{"id":80381,"date":"2005-09-01T00:00:00","date_gmt":"2005-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/09\/01\/fascinacion-fascista\/"},"modified":"2016-01-28T16:36:27","modified_gmt":"2016-01-28T18:36:27","slug":"fascinacion-fascista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/fascinacion-fascista\/","title":{"rendered":"Fascinaci\u00f3n fascista"},"content":{"rendered":"<p>Es caracter\u00edstico del mecanismo de la dominaci\u00f3n el impedir el conocimiento de los sufrimientos que provoca, y del evangelio de la alegr\u00eda de vivir a la construcci\u00f3n de mataderos humanos hay un camino recto, aunque est\u00e9n \u00e9stos, como en Polonia, tan apartados que cada uno de sus habitantes puede convencerse de no o\u00edr los gritos de dolor, escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Adorno en M\u00ednima moralia.<\/p>\n<p>Y nadie rez\u00f3 mejor en pro de ese evangelio que la cineasta Leni Riefenstahl (1902-2003), especialmente en El triunfo de la voluntad (1935), documental sobre el VI Congreso del Partido Nacional Socialista de 1934. All\u00ed, Hitler es el gran actor, el h\u00e9roe de una masa \u2212ahora s\u00ed\u2212 disciplinada y feliz, renacida de las cenizas, a diecis\u00e9is a\u00f1os del comienzo del sufrimiento de Alemania, a diecinueve meses del comienzo del renacimiento alem\u00e1n (Hitler ascendi\u00f3 al poder en 1933), tal como escribe la cineasta en los t\u00edtulos iniciales de la pel\u00edcula, dedicados por Leni Riefenstahl a mi amado F\u00fchrer, con gran admiraci\u00f3n y devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n en las im\u00e1genes de El triunfo de la voluntad la \u00edntima relaci\u00f3n que se pod\u00eda establecer entre ciertos aspectos del mundo moderno (la producci\u00f3n en gran escala de im\u00e1genes), entre una concepci\u00f3n de belleza (donde el orden, la armon\u00eda y la falta de conflicto se entremezclan), entre el deseo de retorno al pasado (como una b\u00fasqueda de cierto sentimiento de pertenencia a un todo) y, en definitiva, entre todo eso con la barbarie, explica Mauro Rovai en Imagem, tempo e movimento: os afetos alegres no filme O triunfo da vontade, un notable an\u00e1lisis de la obra de Riefensthal por el prisma de la generaci\u00f3n incesante de clich\u00e9s de felicidad y alegr\u00eda, donde Hitler aparece como el l\u00edder pol\u00edtico transmutado en actor en el papel de h\u00e9roe por las lentes del cineasta. El cine ser\u00e1 el m\u00e1s fuerte pionero y el m\u00e1s moderno portavoz de nuestra era, capaz de capturar el esp\u00edritu de la \u00e9poca y llevar a Alemania a tomar conciencia de su identidad, dijo Goebbels, el ministro de Propaganda del Reich, en un discurso proferido en 1933.<\/p>\n<p>Bailarina, actriz de pocas dotes (m\u00e1s all\u00e1 de los f\u00edsicos, claro), directora de seis pel\u00edculas y, al final de su vida, fot\u00f3grafa de comunidades africanas (que mostr\u00f3 con la misma est\u00e9tica fascista de Olympia, su film sobre las Olimp\u00edadas de 1936, en Berl\u00edn) y buceadora; Riefensthal, tal como ella misma se proclamara en su autobiograf\u00eda, fue una mujer de varias vidas. Pero, desafortunadamente, de una coherencia notable. La realidad no me interesa. Soy espont\u00e1neamente atra\u00edda por aquello que es bello, arm\u00f3nico, fuerte, sano, vivo. Busco la armon\u00eda siempre, y cuando la encuentro soy feliz, afirmaba. No por casualidad, el propio Hitler la escogi\u00f3 para filmar el VI Congresso del partido en esa ciudad medieval cara a los nazis: N\u00faremberg, cuna de la verdadera cultura germ\u00e1nica. Y de sus peores valores. All\u00ed se proclamaron las infames leyes raciales contra los jud\u00edos. En un d\u00eda soleado, el avi\u00f3n del F\u00fchrer llega a la ciudad, luego de horadar las nubes y descender como un deux ex machina. Riefensthal presenta el VI Congreso al modo de una f\u00e1bula, donde el h\u00e9roe, luego de haber triunfado sobre sus enemigos, llega para recordar y festejar la victoria en el lugar sagrado, donde se han preservado las tradiciones, dice Rovai.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula muestra el arribo de Hitler a N\u00faremberg, saludado por multitudes sonrientes y gratas, los desfiles nocturnos con antorchas de las tropas SA, el cotidiano de uni\u00f3n de las multitudes que acudieron a la reuni\u00f3n, los discursos de paz y orden del dictador para obreros, soldados y la Juventud Hitlerista. El intuitivo talento de Riefensthal, (al contrario que el del te\u00f3rico contrapunto socialista de Eisenstein, por ejemplo, recuerda Rovai), consisti\u00f3 precisamente en transformar un encuentro pol\u00edtico en un espect\u00e1culo. La pel\u00edcula es un hito cinematogr\u00e1fico de otra \u00edndole. A trav\u00e9s de El triunfo de la voluntad es posible ver el molesto acercamiento entre la celebraci\u00f3n de la fuerza del liderazgo de Hitler y la lealtad de sus seguidores, elementos que remiten a ese per\u00edodo hist\u00f3rico, signando por el odio a lo diferente y por el genocidio, de un lado, y la felicidad de una poblaci\u00f3n que lo recibe en medio a una fiesta, del otro, asevera el autor.