{"id":80394,"date":"2005-10-01T00:00:00","date_gmt":"2005-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2005\/10\/01\/un-nomada-invasor\/"},"modified":"2013-06-12T15:35:16","modified_gmt":"2013-06-12T18:35:16","slug":"un-nomada-invasor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-nomada-invasor\/","title":{"rendered":"Un n\u00f3mada invasor"},"content":{"rendered":"<p>Hasta el final de la d\u00e9cada pasada, la hacienda Aguap\u00e9, una propiedad rural de 15 mil hect\u00e1reas dedicada a la ganader\u00eda y ubicada en la regi\u00f3n de Paiagu\u00e1s, norte del estado Mato Grosso do Sul, estaba en paz con el r\u00e9gimen de inundaciones y sequ\u00edas que caracteriza a la zona conocida como Pantanal, la mayor llanura h\u00fameda del mundo. Entre noviembre y marzo, la \u00e9poca m\u00e1s lluviosa, una parte de sus tierras se inundaba con las aguas que transbordaban del Tacuar\u00ed, uno dos grandes afluentes del r\u00edo Paraguay, el mayor cuerpo de agua del Pantanal. Entre abril y octubre, per\u00edodo de sequ\u00eda, la pluviosidad disminu\u00eda y las parcelas de la propiedad que hab\u00edan tomado un ba\u00f1o prolongado y revitalizador se secaban nuevamente. Y as\u00ed transcurr\u00edan las cosas, a\u00f1o tras a\u00f1o, all\u00ed y en tantas otras estancias pantaneras, donde la fauna, la flora y el hombre estaban acostumbrados al c\u00edclico vaiv\u00e9n de las aguas. Al llamado pulso de inundaci\u00f3n del Pantanal. Pero, hace unos ocho a\u00f1os, las aguas llegaron en la estaci\u00f3n de crecida y no salieron nunca m\u00e1s de 3.200 hect\u00e1reas de la estancia. &#8220;El \u00e1rea ahora est\u00e1 inundada en forma permanente&#8221;, afirma Emilio Cesar Miranda de Barros, titular de la propiedad y presidente de la Sociedad Rural de Corumb\u00e1, Mato Grosso del Sul. Y el culpable de este desastre es el r\u00edo Tacuar\u00ed, que no vuelve m\u00e1s a su cauce principal debido a la acumulaci\u00f3n de sedimentos, y mantiene sumergida, ahora durante los 12 meses del a\u00f1o, un \u00e1rea de seis mil kil\u00f3metros cuadrados de su cuenca, el equivalente a cuatro veces el tama\u00f1o de la ciudad de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Pero no se trata meramente de un caso de un r\u00edo obstruido que escapa de su cauce y ocasiona estragos temporales y localizados. Es m\u00e1s que eso: en raz\u00f3n del material acumulado en el fondo de su canal, el Tacuar\u00ed, cuya extensi\u00f3n total es de alrededor de 800 kil\u00f3metros, pr\u00e1cticamente ha dejado de ser navegable en su tramo de llanura desde hace dos o tres d\u00e9cadas, tiene cada vez menos peces y sus aguas rompen en innumerables puntos las m\u00e1rgenes de contenci\u00f3n de su lecho, invadiendo as\u00ed importantes segmentos de tierra destinados a la ganader\u00eda o que sirven de h\u00e1bitat de la fauna. En los \u00faltimos 30 a\u00f1os se ha venido registrando una reanudaci\u00f3n en la intensidad de las lluvias que caen sobre la parte de la meseta de la cuenca del Tacuar\u00ed, condici\u00f3n clim\u00e1tica que hace m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda mantener las aguas del r\u00edo en su tramo m\u00e1s bajo, dentro del Pantanal, circunscritas a su cauce actual.<\/p>\n<p><strong>Un cambio en la desembocadura<br \/>\n<\/strong>En estos momentos, la destrucci\u00f3n m\u00e1s expresiva de los\u00a0 bordes del r\u00edo se da en los alrededores las haciendas\u00a0 Santa Luzia y Coronal, un tramo del canal del Tacuar\u00ed con altos \u00edndices de obstrucci\u00f3n. En dichos sectores, una parte de las aguas del r\u00edo permanece en su lecho principal, mientras que la otra, de un volumen para nada desde\u00f1able, se escurre por los agujeros abiertos a orillas del Tacuari, cae en las tierras bajas de la regi\u00f3n de Paiagu\u00e1s y da origen a una sucesi\u00f3n de nuevos y extensos canales (vea el mapa de la p\u00e1gina 57). En la pr\u00e1ctica, a partir de estancia Coronal, el r\u00edo se ha dividido en dos. Con el tiempo, quedar\u00e1 solamente un Tacuar\u00ed. El otro, probablemente el que corre por su lecho actual, se va a secar. En el pasado reciente, rompimientos en las orillas del r\u00edo, cerca de la regi\u00f3n conocida como Z\u00e9 da Costa, hicieron que la desembocadura del Tacuari, que vierte sus aguas en el r\u00edo Paraguay, cambiara de lugar. En 1973, la desembocadura quedaba cerca de la localidad de Porto da Manga, en el sudoeste de la zona conocida como Nhecol\u00e2ndia. Hoy en d\u00eda se ubica 30 kil\u00f3metros m\u00e1s arriba y, de acuerdo con ciertas previsiones, puede desplazarse un centenar de kil\u00f3metros m\u00e1s hacia el norte durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, rumbo a Lagoa de Mandior\u00e9.