{"id":80393,"date":"2005-10-01T00:00:00","date_gmt":"2005-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/10\/01\/el-veneno-que-llega-a-casa-sobre-largas-patas\/"},"modified":"2015-03-26T18:07:34","modified_gmt":"2015-03-26T21:07:34","slug":"el-veneno-que-llega-a-casa-sobre-largas-patas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-veneno-que-llega-a-casa-sobre-largas-patas\/","title":{"rendered":"El veneno que llega a casa sobre largas patas"},"content":{"rendered":"<p>Diez a\u00f1os atr\u00e1s, al empezar a estudiar a las ara\u00f1as marrones, las especies m\u00e1s venenosas de Brasil, la bi\u00f3loga Denise Tambourgi pas\u00f3 tres noches sin dormir, muri\u00e9ndose de miedo de ser picada. Sucede que ella hab\u00eda encontrado uno de estos bichos escondido en un ba\u00fal, al pie de su cama, durante una expedici\u00f3n de colecta a una hacienda del municipio de Tel\u00eamaco Borba, estado de Paran\u00e1. Aun en la actualidad, Denise no se acostumbra con estos animalitos de piernas largas y finas, a veces muy peque\u00f1os a punto tal de casi no v\u00e9rselos. Si bien no son agresivos, y solamente atacan cuando se los toca, causaron alrededor de 8 mil casos de envenenamiento por a\u00f1o en 2003 y 2004 en Brasil, con dos muertes, una en Santa Catarina y otra en Goi\u00e1s.<\/p>\n<p>Con todo, durante este tiempo Denise ha avanzado bastante en la investigaci\u00f3n de estas ara\u00f1as. Con su equipo del Laboratorio de Inmunoqu\u00edmica del Instituto Butantan, ha descifrado los principales componentes del veneno; descubri\u00f3 c\u00f3mo \u00e9ste act\u00faa y desarroll\u00f3 dos nuevos tratamientos, capaces de neutralizar la acci\u00f3n de las toxinas en el cuerpo humano. Uno de \u00e9stos es un nuevo suero, que actualmente se encuentra en fase de pruebas in vitro y ensayos en animales, espec\u00edfico contra el veneno de especies de ara\u00f1as marrones halladas en Brasil. Este nuevo suero antiloxosc\u00e9lico, producido a base de esfingomielinasa, la prote\u00edna que efectivamente provoca da\u00f1os en el cuerpo humano, descubierta en 1998 por el equipo del Butantan, podr\u00e1 erigirse en alternativa al usado actualmente, el antiaracn\u00eddico, preparado \u00fanicamente con el veneno extra\u00eddo de una de \u00e9stas, la Loxosceles gaucho, y empleado tambi\u00e9n contra la picadura de escorpiones y ara\u00f1as armaderas (Phoneutria).<\/p>\n<p>El otro tratamiento se basa en una pomada para las lesiones provocadas por el veneno de estas ara\u00f1as en la zona de la picadura y que pueden tardar hasta ocho meses para curarse \u2013 dependiendo de la extensi\u00f3n de la necrosis, se hace necesario a veces un implante de piel. Y el estrago puede ser a\u00fan mayor: al caer en el torrente sangu\u00edneo, algunos microgramos de la sustancia son capaces de destruir los gl\u00f3bulos rojos de la sangre \u2013 los hemat\u00edes \u2013, comprometer el funcionamiento de los ri\u00f1ones y llevar a la muerte. La pomada del Butantan contiene tetraciclina, un antibi\u00f3tico que act\u00faa como inhibidor de las enzimas accionadas por las toxinas de la ara\u00f1a, y redujo en un 75% el desarrollo de necrosis de la piel, de acuerdo con pruebas efectuadas en conejos. Actualmente se trata estas lesiones con la aplicaci\u00f3n de suero y medicamentos espec\u00edficos, como los corticosteroides. &#8220;El tratamiento ideal contra las picaduras de ara\u00f1a marr\u00f3n ser\u00e1 un suero bastante espec\u00edfico y polivalente que neutralice la acci\u00f3n del veneno de varias especies, sumado a antiinflamatorios y a un inhibidor de proteasa (la enzima capaz de romper prote\u00ednas)&#8221;, afirma Denise.