{"id":80304,"date":"2005-06-01T00:00:00","date_gmt":"2005-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/06\/01\/los-sobrevivientes-del-el-nino\/"},"modified":"2023-10-14T13:34:28","modified_gmt":"2023-10-14T16:34:28","slug":"los-sobrevivientes-del-el-nino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-sobrevivientes-del-el-nino\/","title":{"rendered":"Los sobrevivientes del El Ni\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>Es com\u00fan que se asocie la desaparici\u00f3n de plantas y animales con la acci\u00f3n humana. Pero, al menos en esta ocasi\u00f3n, la muerte en masa de los lobos marinos del litoral de Per\u00fa y del norte de Chile parece estar relacionada con un fen\u00f3meno natural: El Ni\u00f1o, la elevaci\u00f3n de la temperatura de las aguas superficiales del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico en hasta 11\u00b0C.\u00a0 Entre 1997 y 1998, el m\u00e1s intenso El Ni\u00f1o del siglo pasado produjo la muerte de alrededor del 70% de los lobos marinos de Per\u00fa: de los 24.481 lobos marinos que viv\u00edan all\u00ed, restaran alrededor de 8.200. Y de ellos s\u00f3lo 2.153 eran adultos, capaces de generar descendientes en la pr\u00f3xima generaci\u00f3n &#8211; una cr\u00eda macho puede tardar de seis a ocho a\u00f1os para empezar a reproducirse. Los expertos consideran que 7 mil animales en edad reproductiva constituyen el n\u00famero m\u00ednimo que una poblaci\u00f3n de vertebrados debe tener a fin de garantir la perpetuaci\u00f3n de la especie por 40 generaciones. La voz de alerta surgi\u00f3 de un equipo de investigadores del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y del Instituto del Mar de Per\u00fa (Imarpe). &#8220;La reducida poblaci\u00f3n de lobos marinos constituye una amenaza a la supervivencia de la especie y debe ten\u00e9rsela en el \u00e1mbito del gobierno peruano, con miras a plantear medidas de protecci\u00f3n y conservaci\u00f3n&#8221;, afirma el bi\u00f3logo Jo\u00e3o Morgante, jefe del Laboratorio de Biolog\u00eda Evolutiva y Conservaci\u00f3n de Vertebrados (Labec) del Instituto de Biociencias de la USP, y coordinador de una serie de estudios poblacionales sobre vertebrados neotropicales.<\/p>\n<p>Tampoco se imaginaba que los lobos marinos de Per\u00fa y del norte de Chile, habitantes de las aguas del Pac\u00edfico, fueran distintos de los animales de otras regiones sudamericanas. En 2004, durante su doctorado, la bi\u00f3loga del sur de Brasil, Larissa de Oliveira, vinculada al Labec y al Grupo de Estudios de Mam\u00edferos Acu\u00e1ticos de R\u00edo Grande do Sul (Gemars), constat\u00f3 que se trataba de una nueva especie, exclusiva de estas \u00e1reas y diferente de la hallada en el litoral de Uruguay y de Argentina, en el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Este descubrimiento no hace sino elevar la preocupaci\u00f3n con el riesgo de extinci\u00f3n de esos rechonchos peludos, que se sientan sobre sus patas traseras, a diferencia de las focas, y cuyo hocico puntiagudo se asemeja al del lobo terrestre. Larissa plantea que la especie de lobo marino llamada Arctocephalus australis se contemple s\u00f3lo para los lobos marinos de la costa Atl\u00e1ntica (Uruguay, Islas o Malvinas y Argentina), mientas los animales de la costa Pac\u00edfica de Am\u00e9rica del Sur (litoral de Per\u00fa y norte de Chie) podr\u00edan verse como de otra especia, llamada provisoriamente Arctocephalus sp. A.<\/p>\n<p><strong>Cr\u00e1neos y ADN<br \/>\n<\/strong>Trabajando bajo la orientaci\u00f3n de Morgante y de Erika Hingst-Zaher, del Laboratorio de Morfometr\u00eda del Museo de Zoolog\u00eda de la USP, Larissa lleg\u00f3 a estas conclusiones despu\u00e9s de examinar 594 cr\u00e1neos de machos adultos de Uruguay, Argentina, Chile, Islas Malvinas y de Per\u00fa, mantenidos en museos de Am\u00e9rica y de Europa. Ella utiliz\u00f3 una serie de medidas por medio de las cuales se analizan las variaciones del tama\u00f1o y del formato del cr\u00e1neo, se valiendo de un m\u00e9todo todav\u00eda poco difundido, la morfometr\u00eda geom\u00e9trica.<\/p>\n<p>Fotografiaron los 594 cr\u00e1neos de los lobos marinos desde varios \u00e1ngulos y los transformaron en 1.027 im\u00e1genes digitales, que recibieron 62 puntos de referencia. El an\u00e1lisis de la variaci\u00f3n de la posici\u00f3n de estos 63.674 puntos mostr\u00f3 claramente las diferencias en la forma y el tama\u00f1o de los cr\u00e1neos de cada poblaci\u00f3n de lobos marinos de Am\u00e9rica del Sur. La bi\u00f3loga &#8220;ga\u00facha&#8221; entonces cruz\u00f3 los datos obtenidos con los resultantes del an\u00e1lisis de fragmentos de ADN llamados microsat\u00e9lites de 226 lobos marinos de Uruguay y de Per\u00fa, que reforzaron las diferencias entre estas poblaciones.