<\/p>\n<p>La obstrucci\u00f3n progresiva del canal del Tacuar\u00ed, que corta de este a oeste el coraz\u00f3n de una regi\u00f3n \u00fanica en el mundo, es considerada por algunos estudiosos el mayor problema ambiental del Pantanal, con repercusiones negativas tambi\u00e9n sobre el agronegocio y el turismo local. Un problema nacional y complejo. Nacional, porque el \u00e1rea total de la cuenca del Tacuar\u00ed, de aproximadamente 79 mil kil\u00f3metros cuadrados, se esparce por dos estados, Mato Grosso do Sul, en un 95%, y Mato Grosso, en el restante 5% \u2013 y cualquier intervenci\u00f3n en el destino del r\u00edo requiere el aval de Brasilia. Y complejo, pues existen factores naturales y humanos que contribuyen para que el r\u00edo tenga un car\u00e1cter inquieto, y sus aguas est\u00e9n siempre en busca de un nuevo lecho. &#8220;Debido a las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de su cuenca, el Tacuar\u00ed es un r\u00edo n\u00f3mada por naturaleza, cuyo lecho hist\u00f3ricamente cambia de lugar de tiempo en tempo, en algunas centenas o miles de a\u00f1os&#8221;, dice el ge\u00f3logo Mario Luis Assine, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), campus de la localidad de R\u00edo Claro, que estudia esta cuesti\u00f3n en el marco de un proyecto que cuenta con patrocinio de la FAPESP. &#8220;Pero la acci\u00f3n del hombre en el \u00e1rea de meseta del r\u00edo, ubicada fuera de la llanura sedimentaria que caracteriza al Pantanal, acelera este proceso&#8221;. Enti\u00e9ndase por acci\u00f3n, la deforestaci\u00f3n y las actividades de agricultura y, sobre todo, de ganader\u00eda, que comenzaron en estas tierras altas desde los a\u00f1os 1970. &#8220;Los criadores de ganado no tienen cultura de manejo de las pasturas, y eso promueve la disgregaci\u00f3n y la erosi\u00f3n del suelo&#8221;, explica el investigador Carlos Padovani, de la estatal Embrapa Pantanal, con sede en la ciudad de Corumb\u00e1, coautor de estudios con Assine y coordinador de un amplio diagn\u00f3stico de la situaci\u00f3n del Tacuar\u00ed. &#8220;Este material termina yendo a parar al r\u00edo&#8221;. En la zona de Coxim, siguiendo en la meseta, alrededor de 36 mil toneladas de sedimentos llegan diariamente al curso de agua.<\/p>\n<p><strong>Un errante por naturaleza<br \/>\n<\/strong>Una pincelada de historia y geograf\u00eda ayuda a entender por qu\u00e9 el Tacuari, un r\u00edo esencialmente sin lecho fijo, se ha vuelto m\u00e1s errante a\u00fan durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas. Aproximadamente un tercio de este curso de agua, justamente a su tramo inicial, desde su cabecera en Mato Grosso hasta un poco despu\u00e9s de la localidad de Coxim, Mato Grosso del Sul, atraviesa tierras de mesetas. En dicho tramo, en torno al cual se forma la cuenca del Alto Tacuar\u00ed, la altitud del terreno var\u00eda de poco menos de 900 metros a alrededor de 200 metros. El r\u00edo se encuentra bien contenido en su lecho, pero la deforestaci\u00f3n y la erosi\u00f3n de las tierras que componen su cuenca, un indeseable subproducto de la nueva frontera agropecuaria, producen toneladas de sedimentos que, llevados por la correntada del Tacuar\u00ed, acelerar\u00e1n el proceso de obstrucci\u00f3n o &#8220;asoreamiento&#8221; del curso de agua. Luego de vencer la escarpa que marca el fin de la meseta y el comienzo de la llanura sedimentaria, el r\u00edo entra en su porci\u00f3n pantanera, en su medio y bajo curso, que representa las dos terceras de su extensi\u00f3n. Esta fracci\u00f3n menos elevada de la cuenca \u2013 que forma el llamado mega abanico aluvial del Tacuar\u00ed, una facci\u00f3n geol\u00f3gica conformada por el transporte de sedimentos del r\u00edo y f\u00e1cilmente reconocible en im\u00e1genes de sat\u00e9lite (en efecto, exhibe la formato de un gran abanico) \u2013, cubre 50 mil kil\u00f3metros cuadrados, un 37% del territorio del Pantanal en tierras brasile\u00f1as. Aqu\u00ed el Tacuar\u00ed es un sistema fr\u00e1gil, cargado con muchos sedimentos provenientes de la meseta, que corre en un canal principal ladeado por m\u00e1rgenes ligeramente m\u00e1s altas que sus aguas.