{"id":80302,"date":"2005-06-01T00:00:00","date_gmt":"2005-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/06\/01\/nacido-hace-diez-mil-anos\/"},"modified":"2015-08-28T15:52:45","modified_gmt":"2015-08-28T18:52:45","slug":"nacido-hace-diez-mil-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/nacido-hace-diez-mil-anos\/","title":{"rendered":"Nacido hace diez mil a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Los primeros habitantes prehist\u00f3ricos del territorio que actualmente delimita lo que es el estado de S\u00e3o Paulo estaban por ac\u00e1 desde hace uno o dos mil a\u00f1os antes de lo que se imaginaba hasta ahora &#8211; hace aproximadamente diez mil a\u00f1os -, y eran un pueblo singular, con una identidad que se encontraba a\u00fan en proceso de construcci\u00f3n. Estaban a mitad de camino entre el hombre del mar y el hombre del monte. En rigor, no eran ni una cosa ni la otra: probablemente eran un h\u00edbrido de ambas. Su vida social emulaba ciertos comportamientos de los moradores de la costa, pero sus rasgos f\u00edsicos se asemejaban en algunos casos a los de los de habitantes del interior de Brasil. Eran quiz\u00e1 un reflejo de la geograf\u00eda que los alberg\u00f3: viv\u00edan generalmente cerca de las orillas de los cursos de agua de una zona de transici\u00f3n ambiental ubicada en entre la meseta y la costa: el valle del r\u00edo Ribeira do Iguape, en el sur del estado de S\u00e3o Paulo, cerca del l\u00edmite con el estado de Paran\u00e1. Los miembros de esta cultura viv\u00edan a una distancia del mar de algunas decenas de kil\u00f3metros, enterraban a sus muertos y los cubr\u00edan con una gruesa capa de conchas. Y as\u00ed fue como legaron a la posteridad un tipo de vestigio arqueol\u00f3gico conocido por estas tierras como sambaqu\u00ed, que es t\u00edpico de las poblaciones de la costa.<\/p>\n<p>A lo largo de todo el litoral brasile\u00f1o, en especial en el estado de Santa Catarina, existen grandes sambaqu\u00edes costeros, que en ocasiones despuntan de la tierra como colinas de hasta 30 metros de altura, formadas con base en la acumulaci\u00f3n de variados mariscos u ostras. Teniendo en cuenta solamente la zona de Vale do Ribeira, existe una cantidad significativa de sambaqu\u00edes fluviales, aunque en menor cantidad y de dimensiones mucho m\u00e1s modestas que los hallados a orillas del mar. La altura de los tambi\u00e9n llamados concheros de r\u00edo oscila entre los 80 cent\u00edmetros y un metro y medio. Una nueva mirada sobre el pueblo que construy\u00f3 estos sambaqu\u00edes fluviales est\u00e1 empezando a cobrar forma con los estudios llevados a cabo durante los \u00faltimos a\u00f1os por arque\u00f3logos, geof\u00edsicos y bi\u00f3logos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), que participan en un proyecto tem\u00e1tico financiado por la FAPESP. El dato m\u00e1s espectacular de este trabajo, que se vali\u00f3 incluso de t\u00e9cnicas geof\u00edsicas para ubicar y caracterizar a las concentraciones de caracoles dentro de los sitios arqueol\u00f3gicos (lea en el recuadro de la p\u00e1gina 42), fue el descubrimiento del m\u00e1s antiguo cr\u00e1neo humano que se haya encontrado hasta ahora en S\u00e3o Paulo, con una edad de aproximadamente 9 mil a\u00f1os, o quiz\u00e1s un poco m\u00e1s, de acuerdo con la dataci\u00f3n seg\u00fan el m\u00e9todo del carbono 14. &#8220;La osamenta estaba en un t\u00famulo ubicado en una capa geol\u00f3gica bien superficial&#8221;, recuerda el arque\u00f3logo Levy Figuti, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda (MAE) de la USP, coordinador del proyecto. &#8220;No cre\u00edamos que fuera tan antigua&#8221;. Conchas cercanas al cr\u00e1neo sepultado tambi\u00e9n fueron datadas e indicaron una edad similar a la de la osamenta.