{"id":80384,"date":"2005-10-01T00:00:00","date_gmt":"2005-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/10\/01\/tecnologia-y-arte\/"},"modified":"2015-04-30T18:04:33","modified_gmt":"2015-04-30T21:04:33","slug":"tecnologia-y-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tecnologia-y-arte\/","title":{"rendered":"Tecnolog\u00eda y arte"},"content":{"rendered":"<p>En sus primeros 50 a\u00f1os de historia, poco fue lo que cambi\u00f3 en el libro impreso. El alem\u00e1n Johannes Gutenberg invent\u00f3 los tipos m\u00f3viles en 1442, y public\u00f3 La Biblia, probablemente con Peter Schoffer, en 1455. Hasta 1494 se publicaron miles de otras obras, pero el tip\u00f3grafo, editor y librero italiano Aldo Manuzio fue responsable de las innovaciones que cambiaron la forma de hacer libros en el mundo durante los 500 a\u00f1os siguientes. Como editor, fue el primero que imprimi\u00f3 los cl\u00e1sicos greco-latinos por decisi\u00f3n de un consejo editorial \u2013\u00a0algo tambi\u00e9n innovador: llev\u00f3 el nombre de Academia Aldina \u2013, donde figuraban algunos de los prominentes esp\u00edritus de la \u00e9poca, como Erasmo de R\u00f3tterdam. Esos eruditos no solamente seleccionaban los mejores textos de la Antig\u00fcedad para publicarlo, sino que tambi\u00e9n hac\u00edan la traducci\u00f3n, cuando era el caso, y los comentarios, al margen de colaborar en la edici\u00f3n. Participaban en la academia 32 intelectuales europeos escogidos e invitados por Manuzio. Como tip\u00f3grafo, \u00e9ste cre\u00f3 el tipo cursivo \u2013\u00a0igualmente conocido como manuscrito, it\u00e1lico, inclinado o aldino\u00a0\u2013, el formato de bolsillo, la p\u00e1gina doble como unidad formal y el lomo plano. En las tapas, reemplaz\u00f3 la madera por el cart\u00f3n, empez\u00f3 a usar pergamino de cabra como revestimiento y a grabar en \u00e9ste el t\u00edtulo del libro con oro caliente. Por \u00faltimo, como librero, elabor\u00f3 el primer cat\u00e1logo con la n\u00f3mina de obras publicadas y sus respectivos precios, y cre\u00f3 el entonces in\u00e9dito agrupamiento de libros dentro de series o colecciones.\u00a0 La mayor\u00eda de estas innovaciones se conserva a\u00fan hoy en d\u00eda en la rutina de la producci\u00f3n editorial en todo el mundo.<\/p>\n<p>Aldo Manuzio naci\u00f3 (se estima) en 1450, en Bassiano di Sermonetta, y muri\u00f3 en 1515, en Venecia. En pleno Renacimiento, las principales ciudades italianas brillaban como producto de la renovaci\u00f3n en las artes pl\u00e1sticas, las letras y la arquitectura, con los ojos mirando hacia los modelos greco-romanos. En ese ambiente repleto de escritores, pintores, escultores, fil\u00f3sofos, cient\u00edficos y \u2013\u00a0no menos importantes \u2013\u00a0mecenas, &#8220;Venecia toda era ciencia y sabidur\u00eda&#8221;, al decir de John Ruskin, cr\u00edtico de arte, pensador y escritor ingl\u00e9s del final del siglo XIX. All\u00ed, Manuzio se radic\u00f3, y all\u00ed frecuentaba el taller tipogr\u00e1fico de Andrea Torresani, su futuro suegro, en 1492.\u00a0 Con el incentivo de su amigo y protector, el noble Giovanni Francesco Pico della Mirandola, Manuzio se convirti\u00f3 en editor, e imprimi\u00f3 sus primeras ediciones en 1494. Ambos amigos, enamorados de la lengua y la literatura griegas, aborrec\u00edan las p\u00e9simas traducciones, impresiones y ediciones de aquel tiempo, seg\u00fan comenta el catal\u00e1n Enric Saut\u00e9, historiador de las artes gr\u00e1ficas, en su recientemente publicado libro Aldo Manuzio: editor, tip\u00f3grafo, livreiro (Ateli\u00ea Editorial, 253 p\u00e1ginas). Ese tratamiento r\u00fastico dado a los cl\u00e1sicos llev\u00f3 al entonces tip\u00f3grafo a considerar seriamente una antigua idea: brindar a los estudiantes y estudiosos productos literarios y ling\u00fc\u00edsticos de primera calidad.