{"id":80377,"date":"2005-09-01T00:00:00","date_gmt":"2005-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/09\/01\/valiosa-madera\/"},"modified":"2015-03-27T14:42:45","modified_gmt":"2015-03-27T17:42:45","slug":"valiosa-madera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/valiosa-madera\/","title":{"rendered":"Valiosa madera"},"content":{"rendered":"<p>En 1990, los muebles fabricados con la madera extra\u00edda de especies de pinos no aut\u00f3ctonos le rindieron a Brasil 40 millones de d\u00f3lares en exportaciones. El a\u00f1o pasado, esos mismos productos alcanzaron la marca de 1.000 millones de d\u00f3lares de ventas destinadas al mercado externo. Los bosques cultivados con especies del g\u00e9nero bot\u00e1nico Pinus tambi\u00e9n han catapultado a Brasil al segundo lugar, detr\u00e1s \u00fanicamente de China, en la producci\u00f3n de la resina extra\u00edda del tronco de esots \u00e1rboles. Al proces\u00e1rsela industrialmente, dicha resina resulta en un residuo s\u00f3lido llamado brea, y uno l\u00edquido, la trementina, materias primas utilizadas en la fabricaci\u00f3n de solventes, pinturas, colas, adhesivos, cosm\u00e9ticos y perfumes. Hasta 1989, Brasil era importador de resina de pino, pero hoy en d\u00eda la situaci\u00f3n es distinta. Ahora, al producir para el mercado interno y la exportaci\u00f3n, ese sector factura 30 millones de d\u00f3lares anuales. Dividendos que son en gran medida producto de la investigaci\u00f3n de t\u00e9cnicas de plant\u00edo y adaptaci\u00f3n al clima y el suelo brasile\u00f1os, la selecci\u00f3n de semillas y la obtenci\u00f3n de plantines. Muchos de estos avances han salido del Instituto Forestal (IF) de S\u00e3o Paulo, ligado a la Secretar\u00eda de Estado de Medio Ambiente. Desde 1936, el instituto se dedica a la realizaci\u00f3n de estudios destinados a la adaptaci\u00f3n y formas de cultivo comercial de las especies de pino originarias de Estados Unidos y Am\u00e9rica Central. Uno de los registros primordiales de este tipo de \u00e1rbol en Brasil se hizo en 1906, cuando el primer director del IF, el sueco Albert L\u00f6fgren, public\u00f3 un trabajo que detallaba la introducci\u00f3n de algunas especies de pino en el Huerto Forestal de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>En un principio, la introducci\u00f3n de especies ex\u00f3ticas con finalidad comercial, dice el ingeniero agr\u00f3nomo Francisco Jos\u00e9 do Nascimento Kronka, investigador del IF, ?se dio debido al aumento de la demanda de celulosa destinada a la fabricaci\u00f3n de papel y de madera para aserraderos, en raz\u00f3n de la merma de especies aut\u00f3ctonas en el estado de S\u00e3o Paulo y en el sur del pa\u00eds. Kronka y los ingenieros forestales Francisco Bertolani, consultor y empresario forestal, y Reinaldo Herrero Ponce, director de la Fundaci\u00f3n para la Conservaci\u00f3n y la Producci\u00f3n Forestal del Estado de S\u00e3o Paulo, son autores del libro A cultura do p\u00ednus no Brasil, editado por la Sociedad Brasile\u00f1a de Silvicultura (SBS) y que sali\u00f3 publicado en marzo de este a\u00f1o. En ese trabajo se muestran de manera did\u00e1ctica las caracter\u00edsticas de las especies y los actuales sistemas de producci\u00f3n agr\u00edcola e industrial adoptados en Brasil.