<\/p>\n<p>Este cr\u00e1neo masculino, hallado hace alrededor de seis a\u00f1os en un sitio arqueol\u00f3gico denominado Capelinha I, en la cuenca del r\u00edo Jacupiranga, fue objeto de un art\u00edculo cient\u00edfico publicado en abril de este a\u00f1o en la revista estadounidense Journal of Human Evolution. Los restos del habitante prehist\u00f3rico del sambaqu\u00ed fluvial, probablemente un cazador y recolector de caracoles, son importantes por dos motivos: su edad avanzada y sus rasgos anat\u00f3micos particulares. Antes del descubrimiento del nuevo cr\u00e1neo, el m\u00e1s antiguo registro de la presencia humana en la zona de Vale do Ribeira (y en el estado) se remontaba a 8 mil a\u00f1os atr\u00e1s, en la forma de esqueletos y otros registros arqueol\u00f3gicos hallados en los numerosos sambaqu\u00edes costeros de la regi\u00f3n, que se pensaba que fueran m\u00e1s antiguos que los concheros fluviales. Muy bien preservado, el esqueleto de Capelinha cambi\u00f3 este escenario, al menos por ahora. Pero, por tal motivo, \u00bfse puede afirmar que los sambaqu\u00edes fluviales son m\u00e1s antiguos que los de la costa, y por consiguiente, sus habitantes llegaron provenientes del interior, se establecieron primero en los alrededores de los r\u00edos y reci\u00e9n m\u00e1s tarde se esparcieron a lo largo de la costa? No todav\u00eda, dicen los investigadores. &#8220;Hace m\u00e1s o menos 10 mil a\u00f1os, la llanura costera era mayor y el mar estaba algunos kil\u00f3metros m\u00e1s lejos de lo que se encuentra hoy&#8221;, sostiene Figuti. &#8220;Desde ese entonces, la marea ha venido subiendo y es probable que los sambaqu\u00edes costeros m\u00e1s antiguos hayan quedado sumergidos por el avance del oc\u00e9ano&#8221;. Si est\u00e1 hip\u00f3tesis estuviera en lo cierto, nunca se sabr\u00e1 con seguridad si eran m\u00e1s antiguos que los concheros fluviales.<\/p>\n<p>Al margen de su inesperada y avanzada edad, el hombre de Capelinha revel\u00f3 m\u00e1s sorpresas a\u00fan. Su cr\u00e1neo perteneci\u00f3 a un individuo de unos 30 a\u00f1os, de alrededor de un metro sesenta, que al contrario de los sambaquieros t\u00edpicos de la costa y de la mayor\u00eda de los habitantes de la prehistoria brasile\u00f1a, no ten\u00eda rasgos mongoloides (orientales). &#8220;Era un individuo gr\u00e1cil, peque\u00f1o&#8221;, comenta la bi\u00f3loga Sabine Eggers, del Instituto de Biociencias de la USP, otra investigadora del equipo.<\/p>\n<p>Las medidas y el formato de su cr\u00e1neo exhib\u00edan caracter\u00edsticas negroides, similares a las encontradas en los actuales abor\u00edgenes australianos y africanos &#8211; y en Luzia, el famoso cr\u00e1neo de una joven que vivi\u00f3 hace 11 mil a\u00f1os en la regi\u00f3n de Lagoa Santa, en los alrededores de Belo Horizonte, considerado el m\u00e1s antiguo fragmento de esqueleto humano de Brasil. El hombre de Capelinha presentaba craneosinostosis, una malformaci\u00f3n gen\u00e9tica caracterizada por el cierre precoz de las suturas del cr\u00e1neo. No obstante, el problema no ni alter\u00f3 la forma y ni el tama\u00f1o de los huesos. Ten\u00eda tambi\u00e9n lesiones en el f\u00e9mur y en la clav\u00edcula, producto probablemente de los grandes esfuerzos f\u00edsicos. &#8220;Las marcas en la clav\u00edcula sugieren la ejecuci\u00f3n de movimientos repetitivos, como el nado o el acto de remar&#8221;, subraya Sabine. Ya sea originario de la costa o de la meseta, parec\u00eda adaptado al medio acu\u00e1tico.