{"id":80332,"date":"2005-07-01T00:00:00","date_gmt":"2005-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/07\/01\/duro-de-matar-2\/"},"modified":"2015-03-27T16:11:55","modified_gmt":"2015-03-27T19:11:55","slug":"duro-de-matar-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/duro-de-matar-2\/","title":{"rendered":"Duro de matar"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Desde los tiempos b\u00edblicos &#8216;cuando Mois\u00e9s envi\u00f3 a los representantes de cada una de las tribus bajo su comando a espiar la tierra de Cana\u00e1n&#8217; hasta los d\u00edas actuales, tenemos un vasto archivo de referencias a las actividades de espionaje, ligadas en principio al campo militar y luego tambi\u00e9n terreno pol\u00edtico, y finalmente al poder de manera integrada&#8221;, pregonaba un manual del Curso de Informaciones de la Escuela Superior de Guerra en 1967, recordando tambi\u00e9n que incluso &#8220;No\u00e9 envi\u00f3 una paloma para ver si las aguas se hab\u00edan retirado de la faz de la Tierra&#8221;. La justificativa b\u00edblica no disimilaba el pecado capital de la mala formaci\u00f3n dada a los agentes de informaciones: es necesario vigilar y, al contrario que en el pasado, el foco no es la guerra, sino el control del poder. &#8220;El enemigo &#8216;externo&#8217;, considerado como blanco de los servicios de inteligencia de los pa\u00edses democr\u00e1ticos, signific\u00f3 en Brasil, Chile y Argentina, cualquiera que fuera &#8216;externo&#8217; al centro del poder. Precisamente, de esos &#8216;exclu\u00eddos del poder&#8217;, fue que se intent\u00f3 proteger al Estado, por medio de la banalizaci\u00f3n de la violencia y de una cultura de secretos gubernamentales&#8221;, afirma Priscila Antunes, autora del estudio intitulado Los servicios de inteligencia en el Cono Sur, que cont\u00f3 con el apoyo de la FAPESP. Es un estudio comparativo sobre los legados de la transici\u00f3n hacia la democracia en los tres mentados pa\u00edses. Y su resultado asusta: poco ha cambiado con el fin de las dictaduras, y la &#8220;amenaza&#8221; sigue siendo &#8220;interna&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;La democracia necesita el control civil sobre el poder militar y, lo que es m\u00e1s\u00a0 complejo, de un efectivo control pol\u00edtico sobre las agencias de inteligencia civiles y militares&#8221;, advierte la investigadora. En tanto, el libro Minist\u00e9rio do sil\u00eancio [El Ministerio del Silencio], publicado ahora por Editora Record, el periodista Lucas Figueiredo revela que, en octubre de 2003, en el marco de una reuni\u00f3n destinada a discutir las posibilidades de cooperaci\u00f3n entre los servicios de inteligencia de Am\u00e9rica del Sur, y en pleno gobierno de Lula da Silva, la Agencia Brasile\u00f1a de Informaciones (Abin), creada en 1999, incluy\u00f3 en el informe final incluy\u00f3, entre las &#8220;amenazas&#8221; actuales, a los &#8220;los movimientos sociales, en especial a las organizaciones que operan con la cuesti\u00f3n de la pobreza&#8221;. La Doctrina de la Seguridad Nacional, ideada por los regimenes militares, puede estar fuera de moda, pero el &#8220;monstruo&#8221; \u2013\u00a0el alias que le dio el general Golbery do Couto e Silva a su creaci\u00f3n, el Servicio Nacional de Informaciones (SNI)\u00a0\u2013, aunque con nuevas formas, sigue estando activo. &#8220;Ese \u00f3rgano buscaba a los enemigos del Estado dentro de las fronteras del pa\u00eds, y no vislumbraba que la amenaza mayor siempre fue \u00e9l mismo. Por eso, la existencia del servicio secreto, tal cual \u00e9ste se encuentra en 2005, es una se\u00f1al de que Brasil sali\u00f3 de la dictadura, pero no por ello ha llegado a tener una democracia plena&#8221;, eval\u00faa Figueiredo. \u00bfEs realmente necesario vigilar?