<\/p>\n<p>Los sueros actuales neutralizan las toxinas en circulaci\u00f3n en el organismo humano, pero no son muy eficaces para tratar las lesiones de la piel. La raz\u00f3n de esto es que, como la picadura de la ara\u00f1a marr\u00f3n es indolora y la reacci\u00f3n local no se manifiesta inmediatamente, las personas reci\u00e9n van por ayuda cuando la lesi\u00f3n en la piel ya se ha instalado. Entonces la necrosis de los tejidos no es ya consecuencia del veneno, sino de las reacciones del propio organismo. Tal como el equipo del Butantan verific\u00f3, una prote\u00edna del veneno de la ara\u00f1a marr\u00f3n, la esfingomielinasa, ejerce un papel clave en la muerte de los tejidos de la piel. Esta toxina activa a otras prote\u00ednas en el interior de las\u00a0 c\u00e9lulas de la piel, que destruyen a las propias c\u00e9lulas y, consecuentemente, al tejido, de acuerdo con un estudio llevado a cabo por Danielle Paix\u00e3o Cavalcante, integrante del equipo de Denise, publicado en mayo de este a\u00f1o en el Journal of Investigative Dermatology.<\/p>\n<p>Actualmente, el suero antiaracn\u00eddico no logra impedir completamente la acci\u00f3n del veneno de las tres especies de ara\u00f1a marr\u00f3n que causan m\u00e1s accidentes en Brasil: la Loxosceles intermedia, la L. laeta y la L. gaucho. Y hay otro problema, que dificulta su producci\u00f3n: la cantidad de veneno extra\u00eddo de una Loxosceles es muy peque\u00f1a, de alrededor 30 microgramos \u2013 para inmunizar un caballo durante la preparaci\u00f3n del suero es necesario aplicar unos 20 miligramos, una cantidad casi 700 veces mayor. Pero el farmac\u00e9utico Matheus Fernandes Pedrosa, en colaboraci\u00f3n con Paulo Lee Ho y In\u00e1cio Junqueira, del Centro de Biotecnolog\u00eda del Butantan, resolvi\u00f3 este problema en 2002, al clonar el gen que contiene la receta de la producci\u00f3n de la prote\u00edna esfingomielinasa de L. laeta, una especie hallada en el sur de Brasil, y en diversos pa\u00edses de Am\u00e9rica del Sur, Central y del Norte, cuyo veneno es el m\u00e1s t\u00f3xico entre todas las del g\u00e9nero. Este trabajo, publicado ese mismo a\u00f1o en Biochemical and Biophysical Research Communication, fue la primera clonaci\u00f3n del gen de esfingomielinasa a nivel mundial.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, Denise y colegas de su equipo y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Wales, Cardiff, Reino Unido, dieron otro paso importante con miras a aumentar la producci\u00f3n de toxinas y suero: lograron copiar el gen de dos prote\u00ednas esfingomielinasa de Loxosceles intermedia, responsable de m\u00e1s del 95% de los casos de envenenamiento en el pa\u00eds, la mayor\u00eda de ellos en Paran\u00e1 \u2013 en dicho estado, esta especie aparece en todas partes: en las casas y en los edificios. El proceso de clonaci\u00f3n, descrito en Molecular Immunology, ampli\u00f3 la producci\u00f3n de veneno cinco mil veces: cada litro de soluci\u00f3n con las bacterias gen\u00e9ticamente modificadas, a cuyo genoma se le adicion\u00f3 el gen de la esfingomielinas, rinde aproximadamente 15 miligramos de prote\u00edna.<\/p>\n<p>Al probarlo en conejos, el suero elaborado con prote\u00ednas de las especies L. laeta y L. intermedia demostr\u00f3 su eficacia. El pr\u00f3ximo paso consistir\u00e1 en obtener un ant\u00eddoto que contenga las esfingomielinasas de varios tipos de ara\u00f1a marr\u00f3n. &#8220;Un suero polivalente es la manera m\u00e1s eficaz de neutralizar el veneno de cada una de las especies&#8221;, afirma Denise. Su equipo, asociado al grupo de Hisako Higashi, de la Divisi\u00f3n de Producci\u00f3n del Butantan, ha empezado a comparar el grado de eficiencia del nuevo suero polivalente con el antiaracn\u00eddico tradicional, producido en el Butantan y distribuido en todo el pa\u00eds. Estos estudios indicar\u00e1n si realmente vale la pena reemplazar el actual suero y fabricar el nuevo compuesto en gran escala.