<\/p>\n<p>Si era parecido a Luzia, el hombre de Capelinha solamente puede haber venido del interior del pa\u00eds, y no del litoral, \u00bfno es cierto? Es probable que s\u00ed. Pero los investigadores no saben hasta qu\u00e9 punto el cr\u00e1neo de Capelinha es representativo de los primeros habitantes de los sambaqu\u00edes de r\u00edo de toda la zona de Vale do Ribeira. El fragmento de esqueleto puede ser la excepci\u00f3n, y no la regla en la regi\u00f3n. El equipo de la USP hall\u00f3 restos de alrededor de 60 individuos en sambaqu\u00edes fluviales. Tan s\u00f3lo una sexta parte de ellos se dat\u00f3 mediante el empleo del carbono 14, y todos eran m\u00e1s recientes que el hombre de Capelinha, con edades entre 1.200 y 6 mil a\u00f1os. La apariencia del hombre de Capelinha presenta aspectos contradictorios. A simple vista, el cr\u00e1neo parece ser bastante distinto que las osamentas extra\u00eddas del sitio prehist\u00f3rico de Moraes, en la cuenca del r\u00edo Juqui\u00e1, otro tramo de la zona de Vale do Ribeira en su porci\u00f3n media. Con una edad de alrededor de 5 mil a\u00f1os, los esqueletos de Moraes, el conchero fluvial de donde salieron fragmentos de 40 individuos, eran parecidos a los de las t\u00edpicas poblaciones mongoloides que vivieron en igual per\u00edodo en los sambaqu\u00edes costeros de la regi\u00f3n conocida como Baixada Santista. Sin embargo, an\u00e1lisis m\u00e1s detallados sugieren que las diferencias f\u00edsicas entre los restos humanos de Capelinha y Moraes no son tan grandes. Es decir, hay m\u00e1s dudas que certezas. &#8220;Con nuestros trabajos abrimos un abanico de problemas sobre la ocupaci\u00f3n de la regi\u00f3n&#8221;, afirma el arque\u00f3logo Paulo De Blasis, del MAE\/ USP.<\/p>\n<p><strong>La zona de contacto<br \/>\n<\/strong>Los sambaqu\u00edes fluviales del sur de S\u00e3o Paulo son conocidos desde comienzos del siglo XX, pero comenzaron a estudiarse de manera m\u00e1s sistem\u00e1tica reci\u00e9n en los a\u00f1os 1970 y 1980. Rica en grutas, como la famosa Caverna do Diabo, ubicada en la localidad de Eldorado, la regi\u00f3n atrae a muchos espele\u00f3logos amateurs y profesionales. Para los arque\u00f3logos, la zona de Vale do Ribeira, en especial su porci\u00f3n media, representa una oportunidad de conocer y estudiar a los pueblos prehist\u00f3ricos que se establecieron en un \u00e1rea considerada como la conexi\u00f3n entre la costa y la meseta, el piso de arriba de la Sierra do Mar. Una\u00a0 zona donde diferentes culturas entraron en contacto y dejaron posiblemente tipos variados de vestigios arqueol\u00f3gicos. &#8220;La regi\u00f3n tambi\u00e9n puede haber sido \u00e1rea de refugio para grupos bajo presi\u00f3n demogr\u00e1fica&#8221;, dice Figuti. La zona media de Vale do Ribeira era un punto de encuentro, debido a su particular geograf\u00eda. Al contrario que los dem\u00e1s r\u00edos paulistas, que nacen en la meseta y corren hacia el oeste, el Ribeira do Iguape fluye hacia el este, a camino del mar. En su periplo hacia el Atl\u00e1ntico, cruza sierras y atraviesa peque\u00f1os valles, formando microambientes diversificados que funcionan como puentes naturales entre la costa c\u00e1lida, y la meseta, m\u00e1s fr\u00eda. En lugar de las escarpas abruptas de Sierra do Mar, que m\u00e1s bien separan y no unen a la costa con la meseta, la regi\u00f3n del Ribeira muestra un relieve m\u00e1s suave, que integra la zona del litoral a la monta\u00f1osa.