u00edferos primitivos, son cazados y ceden terreno a la actividad humana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los sobrevivientes del Caribe","protected":false},"author":475,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[191],"tags":[],"coauthors":[785],"class_list":["post-79999","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnociencia-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79999","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/475"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79999"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79999\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79999"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79999"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79999"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=79999"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}