{"id":80326,"date":"2005-07-01T10:30:00","date_gmt":"2005-07-01T13:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/07\/01\/a-flor-de-tierra\/"},"modified":"2015-07-17T16:06:16","modified_gmt":"2015-07-17T19:06:16","slug":"a-flor-de-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-flor-de-tierra\/","title":{"rendered":"A flor de tierra"},"content":{"rendered":"<p>La bot\u00e1nica Luiza Sumiko Kinoshita se consigui\u00f3 un trabajo extra hace cinco a\u00f1os. Como si fuera poco con las clases y las investigaciones en las Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), empez\u00f3 visitar al menos una vez por semana algunas escuelas de ense\u00f1anza b\u00e1sica de la ciudad. Conversaba con los maestros, ayudaba a planificar las actividades en las aulas y llevaba a los chicos a las calles, plazas, bosques y \u00e1reas de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona. Su prop\u00f3sito era abrir la mirada y liberar la sensibilidad de los pibes, que nunca hab\u00edan notado que los \u00e1rboles de las avenidas eran pocos y de pocas especies y, por eso mismo, incapaces de atraer a los p\u00e1jaros y otros diversos tipos de polinizadores y dispersores de semillas. Durante esas expediciones, los chicos y las chicas descubrieron cu\u00e1n diferentes son las formas, los tama\u00f1os, las texturas y los tonos de verde de las hojas \u2013 en uno de los ejercicios, con los ojos vendados, procuraban reconocer \u00e1rboles que ya hab\u00edan visto, \u00fanicamente tante\u00e1ndoles los troncos, ora m\u00e1s lisos, ora m\u00e1s rugosos.<\/p>\n<p>Este experimento, que incluy\u00f3 visitas a los laboratorios de la Unicamp y del Instituto Agron\u00f3mico de Campinas, result\u00f3 en el libro <em>A bot\u00e2nica no ensino b\u00e1sico \u2013\u00a0Relatos de uma experi\u00eancia transformadora<\/em> [La bot\u00e1nica en la ense\u00f1anza b\u00e1sica \u2013\u00a0Relatos de una experiencia transformadora], que saldr\u00e1 publicado ahora en julio. Con los maestros de Campinas y de otras tres ciudades \u2013 S\u00e3o Carlos, S\u00e3o Paulo y Santos \u2013, Luiza compart\u00eda el conocimiento acumulado en el marco de un proyecto monumental, llevado adelante por un grupo de 250 bot\u00e1nicos: la identificaci\u00f3n y descripci\u00f3n de las plantas con flores \u2013 las faner\u00f3gamas \u2013 del estado de S\u00e3o Paulo. Son 7.297 especies aut\u00f3ctonas, de acuerdo con la estimaci\u00f3n m\u00e1s reciente, excluidos los errores (hab\u00eda plantas con hasta tres nombre cient\u00edficos) y sumando las 40 especies descubiertas hasta ahora.<\/p>\n<p><strong>Por dentro de la colecci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>&#8220;En cantidad de especies&#8221;, dice George Shepherd, de la Unicamp, &#8220;S\u00e3o Paulo abarca las dos terceras partes de la flora de Europa&#8221;. Este estado, que se enriqueci\u00f3 derribando casi toda su vegetaci\u00f3n natural, la cual cubre hoy en d\u00eda tan s\u00f3lo el 13,9% de su territorio, reservaba todav\u00eda sorpresas, como las nuevas especies de canela de ema Vellozia obtecta y Vellozia peripherica, que crecen en los campos rocosos aleda\u00f1os a Sierra de Canastra, en el l\u00edmite con Minas Gerais. Estas plantas de grandes flores color violeta se encuentran entre las 475 especies de las 33 familias descritas en el cuarto tomo de la colecci\u00f3n Flora Fanerog\u00e2mica do Estado de S\u00e3o Paulo, que sali\u00f3 en julio. Y va una explicaci\u00f3n importante: para los taxonomistas, como se les llama a los expertos en clasificaci\u00f3n de plantas y animales, la familia es un grupo de g\u00e9neros, que re\u00fanen especies similares.