{"id":80335,"date":"2005-07-01T00:00:00","date_gmt":"2005-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/07\/01\/africa-en-brasil\/"},"modified":"2016-01-28T16:52:40","modified_gmt":"2016-01-28T18:52:40","slug":"africa-en-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/africa-en-brasil\/","title":{"rendered":"\u00c1frica en Brasil"},"content":{"rendered":"<p>De acuerdo con el sentido com\u00fan, un Cafund\u00f3 significa en Brasil un lugar que est\u00e1 demasiado lejos. Pero, para la universidad, signific\u00f3 un gran &#8220;descubrimiento&#8221;, ocurrido en 1978, cuando un periodista visit\u00f3 un barrio rural que lleva ese mismo nombre, en la localidad de Salto de Pirapora. Hab\u00eda all\u00ed un &#8220;Gal\u00e1pagos&#8221; cultural, pues en esas tierras, donadas en el siglo XIX a dos ex esclavos, los moradores guardaban, tanto en la lengua como en las costumbres, su ancestralidad africana. Carlos Vogt y Peter Fry, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), estudiaron la regi\u00f3n, y en 1996 publicaron Cafund\u00f3: a \u00c1frica no Brasil. &#8220;La lengua africana del Cafund\u00f3 no significa la mera supervivencia de una lengua bant\u00fa cualquiera. Es, por encima de todo, una pr\u00e1ctica ling\u00fc\u00edstica en permanente proceso de transformaci\u00f3n, cuyo significado pol\u00edtico y social se da seg\u00fan el contexto de relaciones donde \u00e9sta tiene vida&#8221;, aseveraron. El mentado &#8220;lejos&#8221; trasportaba a un &#8220;cerca del pasado&#8221;.<\/p>\n<p>Cafund\u00f3 se convirti\u00f3 entonces en un s\u00edmbolo de la integraci\u00f3n y la permanencia de los valores tra\u00eddos por los negros al Brasil. En este contexto, el actor y director Paulo Betti le puso ese nombre, Cafund\u00f3, a su nuevo film, que se estrenar\u00e1 durante el segundo semestre de este a\u00f1o (con L\u00e1zaro Ramos, Leona Cavalli y Lu\u00eds Mello). Con todo, pese a su nombre, el largometraje no habla de la comunidad, sino de Jo\u00e3o de Camargo, un ex esclavo fundador de una curiosa religi\u00f3n que congregaba a los santos cat\u00f3licos, al candombl\u00e9 y al espiritismo. Ese culto sincr\u00e9tico llam\u00f3 la atenci\u00f3n de un joven soci\u00f3logo llamado Florestan Fern\u00e1ndez a los 22 a\u00f1os, y lo llev\u00f3 a escribir Contribui\u00e7\u00e3o para o estudio de um l\u00edder carism\u00e1tico, y a repensar la cuesti\u00f3n racial en el pa\u00eds. &#8220;Aprend\u00ed sociolog\u00eda en el campo, con la investigaci\u00f3n del culto a Jo\u00e3o de Camargo&#8221;, afirm\u00f3 Fernandes.<\/p>\n<p>Cuenta la leyenda que el ex esclavo, siempre ebrio, tuvo una revelaci\u00f3n ante la cruz emplazada en el arroyo \u00c1guas Vermelhas, en memoria de Alfredinho. Ese rapaz, hijo de un comerciante portugu\u00e9s, andaba 1859 por la zona, cazando con su ballesta, cuando se cay\u00f3 del caballo y, amarrado al estribo, fue arrastrado por el animal. Hallaron su cuerpo destrozado en las aguas del arroyo. En 1906, Jo\u00e3o habr\u00eda recibido un mensaje del pibe, quien le promet\u00eda la protecci\u00f3n si \u00e9ste asumiera la misi\u00f3n de sanar y ayudar a las personas. De esta prosaica historia naci\u00f3 un culto que impresion\u00f3 a Fern\u00e1ndez, por su r\u00e1pido desarrollo partiendo de un comienzo tan modesto. En poco tiempo, el ex alcoh\u00f3lico erigi\u00f3 su iglesia, donde, seg\u00fan escribi\u00f3 Fernandes, &#8220;junto a las pr\u00e1cticas de curanderismo, desarroll\u00f3 el culto cat\u00f3lico a las im\u00e1genes de los santos y, al mismo tiempo, organiz\u00f3 tambi\u00e9n los rasgos de la cultura africana, fusionados en el espiritismo&#8221;. Al comienzo, conquist\u00f3 