{"id":80294,"date":"2005-05-01T00:00:00","date_gmt":"2005-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/05\/01\/en-el-nombre-de-dios\/"},"modified":"2015-03-27T18:02:49","modified_gmt":"2015-03-27T21:02:49","slug":"en-el-nombre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-el-nombre-de-dios\/","title":{"rendered":"En el nombre de Dios"},"content":{"rendered":"<p>Se sientan en el trono de San Pedro, pero sus preocupaciones apuntan m\u00e1s bien hacia Pablo, el primer &#8220;misionero&#8221;, que fue al encuentro de los &#8220;paganos&#8221; para llevarles el mensaje cristiano. As\u00ed, sintom\u00e1ticamente, los misioneros estuvieron en el foco final del \u00faltimo papa y en el primero del nuevo. &#8220;Los misioneros son el pan partido para la vida del mundo, hacen resonar con su acci\u00f3n las palabras del Redentor y no dudan en dar la vida por el Evangelio&#8221;, escribi\u00f3 Juan Pablo II en un documento p\u00f3stumo, ahora revelado por el Vaticano. &#8220;Debemos ser misioneros, animados por una santa inquietud: la de llevarles a todos el don de la fe. El amor de Dios nos fue dado para que les llegue a los otros. Recibimos la fe para donarla a los otros&#8221;, anunci\u00f3 Benedicto XVI en su primera homil\u00eda ante los cardenales, un d\u00eda despu\u00e9s ser unci\u00f3n como pont\u00edfice. Lejos de las sutilezas teol\u00f3gicas, los misioneros influyen incluso a la sociedad Iaica: no sin raz\u00f3n, y a causa de cuestiones de la tierra, balearon a una monja norteamericana en la Amazonia.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n misionera es una cuesti\u00f3n compleja \u2013\u00a0en especial la iniciada en el siglo XVI por los jesuitas, en la Am\u00e9rica portuguesa reci\u00e9n descubierta, entre los nativos \u2013\u00a0y sigue hoy todav\u00eda inquietando a la Iglesia. &#8220;Juan Pablo II se esforz\u00f3 en ser el gran misionero&#8221;, asevera Paula Monteiro, coordinadora del proyecto tem\u00e1tico Misioneros cristianos en la Amazonia brasile\u00f1a: un estudio de mediaci\u00f3n cultural, que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP. Pero pese a esta labor simb\u00f3lica del Vaticano, desde los a\u00f1os 1970, la intervenci\u00f3n misionera ante los pueblos ind\u00edgenas es vista de manera manique\u00edsta, como un choque cultural entre vencedores y vencidos (o aculturados). &#8220;Este encuentro no fue meramente disipador, sino que propici\u00f3 el establecimiento de relaciones entre las culturas&#8221;, revela la investigadora. &#8220;Una de las grandes cuestiones que se nos plantean actualmente consiste en comprender el sutil proceso por el cual las diferencias, que supuestamente estar\u00edan condenadas a la desaparici\u00f3n debido a la globalizaci\u00f3n, se recrean y se reinventan. En nuestra investigaci\u00f3n, nos interesa sobretodo detectar ese proceso din\u00e1mico de reelaboraci\u00f3n cultural, cuando es mediado por un actor social particular: el misionero cristiano&#8221;, dice Marco Rufino, del equipo del proyecto, cuyos resultados se publicar\u00e1n en un libro de Editora Globo.<\/p>\n<p>&#8220;De esta manera, el foco de la reflexi\u00f3n se desv\u00eda pues del punto de vista de las sociedades ind\u00edgenas, para situarse en los espacios de producci\u00f3n de las relaciones de interacci\u00f3n; se trata de comprender como dos (o m\u00e1s) puntos de vista interact\u00faan para producir significaciones compartidas en niveles cada vez m\u00e1s generalizadores&#8221;, explica la coordinadora. &#8220;Un motivo a m\u00e1s para volver a la historia de las misiones: como historia paradigm\u00e1tica de la estructura pluricultural de la modernidad, ya que muestran la primera etnograf\u00eda de la alteridad, cuyo valor hist\u00f3rico transciende la dimensi\u00f3n &#8216;religiosa&#8217; y, por otro lado, constituyen una arqueolog\u00eda de todas las ciencias humanas que, por medio de los encuentros choques entre diversas civilizaciones, siguen narrando el camino de los hombres y el &#8216;sentido&#8217; que ellos se esfuerzan para darle a sus vidas&#8221;, eval\u00faa otro miembro del equipo, Nicola Gasbarro. &#8220;De derecho y de hecho, ellos son los primeros antrop\u00f3logos de la modernidad&#8221;, a\u00f1ade el investigador.