<\/p>\n<p>&#8220;Ya hemos trabajado durante doce a\u00f1os, pero el relevamiento est\u00e1 lejos de terminar&#8221;, dice, con un mixto de orgullo y agotamiento, Maria das Gra\u00e7as Lapa Wanderley, investigadora del Instituto de Bot\u00e1nica de S\u00e3o Paulo, quien divide la coordinaci\u00f3n del proyecto con Shepherd. La publicaci\u00f3n del cuarto tomo enmarca \u00fanicamente el final del proyecto apoyado por la FAPESP y el comienzo de la batalla en busca de nuevas fuentes de financiamiento, pues el trabajo no se detiene: ya est\u00e1 casi listo el material para otros tres tomos, conteniendo minuciosas descripciones de las plantas e ilustraciones. Desde el primer ejemplar, presentado en 2001, se han publicado alrededor de 2.500 p\u00e1ginas, se describieron 139 familias, 475 g\u00e9neros y 1.830 especies de plantas con flores que ayudan a componer vegetaciones m\u00e1s abiertas, como el Cerrado, que es la sabana brasile\u00f1a, y los campos de altitud; o m\u00e1s densas e impenetrables, como las del bosque costero. Y la colecci\u00f3n pretende ir m\u00e1s lejos a\u00fan: de continuar con la frecuencia de un libro por a\u00f1o, esto reci\u00e9n terminar\u00e1 en 2016, con el 15\u00ba tomo. El quinto, m\u00e1s tangible, ha de salir el a\u00f1o que viene con m\u00e1s especies nuevas, como una bromelia del Bosque Atl\u00e1ntico del sudeste paulista: la Quesnelia sp., con flores violeta y la inflorescencia roja que parece querer saltar de una base formada por hojas largas en forma de jarr\u00f3n. Y hay algo m\u00e1s raro todav\u00eda: el g\u00e9nero Randia, formado por cinco nuevas especies de arbustos y \u00e1rboles tambi\u00e9n del Bosque Atl\u00e1ntico, que integran la familia Rubiaceae, la misma del cafeto, que no entr\u00f3 en el libro por ser aut\u00f3ctono de \u00c1frica, no de Brasil.<\/p>\n<p>El proyecto Flora es el primero y el m\u00e1s amplio relevamiento de la vegetaci\u00f3n nativa del estado de S\u00e3o Paulo \u2013 para alcanzar una catalogaci\u00f3n completa falta \u00fanicamente un grupo bastante menor, el de las plantas sin flores, cuyo mapeo est\u00e1 a cargo de Jefferson Prado, del Instituto de Bot\u00e1nica. Es un trabajo pionero tambi\u00e9n debido a que congrega a expertos de ocho instituciones de investigaci\u00f3n: desde 1993 trabajan juntos especialistas de las tres universidades estaduales \u2013 Unicamp, USP y Universidad Estadual Paulista (Unesp) \u2013, de tres institutos de investigaci\u00f3n \u2013 el Bot\u00e1nico, el Forestal y el Agron\u00f3mico \u2013 y de un \u00f3rgano local \u2013 el Departamento de Parques y \u00c1reas Verdes de la Municipalidad de S\u00e3o Paulo. Se suman a ello la contribuci\u00f3n de investigadores de una empresa estatal del gobierno nacional, Embrapa de Jaguari\u00fana, y de colaboradores de 15 estados brasile\u00f1os y de otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Tan pronto como se form\u00f3 el equipo comenzaron a brotar novedades \u2013 y no siempre fueron buenas. En los archivos de las colecciones hist\u00f3ricas de herbarios, como el del Instituto de Bot\u00e1nica, los investigadores encontraron registros de decenas de plantas como las que hace un siglo ocupaban la estancia Butantan, que dio origen al instituto de nombre hom\u00f3nimo, y el alto del monte Caagua\u00e7u, donde hoy pasa la Avenida Paulista \u2013 y que nunca m\u00e1s se vieron. Por supuesto, tambi\u00e9n se calzaron las botas y se internaron en lo que resta de selva paulista: se han hecho hasta ahora alrededor de 500 expediciones de recolecci\u00f3n, en principio a un ritmo de una por semana.<\/p>\n<p>Al analizar las 20 mil muestras de ramas con hojas, flores y frutos que trajo, el equipo del Flora reencontr\u00f3 especies que se presum\u00eda que se hubieran extinguido y al menos otras 50 end\u00e9micas, especialmente de las sierras. El propio Shepherd estuvo al frente de un equipo que escal\u00f3 la sierra Fina, donde se encuentra el punto m\u00e1s alto de S\u00e3o Paulo: Pedra da Mina, de 2.797 metros de altitud. &#8220;Pasamos tres noches en la cima de la sierra, y una de ellas fue muy molesta: el campamento se inund\u00f3 luego de una lluvia fuerte&#8221;, cuenta. Bajaron mojados y agotados, pero con nuevas especies, como a <em>Cortaderia sp<\/em>., un cap\u00edn con una inflorescencia de dos metros de altura.