{"id":80369,"date":"2005-09-01T00:00:00","date_gmt":"2005-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/09\/01\/el-arco-iris-segun-los-tities-y-tamarinos-brasilenos\/"},"modified":"2015-03-27T14:26:23","modified_gmt":"2015-03-27T17:26:23","slug":"el-arco-iris-segun-los-tities-y-tamarinos-brasilenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-arco-iris-segun-los-tities-y-tamarinos-brasilenos\/","title":{"rendered":"El arco iris, seg\u00fan los tit\u00edes y tamarinos brasile\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Un estudio llevado adelante durante los \u00faltimos tres a\u00f1os en el Centro de Primatolog\u00eda de la Universidad de Brasilia (UnB) con 15 tamarinos o sag\u00fc\u00edes y tit\u00edes brasile\u00f1os sugiere que estos primates presentan al menos cuatro formas distintas de ver los colores. Dos hembras lograban discriminar todos los colores, m\u00e1s o menos como un ser humano normal. Otros dos animales del sexo femenino ten\u00edan una limitada capacidad de distinguir los tonos de verde; era como si tuvieran un tipo de daltonismo. Una tercera hembra tuvo problemas para reconocer dos matices de rojo, como si sufriera otra forma de daltonismo. Un cuarto conjunto de diez animales, que inclu\u00eda ocho machos y dos hembras, fall\u00f3 al divisar el espectro visible de colores ubicados entre el rojo y el verde, que tambi\u00e9n incluye el anaranjado y el amarillo. Imaginamos que, en su ambiente natural, los animales de este \u00faltimo grupo tienen dificultades para reconocer un fruto rojo o anaranjado entre las hojas verdes, dice Valdir Pessoa, de la UnB, coordinador del experimento, llevado a cabo con seis tit\u00edes de cabeza dorada (<em>Leontopithecus chrysomelas<\/em>), cinco tit\u00edes de pinceles negros (<em>Callithrix penicillata<\/em>) y cuatro tamarinos midas (<em>Saguinus midas niger<\/em>).<\/p>\n<p>La mayor parte de los trabajos sobre la visi\u00f3n de los as\u00ed llamados monos del Nuevo Mundo, un grupo de primates superiores de nariz achatado que surgi\u00f3\u00a0 en Am\u00e9rica del Sur y Central hace aproximadamente 30 millones de a\u00f1os, parte del estudio de la biolog\u00eda de los tit\u00edes y tamarinos. En dichos trabajos, se miden en general cu\u00e1ntos tipos de c\u00e9lulas receptoras de color (los conos) existen en la retina de los animales. Si al igual que un hombre normal, el tit\u00ed o tamarino en cuesti\u00f3n dispone de tres fotopigmentos (uno para el azul, otro para el verde y otro para el rojo), a dicho animal se le denomina tricromata. Cuando tiene c\u00e9lulas receptoras de tan s\u00f3lo dos de los colores fundamentales, se le denomina dicromata. En ciertas ocasiones, los estudios incluyen tambi\u00e9n el an\u00e1lisis del ADN de los monos, donde pueden hallarse las mutaciones que llevan a distintas formas de tricromatismo o dicromatismo. Al estudiar la vista de los peque\u00f1os primatas brasile\u00f1os, Pessoa y sus colegas eligieron otro camino: basaron su trabajo en el an\u00e1lisis del comportamiento de los animales. All\u00ed radica la diferencia de nuestro trabajo, afirma el investigador de la UnB.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo fue que los cient\u00edficos brasile\u00f1os dedujeron que un animal era capaz de reconocer un color y no otro? \u00bfFueron literalmente a observar a los tit\u00edes y tamarinos en los montes, para ver si com\u00edan frutas de los m\u00e1s variados matices? Pues no fue eso lo que hicieron. Primeramente, los cient\u00edficos, que mantienen los primates en viveros integrados al paisaje natural de Fazenda \u00c1gua Limpa, donde est\u00e1 emplazado el Centro de Primatolog\u00eda, les ense\u00f1aron a asociar un color a la presencia de un alimento. Todas