<\/p>\n<p>No hay escenas ensayadas. Todo es verdadero. Es historia pura, dec\u00eda Riefenstahl de su documental. El triunfo representa en s\u00ed misma una transformaci\u00f3n radical de la realidad: la historia se transforma en teatro. El Congreso de 1934 fue organizado en parte debido a la decisi\u00f3n de filmar El triunfo, y as\u00ed, el evento hist\u00f3rico pas\u00f3 a servir como un estudio de rodaje de algo que asumir\u00eda el car\u00e1cter de un documental aut\u00e9ntico. La pel\u00edcula no documenta lo real, pero es la raz\u00f3n por la cual la realidad se construye, y eventualmente la supera, dijo Susan Sontag en un art\u00edculo sobre la cineasta. En ese contexto, la ciudad de N\u00faremberg puede verse como la ciudad ideal de un cuento de hadas. Se puede ver el film de Riefensthal como la parte final de una historia infantil, donde el pr\u00edncipe llega para sellar su alianza con la tradici\u00f3n, en una ciudad protegida por nubes y repleta de torres, coincide Rovai. La forma en que se filma la ciudad otorgar\u00eda a N\u00faremberg, en la pantalla del cine, una atm\u00f3sfera de celebraci\u00f3n de la armon\u00eda y el orden, diversa de aqu\u00e9lla de arquitectura tenebrosa sugerida por algunas pel\u00edculas de las d\u00e9cadas pasadas, como las llamadas expresionistas.<\/p>\n<p>En lugar de Caligari, Hitler. Las reuniones con las masas causaban una fuerte impresi\u00f3n sobre la gente, pues la visi\u00f3n de aquellos hombres uniformados marchando disciplinadamente podr\u00eda suministrar el calor del refugio en el grupo, ante las amenazas de inestabilidad social e inseguridad. En aquel momento, lo que interesaba era divulgar el mensaje de una Alemania pac\u00edfica y pacificada, bajo el mando de Hitler, explica el investigador. Seg\u00fan \u00e9ste, en ese mundo creado por Riefenstahl, bien al gusto del nazismo, todo era inocencia y no hab\u00eda conflictos (al fin y al cabo, el h\u00e9roe ya hab\u00eda triunfado), en una combinaci\u00f3n perfecta con la visi\u00f3n de mundo anticapitalista rom\u00e1ntica, de la cual se invest\u00edan las concepciones nacional socialistas. El car\u00e1cter es siempre reaccionario y regresivo, como un cuento de hadas donde la apuesta era \u00e9sta: con Hitler, los problemas y los conflictos de la Rep\u00fablica de Weimar terminar\u00edan.<\/p>\n<p>El Triunfo es un evento puesto en escena como espect\u00e1culo, con una dramaturgia que promete un final feliz. Al cabo, era la celebraci\u00f3n de la negaci\u00f3n de la propia subjetividad, a cambio de la seguridad que brindaba la obediencia, dice el autor. Asimismo, la pel\u00edcula aborda tambi\u00e9n la incapacidad de la gente para arregl\u00e1rselas con su propia angustia, en buena medida relacionada con el hecho de que la sociedad produce riqueza, pero, de igual manera, desigualdad y exclusi\u00f3n. Y eso sin hacer menci\u00f3n a las explicaciones simplistas que se\u00f1alan en el otro, en la diferencia, la raz\u00f3n de las llagas del presente, y en la apuesta en el entretenimiento como sustituto del sue\u00f1o de felicidad, o en el compromiso con la participaci\u00f3n en los eventos de masa como sin\u00f3nimo de alegr\u00eda. Por cierto, en eso puede verse el talento est\u00e9tico y nada \u00e9tico de Riefensthal. Sus rodajes de las masas, los uniformes, formando figuras geom\u00e9tricas de gran precisi\u00f3n y en profusi\u00f3n, nunca soslayan el rostro an\u00f3nimo, encuadrado en primer plano. De esta manera, el an\u00f3nimo, en el cine, podr\u00eda observarse a s\u00ed mismo en medio a la multitud, analiza Rovai. Para el investigador, es impresionante c\u00f3mo la cineasta, al hacer la contraposici\u00f3n entre la masa y el rostro de Hitler, logr\u00f3 dar relevancia a la naci\u00f3n, que all\u00ed al l\u00edder se entrega.