<\/p>\n<p><strong>Contra los hemat\u00edes<br \/>\n<\/strong>Fue tambi\u00e9n con la colaboraci\u00f3n de un equipo de la Universidad de Wales que Denise, Rute de Andrade y F\u00e1bio Magnoli, del Butantan, develaron hace cinco a\u00f1os el mecanismo mediante el cual la esfingomielinasa causa la destrucci\u00f3n de las\u00a0 c\u00e9lulas rojas de la sangre. La esfingomielinasa, que hab\u00eda sido identificada por Denise dos a\u00f1os antes, hace que los hemat\u00edes sean tomados como un agente extra\u00f1o en el organismo y, por esa raz\u00f3n, eliminados por el sistema inmunol\u00f3gico, de acuerdo con art\u00edculo publicado en 2000 en la revista Blood.<\/p>\n<p>Cuando una persona sufre una picadura de ara\u00f1a marr\u00f3n, la esfingomielinasa del veneno se conecta a los hemat\u00edes, rompe un l\u00edpido \u2013 un tipo de grasa \u2013, llamado esfingomielina y altera el funcionamiento de estas c\u00e9lulas. Este desorden qu\u00edmico pone en acci\u00f3n a algunas enzimas, que cortan otras prote\u00ednas llamadas glicoforinas. Al romperse, las glicoforinas pierden \u00e1cido si\u00e1lico, que hace que uno de los mecanismos de defensa del organismo, el llamado sistema del complemento, vea a los hemat\u00edes como invasores y los destruya. &#8220;Todas las prote\u00ednas consideradas importantes en la regulaci\u00f3n de un componente del sistema inmune, el sistema del complemento, estaban intactas en la superficie de los hemat\u00edes&#8221;, comenta Denise. El descubrimiento de este mecanismo redimension\u00f3 el papel de las glicoforinas en los hemat\u00edes y en el control de esta parte del sistema de defensa del organismo.<\/p>\n<p>Al entender el mecanismo de acci\u00f3n del veneno y clonar el gen de diferentes esfingomielinasas, se hizo m\u00e1s sencillo obtener la estructura molecular de esta prote\u00edna, que aparece en forma de barril. El equipo de Denise, en colaboraci\u00f3n con el grupo encabezado por el biof\u00edsico Raghuvir Arni, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de S\u00e3o Jos\u00e9 do Rio Preto, hizo un cristal de la prote\u00edna obtenida de la Loxosceles laeta. Con este trabajo, publicado en abril de este a\u00f1o en el Journal Biological Chemistry, se hace posible identificar los puntos activos de la prote\u00edna y, a partir de all\u00ed, proyectar otros medicamentos capaces de combatir el veneno de la ara\u00f1a marr\u00f3n.<\/p>\n<p>La gravedad del envenenamiento var\u00eda de acuerdo con el tipo de ara\u00f1a y de la propia v\u00edctima de la picadura. Las ara\u00f1as adultas suelen provocar accidentes m\u00e1s graves que con las m\u00e1s j\u00f3venes, pues el volumen y la concentraci\u00f3n de toxinas en el veneno aumentan con el tiempo de vida. El veneno de los machos tiene menos poder de acci\u00f3n que el de las hembras, en general m\u00e1s robustas. Los casos m\u00e1s benignos son causados por machos de la especie L. gaucho, y tanto que los m\u00e1s serios son de hembras de L. laeta. En lo que hace a las personas, el grado de envenenamiento var\u00eda de acuerdo con la edad de la v\u00edctima, su constituci\u00f3n gen\u00e9tica y la zona afectada. Por motivos a\u00fan no entendidos totalmente por los expertos, algunas personas presentan reacciones generalizadas, como coagulaci\u00f3n diseminada y rotura de hemat\u00edes, que pueden resultar en una falencia renal y llevar a la muerte.<\/p>\n<p>En Latinoam\u00e9rica, la mayor parte de las v\u00edctimas fatales corresponde a ni\u00f1os, en especial picados por la L. laeta. En Brasil, la mortalidad parece ser menor, y generalmente es causada por la ara\u00f1a marr\u00f3n de la especie L. intermedia.