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las diferencias en las medidas del cr\u00e1neo y del ADN, existen variaciones f\u00edsicas y de comportamiento entre los lobos marinos de ambos oc\u00e9anos que ba\u00f1an la Am\u00e9rica del Sur, especialmente entre las poblaciones de Uruguay y de Per\u00fa. Los animales que habitan el Pac\u00edfico tienen el cr\u00e1neo mayor, son m\u00e1s pesados y longil\u00edneos, y tienen el hocico m\u00e1s estrecho que los del Atl\u00e1ntico. Las hembras en Per\u00fa pueden pesar hasta 58 kilogramos (Kg), mientras que en Uruguay pesan alrededor de 41 kg.<\/p>\n<p>Las diferencias se manifiestan tambi\u00e9n entre los machos y hembras de una misma regi\u00f3n &#8211; y parece ser m\u00e1s intensas entre los lobos marinos de Uruguay que entre los de Per\u00fa. Los lobos marinos uruguayos presentan diferencias tanto en la forma como en el tama\u00f1o del cr\u00e1neo. En tanto,\u00a0 en Per\u00fa se notan diferencias s\u00f3lo en el tama\u00f1o del cr\u00e1neo de los machos y las hembras. &#8220;Estas diferencias pueden atribuirse a las variaciones del sistema reproductivo adoptado en cada poblaci\u00f3n&#8221;, dice Larissa.<\/p>\n<p>En el Atl\u00e1ntico, un macho puede mantener literalmente un har\u00e9n de hasta 14 hembras durante toda la temporada reproductiva &#8211; son tres meses, en el verano. Mientras, en el Pac\u00edfico, en especial en Per\u00fa, los lobos marinos son m\u00e1s suertudos: cada macho escoge una piedra en la playa y se exhibe delante de la hembra. Como ellas deben pasar por el territorio de ellos al momento de ir al mar para un chapuz\u00f3n o para buscar su alimento, el macho cobra una especie de peaje. La hembra escoge el territorio que va a atravesar y, consecuentemente, el macho con quien va a copular. &#8220;El sistema de har\u00e9n, que predomina en el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico (Uruguay), exige combates frecuentes e intensos entre los machos, y podr\u00eda haber desencadenado el desarrollo m\u00e1s acentuado de estructuras ventajosas para el combate&#8221;, dice Larissa. &#8220;En tanto,\u00a0 en el litoral del Pac\u00edfico los combates son poco frecuentes, y las diferencias f\u00edsicas entre machos y hembras son menos acentuadas&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Los pin\u00edpedos<br \/>\n<\/strong>El grupo al cual pertenecen los lobos marinos e incluye las focas, las morsas y los elefantes marinos surgieron hace 22 millones de a\u00f1os en la costa oeste de Estados Unidos. Hace alrededor de 3 millones de a\u00f1os\u00a0 bajaron por Am\u00e9rica Central y colonizaron Am\u00e9rica del Sur. Se estima que existen actualmente diez especies diferentes de lobos marinos esparcidos a lo largo de Am\u00e9rica, \u00c1frica y la Ant\u00e1rtida. Por aqu\u00ed no hay registros de colonias reproductivas de ninguna especie de pin\u00edpedo, y los lobos marinos provenientes de Uruguay s\u00f3lo muestras su aire de gracia durante el oto\u00f1o y primavera, cuando descansan en nuestras playas.<\/p>\n<p>Una curiosidad a respecto de estos animales, capaces de alcanzar casi los dos metros y pesar 159 kilogramos: hace al menos 300 a\u00f1os la especie de lobos marinos estudiados por Larissa no habita la regi\u00f3n central de Chile, un \u00e1rea de alrededor de 2.200 kil\u00f3metros entre Mejillones y la Isla Chilo\u00e9, posiblemente debido a la ausencia de islas, el h\u00e1bitat preferido en la \u00e9poca de reproducci\u00f3n y de amamantamiento de las cr\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Mar incierto<br \/>\n<\/strong>En los \u00faltimos 400 a\u00f1os, el calentamiento c\u00edclico del mar ha hecho que los peces desaparezcan de la costa peruana, en b\u00fasqueda de aguas m\u00e1s fr\u00edas durante la eclosi\u00f3n de El Ni\u00f1o. En \u00e9pocas normales, las hembras de los lobos marinos permanecen hasta tres d\u00edas en el mar en busca de de alimento. En a\u00f1os del fen\u00f3meno, llegan a pasar el agua diez d\u00edas, cuando dejan en la playa a las cr\u00edas, que terminan muri\u00e9ndose de inanici\u00f3n, pues sus madres no vuelven a tiempo. Sin comida, la poblaci\u00f3n de lobos marinos disminuye ostensiblemente, pero vuelve a crecer a medida en que los peces regresan. En 1997, por poco los lobos marinos no se extinguieron. &#8220;El gobierno pensaba que la soluci\u00f3n para mantener la actividad pesquera era faenar lobos marinos, pues los animales y pescadores se disputaban los peces disponibles. Por suerte, se dieron cuenta de que no era necesario&#8221;, comenta la bi\u00f3loga, que ese mismo a\u00f1o pas\u00f3 45 d\u00edas monitoreando la oscilaci\u00f3n de la temperatura del agua, y el n\u00famero de c\u00f3pulas y de nacimientos, adem\u00e1s de recolectar muestras de piel de las cr\u00edas para la realizaci\u00f3n de an\u00e1lisis gen\u00e9ticos, bajo las protestas ensordecedores de las hembras.