{"id":80345,"date":"2005-08-01T00:00:00","date_gmt":"2005-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/08\/01\/fascinacion-y-terror\/"},"modified":"2015-03-27T15:13:08","modified_gmt":"2015-03-27T18:13:08","slug":"fascinacion-y-terror","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/fascinacion-y-terror\/","title":{"rendered":"Fascinaci\u00f3n y terror"},"content":{"rendered":"<p>La bioqu\u00edmica Santuza Teixeira tuvo que interrumpir dos veces sus vacaciones el mes pasado y dirigirse raudamente a su laboratorio del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Pero, por suerte, no fue para resolver problemas, sino para celebrar con su equipo dos acontecimientos que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la rutina. En d\u00eda 5 Santuza supo que su propuesta de estudiar la variabilidad gen\u00e9tica del protozoario Trypanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas, fue aceptada por el Instituto Howard Hughes, de Estados Unidos, y contar\u00e1 con\u00a0 un financiamiento de 70 mil d\u00f3lares por a\u00f1o, durante los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os -un privilegio concedido a pocos grupos de investigaci\u00f3n de Brasil. Diez d\u00edas despu\u00e9s sal\u00eda en la revista Science un art\u00edculo cient\u00edfico de amplio inter\u00e9s m\u00e9dico y cient\u00edfico, del cual su grupo hab\u00eda participado, desmenuzando el conjunto de genes -el genoma- del par\u00e1sito que aparece aqu\u00ed al lado.<\/p>\n<p>El genoma del Trypanosoma cruzi es el m\u00e1s complejo entre los tres descritos en la edici\u00f3n de 15 de julio de Science -all\u00e1 estaban tambi\u00e9n el Trypanosoma brucei, causante de la enfermedad del sue\u00f1o, y la Leishmania major, responsable de uno de los tipos de leishmaniasis. Estos trabajos, producto de un esfuerzo internacional de investigaci\u00f3n encabezado por expertos estadounidenses, ingleses y suecos, con la participaci\u00f3n de grupos del estado de Minas Gerais, S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro,\u00a0 regir\u00e1n de ahora en adelante los estudios referentes a estos protozoarios, ya que una serie de semejanzas, de peculiaridades y de probables vulnerabilidades de cada uno de ellos se han vuelto\u00a0 m\u00e1s claras.<\/p>\n<p>Estos descubrimientos pueden acelerar la b\u00fasqueda de m\u00e9todos y reactivos diagn\u00f3sticos o de medicamentos que reduzcan el alcance de las enfermedades causadas por estos par\u00e1sitos: el T. cruzi, transmitido por el insecto conocido como vinchuca, infecta a 18 millones de personas en Latinoam\u00e9rica, y puede provocar problemas card\u00edacos; el T. brucei, que se propaga por medio de la mosca ts\u00e9-ts\u00e9, se instal\u00f3 en el organismo de 500 mil personas de 36 pa\u00edses africanos, causando fiebre, dolor de cabeza, trastornos\u00a0 del sue\u00f1o y problemas neurol\u00f3gicos; en tanto que la Leishmania major, igualmente transmitida por mosquitos, sirvi\u00f3 como modelo de estudio para los alrededor de 30 especies que afectan a 12 millones de habitantes de 88 pa\u00edses, entre los cuales se encuentra Brasil, y pueden provocar lesiones deformantes o atacar las v\u00edsceras. Juntas, estas tres enfermedades matan a alrededor de 150 mil personas por a\u00f1o en el mundo.<\/p>\n<p>&#8220;El hecho de que los genes de estos par\u00e1sitos hayan sido identificados constituye un incentivo para que las compa\u00f1\u00edas farmac\u00e9uticas, y hasta\u00a0 las empresas estatales de medicamentos inviertan en el desarrollo de nuevas drogas antiparasitarias, pues podr\u00edan empezar en un nivel m\u00e1s avanzado&#8221;, dice Jos\u00e9 Franco da Silveira Filho, investigador de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), que trabaj\u00f3 en la identificaci\u00f3n de los tel\u00f3meros -las puntas de los cromosomas- del Trypanosoma cruzi. Precisamente en los tel\u00f3meros se concentran los genes responsables de la producci\u00f3n de prote\u00ednas de superficie, que facilitan la invasi\u00f3n de las c\u00e9lulas de mam\u00edferos y ayudan a burlar las defensas de los organismos donde se instalan.