<\/p>\n<p>En Votuporanga, noroeste paulista, los bot\u00e1nicos se encontraron con una especie amaz\u00f3nica de higuera: la <em>Ficus catappifolia<\/em>. Encontraron especies nuevas incluso en el municipio de S\u00e3o Paulo, a ejemplo de la Ocotea curucutuensis, una canela de hasta diez metros de altura, al margen de otras preciosidades de la Zona Metropolitana, como una pasionaria con p\u00e9talos en rosa claro, la <em>Passiflora ischnoclada<\/em>, que vive \u00fanicamente en Sales\u00f3polis. Pero no todo fueron buenas noticias: otras especies de pasionaria dejaron de\u00a0 encontrarse en Campos do Jord\u00e3o, S\u00e3o Sebasti\u00e3o y Caraguatatuba, donde antes crec\u00edan.<\/p>\n<p>El <em>Flora<\/em> es actualmente una generosa fuente de informaci\u00f3n, que ya ha inspirado una publicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla, una gu\u00eda de bromelias de la Reserva Biol\u00f3gica del Alto de la Sierra de Paranapiacaba. Fue tambi\u00e9n la materia prima sobre cuya base se actualiz\u00f3 la lista de especies amenazadas de extinci\u00f3n en el estado: la versi\u00f3n m\u00e1s reciente, de septiembre del a\u00f1o pasado, contiene 1.020 especies \u2013 en la lista anterior, de seis a\u00f1os atr\u00e1s, hab\u00eda 300. Por indicar la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de las plantas, este estudio sirve tambi\u00e9n como gu\u00eda para elaborar pol\u00edticas de conservaci\u00f3n ambiental m\u00e1s eficaces, capaces de proteger los ambientes naturales y las especies m\u00e1s fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>El principal objetivo de este mapeo consiste en conocer la biodiversidad paulista, pero existe otro, que es igualmente importante: la conservaci\u00f3n del patrimonio natural. Con tal objetivo, un equipo del propio Instituto de Bot\u00e1nica est\u00e1 ampliando el cultivo en vivero de especies raras del Bosque Atl\u00e1ntico que corren riesgo de desaparecer, para posteriormente devolverlas a sus espacios nativos. La devastaci\u00f3n es m\u00e1s intensa todav\u00eda en la sabana, en el oeste y en el centro del estado, precisamente la zona que merecer\u00eda ser objeto de m\u00e1s expediciones, tal como lo reconocen los propios coordinadores del Flora. &#8220;No se sabe si alg\u00fan d\u00eda conoceremos cu\u00e1l es la real diversidad del Cerrado, la sabana paulista&#8221;, dice Shepherd.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista cient\u00edfico, el <em>Flora<\/em> redund\u00f3 en veinte tesinas de maestr\u00eda, cinco tesis doctorales y alrededor de 30 art\u00edculos cient\u00edficos. En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, pueden salir de all\u00ed alternativas de plantas que se cultivar\u00e1n para tratar enfermedades, para suministrar madera, para realzar el sabor de las comidas o sencillamente para adornar la casa. Tal es el caso de la cicuta, la <em>Conium maculatum<\/em>, una hierva proveniente de regiones templadas que se adapt\u00f3 al clima tropical del pa\u00eds. Su jugo contiene el alcaloide conicina, un veneno potent\u00edsimo que, en dosis terap\u00e9uticas, podr\u00eda usarse contra el t\u00e9tanos, la tos convulsa o las convulsiones. Hace unos a\u00f1os, plantines de una hierva conocida como cuernos del diablo (<em>Ibicella lutea)<\/em> fueron a parar a Europa y Estados Unidos, donde se los cultiv\u00f3 con el objetivo de recoger sus frutos a\u00fan verdes, mantenerlos en vinagre y consumirlos en forma de conserva.