{"id":80346,"date":"2005-08-01T00:00:00","date_gmt":"2005-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/08\/01\/golpes-bajos\/"},"modified":"2015-03-27T15:15:39","modified_gmt":"2015-03-27T18:15:39","slug":"golpes-bajos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/golpes-bajos\/","title":{"rendered":"Golpes bajos"},"content":{"rendered":"<p>Salvador, la capital del estado Bah\u00eda, tiene la mayor incidencia de portadores del virus HTLV-1 en Brasil. De cada grupo de mil habitantes, 20 est\u00e1n contaminados con el virus linfotr\u00f3pico de c\u00e9lulas T humanas, un mal silencioso que, en el 5% de los casos, causa un tipo grav\u00edsimo de leucemia o una mielopat\u00eda, una enfermedad neurol\u00f3gica que provoca problemas de locomoci\u00f3n y p\u00e9rdida de control muscular. La incidencia de la enfermedad en Salvador es cinco veces mayor que la\u00a0 de S\u00e3o Paulo y siete veces superior a la de R\u00edo de Janeiro. En Brasil, se estima que dos millones de personas est\u00e1n contaminadas. Tales n\u00fameros tienen el aval de los bancos de sangre del pa\u00eds, que desde 1993 realizan obligatoriamente los tests anti-HTLV-1 en toda la sangre donada. Tama\u00f1a expresi\u00f3n de la enfermedad transform\u00f3 a la capital bahiana en un ambiente propicio para las investigaciones sobre el HTLV-1, un retrovirus que tiene parentesco lejano con el VIH, causante del Sida.<\/p>\n<p>Un estudio publicado en la edici\u00f3n de marzo del International Journal of Impotence Research da cuenta de que el compromiso de la actividad sexual entre las v\u00edctimas de la enfermedad en Salvador es m\u00e1s com\u00fan de lo que se presum\u00eda y que la disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, asociada a otros s\u00edntomas urinarios, constituye un importante marcador del inicio de la enfermedad. Firmado por el ur\u00f3logo Neviton Castro, del Servicio de Inmunolog\u00eda del Hospital Universitario Profesor Edgard Santos, dependiente de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), la investigaci\u00f3n hizo un seguimiento con\u00a0 un grupo de 79 pacientes atendidos en el Ambulatorio Multidisciplinario de HTLV-1 de la instituci\u00f3n, por donde ya han pasado m\u00e1s de 800 v\u00edctimas de la enfermedad desde 2000. El \u00edndice de los que no lograron tener erecciones satisfactorias en m\u00e1s de la mitad de las tentativas de tener sexo lleg\u00f3 al 36,7%, y el 45,5% report\u00f3 poca o ninguna satisfacci\u00f3n sexual, teniendo en cuenta el espacio de tiempo de 30 d\u00edas anteriores al estudio. La mayor\u00eda de las v\u00edctimas ten\u00eda entre 35 y 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El 95% de los individuos infectados el HTLV-1 no presenta ning\u00fan s\u00edntoma, aunque los portadores del virus contin\u00faan propagando la enfermedad. En el 5% restante, luego de un per\u00edodo de latencia que puede durar hasta 20 a\u00f1os, pueden hacer eclosi\u00f3n dos enfermedades distintas. Una es la leucemia de las c\u00e9lulas T, que una vez instalada, implica en una sobrevida\u00a0 m\u00e1xima de 24 meses. Gracias a la acci\u00f3n de una enzima, la transcriptasa reversa, el genoma del HTLV-1 se integra al de la c\u00e9lula hospedadora. Esta integraci\u00f3n hace que en algunos casos la c\u00e9lula infectada sufra proceso de malignizaci\u00f3n. El linf\u00f3cito T, responsable en grande parte de la inmunidad mediada por v\u00eda celular, es el objetivo del virus.<\/p>\n<p>La disfunci\u00f3n er\u00e9ctil y la dificultad de controlar la micci\u00f3n est\u00e1n asociadas a una de las manifestaciones de la enfermedad, la mielopat\u00eda llamada paraparesia esp\u00e1stica tropical, que deriva en un proceso inflamatorio que a su vez lleva a la destrucci\u00f3n de la vaina de mielina, aislante de las c\u00e9lulas nerviosas. Otros s\u00edntomas observados son la p\u00e9rdida progresiva de los movimientos de los miembros inferiores, inflamaciones del globo ocular y hasta una forma grave de escabiosis, la sarna. &#8220;Tenemos casos raros donde pacientes j\u00f3venes pararon de caminar y pasaron a tener problemas de erecci\u00f3n y de control del acto de orinar&#8221;, dice el m\u00e9dico Castro. &#8220;Se trata de una enfermedad incapacitante, para la cual existen pocas opciones de tratamiento&#8221;, afirma. No existe cura. Las terapias destinadas impedir la proliferaci\u00f3n del virus y reducir la velocidad degenerativa re\u00fanen corticosteroides, vitamina C e interfer\u00f3n. Tampoco existe una vacuna contra este retrovirus, que sufre constantes mutaciones. Los remedios de la familia del Viagra son eficientes para mitigar buena parte de los casos de disfunci\u00f3n er\u00e9ctil, pero la estrategia no funciona con los pacientes m\u00e1s graves.