{"id":80347,"date":"2005-08-01T00:00:00","date_gmt":"2005-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/08\/01\/el-mapa-de-los-vientos\/"},"modified":"2013-11-01T14:04:34","modified_gmt":"2013-11-01T16:04:34","slug":"el-mapa-de-los-vientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-mapa-de-los-vientos\/","title":{"rendered":"El mapa de los vientos"},"content":{"rendered":"<p>Entre diciembre de 2002 y febrero de 2003, los cient\u00edficos que participaron en la etapa brasile\u00f1a del proyecto SALLJEX (South American Low-Level Jet Experiment, por su sigla en ingl\u00e9s) lanzaron hacia los cielos de la Amazonia alrededor de 700 globos similares a los que se usan para decorar fiestas infantiles. Algunos de \u00e9stos transportaban dentro de en una caja sensores que med\u00edan la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica, la temperatura, la humedad del ambiente y la velocidad de los vientos.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los datos -almacenados en computadoras en Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay- est\u00e1 detallando las caracter\u00edsticas y los trayectos de los llamados chorros de bajos niveles de Am\u00e9rica del Sur (South American Low-Level Jet, o SALLJ), adem\u00e1s de apuntar los fen\u00f3menos que ayudan a desencadenar. Estos chorros, detectados en la d\u00e9cada de 1960, nacen en la regi\u00f3n norte y cruzan Brasil en direcci\u00f3n al sur, estableciendo as\u00ed una relaci\u00f3n directa entre los vientos que soplan en la Amazonia hacia el sur, al este de los Andes, y las lluvias que caen en la cuenca del Plata, una vasta \u00e1rea que, adem\u00e1s de S\u00e3o Paulo y de los estados del sur del pa\u00eds, abarca Uruguay y parte Argentina y de Paraguay.<\/p>\n<p>&#8220;Estos chorros son como r\u00edos voladores, que cargan la humedad del norte en direcci\u00f3n hacia el sur&#8221;, explica Jos\u00e9 Antonio Marengo Orsini, del Centro de Pron\u00f3stico del Tiempo y Estudios Clim\u00e1ticos (CPTEC) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugu\u00e9s) y coordinador del trabajo. &#8220;Los chorros se ubican en las capas m\u00e1s bajas de la atm\u00f3sfera, hasta a tres kil\u00f3metros de altitud, y viajan a velocidades que pueden alcanzar los 50 kil\u00f3metros por hora&#8221;, a\u00f1ade Maria Assun\u00e7\u00e3o Faus da Silva Dias, investigadora del CPTEC y participante en este estudio. &#8220;Cuando llegan al Plata&#8221;, agrega Carolina Vera, de la Universidad de Buenos Aires, otra participante en el proyecto, &#8220;los chorros son uno de los responsables del surgimiento de de fuertes lluvias, especialmente en verano&#8221;.<\/p>\n<p>Marengo, Assun\u00e7\u00e3o y Carolina integraron un equipo compuesto por alrededor de 50 investigadores de ocho pa\u00edses: Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile, Per\u00fa y Estados Unidos. El SALLJEX integra el Programa Internacional de Variabilidad del Sistema de Mozones de Am\u00e9rica (Vamos, Variability of American Monsoon System), patrocinado por el Programa Internacional de Variabilidad y Previsibilidad del Clima (Clivar, Climate Variability and Predictability), asociado a la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial. Para Marengo, este trabajo ayuda a estimar los posibles impactos ocasionados por la deforestaci\u00f3n de la Selva Amaz\u00f3nica sobre el clima en la extensi\u00f3n sur de Latinoam\u00e9rica, adem\u00e1s de contribuir a la mejora en los pron\u00f3sticos\u00a0 del tiempo en estas \u00e1reas.<\/p>\n<p>El origen de los chorros de bajos niveles se asocia a los vientos alisios provenientes del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, que invaden el territorio brasile\u00f1o por la punta superior de la regi\u00f3n nordeste. Cuando llegan a la Amazonia, absorben mucho vapor de agua liberado por el follaje boscoso por medio de la transpiraci\u00f3n. Una vez que llegan a la frontera del estado de Acre con Bolivia encuentran la cordillera de los Andes. Las monta\u00f1as funcionan simult\u00e1neamente como un acelerador y una barrera, ya que aumentan la velocidad de circulaci\u00f3n de los chorros y los desv\u00edan rumbo al sur. Los chorros pasan entonces por los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y S\u00e3o Paulo. Al llegar a la cuenca del Plata, interact\u00faan con el relieve y con los frentes fr\u00edos nacidas en el polo Sur, haciendo surgir los Complejos Convectivos de Mesoescala. Son nubes sumamente espesas, que alcanzan hasta 18 kil\u00f3metros de altitud y mil kil\u00f3metros de di\u00e1metro, con ciclo de vida que puede durar hasta 36 horas.