<\/p>\n<p>Al margen de la efervescencia cultural de Venecia, hab\u00eda dos motivos especiales para que Aldo se afincase en la ciudad. El primero es que se hab\u00eda convertido en la capital mundial de la tipograf\u00eda, con centenas de profesionales en la ciudad con respectivos talleres. M\u00e1s o menos en 1480, 410 ciudades de seis pa\u00edses europeos ten\u00edan tipograf\u00edas, la mayor parte en Italia, &#8220;como si el pa\u00eds hubiera usurpado la invenci\u00f3n de Alemania&#8221;, comenta Saut\u00e9. El segundo motivo era que all\u00ed hab\u00eda radicado una numerosa colonia de exiliados griegos, algo muy conveniente para Manuzio, dada la mayor facilidad para encontrar revisores, cal\u00edgrafos, tip\u00f3grafos, impresores y encuadernadores para los textos originales que pretend\u00eda editar en ese idioma. Antes de abocarse a ediciones ambiciosas, Aldo tuvo el cuidado de editar tratados de gram\u00e1tica, vocabularios y op\u00fasculos de iniciaci\u00f3n al estudio de las lenguas cl\u00e1sicas. Finalmente, para imprimir a los griegos, era necesario primeramente contar con los manuscritos, disponibles pero dispersos por toda Europa. Era una tarea ardua leer, entender y corregir posibles fallas en copias manuscritas de textos milenarios, especialmente debido a que la paleograf\u00eda no estaba a\u00fan desarrollada.<\/p>\n<p><strong>Las cursivas<br \/>\n<\/strong>Determinado, Manuzio venci\u00f3 uno por uno todos los obst\u00e1culos, e imprimi\u00f3 la obra completa de Arist\u00f3teles entre 1495 y 1498, en cinco tomos.\u00a0Posteriormente, en 1513, hizo lo mismo con Plat\u00f3n, al margen de publicar a los dem\u00e1s pensadores, dramaturgos, historiadores y poetas de la Antig\u00fcedad, como Xenofonte, Eur\u00edpedes, Her\u00f3doto, Esopo, Plutarco, Homero, Te\u00f3crito, entre tantos otros. Tal producci\u00f3n impuls\u00f3 los estudios helen\u00edsticos en la Italia renacentista y se propag\u00f3 por los dem\u00e1s pa\u00edses, que empezaron a publicar cl\u00e1sicos griegos. Manuzio imprim\u00eda tambi\u00e9n muchos libros en lat\u00edn, y unos pocos en italiano. En el primer caso eran Ovidio, Virgilio, C\u00edcero, Horacio, como para citar tan s\u00f3lo a algunos. En el \u00faltimo caso, b\u00e1sicamente Dante Alighieri y Petrarca.<\/p>\n<p>El holand\u00e9s Erasmo de R\u00f3tterdam, el m\u00e1s famoso humanista de su tiempo, por ejemplo, escrib\u00eda en lat\u00edn y lleg\u00f3 a ser un contratado exclusivo durante m\u00e1s de un a\u00f1o, algo totalmente inusitado en aquel per\u00edodo. Antes de que los libros de la casa editorial de Manuzio crearan un nuevo patr\u00f3n de excelencia en la edici\u00f3n e impresi\u00f3n, los tipos de prensa m\u00e1s comunes se moldeaban sobre alfabetos de tipolog\u00eda g\u00f3tica, &#8220;en variantes pesadas y angulosas, de dif\u00edcil lectura&#8221;, explica Enric Saut\u00e9 en su estudio. Los primeros tipos que Manuzio mand\u00f3 a tallar fueron del alfabeto griego, hechos por cal\u00edgrafos y artesanos griegos radicados en Venecia. Cuando empez\u00f3 a editar en lat\u00edn, el mejor grabador de Aldo, Francesco Griffo, cre\u00f3 un tipo in\u00e9dito, redondo, distante de la tendencia a engrosar los rasgos de la letra para intentar obtener el peso visual correcto. Manuzio invent\u00f3 la tipolog\u00eda cursiva la invent\u00f3 en 1500, pensando en el lanzamiento de las ediciones de bolsillo, un proyecto elaborado especialmente para su adaptaci\u00f3n al formato peque\u00f1o. El \u00e9xito del tipo cursivo fue tan grande que suscit\u00f3 imitaciones inmediatas. Una probable influencia se dio en un sector apartado de la tipograf\u00eda. El viol\u00edn de cuatro cuerdas surgi\u00f3 m\u00e1s o menos en 1550. De acuerdo con todos los indicios, fue en Cremona (&#8220;la ciudad de los legendarios Amati, Guarnieri y Stradivarius&#8221;, recuerda Saut\u00e9). Los instrumentos tienen dos arabescos sim\u00e9tricos y caracter\u00edsticos de ambos lados del puente, que perforan la tapa arm\u00f3nica para obtener la resonancia ac\u00fastica correcta. Estos arabescos tienen la forma inconfundible de una letra cursiva: las &#8220;efes del viol\u00edn&#8221;.