<\/p>\n<p><strong>Devastaci\u00f3n de araucarias<br \/>\n<\/strong>La expansi\u00f3n de la industrializaci\u00f3n a comienzos del siglo XX requer\u00eda mucha madera. La preferencia en aquella \u00e9poca reca\u00eda sobre un \u00e1rbol nativo del Bosque Atl\u00e1ntico: la araucaria (Araucaria angustifolia). Halladas desde el estado de Paran\u00e1 hasta el de R\u00edo Grande do Sul, y en \u00e1reas m\u00e1s altas y fr\u00edas de S\u00e3o Paulo y Minas Gerais, las araucarias fueron pr\u00e1cticamente erradicadas, y actualmente queda alrededor de un 2% de su poblaci\u00f3n original. Del mismo orden bot\u00e1nico de las con\u00edferas, los pinos reemplazaron con ventajas a estas especies aut\u00f3ctonas, tambi\u00e9n conocidas como pino de Brasil o pino de Paran\u00e1. Es muy dif\u00edcil cultivar araucarias, pues requieren un suelo rico en nutrientes, abundantes lluvias y humedad, y adem\u00e1s crecen muy despacio, dice Kronka. El pino, en cambio, crece r\u00e1pido en suelos pobres y con escasas lluvias, aunque la mayor parte de las especies exige \u00e9pocas bien definidas de fr\u00edo. Son \u00e1rboles que alcanzan su tama\u00f1o de corte final a los 25 a\u00f1os, pero es posible utilizarlos para la producci\u00f3n de madera y de celulosa con 12 o 15 a\u00f1os, en la forma de desbaste, con la tala de \u00e1rboles menores.<\/p>\n<p>Se plantaron hasta finales de la d\u00e9cada de 1950, 55 especies de pinos ubicadas entre las 111 catalogadas en el mundo, en extensas \u00e1reas administradas por el IF. Se realizaron diversos otros plant\u00edos empresariales, aunque peque\u00f1os, y de \u00f3rganos de investigaci\u00f3n estatales en S\u00e3o Paulo, Paran\u00e1 y R\u00edo Grande do Sul. Tan s\u00f3lo nueve se adaptaron bien al clima y al suelo brasile\u00f1os. Dos especies norteamericanas, Pinus elliottii y Pinus taeda, son a\u00fan en la actualidad las principales representantes de este g\u00e9nero, cultivadas comercialmente en el sur y en parte del sudeste do pa\u00eds. Las otras son los pinos P. caribaea, P. oocarpa, P. kesiya, P. pseudostrobus, P. strobus y P. tecunumanii, originarias de pa\u00edses de Centroam\u00e9rica como Nicaragua, Honduras, Bahamas, Cuba, Guatemala y El Salvador. Algunos de estos pinos, llamados pinos tropicales, pueden plantarse en Brasil desde el norte de Paran\u00e1 hasta la regi\u00f3n amaz\u00f3nica.<\/p>\n<p>Pero los cultivos comerciales \u00fanicamente florecieron como negocio a partir de 1966, cuando el gobierno nacional instituy\u00f3 incentivos fiscales a la reforestaci\u00f3n con interesantes quitas en el impuesto a las ganancias. En esa \u00e9poca, al margen del Pinus, tambi\u00e9n empez\u00f3 en Brasil la plantaci\u00f3n masiva de eucaliptos (Eucalyptus sp.). As\u00ed, pinos y eucaliptos se transformaron en las principales maderas de reforestaci\u00f3n del pa\u00eds, que abarcan el 99% del \u00e1rea plantada. Son dos especies de r\u00e1pido crecimiento para el suministro de madera y celulosa. Tuvieron dos importantes funciones para el pa\u00eds. La primera fue evitar el corte de m\u00e1s \u00e1rboles nativos, y la segunda, la creaci\u00f3n de una base forestal que permiti\u00f3 la exportaci\u00f3n de chapas, aglomerados, compensados y muebles, dice Francisco Bertolani. De acuerdo con datos de la SBS, de los 21 mil millones de d\u00f3lares referentes a la producci\u00f3n de madera, celulosa y carb\u00f3n en Brasil en 2004, 17.500 millones de d\u00f3lares corresponden a bosques plantados ?un 61% de eucaliptos y otro 39% de pinos, y los restantes 3.500 millones de d\u00f3lares provienen de la tala legal. No se incluyen en esos n\u00fameros, l\u00f3gicamente, los \u00e1rboles