<\/p>\n<p>Los tres par\u00e1sitos, que se habr\u00edan separado de\u00a0 de un ancestro com\u00fan hace alrededor de 200 millones de a\u00f1os, tienen 6.158 genes en com\u00fan, asociados a funciones metab\u00f3licas y estructurales b\u00e1sicas -los genes exclusivos de cada especie son relativamente pocos, y oscilan de 910 en la Leishamia major a 3.736 en el Trypanosoma cruzi. &#8220;Con base en este n\u00facleo com\u00fan, es posible empezar a pensar en compuestos que sirvan para los tres&#8221;, dice Angela Cruz, de la Facultad de Medicina de Ribeir\u00e3o Preto, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), que particip\u00f3 en el secuenciamiento y el an\u00e1lisis del cromosoma 2 de la Leishamia major.<\/p>\n<p>&#8220;Pero el mayor problema&#8221;, agrega, &#8220;es que estamos hablando de enfermedades olvidadas, de pa\u00edses pobres&#8221;. Hasta ahora las industrias farmac\u00e9uticas han mostrado poco inter\u00e9s en desarrollar medicamentos m\u00e1s eficaces y menos t\u00f3xicos que los raros actualmente en uso, porque las ganancias podr\u00edan no cubrir los gastos, ya que los compradores ser\u00edan los gobiernos o los habitantes de los pa\u00edses pobres. De acuerdo con un reportaje publicado en 3 de julio en el peri\u00f3dico New York Times, los costos de desarrollo de un nuevo medicamento pasaron de los 800 millones de d\u00f3lares en 2000 a casi 1 mil millones de d\u00f3lares. El salto en los gastos est\u00e1 haciendo que las industrias se concentren en la b\u00fasqueda de variaciones de productos en los cuales ya tengan experiencia o que tienen un mercado asegurado, tales como la diabetes, el c\u00e1ncer, los trasntornos mentales y algunos problemas card\u00edacos.<\/p>\n<p>Pero entre los investigadores la cosa es diferente. &#8220;Para nosotros, y para muchos otros cient\u00edficos que trabajan con tripanosomas, existe un inter\u00e9s genuino en comprometerse en la lucha contra las enfermedades olvidadas&#8221;, comenta a esta revista Najib El-Sayed, bi\u00f3logo molecular del Instituto de Investigaci\u00f3n Gen\u00f3mica (Tigr, sigla en ingl\u00e9s), de Estados Unidos, que en esa edici\u00f3n de Science firm\u00f3 dos art\u00edculos como primer autor y otro como investigador s\u00e9nior -adem\u00e1s de los tres estudios que describen los genomas, hab\u00eda otro compar\u00e1ndolos y dos m\u00e1s comentando los descubrimientos. &#8220;Esta investigaci\u00f3n es importante desde el punto de vista m\u00e9dico, porque no existen buenos medicamentos disponibles&#8221;, dice Bjorn Andersson, del Instituto Karolinska, de Suecia, quien estudia la enfermedad de Chagas desde 1996. &#8220;Tengo esperanzas de que realmente aparezcan nuevos f\u00e1rmacos.&#8221;<\/p>\n<p>De esta empresa participaron 235 investigadores de 21 pa\u00edses -no s\u00f3lo de Brasil, Argentina y Venezuela, donde estos problemas son de larga data, sino tambi\u00e9n de Francia, Escocia, Estados Unidos y Singapur, en los cuales un caso de leishmaniasis causar\u00eda m\u00e1s espanto que la llegada de un marciano. Este consorcio de instituciones empez\u00f3 a formarse en 1994, cuando la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) aprob\u00f3 un parco financiamiento, de 20 mil d\u00f3lares, el llamado seed money, para la propuesta de secuenciamiento del genoma de par\u00e1sitos causantes de enfermedades tropicales, planteada por Carlos Morel, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz), de R\u00edo de Janeiro, que gir\u00f3 otros 20 mil d\u00f3lares. A partir de entonces, tama\u00f1o desaf\u00edo fue llevando a que se sumasen m\u00e1s cient\u00edficos, y en 1998 sedujo a Tigr, que se convertir\u00eda en una de las instituciones l\u00edderes del consorcio. Al recibir un financiamiento estimado en 32 millones de d\u00f3lares, esencialmente de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, sigla en ingl\u00e9s), de Estados Unidos, y del Wellcome Trust, de Reino Unido, el trabajo comenz\u00f3 a cobrar consistencia.<\/p>\n<p><strong>Los seres de transici\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Tama\u00f1a movilizaci\u00f3n obedece tambi\u00e9n, esto es cierto, al inter\u00e9s en la biolog\u00eda de estos microorganismos unicelulares. &#8220;Algunos fen\u00f3menos, como la edici\u00f3n de ARN y la variaci\u00f3n antig\u00e9nica, fueron identificados o en su defecto caracterizados en tripanosomas&#8221;, ejemplifica El-Sayed, con quien trabaja la brasile\u00f1a Daniela Bartholomeu. Aunque sean eucariotas (c\u00e9lulas dotadas de n\u00facleos, como los animales y las plantas superiores), \u00e9sto tienen ciertas caracter\u00edsticas de las procariotas, como se les denomina a los organismos unicelulares sin n\u00facleo, m\u00e1s primitivos, como las bacterias.