{"id":80380,"date":"2005-09-01T00:00:00","date_gmt":"2005-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/09\/01\/el-otro-lado-de-la-fortuna\/"},"modified":"2015-03-27T14:49:13","modified_gmt":"2015-03-27T17:49:13","slug":"el-otro-lado-de-la-fortuna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-otro-lado-de-la-fortuna\/","title":{"rendered":"El otro lado de la fortuna"},"content":{"rendered":"<p>En The rich boy, uno de sus cuentos de juventud, el escritor estadounidense F. Scott Fitzgerald escribi\u00f3 que los ricos son distintos que usted y yo. Lo son, espet\u00f3 en carta a su amigo, el tambi\u00e9n novelista Ernest Hemingway, ellos tiene m\u00e1s dinero. Esos dos predicados adjudican a ellos un tercer privilegio: los ricos se esconden y son muy poco estudiados. Existe una extensa literatura referente a la pobreza en Brasil, pero, a su vez, existen pocos estudios sobre los ricos. Y estudiarlos es algo relevante, pues son ellos quienes ostentan el poder, y sus acciones afectan a una grande masa de personas, incluidos all\u00ed los pobres. Por otra parte, se quedan con la mayor parte de la riqueza del pa\u00eds, por eso una de las formas de mejorar las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n m\u00e1s pobre es la redistribuci\u00f3n de las riquezas en el seno de la sociedad, explica Marcelo Medeiros, coordinador de una investigaci\u00f3n aplicada del Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica Aplicada (Ipea, sigla en portugu\u00e9s) en el International Poverty Centre de la ONU, y autor de la tesis doctoral Qu\u00e9 hace a los Ricos ricos: un estudio sobre los factores determinantes de la pobreza. Dicha investigaci\u00f3n saldr\u00e1 publicada en libro de Editora UnB en octubre. Para el autor, si bien sabemos qu\u00e9 grupo debe recibir recursos, poco sabemos acerca de los van a cederlos.<\/p>\n<p>Sin embargo, las estad\u00edsticas no faltan para demostrar que, como dice Medeiros, la pobreza de muchos est\u00e1 directamente conectada a la riqueza de pocos. Basta con leer el estudio Atlas da exclus\u00e3o social no Brasil: os ricos, elaborado por docente de la USP, Unicamp y PUC-SP, que revela que los ingresos del 10% m\u00e1s rico corresponde al 45% del PIB nacional. La situaci\u00f3n empeora si incluimos en dicho c\u00e1lculo datos sobre el patrimonio: en ese caso, el porcentaje se eleva al 75,4% de la riqueza total brasile\u00f1a. Considerando otros par\u00e1metros, cinco mil familias (es decir, 0,001% del total) tienen el 3% de la renta nacional. Entre los a\u00f1os 1980 y 1990, Brasil registr\u00f3 un aumento de la cifra de ricos, aunque hubo una merma del crecimiento del pa\u00eds: de ser el 1,8% de la poblaci\u00f3n, treparon al 2,4%. Pero, \u00bfqui\u00e9nes son los ricos? En su estudio, Medeiros cre\u00f3 una l\u00ednea de riqueza, definida a partir de la pobreza y de la desigualdad, que estar\u00eda en alrededor de 3.500 reales per c\u00e1pita. Una familia t\u00edpica de cuatro personas tendr\u00eda ingresos totales de 14 mil reales. Cabe acotar que, debe tenerse en cuenta que \u00e9sos no son los muy ricos, pero componen el grupo del 1% de la poblaci\u00f3n que tiene el 11% del ingreso. Y un detalle terrible: los pobres gastan el 32,79% de sus ingresos con comida, mientras que los ricos, tan s\u00f3lo el 10,26%, lo que demuestra que los pobres pagan proporcionalmente m\u00e1s tributos que los ricos que viven con confort.