talados irregularmente en la Amazonia, por ejemplo. Las exportaciones del sector forestal fueron de 5.800 millones de d\u00f3lares en 2004, el segundo\u00a0 ingreso agr\u00edcola, detr\u00e1s \u00fanicamente de la soja, con 10 mil millones de d\u00f3lares. Deltotal producido en el pa\u00eds en el sector de reforestaci\u00f3n, el 45% (9.400 millones de d\u00f3lares) se refiere a madera y muebles, un 35% (7.300 millones de d\u00f3lares) a papel y celulosa, y un 20% (4.200 millones de d\u00f3lares) a madera que se transforma en carb\u00f3n para su uso en los hornos de las sider\u00fargicas.<\/p>\n<p>En el \u00e1rea de papel y celulosa, que trabaja \u00fanicamente con \u00e1rboles de reforestaci\u00f3n, el pino representa el 30% de los plant\u00edos. La especie es de suma importancia, pues contribuye con las fibras largas, imprescindibles en la fabricaci\u00f3n de papeles, que requieren m\u00e1s resistencia y mejor absorci\u00f3n de tinta. Con relaci\u00f3n a los muebles, la madera de pino domina la preferencia de las industrias.<\/p>\n<p><strong>Bosques plantados<br \/>\n<\/strong>El plant\u00edo en gran escala se dio entre 1970 y 80. Durante esa d\u00e9cada, que se caracteriz\u00f3 por la formaci\u00f3n de la base forestal, tambi\u00e9n se intensificaron las asociaciones entre empresas, universidades e institutos de investigaci\u00f3n con miras a mejorar la adaptaci\u00f3n de las especies de reforestaci\u00f3n. Los incentivos fiscales distorsionaron un poco el cultivo de pinos porque se larg\u00f3 una carrera empresarial para concretar los plant\u00edos e importar semillas de varios puntos del mundo. Comenzaron a plantar pinos subtropicales en \u00e1reas c\u00e1lidas, y pinos tropicales en \u00e1reas fr\u00edas, por ejemplo. Entonces pas\u00f3 que los investigadores tuvieron que afrontar problemas, dice Bertolani, quien en 1967 fue contratado como ingeniero forestal por el grupo Freudenberg, para realizar estudios de manejo y mejoramiento de \u00e1rboles de pino en la plantaci\u00f3n que la empresa estaba inaugurando en Agudos (S\u00e3o Paulo), una de las primeras del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Bajo la coordinaci\u00f3n del ingeniero forestal Horst Schuckar, que hab\u00eda trabajado en el IF, Bertolani empez\u00f3 a hacer experimentos con manejo, principalmente con pinos tropicales, incluso para la producci\u00f3n de semillas seleccionadas. A mediados de los a\u00f1os 1970, el IF dio inicio a un trabajo pionero de mejoramiento. Fue un grupo que reuni\u00f3 a agr\u00f3nomos, ingenieros forestales y bi\u00f3logos, con el objetivo de desarrollar t\u00e9cnicas de mejoramiento de la calidad de especies productivas orientadas al aprovechamiento de la madera para aserraderos y la producci\u00f3n de resina, recuerda Araci Aparecida da Silva, investigadora del IF desde 1977, en la Estaci\u00f3n Experimental de Tup\u00ed, municipio de Piracicaba. Empezamos con la selecci\u00f3n de los mejores ejemplares seg\u00fan el volumen, la forma, la resistencia a las plagas y enfermedades, dentro de las t\u00e9cnicas de selecci\u00f3n cl\u00e1sicas.