<\/p>\n<p><strong>\u00c9xito<br \/>\n<\/strong>Las colecciones de bolsillo, con sus letras cursivas, fueron el mayor \u00e9xito de Manuzio. Las primeras salieron en 1501, con tres libros de Virgilio: Buc\u00f3licas, Ge\u00f3rgicas y La Eneida. Fueron m\u00e1s de 50 t\u00edtulos, lo que significa que lanz\u00f3 a la plaza entre 1501 y 1506 un t\u00edtulo de bolsillo cada 60 d\u00edas. El precio m\u00e1ximo era de un ducado (alrededor de 50 reales) y el tiraje inicial era de mil ejemplares \u2013\u00a0eso sin contar las frecuentes reediciones. &#8220;Era una proeza, considerando que se trata de un fen\u00f3meno cultural y comercial acaecido hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os&#8221;, dice Saut\u00e9 en su libro. El mismo asombro con la calidad de las obras de Manuzio, que catapult\u00f3 a un alto nivel el modelo tipogr\u00e1fico, gr\u00e1fico y editorial del libro, se mantiene todav\u00eda hoy entre los apasionados por el objeto libro. &#8220;Manuzio fue un genio al unir la tecnolog\u00eda y el arte para mejorar el libro y hacerlo atractivo y funcional&#8221;, dice Claudio Giordano, traductor del texto de Saut\u00e9 al portugu\u00e9s y creador de Oficina do Livro [Taller del Libro], una entidad paulistana [de la ciudad de S\u00e3o Paulo] que procura preservar, recuperar y mantener vivas las obras, los peri\u00f3dicos y los documentos olvidados por editoras, cr\u00edticos y lectores. Giordano se refiere a los primeros libros impresos, grandes y pesados, dif\u00edciles de cargar y leer, con tapas de madera revestida en cuero.<\/p>\n<p><strong>El tiempo y la censura<br \/>\n<\/strong>El bibli\u00f3filo Jos\u00e9 Mindlin, titular del principal archivo particular de libros raros de Brasil y gran admirador del editor y impresor, es quiz\u00e1 el due\u00f1o del \u00fanico ejemplar existente en Brasil de Hypnerotomachia poliphili, de Fernando Colonna, de 1499, (cuya foto aparece en la p\u00e1gina 11), la mejor lograda edici\u00f3n de Manuzio. &#8220;Si se lo publicase actualmente, ese libro ser\u00eda tambi\u00e9n un \u00e9xito, tal la claridad de la lectura, la belleza de las ilustraciones y la calidad de la edici\u00f3n&#8221;, cree. Mindlin muestra una reedici\u00f3n de 1533 de Las rimas, libro de poemas de Petrarca en italiano \u2013\u00a0cuya primera edici\u00f3n, de 1514, es de Manuzio \u2013, con parte de las l\u00edneas tachadas. &#8220;Como tiene algunos sonetos contra el papa, los editores de la \u00e9poca se vieron en la obligaci\u00f3n de cubrir versos con tinta china. Sucede que hoy en d\u00eda es perfectamente posible leerlos a trav\u00e9s de la tinta opacada&#8221;, sostiene. Durante la dictadura brasile\u00f1a, Mindlin usaba la historia de ese libro como un pretexto para alertar: &#8220;El tiempo vence a la censura&#8221;. Como en el libro de Petrarca, el tiempo procur\u00f3 preservar la relevancia de la extensa obra innovadora de Aldo Manuzio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 511 a\u00f1os, el italiano Aldo Manuzio empezaba a reinventar el libro impreso","protected":false},"author":151,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[465],"class_list":["post-80384","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/151"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80384"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80384\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80384"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}