<\/p>\n<p><strong>Esclavos<br \/>\n<\/strong> Tanto el HTLV-1 como el VIH se transmiten por v\u00eda sexual, por la sangre contaminada, al compartir jeringas o en el acto del amamantamiento. Las coincidencias terminan ah\u00ed. El VIH infecta a los linfocitos T y los destruye, provocando una sever\u00edsima inmunodepresi\u00f3n. En tanto, el HTLV-1 causa una multiplicaci\u00f3n an\u00f3mala de los linfocitos, asociada a la eclosi\u00f3n de procesos inflamatorios. Tambi\u00e9n provoca depresi\u00f3n del sistema inmunol\u00f3gico, aunque de manera mucho m\u00e1s benigna que el VIH. Una tesis doctoral que\u00a0 defender\u00e1 Rita Mascarenhas, de la Escuela Bahiana de Medicina y Salud P\u00fablica y del Laboratorio Avanzado de Salud P\u00fablica de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Salvador, puso en evidencia una reducci\u00f3n de la respuesta inmunol\u00f3gica aun en v\u00edctimas del HTLV-1 que no hab\u00edan sufrido la proliferaci\u00f3n an\u00f3mala de los linfocitos T. Rita pertenece a un otro grupo de investigadores, encabezado por el pat\u00f3logo Bernardo Galv\u00e3o, que cuenta un trabajo destacado en el an\u00e1lisis del HTLV en Salvador. Ellos tambi\u00e9n crearon, en 2002, un ambulatorio que acompa\u00f1a alrededor de 400 pacientes, el Centro HTLV, y se dedican a investigaciones en el campo de la inmunolog\u00eda y del estudio del origen del virus. &#8220;Cada vez m\u00e1s, el HTLV-1 es visto como un s\u00edndrome con indicios de inmunosupresi\u00f3n y diferentes manifestaciones cl\u00ednicas inflamatorias&#8221;, dice Fernanda Grassi, m\u00e9dica e investigadora de la Fiocruz de Salvador. Las investigaciones realizadas por los grupos de la Fiocruz y de la UFBA se complementan. El car\u00e1cter inmunosupresor del HTLV-1 ya hab\u00eda quedado en envidencia en investigaciones del m\u00e9dico Edgar Carvalho, de la UFBA, al demostrarse que las v\u00edctimas son m\u00e1s susceptibles a enfermedades tales como la tuberculosis y esquistosomiasis, y sufren un agravamiento del cuadro provocado por la parasitosis intestinal estrongiloidiasis.<\/p>\n<p>Un trabajo realizado por Luiz Carlos Alc\u00e2ntara, investigador del Laboratorio Avanzado de Salud P\u00fablica y docente de la Escuela Bah\u00edana de Medicina y Salud P\u00fablica, encontr\u00f3 respuestas para la prevalencia exagerada de HTLV-1 en Salvador. Este fen\u00f3meno, que mezcla gen\u00e9tica e historia, ser\u00eda el resultado de m\u00faltiples entradas de linajes de este virus, proveniente del sur de \u00c1frica. Esclavos bant\u00faes tra\u00eddos de Angola y Madagascar entre los siglos XVII y XIX habr\u00edan tra\u00eddo consigo los subtipos m\u00e1s diseminados en Salvador. De la misma manera, el virus es especialmente prevalente en el sudeste de Estados Unidos, donde hay agrupamiento de negros. Sin embargo, no se trata de una enfermedad vinculada a la etnia africana. La infecci\u00f3n por el HTLV-1 es end\u00e9mica en las islas del sur de Jap\u00f3n, con el 40% de la poblaci\u00f3n contaminada, y en el Caribe, donde el contagio llega al 10%.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El HTLV-1 se propaga como el virus del Sida y causa disfunci\u00f3n er\u00e9ctil","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-80346","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80346","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80346"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80346\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80346"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}