<\/p>\n<p>&#8220;Alrededor del 80% de los accidentes registrados en el estado de Paran\u00e1 se refiere a la ciudad de Curitiba&#8221;, dice Marcelo Santalucia, de la Fundaci\u00f3n Nacional de Salud (Funasa), organismo dependiente del Ministerio de Salud que recibe los casos notificados por los municipios. &#8220;Una vez que se ha realizado la investigaci\u00f3n, la mitad de los casos se descarta, pero no se limpia el banco de datos, cosa que \u00fanicamente el municipio puede hacer&#8221;. Con todo, Denise Tambourgi cree que los s\u00edntomas provocados por la picadura de ara\u00f1a marr\u00f3n muchas veces se confunden con los que causan las infecciones bacterianas o las reacciones al\u00e9rgicas. &#8220;En muchas regiones&#8221;, dice la investigadora, &#8220;los casos de envenenamiento probablemente se tratan como infecciones bacterianas&#8221;.<\/p>\n<p>Diferencias aparte, nadie que conozca a las ara\u00f1as marrones pone en duda su potencial t\u00f3xico, que los habitantes de Curitiba y otras ciudades de Paran\u00e1 han aprendido a respetar. Pero los turistas y gu\u00edas del Parque Estadual y Tur\u00edstico del Alto Ribeira (Petar), ubicado en el sur del estado de S\u00e3o Paulo, no sab\u00edan que aquellas cavernas tambi\u00e9n eran habitadas por estas ara\u00f1as. Los investigadores del Butantan no sab\u00edan si el veneno de la Loxosceles adelaida, que vive en ambientes silvestres, como las mentadas cavernas, era tan peligroso como el de las otras especies de ambientes urbanos. La bi\u00f3loga Rute de Andrade confirm\u00f3 que efectivamente hab\u00eda ara\u00f1as de esta especie en el Petar, luego de recorrer 22 cavernas de dicho parque y hallar ejemplares de L. adelaida en todas. Ella junto al zootecn\u00f3logo Fernando Pretel confirmaron que su veneno es tan t\u00f3xico como el de las dem\u00e1s ara\u00f1as del mismo g\u00e9nero. Fue una descubrimiento importante, que los investigadores del Butantan trataron de divulgar, con el apoyo, en el propio instituto, del equipo del Centro de Toxinolog\u00eda Aplicada (CAT), uno de los Centros de Investigaci\u00f3n Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid, sigla en portugu\u00e9s) subvencionados por la FAPESP. El a\u00f1o pasado, los bi\u00f3logos alertaron sobre este peligro en charlas con gu\u00edas tur\u00edsticos y mediante la distribuci\u00f3n folletos en las municipalidades, en las posadas y en los hoteles del propio parque, cuyas cavernas reciben 16 mil turistas anualmente. &#8220;La Loxosceles adelaida tienen un comportamiento diferente que las otras ara\u00f1as marrones. Son sumamente activas, y se meten en las mochilas y dentro de la ropa&#8221;, advierte Denise. &#8220;Es importante lograr que el trabajo cient\u00edfico llegue a la sociedad.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Los proyectos<br \/>\n<\/strong>Mecanismos moleculares de la hem\u00f3lisis inducida por el veneno de las ara\u00f1as Loxosceles intermedia y Loxosceles en el \u00e1rea c\u00e1rstica de Vale do Ribeira: identificaci\u00f3n de la fauna, caracterizaci\u00f3n biol\u00f3gica e inmunoqu\u00edmica de los venenos, estudio de los mecanismos de acci\u00f3n de las toxinas<br \/>\n<em><strong>Coordinadora<br \/>\n<\/strong><\/em>Denise Vilarinho Tambourgi \u2013 Instituto Butantan<br \/>\n<em><strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong><\/em>R$ 162,221,96\u00a0 y R$ 251.402,01\u00a0 FAPESP<br \/>\nR$ 500.000 Wellcome Trust<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un equipo del Instituto Butantan prueba un nuevo suero y una pomada contra lesiones ocasionadas por picaduras de ara\u00f1a marr\u00f3n","protected":false},"author":188,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[503],"class_list":["post-80393","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/188"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80393"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80393\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80393"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}