<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n de los mejores espec\u00edmenes transcurri\u00f3 con la elecci\u00f3n de uno de cada 10 mil \u00e1rboles. Incluso \u00e1rboles rectos, sin bifurcaci\u00f3n, pero que presentaban crecimiento lento, fueron eliminados, comenta Alexandre Magno Sebbenn, investigador y coordinador del programa de mejora forestal del IF. ?Hicimos un estudio clim\u00e1tico e implantamos los ensayos de progenies y \u00e1rboles clonales?, dice Araci. Los ensayos de progenies apuntan a evaluar si la constituci\u00f3n gen\u00e9tica de los padres es buena o no, con base en las caracter\u00edsticas de los hijos. En el pino, estas caracter\u00edsticas se conocen cuando el mismo llega a los 10 a\u00f1os de vida. En tanto, los \u00e1rboles clonales se usan para producir semillas mejoradas de \u00e1rboles seleccionados que han sido aprobados en los ensayos de progenies.<\/p>\n<p>Desde los a\u00f1os 1980, los investigadores se valen de la clonaci\u00f3n en laboratorio para generar \u00e1rboles. Tenemos 3.590 clones para la producci\u00f3n de semillas, dice Araci. Ahora ya est\u00e1n en la segunda generaci\u00f3n, extra\u00eddos de plantas que a su vez tambi\u00e9n salieron de semillas de \u00e1rboles seleccionados, dice Sebbenn. En una arboleda clonal se evita plantar clones id\u00e9nticos cerca unos de otros, para que no haya polinizaci\u00f3n entre ejemplares iguales, cosa que causar\u00eda una degeneraci\u00f3n de los descendientes.<\/p>\n<p>Los reflejos de la evoluci\u00f3n comercial del cultivo de pinos empezaron a sentirse a finales de los a\u00f1os 1970, cuando se hicieron efectivas las primeras tales. Aunque el plant\u00edo a\u00fan en estaba en v\u00edas de mejora, exist\u00eda ya una preocupaci\u00f3n por mejorar los productos resultantes de los pinos ex\u00f3ticos. El principal problema era con la madera a\u00fan joven. Los muebles elaborados con esos pinos eran considerados de mala calidad. Un trabajo realizado en esa \u00e9poca por el IF y por el Instituto de Investigaciones Tecnol\u00f3gicas (IPT, sigla en portugu\u00e9s) desarroll\u00f3 varios estudios con miras a la mejora del procesamiento de la madera con tecnolog\u00eda para la fabricaci\u00f3n de tablas recubiertas con resinas, empleados en muebles y tambi\u00e9n para la construcci\u00f3n de viviendas. En la d\u00e9cada de 1980, varias empresas, tanto reforestadoras como muebleras, se radicaron en diversos puntos de la regi\u00f3n sur, formando polos industriales importantes en S\u00e3o Bento do Sul (Santa Catarina) y Bento Gon\u00e7alves (Rio Grande do Sul). El dominio de la tecnolog\u00eda de producci\u00f3n de aglomerados, chapas y tablas de madera de pino llev\u00f3 a Brasil a iniciar las exportaciones de muebles durante las d\u00e9cadas de 1990 y 2000. Esa fue la \u00e9poca en que las empresas empezaron a utilizar la madera de mejor calidad proveniente de los \u00e1rboles que estaban completando 20 a\u00f1os de cultivo.<\/p>\n<p><strong>Brea de resina<br \/>\n<\/strong>Otro mejora econ\u00f3mica, que lleg\u00f3 al final de los a\u00f1os 1980, fue el incremento de la producci\u00f3n y la exportaci\u00f3n de resina. Actualmente el pa\u00eds produce 95 mil toneladas de resina por a\u00f1o, de acuerdo con la Asociaci\u00f3n de Resineros de Brasil (Aresb), que congrega a 60 productores. En la facturaci\u00f3n de 30 millones de d\u00f3lares prevista para este a\u00f1o se incluyen tanto el producto in natura como los derivados originarios de la destilaci\u00f3n de la resina, la brea y la trementina.