<\/p>\n<p>Los investigadores de la USP estudiaron 29 sambaqu\u00edes fluviales de Vale do Ribeira. La mayor\u00eda de los sitios arqueol\u00f3gicos exhibe una forma circular, se extiende por un \u00e1rea de entre 500 y 1.900 metros cuadrados y se la conoce como poblaci\u00f3n local, debido a sus t\u00edpicos mont\u00edculos de caracoles terrestres, conchas del g\u00e9nero Megalobulimus. Los concheros son m\u00e1s frecuentes en algunos tramos de este valle, sobre todo en la cuenca del r\u00edo Jacupiranga y en el municipio de Itaoca, y tambi\u00e9n, aunque en menor escala, en la cuenca del r\u00edo Juqui\u00e1. La cronolog\u00eda que muestra este conjunto de sitios prehist\u00f3ricos llev\u00f3 a los investigadores a especular en el sentido de que la prehistoria de los sambaqu\u00edes fluviales puede provisoriamente dividirse en tres per\u00edodos. La primera fase abarcar\u00eda dos sitios de la cuenca del Jacupiranga, entre los cuales se encuentra el de Capelinha I, con edades entre 8.500 y 9.200 a\u00f1os. La segunda comportar\u00eda nueve sitios, dispersos por los tres tramos con mayor concentraci\u00f3n de concheros. Estos sambaqu\u00edes tienen edades estimadas entre los 7 mil y los 3.500 a\u00f1os. La tercera etapa reunir\u00eda siete sitios, todos ubicados en la regi\u00f3n de Itaoca. En dichos lugares hay indicios de que la cultura de los \u00faltimos sambaquieros de los r\u00edos estuvo presente durante tan s\u00f3lo medio siglo, hace entre 1.700 y 1.200 a\u00f1os. Hay dos intervalos de tiempo donde no se registran sambaqu\u00edes fluviales: entre 8.500 y 7 mil a\u00f1os y entre 3.500 y 1.700 a\u00f1os. Esto no quiere decir que no exist\u00edan habitantes en la regi\u00f3n durante estas \u00e9pocas. Seg\u00fan los investigadores, nuevas excavaciones podr\u00e1n rellenar las lagunas de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La presencia de valvas en los sambaqu\u00edes fluviales induce a pensar que la dieta de los habitantes prehist\u00f3ricos del Ribeira medio era a base de moluscos y peces de r\u00edo. Pero \u00e9sta puede ser una falsa impresi\u00f3n. No hay registros de cocci\u00f3n de moluscos ni de su rotura con el objetivo de extraer su carne para comerla. Los caracoles pueden haber sido recolectados prioritariamente para la construcci\u00f3n de los mont\u00edculos funerarios. &#8220;El sambaqu\u00ed de Moraes puede haber sido un sitio usado solamente para realizar sepulturas, como un cementerio, y no como morada&#8221;, comenta la arque\u00f3loga Claudia Regina Plens, que elabora su doctorado en el MAE\/ USP. &#8220;En algunos casos descubrimos c\u00f3mo mor\u00edan los sambaquieros fluviales, y no c\u00f3mo viv\u00edan&#8221;, explica Figuti. Vestigios de varios mam\u00edferos, como pecar\u00edes, venados, monos, pacas y armadillos, sugieren que la caza puede haber sido una fuente de comida m\u00e1s importante que la pesca o la recolecci\u00f3n de moluscos.<\/p>\n<p>La as\u00ed llamada cultura material de los pueblos prehist\u00f3ricos del Vale do Ribeira medio refleja la influencia tanto de la meseta como del litoral en la construcci\u00f3n de utensilios, herramientas y armas. Un adorno t\u00edpico era el collar con decenas de dientes caninos de simios perforados, hallados en ocasiones cerca del cuello de cuerpos sepultados. Por lo que todo indica, aprovechaban casi todo el cuerpo de estos simios. Versiones marinas del aderezo, echas de dientes de tibur\u00f3n, tambi\u00e9n aparecen en algunos sitios. Puntas de flechas fabricadas de s\u00edlex, cuarzo y otros materiales muestran cu\u00e1n necesaria era la caza. Dientes de mam\u00edferos y, con menor frecuencia, de peces marinos y rayas se empleaban como perforadores y como puntas contundentes. Los huesos de animales terrestres se pul\u00edan y se convert\u00edan en objetos que se asemejan a flautas, y que, pese a que se desconoce su utilidad, pueden no haber sido precisamente instrumentos musicales. Tres anzuelos de unos 5 cent\u00edmetros de longitud, hechos con huesos de animales, fueron quiz\u00e1 los artefactos m\u00e1s ins\u00f3litos rescatados en los sambaqu\u00edes fluviales. &#8220;No solemos hallar anzuelos, ni siquiera en los sambaqu\u00edes de la costa&#8221;, explica Figuti. &#8220;\u00bfQu\u00e9 pescado de r\u00edo podr\u00edan pescar con eso?