<\/p>\n<p>&#8220;Antes&#8221;, comenta Maria das Gra\u00e7as, &#8220;solamente exist\u00eda un estudio sobre la flora de la ciudad de S\u00e3o Paulo, realizado en 1911 por un bot\u00e1nico suizo llamado Alfred Usteri, con unas 800 especies&#8221;. La situaci\u00f3n no es mucho mejor en los otros estados: en general solamente hay mapeos aislados, como los de la flora de las Sierras do Cip\u00f3 y Gr\u00e3o-Mogol, en Minas Gerais, y raros estudios abarcadores. Al margen de S\u00e3o Paulo, otra excepci\u00f3n es Santa Catarina, con el <em>Flora Ilustrada Catarinense<\/em>, coordinado actualmente por Ademir Reis, de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). En el marco de dicha colecci\u00f3n, que comenz\u00f3 a publicarse en 1965, salieron 183 tomos, sumando as\u00ed 13.843 p\u00e1ginas, conteniendo la descripci\u00f3n de 158 familias y 3.690 especies. Como faltan todav\u00eda 63 familias, hay por delante al menos diez a\u00f1os m\u00e1s de trabajo.<\/p>\n<p>La obra de una generaci\u00f3n &#8211; El inventario m\u00e1s completo de las plantas nativas de todo el pa\u00eds sigue siendo el <em>Flora Brasiliensis<\/em>, una colecci\u00f3n de 46 tomos editada por el b\u00e1varo Karl Friedrich Philipp von Martius, que comenz\u00f3 a publicarse en 1840 y concluy\u00f3 reci\u00e9n 66 a\u00f1os despu\u00e9s. La flora nacional aparece all\u00ed en 3.811 ilustraciones, e informaciones \u2013 en buena medida desactualizadas \u2013 sobre 22.767 especies de plantas, casi la mitad de las que existen en el territorio brasile\u00f1o. Esta colecci\u00f3n tambi\u00e9n brinda una idea acerca de lo que se ha perdido, a ejemplo de las selvas con \u00e1rboles inmensos de la regi\u00f3n de Mogi das Cruzes, cerca de la capital paulista.<\/p>\n<p>&#8220;El <em>Flora Fanerog\u00e2mica<\/em> es el aporte de nuestra generaci\u00f3n de taxonomistas&#8221;, dice Luiza Kinoshita, quien concili\u00f3 las visitas a las escuelas con la tarea de describir la familia <em>Apocynaceae<\/em>, la misma de la alamanda, una enredadera de jard\u00edn con grandes flores amarillas, que aparece en el cuarto tomo. Luiza se refiera a &#8220;nuestra generaci\u00f3n&#8221; al evocar a los bot\u00e1nicos que suscriben este estudio, a su vez herederos del estilo de trabajo de al menos dos docentes paulistas que hicieron germinar la taxonom\u00eda en el pa\u00eds durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. El primero de ellos Aylthon Brand\u00e3o Joly, bot\u00e1nico de la USP y despu\u00e9s de la Unicamp, un profundo conocedor de la <em>flora<\/em> paulista fallecido en 1975, a los 50 a\u00f1os. El otro es Herm\u00f3genes de Freitas Leit\u00e3o Filho, quien ide\u00f3 y fue el primer coordinador del <em>Flora,<\/em> y que muri\u00f3 en 1996 a los 52 a\u00f1os, durante una expedici\u00f3n bot\u00e1nica. A partir de entonces, la coordinaci\u00f3n del trabajo qued\u00f3 a cargo de Maria das Gra\u00e7as, nacida en el estado de Pernambuco, pero que vive en S\u00e3o Paulo hace 30 a\u00f1os, junto al escoc\u00e9s George Shepherd y la tambi\u00e9n pernambucana Ana Maria Giulietti, quien luego de jubilarse de la USP se traslad\u00f3 a la Universidad Estadual de Feira de Santana, Bah\u00eda, y actualmente vive en Londres.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nFlora Fanerog\u00e1mica del Estado de S\u00e3o Paulo<br \/>\n<strong><em>Modalidad<br \/>\n<\/em><\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong><em>Coordinador<br \/>\n<\/em><\/strong>Herm\u00f3genes de Freitas Leit\u00e3o Filho \u2013 Unicamp<br \/>\n<strong><em>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>R$ 726.190,57 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bot\u00e1nicos de S\u00e3o Paulo identifican 7.239 especies de plantas aut\u00f3ctonas, el equivalente a las dos terceras partes de la flora europea","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-80326","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80326"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80326\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80326"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}