<\/p>\n<p><strong>Un milagro<br \/>\n<\/strong>Estos datos asustan a cualquiera, de cualquier de corriente econ\u00f3mica. La p\u00e9sima distribuci\u00f3n del ingreso parece ser una plaga perpetua en Brasil. Resisti\u00f3 a los brotes de crecimiento del milagro brasile\u00f1o y a los efectos positivos de la reducci\u00f3n dr\u00e1stica de la inflaci\u00f3n desde el Plan Real, asever\u00f3 el ex ministro y docente de la USP Delfim Netto en un art\u00edculo reciente. Las altas tasas de inter\u00e9s castigan m\u00e1s a\u00fan a los pobres: cada vez que los intereses se elevan un 1%, el ingreso del trabajador cae un 1,09%, mientras que los ricos pierden un 0,72% de sus rendimientos. La pol\u00edtica de tasas altas tiene un efecto devastador sobre la distribuci\u00f3n del ingreso, pero es menos visible que los efectos que provoca la inflaci\u00f3n, analiza M\u00e1rcio Pochmann, economista de la Unicamp. Asimismo, Pochmann advierte que el pago de los elevados intereses de la deuda p\u00fablica compromete las inversiones en la econom\u00eda real, generando as\u00ed desempleo y afectando m\u00e1s a\u00fan a los pobres. As\u00ed es como el dinero migra una vez m\u00e1s hacia los ricos. Es importante recordar que existe una clara intersecci\u00f3n entre las elites econ\u00f3micas y las elites de poder: de esta forma, al margen de orientar los destinos de la econom\u00eda, ellos tambi\u00e9n influyen sobre las decisiones de Estado y la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, acota Medeiros.<\/p>\n<p>Y Delfim Netto fue preciso: es \u00e9sa una plaga perenne. Los cambios de r\u00e9gimen pol\u00edtico, las fases de euforia y de depresi\u00f3n de la econom\u00eda, la modernizaci\u00f3n de valores y costumbres; nada de eso fue capaz de alterar expresivamente esa segmentaci\u00f3n entre una masa grande de pobres y una peque\u00f1a pero rica elite, eval\u00faa Medeiros. En su trabajo, el investigador de Ipea, bas\u00e1ndose en datos del IBGE, echa por tierra antiguas y arraigadas explicaciones de la desigualdad social. Algunas \u00e9stas son incluso son esgrimidas como hip\u00f3tesis para acabar con la pobreza. Al igual que el control de la poblaci\u00f3n, la idea de que los pobres son pobres porque tiene m\u00e1s hijos que los ricos. Tan s\u00f3lo el 3% de las familias brasile\u00f1as tienen m\u00e1s de tres hijos de menos de 10 a\u00f1os. Las tasas de fecundidad se ubican en niveles bajos. Decir que el control de la poblaci\u00f3n es la soluci\u00f3n de la pobreza es endilgarles a los menos privilegiados la culpa por su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Medeiros observ\u00f3 en sus simulaciones qu\u00e9 suceder\u00eda si los ricos tuvieran m\u00e1s hijos y los pobres, menos. El hecho de que una familia corresponda a la mitad de la familia del otro no explica la cuesti\u00f3n de que los ricos tengan una renta 27 veces mayor que la de los pobres, advierte. No existe ninguna raz\u00f3n para creer que el tama\u00f1o de las familias es lo que hace que las personas sean ricas. La riqueza no es producto de un mayor control sobre la cantidad de hijos por parte de los ricos. Justificar la desigualdad en esos t\u00e9rminos es decir que el pobre es irresponsable, y el rico es disciplinado, y que eso explica la diferencia existente entre ellos. Otro mito recurrente, seg\u00fan Medeiros, ser\u00eda el ideal de crecimiento econ\u00f3mico puro (es decir, aquel que aumenta el nivel del producto de la econom\u00eda sin alterar su distribuci\u00f3n) como panacea para la desigualdad. Aun cuando el pa\u00eds fuera capaz de mantener durante dos d\u00e9cadas tasas estables de crecimiento del 4%\u00a0 anual, es decir, crecer a m\u00e1s del doble de la velocidad de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, y duplicando el PBI actual, la pobreza seguir\u00eda incidiendo sobre el 12% de la poblaci\u00f3n. As\u00ed, para el investigador, el crecimiento puede ser bueno, pero es insuficiente para reducir la desigualdad entre ricos y pobres.