<\/p>\n<p><strong>Amenazas<br \/>\n<\/strong>&#8220;La inteligencia es sumamente \u00fatil para la democracia, siempre y cuando act\u00fae de manera eficiente en la evaluaci\u00f3n de amenazas, que actualmente son cada vez m\u00e1s diversificadas. Es una realidad que han de absorber los pol\u00edticos y los ciudadanos comunes&#8221;, explica Priscila. &#8220;Pero es fundamental el control democr\u00e1tico, ya que, \u00fanicamente mediante el desarrollo de mecanismos de control eficaces podremos evitar que la democracia y la inteligencia se conviertan en t\u00e9rminos antag\u00f3nicos&#8221;, asevera. Los riesgos son grandes, tanto con respecto a la manipulaci\u00f3n por parte de los gobernantes, interesados en la maximizaci\u00f3n del poder, como los de la autonomizaci\u00f3n de los \u00f3rganos de inteligencia (cosa que sucedi\u00f3 durante la dictadura), pues los mismos tienen una notable capacidad de transformarse en un poder paralelo dentro del Estado. Desgraciadamente, la historia reciente ha demostrado que, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo no hay inter\u00e9s en v\u00e9rselas con esa &#8220;criatura&#8221;. &#8220;La elaboraci\u00f3n de los pactos que condicionaron la transici\u00f3n en Brasil hicieron posible la autonom\u00eda militar en la definici\u00f3n de sus misiones y sus \u00e1reas de actuaci\u00f3n. La inercia civil no solamente permite que los militares definan de manera aut\u00f3noma sus focos de atenci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n corrobora sus perspectivas&#8221;, sostiene la investigadora. &#8220;En Brasil, al margen de contar con una ley de inteligencia mal elaborada, no se nota en el Congreso un inter\u00e9s real en legislar sobre el tema. La acci\u00f3n ilegal de estas instituciones, con miras a alcanzar objetivos pol\u00edticos o privados, es de responsabilidad tanto de quienes practican una determinada acci\u00f3n como de quienes no controlan a esos organismos. Los servicios de inteligencia sin control constituyen una amenaza a la democracia&#8221;. Es necesario vigilar a los que nos vigilan.<\/p>\n<p>Sin embargo, el Estado ha soslayado esta responsabilidad desde sus albores: el primer servicio secreto brasile\u00f1o se cre\u00f3 en 1927 por decisi\u00f3n del presidente Washington Lu\u00eds, para investigar a sus adversarios pol\u00edticos y espiar a los obreros en huelga. &#8220;Nac\u00eda as\u00ed con un vicio, que el \u00f3rgano cargar\u00eda para siempre: un mandato excesivamente amplio y hecho a la medida, para que el gobierno pudiera usarlo contra quienes quisiera. En la mayor\u00eda de los casos, contra el pueblo&#8221;, afirma Figueiredo. El &#8220;monstruo&#8221; no hizo sino empeorar en su adolescencia: Vargas, y despu\u00e9s Dutra, seg\u00fan constata en estudioso, militarizaron la instituci\u00f3n y la moldearon acorde con los par\u00e1metros estadounidenses de la Guerra Fr\u00eda y la lucha contra el comunismo. As\u00ed, en los manuales de la Escuela Superior de Guerra, el pueblo brasile\u00f1o empez\u00f3 a figurar como el potencial enemigo de la patria: he all\u00ed la base de la Doctrina de Seguridad Nacional, que es el pa\u00eds visto a trav\u00e9s de las lentes verde oliva. Pero tampoco el civil Juscelino Kubitschek resisti\u00f3 ante las presiones externas y, dejando de lado su costado bossa nova, le dio forma oficial al as\u00ed llamado Servicio Federal de Informaci\u00f3n y Contrainformaci\u00f3n (Sfuci), el &#8220;padre&#8221; del SNI y la &#8220;escuela&#8221; de Golbery y del general Figueiredo. &#8220;En las entra\u00f1as del gobierno de JK, considerado el m\u00e1s\u00a0 democr\u00e1tico de nuestra historia, estaba engendr\u00e1ndose el &#8216;monstruo'&#8221;,\u00a0 recuerda Figueiredo.