&#8221; Los antiguos habitantes de la zona media de Vale do Ribeira, quiz\u00e1s los primeros paulistas de la prehistoria, eran diferentes: eran un pueblo no muy del mar ni muy de la tierra.<\/p>\n<p><strong>Los rayos gama en la arqueolog\u00eda<br \/>\n<\/strong><br \/>\nPor ser peque\u00f1os y menos visibles que los sambaqu\u00edes costeros, los concheros fluviales pueden ser de dif\u00edcil ubicaci\u00f3n y delimitaci\u00f3n. Para mitigar este problema, los investigadores del proyecto tem\u00e1tico verificaron la eficiencia de mediciones geof\u00edsicas, normalmente utilizadas para encontrar minerales, como herramienta en el trabajo de prospecci\u00f3n arqueol\u00f3gica. Una de las t\u00e9cnicas que se pudieron a prueba, la gamaespectrometr\u00eda, demostr\u00f3 ser \u00fatil para descubrir los mont\u00edculos de conchas que caracterizan a los sambaqu\u00edes. Por este m\u00e9todo, un sensor registra durante un minuto la radiaci\u00f3n gama naturalmente emitida por las capas geol\u00f3gicas del suelo. ?En la miner\u00eda, este tipo de medida se usa para buscar dep\u00f3sitos de uranio y torio?, afirma Carlos Alberto Mendon\u00e7a, del Instituto Astron\u00f3mico y Geof\u00edsico (IAG) de la USP, quien coordin\u00f3 esta parte de los estudios. Lugares con mayor radiaci\u00f3n pueden indicar la presencia de minerales con dichos elementos.<\/p>\n<p>Con los sambaqu\u00edes sucede lo contrario. Lugares con menor radiaci\u00f3n tienden a ser ricos en material calc\u00e1reo, lo que constituye una pista de que ah\u00ed debe haber un sambaqu\u00ed. Sucede que la valva del molusco est\u00e1 b\u00e1sicamente constituida de carbonato de calcio. El empleo de la gamaespectrometr\u00eda fue tan exitoso que deriv\u00f3 en el descubrimiento de un segundo conchero, menor que el sambaqu\u00ed principal, en el sitio arqueol\u00f3gico de Capelinha. Los investigadores tambi\u00e9n probaron con otras t\u00e9cnicas para hallar vestigios arqueol\u00f3gicos, como es el caso de la medici\u00f3n del magnetismo del suelo, que podr\u00eda indicar la existencia de hogueras prehist\u00f3ricas. Pero los resultados no fueron tan alentadores.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nInvestigaciones arqueol\u00f3gicas y geof\u00edsicas en los sambaqu\u00edes fluviales de la regi\u00f3n de Vale do Ribeira do Iguape, estado de S\u00e3o Paulo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1412\/investigacoes-arqueologicas-e-geofisicas-dos-sambaquis-fluviais-do-vale-do-ribeira-de-iguape-estado\/\" target=\"_blank\">99\/12684-2<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Levy Figuti &#8211; MAE-USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 254.359,74<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un cr\u00e1neo muestra c\u00f3mo era la cultura m\u00e1s antigua de S\u00e3o Paulo","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-80302","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80302"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80302\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80302"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}