<\/p>\n<p>Pero, entonces, \u00bfqu\u00e9 es lo que los diferencia?La forma desigual en que se remunera a los trabajadores de cada grupo. El promedio de la remuneraci\u00f3n por hora trabajada de los ricos es 9,2 veces mayor que la de los no ricos. Esto indica que, aunque los no ricos tuvieran la misma composici\u00f3n y organizaci\u00f3n familiar que los ricos, las desigualdades entre ambos estratos persistir\u00edan, dice Medeiros. Tambi\u00e9n carece de fundamento la idea de que en gran medida la riqueza puede explicarse en funci\u00f3n de las jornadas de trabajo m\u00e1s extensas. Aun cuando los trabajadores no ricos aumentasen sus jornadas de trabajo al nivel promedio de los ricos, poqu\u00edsimos se volver\u00edan ricos. Otro mito que debe caer por tierra es el de la educaci\u00f3n como forma de abrirles a todos las oportunidades de ser ricos por medio del trabajo. Las simulaciones demuestran que un nivel elevado de educaci\u00f3n de los trabajadores, lo que conlleva una gran inversi\u00f3n, y de largo plazo, es una condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente para que una familia sea rica, dice. Incluso suponiendo un aumento significativo del nivel educativo de los trabajadores, no es de esperarse una gran movilidad ascendente hacia el estrato rico.<\/p>\n<p><strong>Relaciones<br \/>\n<\/strong>En su tesis, Medeiros pone de relieve la importancia de tener en cuenta ciertos factores externos, como la inserci\u00f3n en redes de relaciones sociales, la posesi\u00f3n de capital cultural y la propiedad de recursos productivos, todos \u00e9stos, elementos que elevan la remuneraci\u00f3n del trabajo. Medeiros recuerda que, tanto para los pobres como para los ricos, el ingreso proviene efectivamente del trabajo, aunque trabajo significa cosas distintas para ambos grupos. De esta afirma, afirma, los ricos tienen caracter\u00edsticas que los hacer ser ricos por haber nacido ricos, y con buenas posibilidades se seguir siendo ricos. Ellos son diferentes, efectivamente. De cualquier modo, no debemos ser pesimistas con relaci\u00f3n al futuro, sino afrontar el hecho de que la erradicaci\u00f3n de la pobreza y la reducci\u00f3n de la desigualdad solamente se concretar\u00e1n con la redistribuci\u00f3n del ingreso, es decir, con la transferencia de recursos de los m\u00e1s ricos a los m\u00e1s pobres, afirma el investigador. Mucha gente que leer\u00e1 este art\u00edculo forma parte de la elite del 1%, mal que le pese admitir tal idea. Y casi todos los lectores forman parte del 10% m\u00e1s rico. Esto no es un juicio de valor, sino un hecho de nuestra distribuci\u00f3n de renta, eval\u00faa.<\/p>\n<p>Medeiros argumenta con raz\u00f3n que, para entender la pobreza, es indispensable analizar la punta de la pir\u00e1mide, los ricos, toda vez que la pobreza en Brasil es el resultado de la p\u00e9sima distribuci\u00f3n del ingreso, observa Celi Scalon, del Instituto Universitario de Investigaciones de R\u00edo de Janeiro (Iuperj), en un comentario sobre el trabajo del investigador. Al rechazar las alternativas m\u00e1s f\u00e1ciles y digestivas, tales como el control poblacional y el crecimiento econ\u00f3mico, el autor opta por un camino arduo y poco simp\u00e1tico para la elite, que tiene no solamente el poder econ\u00f3mico sino tambi\u00e9n el poder pol\u00edtico y el poder simb\u00f3lico. Rafael Guerreiro Osorio, del Centro Internacional de Pobreza del Programa de la ONU para el Desarrollo, coincide. Las soluciones factibles para disminuir la pobreza deber\u00e1n redundar en alguna forma de dejar a los ricos menos ricos, plantea en un an\u00e1lisis de las hip\u00f3tesis de Medeiros. Flavio Comim, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS) y de la Universidad de Cambridge, otro analista de la tesis del investigador, enfatiza la idea de que la implicaci\u00f3n de los ricos constituye un engranaje fundamental para la armonizaci\u00f3n de intereses sociales y la provisi\u00f3n de un Estado de bienestar social m\u00ednimo. Dependemos tanto del Estado como del sentimento moral de los ricos para progresar en direcci\u00f3n hacia una sociedad menos injusta y moralmente m\u00e1s aceptable.