<\/p>\n<p>Luego de servirle a J\u00e2nio Quadros y de ayudar a tumbar a Jango [J\u00f5ao Goulart], el Sfuci fue extinguido por Castello Branco, quien puso en su lugar al SNI, con base en un documento de tres p\u00e1ginas, redactado por Golbery. Con autonom\u00eda econ\u00f3mica y una jefatura dotada de status de ministro de Estado, el servicio era el \u00fanico \u00f3rgano del Ejecutivo que no se somet\u00eda a ning\u00fan tipo de control externo. En ese entonces, y al igual que hoy en d\u00eda, como acota Priscila, el Legislativo no se interesaba en controlar a la instituci\u00f3n, creada para mandar mucho y no rendirle cuentas de nada a nadie. Y m\u00e1s: a contramano de lo que ocurr\u00eda en Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Alemania, que no permit\u00edan que sus servicios secretos tuvieran simult\u00e1neamente acci\u00f3n interna y externa, el SNI reun\u00eda ambas funciones. &#8220;Se le parec\u00eda a la KGB de la URSS, y lleg\u00f3 incluso a tener m\u00e1s poder que la organizaci\u00f3n comunista&#8221;, dice la investigadora.<\/p>\n<p>Golbery fue m\u00e1s all\u00e1 todav\u00eda y le asign\u00f3 al SNI una nueva incumbencia, la de intervenir directamente en las pol\u00edticas del gobierno. Poco a poco, el Estado fue siendo as\u00ed devorado por el &#8220;monstruo&#8221;. Que no estuvo solo por mucho tiempo. Durante los gobiernos de Costa e Silva y M\u00e9dici (este \u00faltimo fue jefe del SNI), se le juntaron el Centro de Informaciones del Ej\u00e9rcito (CIE), el Centro de Informaciones de la Marina (Cenimar), el Centro de Informaciones y Seguridad de la Aeron\u00e1utica (Cisa) y los DOI y Codi, formando as\u00ed la llamada comunidad de informaciones, responsable de la sangrienta represi\u00f3n desatada durante el r\u00e9gimen militar.<\/p>\n<p>El problema inesperado radic\u00f3 en que la comunidad se convirti\u00f3 en un Estado paralelo. As\u00ed, durante el gobierno de Geisel, cuando Golbery se dio cuenta de que hab\u00eda llegado la hora de desmontar el aparato, el &#8220;monstruo&#8221; reaccion\u00f3. Pese a que la &#8220;amenaza&#8221; comunista se hab\u00eda extinguido, el servicio engendraba peligros inexistentes para mantenerse vivo y, lo que es m\u00e1s importante, exento de juicios sobre sus actividades, ante la posibilidad existente de la democratizaci\u00f3n del pa\u00eds. Pero ese miedo no era procedente. A Jos\u00e9 Sarney, el primer presidente civil, luego del final de la dictadura, le encantaba la eficiencia del SIN, y lo us\u00f3 sin tapujos para monitorear a los movimientos huelguistas. &#8220;El \u00f3rgano abocaba a\u00fan gran parte de sus recursos en la vigilancia de grupos capaces de cambiar el rumbo de la pol\u00edtica nacional&#8221;, acota Priscila. Curiosamente, fue una vendetta personal lo que puso fin al servicio. Al en ese entonces gobernador Collor, se le impidi\u00f3 visitar a Sarney en el Palacio do Planalto [la sede del Gobierno nacional] por decisi\u00f3n del jefe del SNI, Ivan de Souza Mendes (pues \u00e9ste estaba furioso, debido a las cr\u00edticas que deslizara el &#8220;cazador de marajaes&#8221; ante el presidente), y por tal motivo prometi\u00f3 acabar con el \u00f3rgano en caso de ganar las elecciones. Y cumpli\u00f3 con su promesa, tan es as\u00ed que en 1990, el &#8220;monstruo&#8221; dej\u00f3 de existir. O al menos as\u00ed lo fue en apariencia. El nuevo Departamento de Inteligencia mantuvo buena parte de los cuadros del occiso, y sigui\u00f3 operando sin ning\u00fan control, pese a las promesas de Collor de crear una comisi\u00f3n de supervisi\u00f3n en el Congreso. Y, por si esto fuera poco, vigilaba a la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La Abin<br \/>\n<\/strong>El interregno de Itamar Franco sirvi\u00f3 tan solo para traer de vuelta a los militares al servicio, y dicho presidente supo usarlo para mantener bajo control a los sindicatos, a los movimientos religiosos y, en especial, al Partido de los Trabajadores. Las elecciones que llevaron a la presidencia a Fernando Henrique Cardoso imprimieron otro rumo al servicio, pues el nuevo presidente, pese a su\u00a0 deseo de fortalecer al \u00f3rgano, intent\u00f3 por primera vez dotarlo de mecanismos de supervisi\u00f3n externa. Con el nuevo nombre de Abin, el servicio de informaciones, bajo la jefatura del general Alberto Cardoso, promet\u00eda &#8220;obrar en estricto respeto a los derechos y garant\u00edas individuales, y en fidelidad a las instituciones, y a los principios \u00e9ticos&#8221;. Pero el militar