a sus adeptos con los peque\u00f1os &#8220;milagros&#8221; que hizo en las aguas del arroyo. Y enseguida llegaron multitudes a la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Fund\u00f3 una religi\u00f3n y se transform\u00f3 en un l\u00edder cuasi mesi\u00e1nico. Derrotado y delirante, deslumbrado con el mundo en transformaci\u00f3n y desesperado por vivir en \u00e9l, Jo\u00e3o de Camargo sali\u00f3 del batey, pas\u00f3 por todo lo malo que hab\u00eda por ah\u00ed, se super\u00f3 y se convirti\u00f3 en un l\u00edder religioso&#8221;, observa Betti. Precisamente, ese deslumbramiento fue lo que atrajo m\u00e1s la atenci\u00f3n del soci\u00f3logo. &#8220;Es probable que Jo\u00e3o de Camargo haya encontrado en el conocimiento de los valores de origen africano, y en el cumplimiento de los mismos, en el culto religioso que desarroll\u00f3, un punto de apoyo extraordinariamente fuerte, capaz de atraer por s\u00ed mismo a un n\u00famero relativamente grande de seguidores&#8221;, acot\u00f3 Florestan. Era la permanencia del Cafund\u00f3. &#8220;Si bien al principio \u00e9l todav\u00eda se arrodillaba delante de la imagen de Nosso Senhor Bom Jesus do Bonfim para &#8216;recibir&#8217;, en el apogeo de su influencia ya no adoptaba m\u00e1s la postura de genuflexi\u00f3n para &#8216;hablar&#8217; con los santos&#8221;, afirma Fernandes. &#8220;Posteriormente empezar\u00e1 a recibir &#8216;\u00f3rdenes&#8217; del Esp\u00edrito Santo, y al final de Dios mismo. Y \u00e9ste mismo fue suplantado, en el cenit de su carrera: considerado un taumaturgo, recibe las &#8216;\u00f3rdenes&#8217; de la Iglesia, una entidad amplia y abstracta que, seg\u00fan parece, para \u00e9l y para los creyentes iniciados, estaba por encima del propio Dios.&#8221;<\/p>\n<p>En un proceso que mixturaba la fuerza de la herencia africana y la comprensi\u00f3n de la realidad brasile\u00f1a, Jo\u00e3o logr\u00f3 con su religi\u00f3n su rehabilitaci\u00f3n personal y social. &#8220;Su carrera es paradigm\u00e1tica de las formas asumidas por la transformaci\u00f3n de la personalidad bajo el influjo de la vida grupal. Luego de que se alteraron los criterios de evaluaci\u00f3n de su persona, con el \u00e9xito obtenido, se ubic\u00f3 sucesivamente en nuevas categor\u00edas de actuaci\u00f3n social, transformando as\u00ed el c\u00edrculo de relaciones sociales y la naturaleza de estas relaciones&#8221;, dice Florestan. &#8220;Con el incremento del prestigio, se ampliaba simult\u00e1neamente el edificio de su iglesia y pasaba a &#8216;recibir&#8217; esp\u00edritus &#8216;m\u00e1s fuertes&#8217;: de all\u00ed la transici\u00f3n del ni\u00f1o Alfredinho a monse\u00f1or Soares, y de \u00e9ste a los santos, al Esp\u00edritu Santo, a Dios y por \u00faltimo a la Iglesia&#8221;. El soci\u00f3logo observ\u00f3 que, en medio a este movimiento, ligado a las alteraciones sufridas en la forma de actuaci\u00f3n social de Jo\u00e3o de Camargo, se reflejaba la elevaci\u00f3n de su status dentro de la estructura social de la localidad de Sorocaba. Y esto llev\u00f3 a las autoridades, en 1913, a procesarlo por la &#8220;pr\u00e1ctica del curanderismo&#8221;. Una vez m\u00e1s, el Cafund\u00f3 tra\u00eda el &#8220;lejos&#8221; hacia bien cerca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una pel\u00edcula muestra la vida del esclavo que cre\u00f3 una religi\u00f3n personal","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-80335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80335"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80335\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80335"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}