<\/p>\n<p><strong>Amenaza<br \/>\n<\/strong>En ese mismo cuento donde Scott Fitzgerald muestra c\u00f3mo los ricos son distintos, revela tambi\u00e9n el reverso de la fortuna: Ellos creen desde lo m\u00e1s profundo de sus corazones que son mejores que los otros, precisamente porque las compensaciones y los refugios de la vida fueron cosas que nosotros descubrimos por nosotros mismos. Aun cuando llegan a penetrar en nuestro mundo, siguen pensando que son mejores que el resto del mundo. As\u00ed, la tarea planteada por Medeiros no es f\u00e1cil de alcanzarse. Las elites creen que los problemas sociales son las mayores amenazas que se ciernen sobre democracia brasile\u00f1a?, sostuvo Elisa Reis en su investigaci\u00f3n intitulada Las percepciones de la elite sobre la pobreza y la desigualdad. Fruto de varias entrevistas, el survey de Elisa, elaborado para el Iuperj, revel\u00f3 que la educaci\u00f3n es apuntada por los ricos como el camino m\u00e1s adecuado para dotar a los despose\u00eddos de recursos. Con una mejor educaci\u00f3n, los pobres tendr\u00edan posibilidades de competir por un lugar mejor en la estructura social, sin necesidad de que eso implique en costos para los no pobres. El trabajo de Medeiros ha demostrado la falacia de esa idea.<\/p>\n<p>Sea como sea, para los ricos, la culpa de la miseria es del Estado. De acuerdo con el estudio de Elisa, las elites creen que las cosas podr\u00edan cambiar si existiera voluntad pol\u00edtica y si el Estado cumpliese con su rol?. La investigadora subraya que los resultados podr\u00edan hacer creer en una conciencia social elevada de los ricos, ya que los problemas sociales estar\u00edan en el tope de sus preocupaciones. Lo que podr\u00eda llevar, seg\u00fan ella cree, a una evaluaci\u00f3n err\u00f3nea en el sentido de que nuestra elite desear\u00eda repetir ac\u00e1 lo que los ricos de los pa\u00edses desarrollados hicieron, bajo la forma de soluciones colectivas p\u00fablicas (reforma agraria, educativa, etc.) para la resoluci\u00f3n de la pobreza en Europa y la consolidaci\u00f3n del Welfare State. No obstante, eso no procede. Falta una noci\u00f3n de responsabilidad social entre los ricos. Aparentemente, no se ven como parte de un todo, ni tampoco ven al Estado como parte de la sociedad pues, al responsabilizarlo por la pobreza, las elites se eximen de la responsabilidad colectiva, eval\u00faa. Existe pr\u00e1cticamente un consenso entre los ricos en que el Estado es y debe ser el responsable del combate contra la pobreza. Esa percepci\u00f3n es tan difundida entre esos grupos como la idea de que la liberaci\u00f3n del comercio, la privatizaci\u00f3n de las empresas estatales y el achicamiento del Estado son transformaciones sumamente positivas, concluye el estudio de Elisa.<\/p>\n<p>Los pobres brasile\u00f1os, a su vez, exaltan la buena vida de los ricos y la consideran justa, como se asevera en el estudio de Celi Scalon sobre la viveza brasile\u00f1a [jeitinho brasileiro] para convivir con las desigualdades de ingresos. Los brasile\u00f1os tienen un gran aprecio por las acreditaciones, y atribuyen un peso importante a las calificaciones profesionales, como recursos para la adquisici\u00f3n de status, analiza la profesora. En tal sentido, los altos salarios son justificables cuando se los vincula al m\u00e9rito individual (esfuerzo, calificaci\u00f3n, inteligencia, educaci\u00f3n) y, por lo tanto, la desigualdad de renta es moralmente o \u00e9ticamente leg\u00edtima, observa Celi.