{"id":80305,"date":"2005-06-01T00:00:00","date_gmt":"2005-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/06\/01\/los-habitantes-de-los-granos-de-arena\/"},"modified":"2015-03-27T16:33:44","modified_gmt":"2015-03-27T19:33:44","slug":"los-habitantes-de-los-granos-de-arena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-habitantes-de-los-granos-de-arena\/","title":{"rendered":"Los habitantes de los granos de arena"},"content":{"rendered":"<p>La bi\u00f3loga marina Judith Winston, investigadora del Museo de Historia Natural de Virginia, Estados Unidos, descubri\u00f3 hace 20 a\u00f1os decenas de especies de animales invertebrados que viven en la superficie y en el interior de granos de arena extra\u00eddos del fondo del mar lindante con la costa de Florida. Pens\u00f3 que exist\u00edan solamente por all\u00ed, en la costa sur de Estados Unidos, y que jam\u00e1s los encontrar\u00eda nuevamente. Pero en noviembre de 2002, cuando se encontraba participando de una expedici\u00f3n de recolecci\u00f3n con bi\u00f3logos paulistas, Judith pidi\u00f3 que le separaran un sedimento extra\u00eddo del fondo oce\u00e1nico de las proximidades de S\u00e3o Sebasti\u00e3o, litoral norte de S\u00e3o Paulo. Y all\u00ed estaban: hab\u00eda incluso algunas especies nuevas, diferentes de las identificadas en Florida, y muchas otras especies interesantes, todas de menos de un mil\u00edmetro. Puede encontr\u00e1rselas, aunque muertas, tan solo con el esqueleto externo, sueltas o incrustadas en la arena de la playa.<\/p>\n<p>&#8220;Nunca se imagin\u00f3 que existiera una fauna tan rica, que vive incrustada en granos de arena y en fragmentos de conchas&#8221;, dice exultante Alvaro Esteves Migotto, investigador del Centro de Biolog\u00eda Marina, vinculado a la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Migotto firma con Judith Winston un estudio reci\u00e9n publicado en la revista <em>Invertebrate Biology<\/em> informando los descubrimientos de la costa de S\u00e3o Sebasti\u00e3o, uno de los puntos de estudio de un amplio mapeo de la diversidad marina del litoral paulista. De all\u00ed, de profundidades que variaban de 9 a 45 metros, emergieron 13 especies de invertebrados que habitaban la superficie y los poros de fragmentos de conchas, el cascajo y los granos de la arena m\u00e1s gruesa (el di\u00e1metro de un grano de arena, que es formada normalmente de cuarzo, puede variar de 0,05 mil\u00edmetro &#8211; aquel tipo de arena que masajea los pies al caminar en las playa brasile\u00f1as y se escapa r\u00e1pidamente de las manos &#8211; a 2,0 mil\u00edmetros).<\/p>\n<p>Los organismos m\u00e1s abundantes y diversificados eran los briozoarios, min\u00fasculos invertebrados que forman colonias esparcidas o erectas, en forma de ramas, con miles de individuos. Hab\u00eda tambi\u00e9n hidrozoarios, cnidarios y helmintos conocidos como poliquetos. De este total, cuatro especies no fueron halladas en ning\u00fan otro ambiente marino y parecen ser exclusivas de esos mundos esf\u00e9ricos hechos de cuarzo. En tanto, en el estudio de Florida, espec\u00edfico para este grupo de animales, se registraron 33 especies, de las cuales 9 eran exclusivas de los granos de arena. &#8220;Debe haber muchos m\u00e1s&#8221;, dice Migotto. Los oc\u00e9anos, conviene recordarlo, cubren tres cuartos de la superficie del planeta.<\/p>\n<p>De acuerdo con Migotto, el hecho de que estos animales hayan sido encontrados en abundancia en dos puntos a miles de kil\u00f3metros de distancia sugiere que pueden vivir tambi\u00e9n en otros lugares, a lo largo de las plataformas continentales. Estos pueden tambi\u00e9n tener una importancia biol\u00f3gica mayor que la que se podr\u00eda suponer, participando de cadenas alimentarias ora como predadores, ora como el propio alimento. Incluso los sedimentos del fondo marino adquieren valor, debido a que pueden transportar a las comunidades de invertebrados de un lado a otro del fondo oce\u00e1nico, facilitando la conquista de nuevos territorios.<\/p>\n<p><strong>J\u00f3venes reproductores<br \/>\n<\/strong>Los bi\u00f3logos que estudian los bentos &#8211; los animales que viven dentro del mar y en el fondo marino- normalmente zarandan la arena y el lodo, separan los ejemplares que viven sueltos en estos sedimentos y descartan ese material. No se imaginan que otros organismos bent\u00f3nicos pueden vivir y reproducirse sobre el mismo, dentro de los granos de cuarzo o en los fragmentos de conchas. &#8220;A lo mejor los sedimentos del fondo del mar dejan as\u00ed de verse como un desierto de muchos organismos s\u00e9siles (que viven fijos sobre una superficie)&#8221;, comenta Migotto. &#8220;Muchos invertebrados encuentran en los granos de arena un espacio adecuado donde se fijan, viven y se reproducen. No se restringen \u00fanicamente a las rocas o fragmentos de rocas y conchas de tama\u00f1o relativamente grande, tal como se pensaba.&#8221;<\/p>\n<p>Los habitantes de las arenas del fondo del mar parecen ser m\u00e1s ligeros en el intento de perpetuar la especie que los equivalentes que viven sobre las rocas. Las larvas de los briozoarios se fijan sobre la superficie de los granos de arena y se reproducen inicialmente de manera asexuada. Forman colonias que comienzan a reproducirse de manera sexuada cuando todav\u00eda son j\u00f3venes y albergan a pocos individuos, a diferencia de las colonias de briozoarios que viven sobre las rocas o las algas. &#8220;Como los granos de arena constituyen un ambiente sumamente inestable y su superficie es peque\u00f1a&#8221;, dice Migotto, &#8220;estos organismos no tienen espacio para crecer mucho&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bi\u00f3logos descubren 13 especies de invertebrados que viven en sedimentos marinos","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-80305","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80305","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80305"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80305\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80305"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80305"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80305"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80305"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}