<\/p>\n<p>Dichas nubes, formadas normalmente durante la noche y principalmente en verano, son las responsables de los temporales y las descargas el\u00e9ctricas que se abaten sobre el sur de Brasil y en el norte de Argentina y Paraguay. &#8220;Gracias a los chorros de bajos niveles, cuando empieza a aventar all\u00e1, es bueno ya ir prepar\u00e1ndose para lluvias bien fuertes por ac\u00e1&#8221;, compara Pedro Leite da Silva Dias, profesor del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) e integrante del proyecto. Dias recuerda que la influencia de los chorros se vuelve m\u00e1s evidente durante el verano, cuando la humedad es intensa. En tanto, en inverno, una estaci\u00f3n m\u00e1s seca, el impacto tiende a disminuir.<\/p>\n<p>Sin embargo, los chorros que tienen que ver con\u00a0 las fuentes de lluvias, pueden servir como medio de desplazamiento de elementos que no son tan bienvenidos. &#8220;El problema es que los chorros tambi\u00e9n pueden transportar el humo de las quemas&#8221;, advierte Marengo, principal autor de los art\u00edculos cient\u00edficos que detallan estos resultados, publicados en la revista Climate Dynamics en enero de este a\u00f1o y en Journal of Climate en junio de 2004. &#8220;Con la deforestaci\u00f3n aumentando&#8221;, dice Marengo, &#8220;es de suponerse que la reducci\u00f3n de la contribuci\u00f3n del vapor de agua de la vegetaci\u00f3n de la Amazonia rumbo hacia la atm\u00f3sfera afecta ostensiblemente el transporte de humedad hacia la cuenca del Plata, con consecuencias directas sobre las estaciones lluviosas, aunque todav\u00eda no es posible cuantificar este cambio&#8221;. La voz de alerta se justifica. Entre 2003 y 2004, el Inpe registr\u00f3 el segundo \u00edndice de deforestaci\u00f3n por su magnitud en la Selva Amaz\u00f3nica, desde que se creo la serie de seguimiento, en 1988. Fueron 26.130 kil\u00f3metros cuadrados de \u00e1rboles talados, un \u00e1rea similar al estado de Alagoas.<\/p>\n<p><strong>El humo y el polvo<br \/>\n<\/strong>El impacto de las quemas, una de las principales estrategias utilizadas para la expansi\u00f3n de las fronteras agr\u00edcolas, es bien conocido: amenaza de extinci\u00f3n de especies animales y vegetales y erosi\u00f3n del suelo, que queda menos protegido. El humo y los gases emanados -el mon\u00f3xido de carbono y el ozono, por ejemplo- se concentran en el aire y vuelven el clima m\u00e1s seco, y las temperaturas m\u00e1s altas. A causa de los chorros de bajos niveles, es posible afirmar que hasta quienes viven en las regiones sur o sudeste de Brasil, e incluso\u00a0 en pa\u00edses vecinos no est\u00e1n exentos de padecer estas consecuencias. Aunque la emisi\u00f3n de humo es localizada, su impacto es global. Con las quemas, los chorros se vuelven menos caudalosos y, en lugar del vapor de agua, ayudan a transportar el polvo y los gases contaminantes hacia el Plata.<\/p>\n<p>Las alteraciones sobre el clima de la regi\u00f3n sur pueden ser significativas. Seg\u00fan el Inpe, en enero de 2002 la cantidad media de lluvias en los estados de R\u00edo Grande do Sul y de Santa Catarina fue de 100 a 150 mil\u00edmetros; en 2003, en el mismo per\u00edodo, el promedio se mantuvo -con la diferencia de que, en una extensa parte territorial ubicada en el sur del estado ga\u00facho, este valor ca\u00eda a 50-100 mil\u00edmetros. Al a\u00f1o siguiente, ambos estados registraron lluvias totales de 50-100 mil\u00edmetros, siendo que, en el noroeste ga\u00facho, la cantidad llegaba a tan solamente 25-50 mil\u00edmetros. La situaci\u00f3n mejor\u00f3 en enero pasado, cuando R\u00edo Grande do Sul y Santa Catarina volvieron a registrar cantidades de lluvias de entre 100 y 150 mil\u00edmetros. Pero, cabe acotar que los chorros de bajos niveles no son los \u00fanicos responsables de las lluvias, asociados tambi\u00e9n a las masas de aire fr\u00edo que partem del polo Sur y a las corrientes mar\u00edtimas, adem\u00e1s del El Ni\u00f1o, que calienta las aguas del oc\u00e9ano Pac\u00edfico.