\u00a0 En la misma investigaci\u00f3n, la autora descubri\u00f3 que los brasile\u00f1os justifican las desigualdades de ingresos cuando las reconocen como necesarias para la prosperidad del pa\u00eds. Este tipo de legitimaci\u00f3n de las desigualdades nos hace acordar de la l\u00f3gica que imper\u00f3 en Brasil en el per\u00edodo de la dictadura militar, cuando se afirmaba que era necesario primero hacer que la torta creciera, para luego repartirla. Todo indica que esa creencia perdura todav\u00eda por estos d\u00edas. Los mitos descritos por Medeiros a\u00fan sobreviven.<\/p>\n<p><strong>Declinaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Sin embargo, no todos coinciden con el investigador. Cl\u00e1udio Dedecca, economista del Centro de Estudios Sindicales y de Econom\u00eda del trabajo (Cesit) y profesor libre docente del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp, en comentario al estudio sobre los ricos, argumenta que durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os la econom\u00eda nacional ha venido sufriendo una declinaci\u00f3n del producto per c\u00e1pita generado por los trabajadores brasile\u00f1os econ\u00f3micamente activos, es decir, se registra una merma de la productividad social media. Por lo tanto, la distribuci\u00f3n del ingreso en las condiciones actuales de la econom\u00eda brasile\u00f1a permitir\u00e1 a lo sumo reducir el grado de pobreza y disminuir el desfase en t\u00e9rminos de bienestar de la poblaci\u00f3n pobre brasile\u00f1a, pero no permitir\u00e1 su ingreso al est\u00e1ndar de bienestar que la poblaci\u00f3n de menores ingresos de otros pa\u00edses ha alcanzado, como por ejemplo Corea, Singapur, Taiw\u00e1n o Tailandia, afirma. Para Dedecca, es necesario reconocer que el Brasil de hoy es un pa\u00eds pobre y que, si hubo un tiempo en que pod\u00edamos pensar en la distribuci\u00f3n del ingreso, esa discusi\u00f3n se qued\u00f3 en los a\u00f1os 1970, cuando la econom\u00eda brasile\u00f1a viv\u00eda un momento de crecimiento econ\u00f3mico y de incremento de la productividad. Incluso considerando la relevancia de las pol\u00edticas distributivas que se mencionan, las mismas tender\u00edan a la inviabilidad en un contexto de merma de la productividad media social como es el del Brasil de hoy, asevera el economista.<\/p>\n<p>Pero, cabe hacer algunas salvedades, y esto es as\u00ed incluso para quienes a\u00fan preconizan la importancia del aumento de la torta. Para Luiz Gonzaga Belluzzo, titular del Departamento de Econom\u00eda de la Unicamp y ganador del Premio Juca Pato este a\u00f1o, hay que tener cuidado con qu\u00e9 tipo de crecimiento se pretende generar. En toda su historia, Brasil creci\u00f3 con aumento de la desigualdad social. Esto no es tolerable hoy en d\u00eda. Si el pa\u00eds va a crecer, cabe hacer la exigencia de que ese modelo no se repita, advierte. Es decir, teni\u00e9ndose o no en cuenta el crecimiento y la distribuci\u00f3n del ingreso, m\u00e1s all\u00e1 de los mecanismos tributarios, urge hacer cambios no solamente entre las elites, sino y principalmente entre la masa trabajadora. Los cambios transcurren como fruto de la presi\u00f3n. Se trata tambi\u00e9n de pensar en c\u00f3mo estimular la organizaci\u00f3n pol\u00edtica de la poblaci\u00f3n m\u00e1s pobre para que \u00e9sta exija las alteraciones que juzgue necesarias, advierte Medeiros. Un gobierno que se interesa por hacer acciones distributivas es un gobierno presionado a ello, un gobierno que sabe que sin eso no existir\u00e1 un pr\u00f3ximo mandato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios apuntan a entender qu\u00e9 lleva a que un rico sea rico en Brasil","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-80380","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80380"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80380\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80380"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}