<\/p>\n<p>Para ello, cont\u00f3 con 30 c\u00e1maras y 120 asistentes, entre \u00e9stos 16 camar\u00f3grafos, muchos de los cuales estaban vestidos con uniformes de las SA, para desaparecer en medio de la multitud. Asimismo, Riefensthal cont\u00f3 con la ayuda del arquitecto favorito de Hitler, Albert Speer, quien no solamente construy\u00f3 escenarios y armazones para que ella pudiera filmar (como por ejemplo una enorme edificaci\u00f3n vertical que le permiti\u00f3 retratar el desfile de las tropas frente a Hitler en el Luitpoldstadium), como as\u00ed tambi\u00e9n particip\u00f3 de la puesta en escena de varios desfiles, incluida la c\u00e9lebre catedral de luz, desde donde el F\u00fchrer hace su discurso m\u00e1s importante para los miembros del partido. En ese punto se puede notar c\u00f3mo Hitler dej\u00f3 en manos de Riefensthal la tarea de adecuar su imagen al aparato y a la pantalla. Las tomas donde \u00e9l aparece reci\u00e9n cobraron significado en el momento del montaje, tarea exclusiva de Riefenstahl. De all\u00ed, la omnipresencia de la directora. O en las palabras de la cineasta: Me fascinaba eso de que todo lo pod\u00eda con la edici\u00f3n. La sala de montaje se transform\u00f3 para m\u00ed en un laboratorio m\u00e1gico, escribi\u00f3 en su autobiograf\u00eda.<\/p>\n<p>Sontag advierte sobre el hecho, terrible, de c\u00f3mo El triunfo conserva a\u00fan su magia negra en funcionamiento, por m\u00e1s que se abominen los resultados del trabajo de los que est\u00e1n en escena en la pantalla. No se trata \u00fanicamente de la brutalidad y del terror, sino de ideales que persisten a\u00fan hoy en d\u00eda bajo otras banderas, como el de la vida como arte, el del culto a la belleza, el del fetichismo del coraje, el de la disoluci\u00f3n de la alienaci\u00f3n en sentimientos ext\u00e1ticos de comunidad y el del repudio al intelecto y el amor a la familia del hombre. Fascinante fascismo. Tales valores son capaces de conmover a muchos todav\u00eda hoy en d\u00eda, pues, tal como acota Sontag, hay en las obras de Riefensthal menos genio y m\u00e1s presencia de estos elementos, eval\u00faa Rovai. El otro ingrediente en ese caldero de brujas es la mezcla de im\u00e1genes, movimiento y tiempo. En determinado momento de la pel\u00edcula, la c\u00e1mara pasea por la ciudad, mostrando las torres, antiguos tejados y chimeneas humeantes, construyendo una idea de calma y felicidad inmemoriales, recuerda el autor. En la toma final, sigue, dos torres van poco a poco dejando su lugar a im\u00e1genes de un campamento de militantes que suscita la idea de precariedad, de algo que est\u00e1 por construirse y concluirse. En la juntura de esos dos planos, Riefensthal muestra una concepci\u00f3n de futuro donde el tiempo presente, signado por la precariedad, pero tambi\u00e9n por el triunfo del l\u00edder, se yuxtapone a la imagen del pasado inmemorial, un pasado sin historia, que queda en N\u00faremberg.<\/p>\n<p>Al fundir las im\u00e1genes del pasado inmemorial y el presente en construcci\u00f3n, el film parece actualizar una imagen en la cual el futuro, que no se conoce, pero se espera, es producto de un pret\u00e9rito seguro yuxtapuesto al presente en el cual la gente se inserta y del cual nada se espera, pues es pavorosamente precario e incierto, analiza el investigador. Si \u00e9sa es la imagen del futuro ideal, Hitler es quien gu\u00eda hacia ese futuro. En el cine, ese v\u00ednculo se construye por la v\u00eda de la imagen, el tiempo y el movimiento, diz Rovai. Como dice un personaje Parsifal, en la \u00f3pera de Wagner, tan amado por el F\u00fchrer, el tiempo se transforma en espacio. Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el espacio generado por ese tiempo tendr\u00eda otro nombre,\u00a0 y otro objetivo: el lebensraum, o espacio vital que, seg\u00fan dec\u00eda el dictador, los arios germ\u00e1nicos necesitaban. Para conquistarlo, urg\u00eda desatar la guerra. Basta de tiempos de paz. La voluntad que triunf\u00f3 fue otra. Mucho m\u00e1s funesta.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Imagen, tiempo y movimiento: los afectos alegres en la pel\u00edcula <em>El triunfo de la voluntad<\/em>\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/36857\/imagem-movimentoimagens-de-tempo-e-os-afetos-alegres-no-filme-o-triunfo-da-vontadede-leni-riefen\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 03\/04773-2<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Auxilio a la Publicaci\u00f3n; <strong>Investigador\u00a0<\/strong>Mauro Rovai &#8211; USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 5.000,00 (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La pel\u00edcula de Leni Riefenstahl ayud\u00f3 a construir el imaginario nazi","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-80381","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80381","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80381"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80381\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80381"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80381"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80381"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80381"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}