<\/p>\n<p><strong>Menos lluvia<br \/>\n<\/strong>&#8220;La econom\u00eda de la cuenca del Plata depende fundamentalmente de la agricultura y la ganader\u00eda, que a\u00a0 su vez dependen de las estaciones lluviosas&#8221;, dice Tercio Ambrizzi, profesor del IAG de la USP, quien particip\u00f3 del proyecto. Esta preocupaci\u00f3n tambi\u00e9n se justifica. La cosecha de la regi\u00f3n sur en 2003-2004 fue de aproximadamente 49 millones de toneladas, pero se prev\u00e9\u00a0 que caer\u00e1 a 45 millones en 2004-2005. Los expertos especulan que la alteraci\u00f3n en el perfil de las lluvias, causada por la variabilidad natural del clima y por la acci\u00f3n humana, especialmente las quemas de Amazonia, puede ser una de las responsables de esta ca\u00edda de la productividad, ya que el \u00e1rea cultivada se mantuvo estable.<\/p>\n<p>Este tipo de transporte de humedad empez\u00f3 a estudiarse hace cuatro d\u00e9cadas, cuando el estadounidense William Bonner estableci\u00f3 la relaci\u00f3n entre los chorros de bajos niveles surgidos en Golfo del M\u00e9xico y el clima h\u00famedo de las llanuras centrales de Estados Unidos. Posteriormente, el alem\u00e1n Gordon Gutman, que viv\u00eda en Argentina, identific\u00f3 vientos similares que avazaban a lo largo de los Andes, pero fue el tanzaniano Hassan Virji, radicado en Estados Unidos, quien demostr\u00f3 la existencia de los chorros tambi\u00e9n en Am\u00e9rica del Sur, a comienzos de los a\u00f1os 1980.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, el d\u00eda 19 de enero de 2003, en Santa Cruz, Bolivia, el avi\u00f3n prestado por el National Oceanic and Atmospheric Administration, de Estados Unidos, usado con los globos para recabar datos, detect\u00f3 chorros de bajos niveles en elevada cantidad, viajando a una velocidad cercana a los 40 kil\u00f3metros por hora. El d\u00eda 20 alcanzaban 50 km\/h. Un d\u00eda despu\u00e9s, enormes nubes cubr\u00edan los cielos de Argentina y de Paraguay -eran los Complejos Convectivos de Mesoescala. Fuertes tempestades se abatieron sobre estos dos pa\u00edses durante los d\u00edas 22 y 23 de enero. &#8220;Pudimos seguir todo el proceso, desde la formaci\u00f3n de los chorros en la Amazonia hasta las tempestades del Plata&#8221;, celebra Maria Assun\u00e7\u00e3o.<\/p>\n<p>Pero no siempre los chorros de bajos niveles aparecen en los boletines de pron\u00f3stico del tiempo. El problema no est\u00e1 en la resoluci\u00f3n de los modelos meteorol\u00f3gicos, sino en el hecho de que hay pocas estaciones de observaci\u00f3n en la regi\u00f3n norte de Brasil. La Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial recomienda apostar una estaci\u00f3n cada 500 kil\u00f3metros, pero en la Amazonia la distancia puede llegar a los mil kil\u00f3metros. Por eso, los chorros muchas veces pasan desapercibidos y las tormentas en el Plata no se pronostican con tanta antecedencia.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Componente Brasile\u00f1o del Experimento de Campo de Chorros de Bajos Niveles a Este de los Andes: Interacciones en Meso y Gran Escala entre las Cuencas Amaz\u00f3nica y del Plata (Salljex-Brasil)<br \/>\n<em><strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong><\/em>Proyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<em><strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong><\/em>Jos\u00e9 Antonio Marengo Orsini &#8211; CPTEC\/Inpe<br \/>\n<strong><em>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>1.150.742,09 de reales (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las corrientes de aire llevan humedad o humo desde la regi\u00f3n amaz\u00f3nica hasta la cuenca del Plata","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-80347","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80347"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80347\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80347"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}