<\/p>\n<p>\u00bfUn nuevo El Ni\u00f1o ser\u00eda capaz de diezmar a los lobos marinos de Per\u00fa? &#8220;Eso es imprevisible&#8221;, eval\u00faa Larissa. &#8220;Como las poblaciones de peces y lobos marinos volvieron a reproducirse despu\u00e9s del El Ni\u00f1o de 1982, uno de los m\u00e1s intensos de la historia y responsable de la gran mortandad de especies, la tendencia apunta que los lobos marinos lograr\u00edan recuperarse, si no hubiera otro fen\u00f3meno tan severo en un corto lapso de tiempo&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El ejemplo de las nutrias<br \/>\n<\/strong>Los lobos marinos, calificados como predadores en la cima de la cadena alimentaria, en el ecosistema marino, comen peces, que devoran invertebrados marinos, que a su vez se alimentan de fitoplancton, responsable de la fotos\u00edntesis en el ambiente acu\u00e1tico. La extinci\u00f3n de cualquier miembro de esta cadena ocasionar\u00eda un desequilibrio en el ambiente donde la especie vive.<\/p>\n<p>Un ejemplo cl\u00e1sico fue la disminuci\u00f3n de las nutrias en Alaska debido al derramamiento de crudo del barco Exxon Vald\u00e9s, en 1989. La mortalidad de millares de nutrias en la regi\u00f3n por contaminaci\u00f3n con metales pesados caus\u00f3 un crecimiento desenfrenado de erizos, su alimento favorito. Estos erizos comieron grandes bosques de sargazos, un tipo de alga gigante, y dejaron el fondo del mar m\u00e1s parecido a un desierto. Las algas realizan la fotos\u00edntesis en el ambiente marino, y con su ausencia, ning\u00fan tipo de vida se mantiene en la regi\u00f3n. Al cabo de algunos a\u00f1os, con la recuperaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de nutrias, el equilibrio en el ecosistema local se restableci\u00f3.<\/p>\n<p>Aunque el escenario puede parecer sombr\u00edo, hay alternativas para preservar a los animales del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico que parec\u00edan condenados a la extinci\u00f3n. En 1884, la caza indiscriminada casi que provoc\u00f3 la extinci\u00f3n de los elefantes marinos del norte: quedaron menos de 20 ejemplares en Isla de Guadalupe, Baja California. Los gobiernos de Estados Unidos y M\u00e9xico adoptaran una rigurosa pol\u00edtica de conservaci\u00f3n ambiental y prohibieron la caza de esos animales. En la actualidad, m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, la especie de recuper\u00f3 y se estima\u00a0 que existen alrededor de 175 mil. Por lo que todo indica, \u00e9ste debe ser tambi\u00e9n el camino para la preservaci\u00f3n de los lobos marinos que habitan los mares de Per\u00fa y de Chile.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nVariaci\u00f3n geogr\u00e1fica en lobos marinos sudamericanos Arctocephalus australis<br \/>\n<strong><em>Modalidad<br \/>\n<\/em><\/strong><br \/>\nL\u00ednea Regular de Auxilio a Proyecto de Investigaci\u00f3n y Beca de Doctorado<br \/>\n<em><strong>Coordinador<\/strong><\/em><br \/>\nJo\u00e3o Stenghel Morgante &#8211; IB\/ USP<br \/>\n<strong><em>Inversi\u00f3n<\/em><\/strong><br \/>\n13.808,37 reales y 105.144,00 reales<br \/>\n(FAPESP) y 1.000,00 d\u00f3lares (Society for Marine Mammalogy)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El calentamiento de las aguas del Pac\u00edfico pone en situaci\u00f3n cr\u00edtica a las poblaciones de lobos marinos de la costa de Per\u00fa","protected":false},"author":188,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[503],"class_list":["post-80304","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80304","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/188"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80304"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80304\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":495444,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80304\/revisions\/495444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80304"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80304"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80304"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80304"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}