<\/p>\n<p>Curiosamente, el movimiento misionero \u2013\u00a0que se modific\u00f3 mucho a lo largo de la historia y, al contrario del sentido com\u00fan, no fue s\u00f3lo un brazo del Estado colonizador (aunque sus intereses puedan a veces tener ligaz\u00f3n), sino que estuvo dotado de voluntad propia \u2013\u00a0tiene su origen en el deseo de universalidad del cristianismo, al colocarse como el &#8220;verdadero culto del verdadero Dios&#8221;. En este movimiento, la Iglesia es estructuralmente misionera, acota Gasbarro. &#8220;Las misiones constituyen una pr\u00e1ctica de evangelizaci\u00f3n que permite pasar de la universalidad potencial a la universalidad actual e hist\u00f3rica&#8221;. En la base de ese edificio se encuentra el concepto de salvaci\u00f3n, organizador de diferencias al contener, bajo su &#8220;grandeza espiritual&#8221;, a la pluralidad. Todos, hasta los indios, son hombres y deben ser salvados. &#8220;El gran proyecto misionero de la Contrarreforma nace de una urgencia cultural: Occidente intenta comprender a las otras culturas en t\u00e9rminos de civilizaci\u00f3n y de &#8216;religi\u00f3n&#8217;, pues se trata de las estructuras fundamentales de la vida social&#8221;, asevera el investigador. La religi\u00f3n se convierte en constructora de lo real.<\/p>\n<p>El descubrimiento de los nuevos pueblos del nuevo mundo constituy\u00f3 una chance de oro para que la Iglesia pusiera en pr\u00e1ctica el nuevo concepto de &#8220;salvaci\u00f3n&#8221; como amalgama universalizante. De la teor\u00eda a la pr\u00e1ctica, sin embargo, hab\u00eda todo un oc\u00e9ano que separaba a los jesuitas de los nativos. El modelo cristiano monote\u00edsta exist\u00eda en oposici\u00f3n al antiguo paganismo cl\u00e1sico: el Dios \u00fanico requer\u00eda rivales, para poder exhibir su mayor poder. El problema es que la religiosidad de los indios no serv\u00eda para eso: los indios efectivamente no cre\u00edan en grandes fuerzas superiores. Fue el comienzo de una larga y penosa &#8220;traducci\u00f3n&#8221; de la religi\u00f3n (lo que explica por qu\u00e9, precediendo a la catequesis, existi\u00f3 la necesidad de la escritura de las gram\u00e1ticas de los nativos) y de la negociaci\u00f3n entre ambas culturas. Al mismo tiempo, fue preciso hacer del indio un &#8220;civil&#8221;, para que pudiera recibir la d\u00e1diva espiritual. &#8220;La catequesis comienza por lo tanto con la idea de que los indios se conviertan en &#8216;hombres&#8217; (=civiles), una idea que atraviesa todo el proceso de evangelizaci\u00f3n en el Brasil colonial&#8221;, dice Cristina Pompa, tambi\u00e9n investigadora del proyecto. De esta manera, no se puede m\u00e1s hablar ya del encuentro entre misioneros e ind\u00edgenas como &#8220;un choque entre dos bloques monol\u00edticos, uno imponi\u00e9ndole sus moldes culturales y religiosos a los otros que los absorben, y son as\u00ed destruidos (aculturados) por los primeros o, por otro lado, &#8216;resisten&#8217; en torno a su inmutable tradici\u00f3n&#8221;, sigue diciendo la autora.<\/p>\n<p>Significa la producci\u00f3n de un consenso negociado. &#8220;Hay un c\u00e1lculo del indio tambi\u00e9n en lo que ata\u00f1e a las relaciones con el misionero y, sencillamente, no se puede hablar de fusi\u00f3n de culturas, sino en un conjunto de relaciones que se arreglan en derredor de algunos intereses comunes, que terminan por producir relaciones interculturales&#8221;, explica Paula Montero. Tup\u00e1 se convierte en el equivalente del Dios monote\u00edsta cristiano, la Virgen Mar\u00eda se trasforma en Tupansy y los chamanes [<em>paj\u00e9s<\/em>] son los diablos. &#8220;El imaginario europeo construy\u00f3 la alteridad ind\u00edgena elabor\u00e1ndola con base en una revisi\u00f3n de una rearticulaci\u00f3n de algunas categor\u00edas religiosas: la fe, la profec\u00eda, la esfera