<\/p>\n<p>&#8220;Estos par\u00e1sitos son sumamente fascinantes&#8221;, dice Franco da Silveira, quien trabaja en colaboraci\u00f3n con otros grupos de la Unifesp, como el de Nobuko Yoshida y Renato Mortara. &#8220;Son una especie de f\u00f3siles vivos, como si fueran experimentos de la naturaleza que hayan sobrevivido, y originado seres mucho m\u00e1s refinados&#8221;. En los tres se mostr\u00f3 vio que estaba\u00a0 bastante bien conservado el orden de los genes &#8220;o sinten\u00eda&#8221;, en escala m\u00e1s acentuada en la L. major, como si \u00e9sta fuera el organismo m\u00e1s antiguo y de sus cromosomas, debidamente enredados o segmentados, se hubieran originado las otras dos especies de protozoarios.<\/p>\n<p>Uno de los hallazgos sorprendentes en el Trypanosoma cruzi es una familia de genes llamada Masp, sigla de prote\u00ednas de superficie asociadas a la mucina, ya con 1.300 integrantes, pero cuyas funciones todav\u00eda se desconocen. Por cierto, \u00e9ste fue el m\u00e1s indomable de los tres par\u00e1sitos, a punto tal de haber exigido modificaciones en los programas de montaje y an\u00e1lisis de genes. &#8220;El genoma del T. cruzi es altamente complejo y repetitivo, m\u00e1s que lo usual&#8221;, reconoce Andersson. Al menos la mitad de las secuencias gen\u00e9ticas tienen una copia y la otra mitad puede tener m\u00e1s de dos copias. &#8220;Por causa de estas secuencias repetitivas&#8221;, cuenta Santuza, &#8220;no fue posible hacer el montaje completo del genoma&#8221;. Otra raz\u00f3n por la cual no se pudo darle al genoma la forma de una larga cinta es que no se sabe a ciencia cierta cu\u00e1ntos son los cromosomas -las estructuras que contienen los genes- del T. cruzi: ser\u00edan alrededor de 28; el problema es que algunos cromosomas tienen s\u00f3lo una copia, en tanto que otros tienen dos o m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Esquivando anticuerpos<br \/>\n<\/strong>Estas repeticiones de genes y de cromosomas, seg\u00fan presume Santuza, deben facilitar la recombinaci\u00f3n gen\u00e9tica y el perfeccionamiento de artificios que permiten a estos par\u00e1sitos escapar de las defensas de los organismos que invaden -aun con un vasto tramo del genoma en com\u00fan, los tritryps, como se les\u00a0 llam\u00f3, guardan diferencias sutiles, pero esenciales. El Trypanosoma brucei vive en la sangre de mam\u00edferos y escapa de los anticuerpos produciendo diferentes prote\u00ednas de superficie -es la variaci\u00f3n antig\u00e9nica: los anticuerpos reconocen a invasores que tengan una prote\u00edna A, por decirlo de alguna manera, pero dejan escapar a aqu\u00e9llos que ya cambiaran la prote\u00edna A por una B cualquiera. Curiosamente, los genes ligados a las prote\u00ednas de superficie est\u00e1n generalmente truncados ?s\u00f3lo el 7% funciona adecuadamente.<\/p>\n<p>En tanto, el T. cruzi invade las c\u00e9lulas -primero las de la piel y despu\u00e9s las del coraz\u00f3n- y se vale de la llamada variabilidad antig\u00e9nica: el causante de la enfermedad de Chagas produce al mismo tiempo decenas de variantes de prote\u00ednas de superficie, que le permiten no s\u00f3lo esquivar a los anticuerpos, sino tambi\u00e9n conectarse con las c\u00e9lulas de mam\u00edferos en donde vive a lo largo de su ciclo de vida.<\/p>\n<p>&#8220;Quiz\u00e1s estemos m\u00e1s cerca de entender c\u00f3mo estos par\u00e1sitos tienen tanto \u00e9xito y sobreviven en organismos tan diferentes&#8221;, comenta Angela Cruz, de la USP de Ribeir\u00e3o Preto, &#8220;pero tenemos que usar este conocimiento para algo \u00fatil. Quienes trabajan con la gen\u00e9tica de estos organismos deber\u00edan unirse con aqu\u00e9llos que trabajan con estructura de prote\u00ednas o dise\u00f1an medicamentos, de manera tal de optimizar la b\u00fasqueda de mejores objetivos en los par\u00e1sitos y generar compuestos para ensayos. Tenemos de hacer un esfuerzo concentrado y concertado para llegar a elaborar medicamentos o m\u00e9todos preventivos factibles en el combate a estas enfermedades&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cient\u00edficos detallan las estrategias de supervivencia de tres par\u00e1sitos que infectan a millones de habitantes de los pa\u00edses pobres","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-80345","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80345"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80345\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80345"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}