las veces que retiraban una ficha anaranjada que tapaba un orificio, encontraban un pedazo de fruta escondido en el agujero. Una vez que hab\u00edan aprendido ese patr\u00f3n de comportamiento, los animalitos deb\u00edan optar entre dos fichas, una siempre en tonos anaranjados y la otra de un color diferente. Era de esperarse que, en caso de que el tit\u00ed o el tamarino en cuesti\u00f3n lograra diferenciar entre ambos colores, optar\u00eda, en la mayor\u00eda de los casos, por mover la ficha anaranjada, y no la otra, con el fin de obtener el premio. En total, los primates debieron escoger entre 96 distintos pares de fichas, cada una de las cuales era de color, brillo y saturaci\u00f3n espec\u00edficos.<\/p>\n<p><strong>Una ventaja adaptativa<br \/>\n<\/strong>Discriminar entre azul y anaranjado fue f\u00e1cil. Todos los primates, independientemente del sexo y de la especie a la que pertenec\u00edan, lograron diferenciar ambos colores en al menos 65% de los casos, el grado m\u00ednimo de acierto considerado suficiente como para convalidar el reconocimiento de una tonalidad. ?Un valor menor que \u00e9se puede derivar en una elecci\u00f3n de color aleatoria por parte de los animales, afirma el bi\u00f3logo Daniel Pessoa, otro autor del trabajo realizado con las tres especies de simios brasile\u00f1os, que saldr\u00e1 publicado en poco tiempo m\u00e1s en la revista cient\u00edfica <em>American Journal of Primatology<\/em>. Como era de esperarse, ninguno de los animalitos tuvo \u00e9xito al distinguir pares de fichas que opon\u00edan dos tonos distintos de anaranjado. Al final del experimento, los investigadores arribaron a la conclusi\u00f3n de que el comportamiento de los tit\u00edes y tamarinos pon\u00eda en evidencia la existencia de cuatro distintos patrones de percepci\u00f3n de colores. Pero no sabemos precisar todav\u00eda qu\u00e9 ventajas adaptativas pueden generar estos patrones de visi\u00f3n para los animales que est\u00e1n en el medio natural, asevera Daniel.<\/p>\n<p>Estudios de biolog\u00eda molecular realizados en el exterior con otras especies de tamarinos y tit\u00edes llegaron a detectar hasta seis patrones de visi\u00f3n derivados de alteraciones\u00a0 gen\u00e9ticas. Los cient\u00edficos brasile\u00f1os no analizaron el ADN de los animales del Centro de Primatolog\u00eda. Por tal motivo, no saben decir si tales mutaciones se relacionan con alguna de las cuatro formas de reconocimiento de colores que detectaron en el comportamiento de los primates. Hace 20 a\u00f1os que la ciencia ven\u00eda recabando evidencias de que los monos del Nuevo Mundo, un grupo de simios que evolutivamente est\u00e1 m\u00e1s lejos del hombre y de los grandes primates antropoides, presentan algunos patrones de visi\u00f3n de colores muy particulares.\u00a0 La mayor\u00eda de los primates, incluso el hombre, es siempre tricromata es decir, puede ver todas las mezclas de tonalidades en torno a los tres colores primarios (verde, azul y rojo). Pero los tamarinos y los tit\u00edes sur y centroamericanos pueden ser tricromatas o dicromatas. En general, los machos ven \u00fanicamente los matices ubicados alrededor de dos colores. Las hembras pueden ser tricromatas o dicromatas, con aparente predominancia de la primera situaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El comportamiento de ciertas especies de simios del pa\u00eds indica la existencia de cuatro patrones de visi\u00f3n de colores","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-80369","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80369"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80369\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80369"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}