demon\u00edaca. A partir de all\u00ed, se construy\u00f3 el proyecto misionero. Paralelamente, el &#8216;otro&#8217; ind\u00edgena realizaba su lectura de la alteridad colonizadora y misionera intentando absorberla y plasmarla seg\u00fan sus categor\u00edas: el simbolismo m\u00edtico-ritual&#8221;, agrega Cristina. Desde el principio entonces, no se observan polaridades irreductibles, sino un juego, una &#8220;traducci\u00f3n&#8221;, en la busca de un alto grado com\u00fan, una dimensi\u00f3n de tr\u00e1nsito simb\u00f3lico que tubo en el &#8220;religioso&#8221; su lenguaje de mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin negar la truculencia con la cual los nativos fueron tratados, el proyecto revela que hasta la &#8220;aprobaci\u00f3n del uso de s\u00edmbolos cristianos traduce la din\u00e1mica hist\u00f3rica por la cual los ind\u00edgenas buscaban instrumentos de afirmaci\u00f3n pol\u00edtica en el mundo colonial, construyendo un universo simb\u00f3lico compartido por otros actores sociales y de poder.&#8221; Pero nuevos tiempos surgieron, y una nueva Iglesia requer\u00eda un nuevo misionero. A partir del siglo XIX, la indexaci\u00f3n se invierte: la civilizaci\u00f3n pasa a ser el nuevo c\u00f3digo generalizador del mundo, el lugar de la &#8220;salvaci\u00f3n&#8221;. &#8220;A lo largo del siglo XX se consolida una nueva noci\u00f3n de cultura, reificada por las luchas pol\u00edticas de los siglos XIX y XX como un conjunto de rasgos espec\u00edficos hereditarios&#8221;, comenta Paula. En los a\u00f1os post 1970, los misioneros se convierten en agentes culturalistas. &#8220;El campo religioso fue relativamente neutralizado como campo leg\u00edtimo de la traducci\u00f3n; la cultura nativa comprendida como rito, ceremonia y tradiciones, ya estaba constituida como tal seg\u00fan la percepci\u00f3n de estos actores. El campo de la traducci\u00f3n puede as\u00ed dejar la gram\u00e1tica de lo religioso y adoptar el campo de la &#8216;cultura&#8217; (de la identidad \u00e9tnica o etnicidad) como lenguaje de negociaci\u00f3n de sentidos&#8221;, apunta la coordinadora.<\/p>\n<p>&#8220;En los a\u00f1os post 1970, el c\u00f3digo de salvaci\u00f3n de los misioneros se desplaza de lo espiritual (el alma que ha de convertirse) a lo cultural (la tradici\u00f3n que ha de salvarse), sin perder su capacidad de organizaci\u00f3n de sentidos.&#8221; Toda esta reversi\u00f3n se consolida en los a\u00f1os 1960, con el Concilio Vaticano II: en el intento de incorporar a una instituci\u00f3n europeizante a los muchos obispos no europeos, la Iglesia asume en su vocabulario el concepto antropol\u00f3gico de cultura. En un primer momento, esto es llevado al extremo, en especial por los ide\u00f3logos de la llamada Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n, de los a\u00f1os 1970. Que &#8220;re\u00fane simb\u00f3licamente&#8221;, tal como se\u00f1ala Rufino &#8220;a los grupos ind\u00edgenas del continente con los obreros de la industria; a los campesinos y agricultores desterrados, a los negros v\u00edctimas del prejuicio, a los marginados de los centros urbanos y a todos aquellos que cupieran en el amplio conjunto de los excluidos.&#8221;<\/p>\n<p>Entra en declinaci\u00f3n el modelo religioso de la conversi\u00f3n. &#8220;La nueva idea de convertir el indio es apoyarlo en sus luchas pol\u00edticas. El misionero es ahora el que se convierte, s\u00f3lo que en las cuestiones de supervivencia del indio&#8221;, apunta Paula. El pontificado de Juan Pablo II marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en este movimiento &#8220;ortopr\u00e1ctico&#8221; de reuni\u00f3n de la fe y la praxis. Siendo un cr\u00edtico severo (junto al por ese entonces cardenal Ratzinger), Juan Pablo II defendi\u00f3 un nuevo ideal misionero bajo la forma de la &#8220;inculturaci\u00f3n&#8221;, una inmersi\u00f3n no ya en los problemas sociales, sino en la alteridad. El misionero es reinventado y la Iglesia pretende su absorci\u00f3n en las m\u00e1s variadas diversidades. &#8220;Juan Pablo ubic\u00f3 a la cuesti\u00f3n cultural en el centro de su pontificado. De all\u00ed la importancia de sus viajes, en que la Iglesia se inmerg\u00eda en las diferencias para intentar hallar un denominador com\u00fan. Las peregrinaciones pasan a ser el elemento de unificaci\u00f3n de las diversidades&#8221;, dice la investigadora. De esta forma, Juan Pablo II fue efectivamente el gran misionero.