<\/p>\n<p>Para complicar a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n, las tierras ubicadas alrededor del actual lecho del r\u00edo son m\u00e1s bajas que el cauce del mismo. Es como si, a ejemplo de un acueducto, el Tacuar\u00ed fuera un r\u00edo que corriera por un canal suspendido. Esto lleva a que, luego de romper las m\u00e1rgenes del r\u00edo, las aguas del Tacuar\u00ed tomen r\u00e1pidamente los terrenos vecinos, de alturas menos elevadas, dando inicio as\u00ed a una b\u00fasqueda sin fin por un nuevo y m\u00e1s c\u00f3modo lecho. Este proceso transcurre desde hace miles de a\u00f1os \u2013 prueba de ello es la existencia de una red de antiguos canales del Tacuar\u00ed impresos en el paisaje del Pantanal; lechos por donde el r\u00edo fluye un d\u00eda y al otro no fluye m\u00e1s. &#8220;El Tacuar\u00ed es un r\u00edo realmente inestable&#8221;, afirma Padovani. Cualquier cambio, ya sea de \u00edndole natural o humana, o una conjunci\u00f3n de ambas, rompe el delicado equilibrio del r\u00edo. Y, por cierto, \u00e9sa es una de las principales conclusiones presentadas en un art\u00edculo cient\u00edfico de Assine, recientemente publicado en la revista internacional Geomorphology.<\/p>\n<p>Con base en seminarios y charlas con la poblaci\u00f3n local y otros interesados en el tema, Embrapa Pantanal, el Instituto Alterra, de Holanda, y la Sociedad Rural de Corumb\u00e1 formularon doce diferentes propuestas, destinadas a intentar mitigar las inundaciones permanentes, producto de la obstrucci\u00f3n del Tacuar\u00ed. Algunas sugerencias no son excluyentes y, de aprob\u00e1rselas, podr\u00e1n implementarse concomitantemente. Algunos, por ejemplo, defienden idea de que el r\u00edo deber\u00eda ser dragado, una tarea que podr\u00eda costar entre 70 millones y 180 millones de reales, y se extender\u00eda durante entre dos y diez a\u00f1os hasta su conclusi\u00f3n. Otros creen que deber\u00eda construirse una presa en el \u00e1rea de meseta del Tacuar\u00ed, y as\u00ed se evitar\u00eda que los sedimentos provenientes de las tierras altas llegaran hasta la extensi\u00f3n de llanura y baja del r\u00edo. Tambi\u00e9n se esgrime la alternativa de reforestar las orillas del Tacuar\u00ed en su fracci\u00f3n de tierras altas, como as\u00ed tambi\u00e9n la implantaci\u00f3n un mejor manejo del suelo en la meseta, con el fin de disminuir la erosi\u00f3n. Para algunos ambientalistas, una medida interesante ser\u00eda expropiar las \u00e1reas hoy en d\u00eda permanentemente inundadas por las crecidas del Tacuar\u00ed y transformarlas en un parque nacional.<\/p>\n<p>Existen incluso propuestas diametralmente opuestas: una l\u00ednea de pensamiento aboga por la reconstrucci\u00f3n de los puntos abiertos a orillas del Tacuar\u00ed, en especial cerca de la estancia Coronal, para que el r\u00edo deje de fluir hacia sus canales alternativos y vuelva a su lecho central. La otra preconiza que se deber\u00edan tomar medidas tendientes a facilitar, y no a dificultar, la tendencia natural del r\u00edo a cambiar de trayecto de tiempos en tiempos, haciendo que el Tacuar\u00ed se conforme m\u00e1s r\u00e1pidamente con su nuevo lecho en tierras m\u00e1s bajas. Argumentos en contra y a favor de cada una de las ideas es lo que faltan. &#8220;Para m\u00ed, la \u00fanica manera de resolver el problema es reducir la erosi\u00f3n en el \u00e1rea de meseta, por medio de un manejo adecuado de la tierra, o a lo mejor acelerar el proceso de acomodaci\u00f3n del r\u00edo en su nuevo lecho&#8221;, dice Rob Jongman, del Instituto Alterra. &#8220;Ser\u00eda importante adoptar estas medidas, pero, cabe aclarar que no van a terminar con las inundaciones del Tacuar\u00ed&#8221;, sostiene el ge\u00f3logo de la Unesp. &#8220;Los r\u00edos enclavados en abanicos aluviales cambian constantemente de curso.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Din\u00e1mica sedimentaria actual y evoluci\u00f3n cuaternaria del abanico aluvial del r\u00edo Tacuar\u00ed, Pantanal de Mato-Grosso<br \/>\n<em><strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong><\/em>L\u00ednea Regular de Auxilio a la Investigaci\u00f3n<br \/>\n<em><strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong><\/em>Mario Luis Assine \u2013 Unesp, R\u00edo Claro<br \/>\n<em><strong>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/strong><\/em>R$39.205,00 y US$ 4.450,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El r\u00edo Tacuar\u00ed altera su cauce e inunda en forma permanente un \u00e1rea de seis mil kil\u00f3metros cuadrados de la zona de Pantanal","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-80394","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80394"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80394\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80394"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=80394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}