insist\u00eda, contando para ello con la anuencia del presidente, en que era necesario seguir vigilando a los &#8220;grupos nacionales, que pueden erigirse en una amenaza a la continuidad del Estado y a los intereses de la naci\u00f3n brasile\u00f1a&#8221;. Pese a la creaci\u00f3n del Ministerio de Defensa, la Abin prestaba servicios directamente ante el presidente, y con base en la pol\u00edtica de defensa nacional por \u00e9ste instituida, que se estipul\u00f3 en t\u00e9rmino vagos, y reafirmando la capacidad de los militares para ejercer funciones ligadas a la pol\u00edtica interna del pa\u00eds, de acuerdo Priscila, &#8220;y no caus\u00f3 ning\u00fan tipo de cambio significativo en la actuaci\u00f3n del sistema de inteligencia&#8221;. &#8220;Los militares mantuvieron el poder para decidir de manera aut\u00f3noma y asegurarse la prosecuci\u00f3n de diversos intereses suyos&#8221;, eval\u00faa la investigadora. Una vez m\u00e1s, el Legislativo call\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Esp\u00eda<br \/>\n<\/strong>El gobierno de Lula no alter\u00f3 la estructura dise\u00f1ada por Cardoso y lleg\u00f3 incluso a reanudar una antigua pr\u00e1ctica del SNI: la legalizaci\u00f3n de los tel\u00e9fonos pinchados, cosa que sigue operando internamente. Por cierto, el presidente tiene actualmente como guardaespaldas a una antigua agente del &#8220;monstruo&#8221;, que en 1993, dici\u00e9ndose periodista, se infiltr\u00f3 en un encuentro cerrado del PT, realizado en la ciudad de Vit\u00f3ria (Esp\u00edrito Santo) para espiar a Lula. &#8220;Recientemente, el gobierno realiz\u00f3 cambios en la direcci\u00f3n de la Abin, solamente despu\u00e9s del &#8216;esc\u00e1ndalo Waldomiro Diniz&#8217;, funcionario filmado pidiendo coima y cuya grabaci\u00f3n pone en evidencia la participaci\u00f3n de agentes de la Abin&#8221;, cree Priscila. Ese movimiento puede ser el resultado de la guerra fratricida que asolaba al \u00f3rgano, donde se trenzaban la vieja guardia del SNI, en puja para mantener sus cargos, y los nuevos civiles, contratados por concurso p\u00fablico (a partir de 1996), que se resent\u00edan debido a la falta de oportunidades de ascensos y la segregaci\u00f3n perpetrada por los &#8220;antiguos&#8221;. La disputa, seg\u00fan eval\u00faa la periodista, aliment\u00f3 los m\u00e1s variados filtrados de informaciones secretas a los medios, incluida la grabaci\u00f3n de corrupci\u00f3n de Diniz. &#8220;Reci\u00e9n en ese momento el gobierno se dio cuenta del peligro de la opci\u00f3n de entregar la gesti\u00f3n de esos sectores a las propias corporaciones y de c\u00f3mo \u00e9l mismo podr\u00eda transformarse en v\u00edctima de esa pol\u00edtica de desidia&#8221;, dice Priscila. &#8220;Por incre\u00edble que parezca, pasado un a\u00f1o y medio desde que inici\u00f3 su mandato, el presidente no hab\u00eda designado a alguien de su confianza para la coordinaci\u00f3n del \u00e1rea de inteligencia nacional. Incluso el nombramiento del general F\u00e9lix parece estar subordinado a una pol\u00edtica de &#8216;paz y amor&#8217; con las \u00e1reas militares, y no pautada por criterios profesionales o pol\u00edticos. En caso de que los responsables de la conducci\u00f3n del sistema de inteligencia sigan soslayando sus funciones, se podr\u00eda desembocar en una crisis del sistema pol\u00edtico, poco deseable para Brasil.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El autoritarismo a\u00fan impera en los servicios de informaciones brasile\u00f1os","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-80332","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80332","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80332"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80332\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80332"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80332"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80332"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80332"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}