<\/p>\n<p><strong>Espiral<br \/>\n<\/strong>El dilema del religioso de los d\u00edas actuales consiste en revertir el pasado, en una curiosa y inusitada espiral del tiempo: para que el indio pueda ser salvado es preciso que recupere los rasgos que traigan una vez m\u00e1s su alteridad como indio. As\u00ed, los nuevos misioneros caminan en el sentido inverso del de sus antecesores, que trajeron la civilizaci\u00f3n a los nativos. Ahora es preciso ense\u00f1arles nuevamente qu\u00e9 es ser ind\u00edgena. \u00c9ste es el nuevo discurso del nuevo momento del movimiento. Pero el reflujo del catolicismo trajo a escena a otras religiones (protestantes universales, bautistas, Asamblea de Dios, etc.) que tambi\u00e9n resolvieron &#8220;cuidar&#8221; al indio. Son las llamadas &#8220;misiones transculturales&#8221; que, como se\u00f1ala Ronaldo de Almeida (tambi\u00e9n parte del equipo), &#8220;anuncian el Evangelio a las culturas remodelando el universo de valores, rituales y comportamientos seg\u00fan los par\u00e1metros de la religiosidad evang\u00e9lico-fundamentalista&#8221;. Intervencionistas, \u00e9stas acaban aproxim\u00e1ndose al modelo jesuita colonial y, al contrario de la inculturaci\u00f3n cat\u00f3lica, no les interesa ayudarlos en sus luchas pol\u00edticas a los ind\u00edgenas, sino exclusivamente en el aspecto religioso.<\/p>\n<p>&#8220;Muchos misioneros tienden a transformarse en asistentes sociales, en empleados de organizaciones humanitarias, quiz\u00e1s hasta en ap\u00f3stoles de revoluciones pol\u00edticas. Silencian con relaci\u00f3n al anuncio del Evangelio como esperanza de vida eterna, nada dicen sobre la necesidad del bautismo para participar de esta promesa. Llegamos a desalentar las conversiones al cristianismo, invirtiendo el papel del misionero&#8221;, palabras del entonces cardenal Joseph Ratzinger. &#8220;Creo que la llegada de Benedicto XVI coincide con el fin del ciclo de las potencialidades del Concilio Vaticano II. Ratzinger es un te\u00f3logo y ya avis\u00f3 que no pretende recorrer el mundo, como el anterior papa. El desarrollo de la cuesti\u00f3n cultural sigue siendo central con el nuevo pont\u00edfice, pero quedar\u00e1 en el plano de la reflexi\u00f3n, de la doctrina, y no en el del ritual, tal como ocurri\u00f3 con Juan Pablo II, que fue al encuentro de otras culturas&#8221;, eval\u00faa Paula. El nuevo papa se muestra dispuesto a abrirse al otro, sostiene, &#8220;pero buscando una universalidad \u00e9tica de la condici\u00f3n humana m\u00e1s all\u00e1 de las diversidades culturales&#8221;. Nada lleva a pensar lo contrario del hombre que, en Dominus lesus, documento escrito por en 2000, en su calidad jefe de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, negaba que otras religiones del mundo sino la cristiana pudiesen ofrecerle la salvaci\u00f3n a los pueblos. &#8220;La conversi\u00f3n de los pueblos al catolicismo es un deber urgente&#8221;, proclamaba entonces.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Misioneros cristianos en la Amazonia brasile\u00f1a<br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinadora<br \/>\n<\/strong>Paula Montero &#8211; Departamento de Antropolog\u00eda de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>274.968,00 reales<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Proyecto recupera relaci\u00f3n real entre misioneros e ind\u00edgenas","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-80294","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80294"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80294\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80294"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}