<\/p>\n<p>El mayor productor brasile\u00f1o de resina es el Instituto Forestal, que posee una extensi\u00f3n total de 25 mil hect\u00e1reas (ha) con pinos esparcidos por varias unidades del estado. Todos los a\u00f1os, el instituto llama a licitaci\u00f3n por pliegos\u00a0 para la venta de resina. La producci\u00f3n de la cosecha 2004-2005 fue de 18 mil toneladas. Cada \u00e1rbol da alrededor de tres kilos de resina anuales, dice Kronka. Pero nosotros tenemos \u00e1rboles que producen hasta 12 kilos. Estos ejemplares son clonados, pero eso no siempre constituye una garant\u00eda de perpetuaci\u00f3n de las mismas cualidades. Siempre aparecen grandes variaciones en los descendientes, porque la constituci\u00f3n gen\u00e9tica es responsable de apenas una parte de la producci\u00f3n de resina, la otra parte es el resultado de aspectos ambientales tales como temperatura, suelo, humedad y altitud, dice Sebbenn. En esta segunda generaci\u00f3n hemos logrado mejoras de hasta un 40% en relaci\u00f3n con el producci\u00f3n original de resina. Los resultados llevaron a una sociedad entre el IF, la Aresb y la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) en el marco de un proyecto destinado a la sistematizaci\u00f3n de la clonaci\u00f3n de pinos para resina. El objetivo es la formulaci\u00f3n de un protocolo, que puedan usarlo los productores para la producci\u00f3n y el uso del material clonado, dice Eduardo Monteiro Fagundes, director ejecutivo de la Aresb.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de resina comienza cuando los \u00e1rboles llegan a la edad de 10 a\u00f1os, y se extiende hasta los 30. Se lleva a cabo una especie de raspado de cara, que quita una parte de la corteza del \u00e1rbol. En ese sitio se aplica una sustancia \u00e1cida que desencadena una serie de est\u00edmulos en las paredes del \u00e1rbol, facilitando as\u00ed el escurrimiento de la resina.<\/p>\n<p>La resina, la madera y la celulosa hicieron que la demanda de pinos se elevara un 10% al a\u00f1o. Corresponde a 1,8 millones de hect\u00e1reas plantadas, siendo que el estado de Paran\u00e1 es el mayor productor, con un tercio del total. Pero sigue siendo poco. A comienzos de los a\u00f1os 2000 aparecieron las primeras se\u00f1ales de escasez de madera de pinos. Es el comienzo de un posible apag\u00f3n forestal, dice Kronka. Como es un producto agr\u00edcola que requiere muchos a\u00f1os para luego explot\u00e1rselo, los expertos proyectan escenarios futuros para el pa\u00eds. Estos especialistas se\u00f1alan que en 2020 deber\u00e1 haber 1,9 millones de hect\u00e1reas de pinos m\u00e1s plantadas, para que no falte madera en el pa\u00eds. En Brasil, tan solo el 0,6% del territorio se emplea hoy en d\u00eda para la reforestaci\u00f3n comercial, lo que totaliza cinco millones de hect\u00e1reas. Chile tiene un 2,6%, y China, un 4,7% de bosques plantados. Datos de la Secretar\u00eda de Agricultura y Abastecimiento del Estado de S\u00e3o Paulo apuntan que alrededor de 10 millones de hect\u00e1reas corresponden tierras de pasturas, y pueden usarse para reforestaci\u00f3n. Es una forma de aprovechamiento que causar\u00e1 menos impacto sobre los bosques nativos y sobre otros cultivos agr\u00edcolas, que, al contrario de los pinos, requieren suelos muy f\u00e9rtiles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El cultivo y la explotaci\u00f3n de pinos abren nuevos mercados y reducen la tala de especies aut\u00f3ctonas","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[],"coauthors":[97],"class_list":["post-80377","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80377"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80377\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80377"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}